lunes, 31 de agosto de 2020

La belleza

Si quieren tener una idea lo más aproximada posible de lo que es la belleza quizá lo mejor sea que vean el vídeo de Tibees titulado A Mathematician´s Apology. Bueno, también poden coger, agarrar, llegarse hasta Saldaña, girar a la derecha y subir la empinada y tortuosa cuesta que les lleva a la Valdavia. Una vez allí solo tienen que abandonarse a los elementos. Aparcamos en Relea y fuimos paseando hasta Villalafuente. El sol jugaba al escondite obligándonos a ponernos y quitarnos la chaqueta cada dos por tres. Era como lo del refrán, que, o tantas velas que queman al santo, o tan pocas que no le alumbran. 

La Valdavia, a unos mil metros de altitud, anuncia ya la Montaña Palentina. Las suaves colinas se suceden escondiendo entre las choperas de sus valles pequeñas aldeas que sus habitantes se empeñan en mantener vivas aunque la mayor parte del año vivan en la ciudad. Pienso que en esta obstinación tiene que haber algo relacionado con lo divino. Me refiero a la siluetas majestuosas de sus iglesias. Ya les costará esfuerzo mantener esta iglesia en tan buen estado, le dije a un paisano de Villalafuente que andaba por allí papando moscas. ¡Qué va, se conserva sola!, me contestó. 

Sí, la cuestión esa de lo trascendente. A duras penas una docena de vecinos dispuestos a soportar sobre sus espaldas la responsabilidad de que el templo no se venga abajo. Y que no me venga el chacha. o la chacha, de turno a hablarme  de creyentes o no creyentes. ¡Por dios bendito, cómo puede andar aún la gente con ese tipo de distinciones! Es algo mucho más complicado. Algo que ver con la necesidad de trascenderse que tiene todo lo que vive. De no ser así, mucho me temo, ni siquiera hubiésemos llegado a hacer la o con un canuto. 

Pues sí, el templo, esa representación de lo intemporal. Allí, entre sus muros impenetrables sigue viva la presencia de los ancestros hasta treinta o más generaciones hacia atrás. Allí les bautizaron, confirmaron, se casaron y celebraron sus exequias. Porque, sí, las exequias es lo que más se celebra de todo: el pase definitivo a la inmortalidad. 

Ya les digo, dejen por un rato la playa y dense una vuelta por la Valdivia. Y no por nada sino porque hasta a los más recalcitrantes les viene bien enterarse de lo que es bueno... pero de verdad.   

sábado, 29 de agosto de 2020

Cenizo

Estoy tan hasta la coronilla de todo esto que es que ya no sé qué camino tomar. Bueno, las de Villadiego es una opción que no se puede descartar. Pero, en fin, vamos a ver. 

El caso es que, como les vengo advirtiendo hace tiempo, cuando los humanos contravienen las leyes no escritas del cielo la cosa no puede terminar de otra manera que en tragedia. La Historia lo corrobora con tozudez y este disparate en el que nos hemos metido, eso sí, con la ayuda de los gobernantes, se lo puedo asegurar, no se va a ir de rositas. 

Este deseo desesperado de satisfacciones inmediatas que señorea el mundo ya está dando sus resultados: el terror que se esconde tras esos rostros semiocultos que te cruzas por la calle. Es como si con esta obediencia ciega quisieran expiar las montañas de culpabilidad que atosigan sus almas. En el fondo, muy en el fondo, de sus conciencias se esconde la convicción de que han sido necios hasta la extenuación y que ahora los dioses se están tomando la revancha. 

Bueno, parece ser que cierta gente está empezando a sublevarse. Piden libertad. Como si la libertad fuera algo que se puede andar pidiendo por ahí. ¿A quién, mis queridos niñitos? Tiene gracia la cosa. Queréis hacer lo que os venga en gana sin que después os abrume el sentimiento de culpa. Pues no, mira, eso no es posible... a no ser que pactes con el diablo. Sí, es muy complicado eso de querer ser libre a lo Nino Bravo. A los dos días viene el diablo y te pone un árbol en medio de la carretera cuando más confiado ibas. Y a pasar por taquilla. 

Y mientras tanto, lo de responsable y sostenible de los anuncios en lo único que vea yo que se traduce es en que cada vez ves a más gente obesa por la calle. 

martes, 18 de agosto de 2020

MacGiver





Pues bien, éste es un ejercicio sacado de las pruebas para ingenieros que hacen en Amazón. Lo he encontrado en el portal de YouTube Academia Internet, ya saben, el dirigido por el gran Salvattore Vargas, uno de mis indiscutidos héroes que tantos ratos de gloria me viene proporcionando desde que le conocí. 

El caso es que yo lo vi y de inmediato me dije: aquí tenemos una catenaria. o sea, una curva que parece una parábola pero que ya los matemáticos del siglo XVII se dieron cuenta de que no lo era. Su fórmula incluye el coseno hiperbólico, lo cual, me dije, que mejor lo dejamos. Así todo me apresté a escuchar lo que tenía que decir Salvattore al respecto. Y, ¡oh, sorpresa! Resulta que el problema se puede resolver con las matemáticas que conoce un niño de seis años, o menos. ¿Dónde está entonces la enjundia suficiente como para ser prueba de Amazón para sus futuros ingenieros? Pues muy sencillo, lo más difícil de todo, la famosa comprensión lectora, escuchar un enunciado y captarlo en toda su profundidad. Ser un tipo inteligente, en definitiva. 

Así que ya ven, de tal manera corre el mundo. Sí, que duda cabe, los doctorados por las más prestigiosas universidades y todo eso está muy bien, pero lo que yo quiero para mi empresa es gente que sepa resolver los problemas con la menor cantidad posible de recursos. O con los recursos que tenga a mano. ¿Se acuerdan de MacGyver? Pues eso. Porque, vamos a ver, disponiendo de todo tipo de recursos, ¿para qué quiero yo uno de esos superferolíticos doctores? Esos están bien en los centros de investigación y sitios así. Pero para llevar paquetes de aquí para allá, cual es el caso de Amazón, lo que necesito son MacGyvers que sepan apañarselas para aparcar en cualquier sitio. 

