La cosa, desde luego, tiene perendengues. No puedes comprar comida porque no estás vacunado, no te atienden en el hospital porque no estás vacunado, no puedes trabajar porque no estás vacunado... ¿me podría decir alguien qué tiene esa vacuna de tan importante para que se haya convertido en el ábrete sésamo de la supervivencia? Porque es que, además, a efectos terapéuticos está demostrando ser de más que dudosa eficacia. Y, por otra parte, la enfermedad que con ella se pretende combatir no parece que sea cosa de gran importancia o muy diferente a lo que estamos acostumbrados a superar año a año desde la noche de los tiempos: las viriasis estacionales, unas veces más virulentas que otras y siempre letales para los que hacen cola frente a la barca de Caronte.
Así que, una de dos, o se ha producido una epidemia de locura vesánica o hay un plan premeditado de alcance desconocido. No sé, la verdad, por cual de las dos decantarme, aunque conociendo como conozco el grado de corrupción al que puede llegar el conglomerado formado por la industria farmacéutica en connivencia con los médicos no me extrañaría nada que todo se tratase de más de lo mismo, pero montée de un cran, que dicen los franceses. Bueno, precisamente ayer leía en algún sitio que una asociación de médicos, abogados y jueces están sobre los pasos de ese conglomerado que les decía.
Tienen que comprenderlo, médicos y laboratorios navegan siempre con el viento del miedo a su favor. A la gente acojonada se le puede vender cualquier moto por muy averiada que esté. Y eso es precisamente lo que he venido viendo hacer a todo lo largo de mi vida profesional. Esos señores correctamente vestidos y con cartera de cuero, demorándose en las puertas de las consultas a la espera de que salga el último paciente para, entonces, entrar para establecer oscuros contratos. Tu recetas esto y yo te invito a comer en los mejores restaurantes y te pago viajes alrededor del mundo con todo incluido, sin excluir las escorts si así lo exige el guion. La cosa es sencilla, polvos de la madre celestina para curar lo que se cura dejando que la naturaleza siga su curso. Luego solo hay que decir que se ha curado gracias a los polvos y todos con la conciencia inmaculada. Y no es que yo diga que siempre es así, que bien sé que hay medicamentos eficaces, pero no se engañen al respecto, son un porcentaje mínimo con respecto a lo que se receta. La parte del león es simple y llanamente el fraude con el que se enriquecen los laboratorios y se divierten en los congresos y el Tropicana los médicos.
Y eso puede que sea todo esto, un rizar el rizo, otra vuelta de turca, un montée d´un cran, de la habitual corrupción de médicos y laboratorios... bueno hay quien dice que en esta ocasión también se está untando a los políticos. Puede ser, aunque médicos metidos a políticos siempre hubo unos cuantos y no de los de mejor catadura, desde luego. En cualquier caso, todo esto huele a vesania.
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