Con decir que la Complutense oferta un master LGTBIQ+ creo que está todo dicho. LGTB, como dijo el poeta, Lérida, Gerona, Tarragona, Barcelona, que no paran de dar por el culo. Pero IQ+, ¿qué coño es eso? Bueno, sí, quizá haya que ir a la Complutense para enterarse.
Recién acabo de releer Las Nubes de Aristófanes y mil veces más que la leyese me volvería a maravillar. Te das cuenta de que la humanidad lleva miles de años en una especie de impasse, cul de sac, callejón sin salida o como le quieran llamar. También se podría decir que es el único animal que tropieza no dos sino infinitas veces en la misma piedra. Y, claro, cada vez que tropieza se descalabra y vuelta a empezar.
Les resumo la trama: Estrepsíades es un rico campesino que se casa con una señora con muchas ínfulas de la ciudad. Tienen un hijo al que llaman Fidípides y al que, por supuesto, su madre maleduca a tope, eso sí, con la anuencia, o pasividad de Estrepsíades. Al chaval le da por los caballos y su padre que no los tiene donde los tiene que tener no hace más que endeudarse para complacer los caprichos de su hijo. Y así hasta que llega a una situación insostenible acosado por los acreedores. Como enfrente de su casa hay una academia en la que, por cierto, enseña Sócrates, decide mandar a su hijo a ella por ver si estudiando se cura de su afición a los caballos. Pero el hijo, como buen yonky, pasa de rollos. Y así es como Estrepsíades, desesperado ya por los juicios que se le vienen encima decide ser él el que acuda a la academia para que le enseñen el arte de sortear a los jueces por medio de la sofística. El primer uso que hace Estrepsíades de lo que ha aprendido es convencer a su hijo de que acuda a la academia. Acude y, de entrada, reponde mal a Sócrates, pero éste pasa de todo y le dice que aprenda de las dos sabidurías, Yo me voy a otra parte, concluye. Y entonces es cuando aparecen los dos Discursos, el de la Sabiduría Justa y el de la Sabiduría Injusta. Y vienen altercando.
Y ¿a que se refiere cuando dice saber justo y saber injusto? Pues muy sencillo, al eterno conflicto intergeneracional. La nueva generación, con el inestimable apoyo del saber injusto, los demagogos, sofistas o como quieran llamar a esa gentuza que manipula el lenguaje para dar gusto a los ignorantes, inexpertos, o como le quieran decir a los que nadie educó para que aprendiesen a controlar sus deseos, cual es el caso de Fidípides, esa nueva generación, digo, siempre pretende enmendar la plana a la precedente. Destruir los tabús que, según ellos, impidieron desarrollarse como individuos libres a sus padres... en fin, ya saben de qué va la cosa por todos hemos abusado de ese jarabe cuando tocaba. Y la vieja generación, la del saber justo, pues eso, que no traga.
"Saber Justo.- Ante todo, ningún niño iba a dejar oír su voz. Se les veía como iban por los caminos, ordenados y en silencio, hacia la casa del maestro de música...
Y en casa del maestro de gimnasia los muchachos tenían que sentarse con las piernas dispuestas de tal modo, que no mostraran signos de su virilidad. Y cuando se levantaban debían alisar bien la arena, para que los que andan a la caza de amantes no vieran en ella los tamaños de lo que andan buscando...
Saber Injusto.- ¡Esas son puras vejeces, del tiempo de las Dipolias, todo lleno de cigarras de Cecides y Bufonías!
Saber Justo.- ¡Pero con esas vejeces fueron formados los héroes que triunfaron en Maratón! ¡Esa educación les hizo! Y tú ahora, ¿qué les enseñas? Muy a buena hora han de envolverse en sus mantos, y me quedo estupefacto cuando veo en las fiestas Panateneas, que al bailar se van cubriendo con el escudo los genitales, sin tener en cuenta a Atenea Tritogenia."
En fin, lo de siempre, te preparas para triunfar en Maratón y una vez conseguido el objetivo te das a la molicie y, cuando despiertas, ya tienes otra vez a los persas encima. Y en el entretanto los jóvenes y los viejos se siguen lanzando los unos a los otros las mismas acusaciones, ya sea de carcamales, ya de maleducados. ¡Qué aburrimiento, Dios mío!
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