En fin, acabo ya, pero no antes de recomendarles que si tienen hijos no se les ocurra ni por asomo pagarles un monitor para que les enseñe cualquier cosa que sea. Que aprendan a ingeniárselas por si mismos. Tengan en cuenta que si MacGiver llegó a donde llegó no fue por otra causa que por haber sido un niño solitario.  

lunes, 17 de agosto de 2020

Nubes, no más.

Con decir que la Complutense oferta un master LGTBIQ+ creo que está todo dicho. LGTB, como dijo el poeta,  Lérida, Gerona, Tarragona, Barcelona, que no paran de dar por el culo. Pero IQ+, ¿qué coño es eso? Bueno, sí, quizá haya que ir a la Complutense para enterarse. 

Recién acabo de releer Las Nubes de Aristófanes y mil veces más que la leyese me volvería a maravillar. Te das cuenta de que la humanidad lleva miles de años en una especie de impasse, cul de sac, callejón sin salida o como le quieran llamar. También se podría decir que es el único animal que tropieza no dos sino infinitas veces en la misma piedra. Y, claro, cada vez que tropieza se descalabra y vuelta a empezar.  

Les resumo la trama: Estrepsíades es un rico campesino que se casa con una señora con muchas ínfulas de la ciudad. Tienen un hijo al que llaman Fidípides y al que, por supuesto, su madre maleduca a tope, eso sí, con la anuencia, o pasividad de Estrepsíades. Al chaval le da por los caballos y su padre que no los tiene donde los tiene que tener no hace más que endeudarse para complacer los caprichos de su hijo. Y así hasta que llega a una situación insostenible acosado por los acreedores. Como enfrente de su casa hay una academia en la que, por cierto, enseña Sócrates, decide mandar a su hijo a ella por ver si estudiando se cura de su afición a los caballos. Pero el hijo, como buen yonky, pasa de rollos. Y así es como Estrepsíades, desesperado ya por los juicios que se le vienen encima decide ser él el que acuda a la academia para que le enseñen el arte de sortear a los jueces por medio de la sofística. El primer uso que hace Estrepsíades de lo que ha aprendido es convencer a su hijo de que acuda a la academia. Acude y, de entrada, reponde mal a Sócrates, pero éste pasa de todo y le dice que aprenda de las dos sabidurías, Yo me voy a otra parte, concluye. Y entonces es cuando aparecen los dos Discursos, el de la Sabiduría Justa y el de la Sabiduría Injusta. Y vienen altercando. 

Y ¿a que se refiere cuando dice saber justo y saber injusto? Pues muy sencillo, al eterno conflicto intergeneracional. La nueva generación, con el inestimable apoyo del saber injusto, los demagogos, sofistas o como quieran llamar a esa gentuza que manipula el lenguaje para dar gusto a los ignorantes, inexpertos, o como le quieran decir a los que nadie educó para que aprendiesen a controlar sus deseos, cual es el caso de Fidípides, esa nueva generación, digo, siempre pretende enmendar la plana a la precedente. Destruir los tabús que, según ellos, impidieron desarrollarse como individuos libres a sus padres... en fin, ya saben de qué va la cosa por todos hemos abusado de ese jarabe cuando tocaba. Y la vieja generación, la del saber justo, pues eso, que no traga. 

"Saber Justo.- Ante todo, ningún niño iba a dejar oír su voz. Se les veía como iban por los caminos, ordenados y en silencio, hacia la casa del maestro de música...
Y en casa del maestro de gimnasia los muchachos tenían que sentarse con las piernas dispuestas de tal modo, que no mostraran signos de su virilidad. Y cuando se levantaban debían alisar bien la arena, para que los que andan a la caza de amantes no vieran en ella los tamaños de lo que andan buscando...

Saber Injusto.- ¡Esas son puras vejeces, del tiempo de las Dipolias, todo lleno de cigarras de Cecides y Bufonías!

Saber Justo.- ¡Pero con esas vejeces fueron formados los héroes que triunfaron en Maratón! ¡Esa educación les hizo! Y tú ahora, ¿qué les enseñas? Muy a buena hora han de envolverse en sus mantos, y me quedo estupefacto cuando veo en las fiestas Panateneas, que al bailar se van cubriendo con el escudo los genitales, sin tener en cuenta a Atenea Tritogenia." 

En fin, lo de siempre, te preparas para triunfar en Maratón y una vez conseguido el objetivo te das a la molicie y, cuando despiertas, ya tienes otra vez a los persas encima. Y en el entretanto los jóvenes y los viejos se siguen lanzando los unos a los otros las mismas acusaciones, ya sea de carcamales, ya de maleducados. ¡Qué aburrimiento, Dios mío! 

domingo, 16 de agosto de 2020

Fiesta

Voy por la calle y me hago cruces. ¿Pero cómo puede ser? Tiene que haber alguna razón de tipo biológico para que esto sea como es. Y pienso y repienso echando mano de mis conocimientos en la materia que, por cierto, no son pocos como les voy a demostrar. 

Bueno, supongo que ya se habrán dado cuenta de que estoy hablando del entusiasmo con el que el común de la gente lleva puesta la mascarilla. No perdonan: ves a un grupo de amigos saliendo del bar con la típica actitud de exaltación de la amistad y, entre risas y palmadas, no se les olvida a ninguno de ellos, como en un gesto automático, colocarse la mascarilla... bueno, bien es verdad que algunos encienden un cigarrillo lo que también les coloca. Y digo que también, porque esa es la cuestión, que la mascarilla coloca. Les explico. 

