martes, 17 de agosto de 2021

Kabul

 Ayer me mandó Nacho un vídeo sobre la evolución del ejercito alemán de hace un siglo para acá. De aquellos desfiles que ponían los pelos de punta a propios y extraños a las mariconaditas que hacen ahora tratando de caer bien a los propios. Claro, la cosa no tendría la menor importancia si no fuese porque hoy nos hemos desayunado con lo de la caída de Kabul en manos de los talibanes. No sé, pero es como si la historia se fuese a repetir punto por punto. Siglo VII de nuestra era, Mahoma viene para llenar el inmenso agujero que ha dejado en Occidente el abandono progresivo del interés por la vida. Nadie se interpuso en el camino de aquellos talibanes hasta que llegaron a las puertas de Poitiers. 

Ahora ya no es que estén a las puertas de cualquier ciudad, es que su quinta columna lo señorea todo. Y cuando nota que algo se les tuerce ponen unas bombitas en cualquier lugar estratégico y, ¡ale!, todos a cagarse por la pata abajo. Con qué lucidez lo ha visto todo Houellebecq. De las mariconaditas a la sumisión solo hay un paso. 

Bueno, en cualquier caso, esperemos que las imágenes del aeropuerto de Kabul le puedan robar algún espacio en los telediarios a lo que ya saben ustedes. Un pequeño respiro como quien dice. 

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