jueves, 12 de marzo de 2020

La Gran Dégringolade

Supongamos un número cualquiera, pongamos que 487. Restémosle ahora la suma de los dígitos de que se compone: 487-(4+8+7)= 468. Pues bien, 468, por narices, tiene que ser múltiplo de 9. Efectivamente, 468/9= 52. No falla. Parece una tontería, pero no lo es. Es una prueba más de la magia que se esconde tras los números. En fin, comprendo que haya gente a la que estas cosas no le dicen nada. Será, porque se lo dice otras cosas. O vaya usted a saber, porque hay por ahí personas que como que viven en perpetua ataraxia. 

Y hablando de números, si se fijan, estamos asistiendo a la gran dégringolade. De repente, en una semana o así, han desaparecido de la circulación unos cuantos billones -de los europeos, no de los americanos- de las monedas más poderosas. O sea, cantidades ingentes de dinero que están desapareciendo por arte de birli-birloque. Hay quien dice, con muy buen juicio a mi parecer, porque los hechos son los que son, que se está aprovechando la confusión generada con lo del coronavirus para resetear la economía. Los bancos centrales habían puesto tanto dinero en circulación para sostener artificialmente la economía que la cosa ya no se aguantaba. No sé, porque todo esto es endemoniadamente difícil de entender, pero, ya digo, los hechos cantan. Dicen que entre Bezos, Gates y cuatro más, han perdido esta semana más de 400.000 millones de dólares. Bueno, a ellos no les va a afectar, pero yo conozco a varias personas que tenían sus magros ahorros invertidos en fondos de los que dicen conservadores y ninguna de ellas ha evitado una merma significativa. En fin ya veremos si lo del coronavirus es algo real o, por contra, un invento del TBO para metérnosla doblada. Porque lo que es metérnosla nos la están metiendo. De esta, todos más pobres. 

Aunque tampoco hay que preocuparse mucho por eso, porque sabido es que la necesidad aguza el entendimiento. Y en esas estamos, viendo que cada día hay más gente sobresaliente rebelándose contra esta mentira socio-politica-económica que llaman Estado del Bienestar. O sea, un montaje en el que se ha llegado a cotas de sinvergüenzonería que sobrepasan los habituales límites de la imaginación. Al respecto me hablaba el otro día Santi de una compañera muy notable que tuvo en la Facultad de Clásicas de Salamanca, una tal Alicia Rubio. Pues bien, en youtube pueden ver lo que esta Sra. cuenta sobre las cosas que están pasando en los centros públicos de enseñanza. Ya digo, más allá de los límites de la imaginación. Ejércitos de sinvergüenzas enseñando a los niños de cinco años a masturbarse y cosas así. Y para esto es para lo que los Estados se han estado endeudando con el beneplácito de los Bancos Centrales. Levantasen la cabeza Petronio, Apuleyo, Luciano, Juvenal y demás y espantaranse de hasta qué punto eran pacatos por comparación a lo de ahora. Ellos que creían que lo habían visto todo. 

En fin, hoy sigue la dégringolade: un 10%. Vendría muy bien que el virus se nos llevase por delante a unos cuantos cientos de miles de viejos.  

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