Una de las cosas que nos llamó la atención a los fisiólogos respiratorios desde que empezamos con la cosa esa de los gases en sangre fue comprobar el buen humor y optimismo que solían mostrar los EPOCs. Estos enfermos, al tener disminuido el calibre se sus vías aéreas tienen serios problemas para airear sus alvéolos que es el lugar en donde el aire y la sangre están separados por una fina membrana que no impide que los gases de la sangre y el aire equilibren sus presiones. Como la presión del oxígeno es más alta en el aire que en la sangre, el oxígeno pasa a la sangre. Como la presión del anhídrido carbónico es más alta en la sangre que en el aire, el anhídrido carbónico pasa al aire. Así es que si el alvéolo está mal aireado la sangre no tiene forma de captar oxígeno ni de deshacerse del anhídrido carbónico. Bajan las tensiones de oxígeno en sangre y suben las de carbónico. Pero, como supongo que ya saben, el organismo es una máquina maravillosa que tiene mecanismos de compensación, bien es cierto que solo hasta cierto punto, para equilibrar las situaciones patológicas que le van surgiendo. Así es que cuando las tensiones de oxígeno empiezan a bajar en la sangre, el organismo apenas lo detecta debido a la forma que tiene la curva de la saturación de la hemoglobina que es la sustancia encargada de transportar el oxígeno desde los pulmones hasta las células que le utilizan como carburante para sus diversas funciones. Así es que la cantidad de oxígeno transportado varía mínimamente si la tensión de oxígeno es muy alta o relatívamente baja. Es gracias a este mecanismo que los humanos puedan sobrevivir a grandes altitudes sobre el nivel del mar donde la tensión de oxígeno es muy baja. Sin embargo, con el anhídrido carbónico la cosa es bien distinta. Si el pulmón no consigue expulsarle de la sangre, con la ayuda de una sustancia llamada anhidrasa carbonica, reacciona con el agua y forma ácido carbónico. O sea: CO2+H2O=CO3H + H. Ese H suelto es lo que se conoce como un hidrogenión. Y cuando los hidrogeniones aumentan su número se produce acidosis. Pues bien, el organismo tiene repartidos por varios sitios, las carótidas y tal, unos conglomerados de células nerviosas especializadas en detectar ese aumento de hidrogeniones. Y todo es detectar ese aumento y mandar una orden al centro respiratorio que hay en el cerebro para que avive el ritmo. Es decir manda una orden para que el cuerpo hiperventile. Vana ilusión por lo general, porque si las vías aéreas están obstruidas por mucho que aprietes no la metes más. Y así es que esa especie de termostato de hidrogeniones va perdiendo sensibilidad y el cuerpo se va adaptando insensiblemente a las tasas altas de tensión de CO2 y la correspondiente acidosis. 

Espero que la parte, por así decirlo, científica, les haya quedado clara. Ahora me voy a dedicar a especular sobre la parte que llamaré conjetural, porque no hay forma de demostrarla. Me refiero a esa aptitud optimista y de buen rollo que suelen exhibir los EPOCs. Los ves por ahí con su invalidez a cuestas y como si tal cosa. Toman vinos, fuman a la que nadie les ve... se diría que alguna sustancia corre por su sangre que les hace sentirse ajenos al mal que les discapacita. Comentando esta curiosa característica de la mentada enfermedad con algunos compañeros llegamos a la conclusión de que el CO2 a partir de ciertos niveles coloca. Claro que si sigue subiendo produce narcolepsis, pero tiene mucho recorrido antes de llegar a tal situación. Y aquí es a donde yo quería llegar para exponer una teoría sobre lo bien que ha acogido el personal lo de las mascarillas. Porque se da el caso de que llevar mascarilla es en cierta medida como padecer una EPOC. Es decir al inspirar el aire viciado de tu propia expiración los niveles oxígeno en sangre bajan, lo que, como les decía, repercute muy poco en el funcionamiento del sistema gracias a la forma de saturarse de oxigeno la hemoglobina, pero los niveles de CO2 suben y el sistema lo detecta y empieza la fiesta. 

En fin, bobadas, pero que conste, que hasta que alguien no me dé una explicación mejor del porqué  de semejante conformismo con algo que a todas luce es una mamarrachada...

sábado, 15 de agosto de 2020

Los árboles y el bosque.

Quizá la constante más universal de todos los tiempos haya sido y es, y supongo que seguirá siendo, esa que se encierra en la enigmática expresión "los árboles no dejan ver el bosque". Siempre es igual: nunca nos percatamos de lo que se nos está viniendo encima porque el presente de vino y rosas nos deja plano el encefalograma. 

Bueno, ¿ustedes qué creen, que la gente tiene miedo al virus y por eso no se quita la mascarilla ni para cagar? ¡Ni de coña! La gente a lo que tiene medo es a la multa de cien euros con la que amenaza el establisment socialcomunista. De no ser así no se quitarían la mascarilla cuando se amontonan en bares, playas y demás lugares de esparcimiento a los que la autoridad incompetente ha levantado el entredicho para que se pueda seguir consumiendo. Todo es un chiste, pero nada de lo que extrañarse porque ya vimos lo que dio de sí el régimen soviético y el cubano y, en definitiva, todos en los que el Estado se encarga hasta de limpiar el culo a los corderitos. Porque en eso es en lo que se convierten las personas que se dejan pastorear, en corderitos, o sea, seres que han tocado fondo en lo que a degradación moral se refiere. 

Sí, mis queridos niños, la famosa socialdemocracia que nos viene señoreando de hace un siglo para acá es la prueba del nueve de que cuando cayó el muro de Berlín fue porque ya no había ningún peligro de que en algún sitio se osase instaurar un régimen de libertades. Ya la cosa recibió un impulso fundamental cuando lo de Bretton Wood y luego lo remató Nixon cuando eliminó el del patrón oro. Los Europeos, pa no ser menos, crearon el Banco Central Europeo... no hay problema Ana Patricia, ¿cuantos milloncejos necesitas para tapar las vías de agua de tu buque? Al fin y al cabo fui yo el que te pudrió el maderamen, pero es que, comprende, no podemos permitir que la Banca esté en manos privadas. Sí, ya prácticamente todo lo controla el poder político. Ésta es la realidad a la que nos hemos dejado llevar porque estábamos extasiados con la belleza de los árboles que nos tapaban el bosque que había detrás. 

