El poder no cede. Da igual que el setenta y pico por ciento de los que dicen contagiados estén inmunizados, como ellos dicen, por la vacuna. En definitiva, es lo de siempre: retorcer el lenguaje para que cuadren las cuentas. Lo que viene después, ya lo conocen ustedes. O debieran conocerlo porque no será por falta de ejemplos históricos.
En cualquier caso, en lo que a lo personal hace, la sensación de que ya se acabó lo que se daba me señorea sin contrapartidas. En las actuales condiciones, partir comienza a ser una opción concebible. Porque, qué sentido tiene soportar toda esta pudrición de los espíritus. Aunque bien es verdad que hay gente en las trincheras, pero, yo, si ya ni en mi cama duermo bien, ¿qué otra cosa iba a hacer allí sino estorbar?
Tiempos sórdidos en los que apenas hay muertes porque los muertos no pueden morirse otra vez. Y si no me entienden, cojan, agarren y váyanse al Criticón. Allí está explicado todo. ¡La sórdida canalla de los muertos vivientes! Siempre ha sido igual, una exigua minoría encargada de que no se apague la luz y todos los demás acomodados a la oscuridad. O al miedo.
En fin, lo siento, pero es que he visto a la policía ensañándose con viejos y niños. Es su nítido mensaje para que abandonemos toda esperanza. Por cierto que alguna vez llegué a pensar en la policía como algo respetable, pero es en los malos trances donde se conoce a las personas y, ¡por dios! ¡Qué gente más despreciable! Aunque también se están viendo casos en los que se quitan los cascos y desfilan con los que no tragan. Bueno, habrá que hacer de tripas corazón y que sea lo que dios quiera.
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ResponderEliminarbueno,siempre fué lo mismo.A Dios rogando y con el mazo dando.A nosotros ,que nos quiten lo bailao,serrano.Viva camarón y la Negra
ResponderEliminarEso digo yo sobre todo cuando veo a todos esos niños que no pueden hacer nada sin que les guíe un monitor, ¡qué nos quiten lo bailao!
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