Bueno, vamos a ver que pasa, porque las cosas de este mundo siempre están cambiando y no hay mal que cien años dure. Y esto de la socialdemocracia ya va para los cien años y ya estuvo bien. Ahora tiene que venir otra cosa y parece ser que ya se está en ello. En los EEUU de América, por supuesto. Hay allí según dicen una guerra civil mucho más encarnizada de lo que a primera vista pudiera parecer. Y no se aprecia a primera vista porque todo indica que la están perdiendo los que hegemonizan los medios de propaganda, ya saben, Hollywwood, New York Times, CNN, etc.. Sí, por lo visto hay notables personajes de la farándula que están en arresto domiciliario y el mismísimo Obama está en la cuerda floja por haber jugado sucio cuando vio que era inminente la elección de Trump. 

Sí, la campaña mediatica contra Trump ha dejado en cosa de niños a la que en su día hicieron contra Reagan. ¿Se acuerdan? Subnormal, analfabeto, pésimo actor... no ahorraron epítetos denigratorios. Lo de ahora, ya, va por lo insidioso, o sea, traiciones a la patria y cosas así. Pero están pinchando en hueso porque, además, a los sociatas les ha salido una enemigo que no esperaban, las redes sociales. Sí, ahora ya no tienen la hegemonía de la propaganda. Ahora, cada vez más gente se decanta por los vídeos de YouTube y similares para informarse. Se acabó la verdad socialdemócrata. Ahora podemos enterarnos ya con datos fehacientes que la sanidad pública, el sistema de pensiones, la educación estatal, y tantos otros servicios públicos son un fraude al servicio de las mafias del poder que se esconden tras los partidos políticos. Y que la democracia al uso no es más que una escenografía para revestir de respetabilidad a esas mafias. En fin, ya digo, la guerra está servida y sólo cabe esperar para ver las formas que adopta. De momento, parece ser, que el epicentro de la lucha está en los bancos centrales. Que conserven su poder de emitir moneda a su antojo o volver al patrón oro. ¡Casi na! El mundo patas arriba, en cualquier caso, por una buena temporada. Y los corderitos escondiéndose detrás de la mascarilla. ¡Desde luego...! 

  

viernes, 14 de agosto de 2020

Medea

Dice el Corifeo: "Y afirmo que los mortales que carecen por completo de la experiencia de lo que son los hijos, por no haberlos engendrado, aventajan en felicidad a los que sí han engendrado. Los que no tienen hijos, al no haber vivido la experiencia de si los hijos son algo grato o fuente de pesar para los mortales, se ven libres de muchas penalidades."

Servidor se ve concernido en menor o mayor medida con todas las que se conocen como "tragedias griegas", pero ya, cuando me topo con Medea, el concernimiento me atiza de plein fouet

Sigue el Corifeo: "A quienes, en cambio, tienen en su casa un alegre plantel de hijos, los veo todo el tiempo agobiados por su cuidado: primeramente, como los criarán dignamente, y de dónde dejarán a sus hijos con qué vivir. Y aún más, le resulta incierto si se están sacrificando por unos hijos malos o por unos de provecho. Y el que resulta más funesto de todos los males para los hombres todos, lo voy a mencionar: pues admitamos que encontraron recursos suficientes; que los cuerpos de sus hijos alcanzaron la plena juventud, y que resultaron ser buenos hijos; si el destino así lo dispuso, se les lleva la muerte y se marcha con sus cuerpos a la mansión de Hades. ¿Cómo, pues, es una dicha para los mortales que los dioses añadan a las otras esta pena, que es la más cruel de todas, por causa de los hijos?"

El caso es que yo, como Jasón, casado y con hijas, un buen día me fui de casa... y digo buen día por decir algo porque, justo desde ese mismo día, el sentimiento de liberación se vio contrabalanceado por otro no menos poderoso de pesadumbre. ¡Ay, las hijas! ¿En manos de quién las dejo? En el mejor de los casos, a merced del resentimiento. 

No sé qué más se podría decir al respecto como no sea ponerme a especular sobre si me dejé llevar de la mano por el destino o si me resistí y el destino me arrastró. Cuestión baladí en cualquier caso porque pasan los años y, a la vista de los resultados, la pesadumbre le va ganando por goleada al sentimiento de liberación. En fin, la vida, un jodido galimatías del que es muy difícil no salir escaldado. 

miércoles, 12 de agosto de 2020

¿Por qué será?

La cosa cada vez se pone más interesante. Hace un año el precio del oro era de 1200 $ la onza. Hoy, roza los 2000. Algo querrá decir esa fulgurante subida de precio del refugio por antonomasia. Sí, es evidente de toda evidencia que demasiada gente piensa que son tiempos en que lo único prudente es comprar el mejor refugio de todos los conocidos a todo lo largo de la historia. ¿Por qué será? ¿Cuál es el peligro que se avecina? 

Los que me siguen con paciencia recordarán que hace no mucho dediqué algunas entradas a comentar las conferencias que había escuchado sobre lo que se conoce com Escuela de Economía Austriaca. Menger, Von Mises, Hayek, etc.. Pues bien, estos señores pensaban que lo mejor para evitar los vaivenes de la economía era ceñirse al patrón oro.  O sea, que solo puede haber en circulación el dinero que pueda ser respaldado por oro. La historia del abandono de ese patrón ya se la relaté en su día. Y, también, cómo desde que se abandonó los bancos centrales no han hecho otra cosa que dar a la manivela de hacer billetes. Y así es como se ha llegado a la actual situación en la que el dinero no vale nada y ahorrar todavía menos. Todos dependemos cual siervos de la gleva de los señores de los diversos bancos centrales que, no se equivoquen, son todos íntimos amigos. Nunca perdió el ser humano tanta libertad como en el momento actual... y no, precisamente, por el dichoso corona. Bueno, la verdad es que podemos escoger entre el As y el Marca y, también, entre el flamenco y el reguetón, pero ahí termina todo. 

Y en éstas estando, llegó Trump y mando parar: ha prometido la vuelta al patrón oro. Dicen los enterados que el próximo 15 de septiembre es la fecha clave para el inicio del reseteo. La verdad es que no me creo nada, pero, dado lo que veo, algún hecho de suficiente enjundia tiene que haber en lontananza para que la jauría ande tan revuelta.

En fin, eso, que, si se vuelve al oro, mucha gente se va a alegrar, pero otros van a hacer todo lo que esté en su mano para que el intento fracase. De momento, Trump ha dicho que se va a recluir en la Casa Blanca hasta las elecciones de noviembre, por si las moscas, no vaya a ser que a alguien se le ocurra la idea de liquidarle para que se acaben las pulgas.   

martes, 11 de agosto de 2020

La eterna obsesión

A comienzos del siglo XIV mandaban los señores feudales, pero la Iglesia les hacía contrapunto. El poder nunca ha sido omnímodo; siempre ha estado disputado por dos o más instituciones que, al querer robar a los mismos, se estorban y, como consecuencia se llevan a matar. Esto lo vio meridianamente claro Juan Ruiz, más conocido como el Arcipreste de Hita. Escribió:  

"Hurtaba la raposa a su vecino el gallo;
veíalo esto el lobo, mandábale dejallo;
decía no estar bien lo que es ajeno hurtallo;
el no veía la hora para poder tragallo."

O sea que no se extrañen por lo revuelto que está el cotarro en el ruedo nacional: entre lobos, raposas, y demás por el estilo, tenemos unos cuatrocientos mil ya sea tragando ya sea afeando la acción de tragar hasta que les llega la hora de tragar a ellos. No veo más solución que volver a la ley de alimañas del Antiguo Régimen, o sea, que paguen a la gente por cazarlas. ¿Se imaginan el regodeo generalizado si se pudiese disparar contra esas cuatrocientas mil alimañas? 

Por lo demás Juan Ruiz pasaba de todo menos de lo que no se puede pasar: la eterna obsesión.

"Siempre está la lujuria doquiera que tú seas,
adulterio y fornicio siempre tú lo deseas:
luego quieres pecar con cualquiera que veas,
por cumplir tu lujuria guiñando las oteas." 

Pues sí, a eso se resume la vida; lo que pasa es que disimulamos. O nos autorreprimimos. O sublimamos, como dicen los argentinos, o sea que pasamos del sólido al gaseoso sin pasar por el líquido gracias a las altas presiones y las bajas temperaturas... y por eso es que nos salgan granos cuando adolescentes y tengamos mala leche cuando adultos. 

En fin, pasen de pandemias y agarren El Libro del Buen Amor. Seguro que les alegra el verano.    

lunes, 10 de agosto de 2020

El Granaíno

Si alguien me preguntase cuál es el fenómeno cultural más interesante que se está produciendo en el mundo sin dudarlo le contestaría que YouTube y similares. Con tales plataformas las aguas de la información y manipulación se han salido de los cauces oficiales para anegar en sábana todo el territorio. Por así decirlo, se ha roto el monopolio más poderoso que ha venido existiendo desde la noche de los tiempos. Los gobiernos pueden seguir con la ficción de que untando a periódicos y televisiones van a controlar la opinión publica, pero la realidad es bien otra. Hoy día, por fin, gracias a esas plataformas tienen altavoz todos los herejes, heterodoxos, disidentes, humoristas y demás mentes preclaras que por la propia naturaleza de las cosas serán los parteros del nuevo orden. Porque de eso se trata en definitiva, de un nuevo orden en el que, como quería Don Quijote, nadie será más que nadie si no ha hecho más que nadie. 

Sí, no hay que ser un lince para ver que se avecinan tiempos revueltos. El podemitismo universal cada ver se muestra más rabioso y es de prever que acabe mordiendo. Bueno, en realidad eso es lo que está haciendo falta y cuanto antes mejor. Porque se necesita un catalizador potente para avivar las conciencias. Pongan, por ejemplo, al podemita Rajoy veraneando en su casita rural... una forma de metérnosla doblada propia de una mente aviesa. Compárenlo con las formas del podemita Sánchez, en su palacio de La Mareta... así sí que más gente se percata del verdadero rostro de esta comedia de amor y masacre que es ésta que dicen una de las democracias mas avanzadas del mundo. ¿O es que creen que hay alguien que haya hecho más por despertar las conciencias que el podemita Coletas con sus efusiones horteras? 

La historia retorna una y otra vez. La primera democracia tuvo a sus Euripides y Aristófanes para hacer de espejos en los que verse con sus vergüenzas al aire. Ahora, exploren YouTube y maravíllense. Hay verdaderos prodigios. Miren, por poner un ejemplo, los vídeos del granaíno  Alfredo Diaz: pura lluvia fina que cala a la vez que descojona. Bueno, no mencionaré más porque no quiero caer en la baja condición del monitor de lo que sea. Que cada uno indague si le viene en gana y saque sus conclusiones si es que quiere sacarla. Porque también pudiera ser que después de mucho indagar el indagador siguiera sintiéndose cómodo con la mascarilla puesta.  

domingo, 9 de agosto de 2020

Disparate y metáfora


a=b; 
si multiplico los dos términos de la ecuación por lo mismo se mantiene la equivalencia;
a.b=b.b; o sea: ab=b^2;
si sumo a los dos terminos de la ecuación la misma cantidad se mantiene la equivalencia;
ab+b^2= b^2+b^2; osea: ab+b^2= 2b^2;
si resto la misma cantidad a los dos términos se sigue manteniendo la equivalencia;
ab+b^2-2ab=2b^2-2ab; 
operamos;
b^2-ab= 2b^2-2ab; 
sacamos factor común del segundo término;
b^2-ab= 2(b^2.ab); 
dividimos ahora los dos términos por la misma cantidad, (b^2-ab) ¿y que nos da? ¡Oh, sorpresa!
1=2

¿Dónde está la trampa? No tengo ni idea. El razonamiento me parece impecable. Y, sin embargo, ahí tienen el disparate. 

 Sirva de metáfora. 



sábado, 8 de agosto de 2020

Y mientras tanto...

No sé si el idioma español será más rico o más pobre que otros en cuanto a la calidad y cantidad de sus refranes. Tiendo a pensar que será más menos como todos los idiomas, porque el refrán no es más que una economía y todo lo vivo tiene una tendencia innata a economizar. Sí, convénzanse, sólo lo que está moribundo despilfarra, y la lengua no es una excepción. Por eso, cuando la gente deja de usar refranes es que se está produciendo una decadencia... bueno, solo es una teoría tan buena, o mala, como cualquier otra. 

El caso es que aquí tenemos un refrán que pienso es pertinente recordar en estos días. ¿Son galgos o podencos? Galgos. No, son podencos. Que no, que te digo que son galgos... y cuando nos queremos dar cuenta ya tenemos a los perros metidos hasta en la cocina. Y es que, no sé si se habrán dado cuenta, pero llevan por aquí hace no sé cuantos días las mentes con más altavoz mediático decantándose con furor ya sea por la monarquía ya sea por la república. O sea, que como dijo una ministra cuando lo de aquella desdichada manifestación feminista, nos va la vida en ello. No sé, pero me parece a mí que a demasiada gente le va la vida en cosas absolutamente carentes de sustancia. Y en el entretanto, lo que ya les vengo contando en este blog hace tiempo, que nuestro sistema político cada vez se parece más al chino en su versión comunista, es decir, simple y llanamente perdida de libertades individuales... perdón por el pleonasmo. ¿O es que las libertades pueden ser de otra manera que individuales? 

En que cosiste el modelo chino, pues verán, cuando una empresa va mal y no encuentra financiación privada rápidamente acude en su ayuda el sector público. Así, en la China comunista, que es la chachi, hay un treinta por ciento de empresas ineficientes sostenidas con dinero público. Son las conocidas como empresas zombis. ¿Y por qué algo tan irracional? De irracional nada. Eso le da al poder político un colchón de adeptos incondicionales que son la clave de la estabilidad social. Los incondicionales, la peor chusma del mundo. Los auténticos vampiros de cualquier sistema. También de la democracia, por supuesto, ¿o es que no se han fijado ustedes la cantidad de incondicionales que tiene?

El caso es que mientras Europa debate sobre galgos y podencos, o mascarillas sí, mascarillas no, el Banco Central Europeo no hace otra cosa, aparte de desincentivar el ahorro de los particulares, que comprar deuda de las empresas aspirantes a zombis. Los bancos, los medios de comunicación, y un largo etc., ya son prácticamente estatales, o sea, al servicio del poder político. Si a eso le añades la sanidad y la enseñanza, el colchón de adeptos incondicionales hasta puede que supere al de china. 

En fin, para qué seguir si lo mismo a los galgos que a los podencos les tenemos que recoger las caquitas si les sacamos de paseo.  

jueves, 6 de agosto de 2020

El tema de nuestro tiempo



Es público y notorio que en los últimos tiempos me ha dado por leer las comedias de Aristófanes. Aparte de que leas cuando leas a los clásicos siempre les vas encontrar de actualidad, si ya, en estos tiempos que corren, lees esas comedias, la actualidad se hace rabiosa. Es como si en ellas estuviese concentrada toda la pugna ideológica que casi monopoliza el contenido de los vídeos de YouTube. Y, también, el poco cine que escapa al rodillo doctrinal de la socialdemocracia imperante. Bueno, la prueba del nueve para saber si una película escapa a ese rodillo es que El País le haga una mala crítica. Es el caso de "La Sonrisa de Mona Lisa" que anoche, por casualidad, estuvimos viendo en la tele. Una Julia Robert tan adorable como siempre y en su condición de progresista impecable por coherente es contratada como profesora de arte en una prestigiosa universidad, solo para mujeres, de Nueva Inglaterra . Son los años cincuenta del siglo pasado y la ideología imperante era la que era: las mujeres, por supuesto, la mejor educación posible que les puedan pagar sus padres, pero lo primero es lo primero, es decir, ser esposas y madres. Y eso es lo que la heroína Julia Robert va a intentar cambiar. "Yo, confiesa desconsolada, pensé que venía a esta universidad a formar futuros líderes, -o lideresas, como exige decir hoy la corrección política- y resulta que lo que estoy formando es amas de casa". ¡Ojo al dato! Según la ideología progre al uso la condición de ama de casa deslegitima cualquier pretensión de liderazgo. El ama de casa para esa gente es alguien que limita su papel al "ponte bien y estate quieta" que decía Jalisco, aquel loco alcoholizado que andaba por los bares de Rio de la Pila cuando aquellos maravillosos años.

La película en cuestión es del año 2003, fuera de 2020 y seguramente otro gallo cantara. Porque el caso es que en esa película, la adoctrinadora, Julia Robert, se topa con la horma de su zapato. Si una tiene que ser libre y pensar y tomar las decisiones por si mismo puede resultar que la elección se aleje de las preferencias de la adoctrinadora. Elección impecable, por supuesto. Se puede preferir ser madre y esposa que licenciada en leyes por Harvard. ¡Y que le vamos a hacer si las hormonas tiran más que toda la lógica progresista! Cosa que la profesora Julia Robert acaba por reconocer a la vez que toma conciencia de su anhelo adoctrinador... y eso es, precisamente, lo que no le perdona el crítico de cine de El País, que alguien se apee del burro progre: una traición insoportable. 

Pues sí señores, ahí reside gran parte del malestar inextinguible del mundo. Creo recordar que Ortega lo trató en su obra "El tema de nuestro tiempo": la obligatoria, o inevitable lucha generacional. Los hijos quieren costumbres nuevas que rompan los tabús y los padres como que se ríen por lo bajo de tan insensatas pretensiones. Recuerdo que lo decía Marguerite Yourcenar: todas las generaciones han pretendido en su juventud acabar con el tabú de la sexualidad, pero pasan los siglos ahí siguen tirando más los pelos del coño que las sogas de marinero... o las carretas de bueyes. En fin. 
  

miércoles, 5 de agosto de 2020

Las Avispas

Alguien ha dicho que no es que ahora haya más fachas, que lo que en realidad está pasando es que cada vez llaman facha a más gente. Nada nuevo, la verdad. Nos vamos al año 422 a. C, Atenas, concurso de comedias, Aristófanes presenta bajo seudónimo "Las avispas". Gana. Como no podía ser de otra manera. 

En aquella Atenas no eran necesarias penosas oposiciones para ser juez. Bastaba con ser ciudadano de pleno derecho y postularse para el cargo. En un principio el cargo era honorifico y sin emolumentos, pero llegó el gran Pericles y mandó parar. En adelante los jueces cobrarían dos óbolos por sesión. No era mucho, pero a los pringados les podía solucionar el sustento. Consecuencia de todo lo cual fue que los ciudadanos acomodados se hiciesen a un lado y que los mentados pringados se hiciesen con la administración de la justicia. Bueno, espero que ninguno de mis avisados lectores albergue la menor duda acerca de que de los pobres puedes esperar cualquier cosa menos el que sean honrados. O sea, pobres en el poder, corrupción asegurada. Y ya saben lo que pasa entonces, que cada vez más gente se empieza a mosquear y, acto seguido, a denunciar el latrocinio. Y entonces es cuando se toma conciencia del enorme poder que se acumula en manos del latrocinio organizado. Cualquier crítica a su desastrosa gestión se combate poniendo altavoz a la mentira. Lo que pretenden esos, dicen los jueces corruptos, es acabar con la democracia e imponer la tiranía. Claro, en aquella Atenas sobrevolaba sobre el presente el recuerdo de los años de la tiranía de Pisistrato. Igual que sobrevuela en España el recuerdo de Franco. ¡Con Franco, o Pisístrato, esto no pasaba!

Todo esto es lo que cuenta Aristófanes por medio de una trama en forma de comedia. O sea, el cuento de nunca acabar. Todas las formas de organización política tienen sus pros y sus contras. ¡Qué duda cabe! Pero hay algo en la que todas coinciden: que los que detentan el poder tienden a corromperse y, acto seguido, a tratar de tapar su corrupción por medio de la mentira. Y en esas estando, el populus, para defenderse, saca sus diversas armas: los más tontos, o inocentes, recurren a los tribunales; los más espabilados, sacan a pasear el humor. Bueno, quizá la mayor diferencia entre la democracia y la tiranía es la actitud frente al humor. En las tiranías te pueden matar si cuentas un buen chiste. En las democracias se hacen concursos de chistes y el Estado actúa de corredor de apuestas. Ergo, siempre gana.

Bueno, me parece que lo mejor va a ser acercarse a la costa porque todo apunta que la meseta va a ser un horno los próximos días.


martes, 4 de agosto de 2020

¡Fuchi! ¡Fuchi!

Ya, puestos a ver, cualquier cosa sirve. Apareció en YouTube un vídeo sobre Liérganes y no me pude contener. Era un tanto vomitivo, pero, por lo demás, ¿qué otra cosa se podía esperar? Si el turismo lo destruye todo, ¿por qué se hubiera debido librar Liérganes?  El otro día estuve allí por no llevar la contraria a las hijas y se me encogió el corazón. Comí de puta pena en un restaurante con pretensiones que han puesto en el local en el que tantas películas vi de niño los domingos por la tarde. Todo el pueblo en general es puro remilgo, como de estética propia de upper level of the lower class... de chachas que diría Sostres, o cosa por el estilo. En fin, pelillos a la mar. 

Total, que en YouTube ya saben lo que pasa, que ves un vídeo de lo que sea y, como por ensalmo empiezan a aparecer vídeos de la misma temática. Así fue que vi que había uno sobre Cantabria y volví a picar. Pues bien, la cosa se inició con la aparición de un señor muy repeinado, alto cargo institucional al parecer, que sin más preámbulos dijo que Cantabria era sobre todo pluralidad, diversidad y heterogeneidad. !Toma pleonasmo! Bueno, para aliviarme el shock hice click sobre un vídeo de Papa Cristóbal que esos sí que relajan un montón.

Sí, así son las cosas. Quitas a Clint Estwood, Charles Bronson, Chuck Norris y dos o tres más y ¿qué queda en el mundo digno de ser admirado? Es lo de siempre, cuando todo cae en el puro remilgo aparecen los quijotes para restaurar el viejo orden. El viejo orden, el de las tablas que Moises bajó del monte, lo único que funciona como se ha demostrado una y otra vez. ¡Ya te digo! Pon a los niños monitores para todo y acabarán convertidos en yonquis... de cocaina o de paellas, que no sé lo que es peor. ¡Uf! ¡Qué asco! ¡Fuchi! ¡Fuchi! 

Bueno, me voy a dar un paseo antes de que suba el sol.  

lunes, 3 de agosto de 2020

¡Benditos negacionistas!

No sé si se podría decir que hemos vuelto a las andadas. O sea, a la práctica unanimidad. Veo la información que dan los diversos medios sobre la manifestación que tuvo lugar en Berlín organizada por una asociación internacional denominada Médicos por la Verdad. Todos coinciden en lo mismo, que son gente de la extrema derecha, negacionistas y, para redondear la jugada, les relacionan, con no sé qué motivo, con Leni Riefenstahl, lo que es tanto como dejarse de menudencias y tildarlos como herederos directos del nazismo. Impresionante, la verdad. ¿Será acaso que tienen miedo? Puede ser.

Ya saben que la vida es una sucesión ininterrumpida de acciones que siempre provocan reacciones. Acción, reacción, ¡y qué le vamos a hacer si phisics always work! Esa fingida unanimidad sustentada en el miedo... ¿el miedo a qué? ¿Al coronavirus? Ni de coña. El corona no pasa de ser una pantalla tras la que se trata de ocultar la inquietante realidad de una sociedad que muta a ritmo frenético. Todos los chiringuitos están siendo puestos en entredicho. Cada vez más gente se está dando cuenta de que la mayoría de ellos no son más que carromatos que van por los pueblos del oeste vendiendo crecepelos. Los medios de comunicación, los partidos políticos, los grandes monopolios estatales de prestación de servicios... todos, puro crecepelo. ¡Dios, la de gente que está viendo peligrar su modus vivendi! Todas las unanimidades empezaron así, porque había mucha gente temiendo perder su modus vivendi. Y de las unanimidades a lo siguiente, como se suele decir, solo hay un paso. 

En cualquier caso la vida sigue. Y siempre habrá gente que se empeñará en leer El Quijote. Y a Bukowsky. Y a Francisco Delicado. Y verán The Misfits de John Huston. Y Lonely are de Brave. Y, ¡yo qué sé!, los mismos vídeos que tiene colgados en YouTube Albert Pla. Sí, lo tienen muy mal los abanderados de la unanimidad. Se olvidaron de que en el rebaño no hay épica y, sin épica, apaga y vamos. O vámonos, que no sé. 

domingo, 2 de agosto de 2020

Nuevas perspectivas

Que en Cataluña hay una propensión al choriceo insoportable lo puedo asegurar porque lo he visto con mis propios ojos. Que en el País Vasco se vive bajo un régimen no sé si de corte nazi o de cobardía generalizada también lo puedo asegurar porque lo he vivido en propia carne. Todo lo cual sin duda influyó de forma decisiva en mi forma de encarar los contenciosos que ambas regiones mantienen con el conjunto de España. Pero si opinión es, como dijo el filósofo cínico, sinónimo de situación, no menos sinónimo es de la información de que dispones que, dicho sea de paso, nunca suele ser mucha y, sobre todo, muy fiable... cosas, ambas dos, que si las tuviésemos siempre en cuenta nos ayudarían mucho a ser más cautos respecto de nuestras tomas de posición. 

Pero el caso es que siempre nos estamos informando. Y no digo ya en los tiempos que vivimos que la información nos llega desde todos los ángulos en forma de torrente impetuoso y, lo que es más, casi siempre arteramente manipulada. Sí, es un problema de primera magnitud porque solo los que tuvieron la paciencia de convertirse en cedazos tienen alguna posibilidad de separar el grano de la paja. Convertirse en cedazo, ¡casí ná! Privilegio reservado a los dioses. Y, sin embargo, en nuestra cómica soberbia todos nos elevamos a tal categoría para no dejar de cagarla ni un minuto de nuestra vida. ¡Claro, tenemos tantos libros! Pero si es que ya hasta el chófer Maduro se coloca para dar sus sermones ante un fondo saturado de libros. ¡Qué culto tiene que ser este señor deben pensar los pobres venezolanos cuando observan semejante escenografía! Tiene que estar acertado en sus decisiones a la fuerza. 

El caso es que, servidor, para no ser menos que nadie, ni siquiera que Maduro, siempre se parapetó tras una muralla de libros para poder creer que cuando largaba lo estaba haciendo con fundamento. ¡Sancta Simplicitas! A los ladrillos de esa muralla les faltaba la argamasa de la diversidad para que el conjunto pudiese tener alguna consistencia. La gente de mi generación hemos comulgado a diario sin apenas percatarnos de ello con las ideas socialdemócratas. Literatura, cine, teatro, música, incluso desde los púlpitos de las iglesias, por no hablar de la televisión, todo ha estado programado a mayor gloria de la causa. Ni siquiera teníamos conocimiento de que pudiese existir algo como los Escolásticos Tardíos o Escuela de Salamanca, por no hablar de los economistas austriacos. Pues bien, durante el injusto confinamiento del que recién venimos de salir a duras penas, nos hemos aburrido de lo lindo y, como es natural en tales casos, nos hemos puesto indagar y hemos descubierto cosas, por ejemplo esas escuelas de economía que les comentaba: Juan de Mariana, Luis de Molina, Von Mises, Hayek y un largo etc.. Y,¡vaya por dios!, la muralla se vino abajo y se vislumbraron nuevas perspectivas. 

Sí, todo eso de Cataluña y País Vasco, lo veo ahora de otra manera. Y no es que deje de pensar que los unos son chorizos y los otros cobardes, no, en lo que he cambiado mi forma de pensar es en las causas del conflicto. ¿Por qué, me pregunto ahora, se tiene que trasvasar riqueza de las regiones más desarrolladas a las menos desarrolladas? Es que no se ha visto que después de una insistencia de cuarenta años el procedimiento no da resultados? De siempre se ha sabido que la mejor manera de perpetuar la mendicidad es dar limosnas a los mendigos. Todos sabemos que hay regiones en el mundo en las que los recursos escasean y eso se suple con creces poniendo las pilas a la ciudadanía. Así, no me cabe en la cabeza que los madrileños o catalanes tengan que enviar parte de sus recursos a Andalucía, seguramente la región con más potencialidades de toda la península. Pero claro, se les ha acostumbrado a que si ponen la mano se les da y ahí los tienen gastándoselo todo en putas y drogas. No, señores, si quieren inversión que bajen los impuestos, como hacen en otros sitios. En fin, que sería estupendo que cada cual se las apañase con sus propios medios y lo de estar juntos solo para facilitar el comercio y defenderse de potenciales enemigos. Bueno, eso, que las cosas no van de buenos y malos o de blanco o negro, como nos ha querido hacer creer la socialdemocracia imperante.