Los que me siguen con paciencia recordarán que hace no mucho dediqué algunas entradas a comentar las conferencias que había escuchado sobre lo que se conoce com Escuela de Economía Austriaca. Menger, Von Mises, Hayek, etc.. Pues bien, estos señores pensaban que lo mejor para evitar los vaivenes de la economía era ceñirse al patrón oro. O sea, que solo puede haber en circulación el dinero que pueda ser respaldado por oro. La historia del abandono de ese patrón ya se la relaté en su día. Y, también, cómo desde que se abandonó los bancos centrales no han hecho otra cosa que dar a la manivela de hacer billetes. Y así es como se ha llegado a la actual situación en la que el dinero no vale nada y ahorrar todavía menos. Todos dependemos cual siervos de la gleva de los señores de los diversos bancos centrales que, no se equivoquen, son todos íntimos amigos. Nunca perdió el ser humano tanta libertad como en el momento actual... y no, precisamente, por el dichoso corona. Bueno, la verdad es que podemos escoger entre el As y el Marca y, también, entre el flamenco y el reguetón, pero ahí termina todo.
En fin, eso, que, si se vuelve al oro, mucha gente se va a alegrar, pero otros van a hacer todo lo que esté en su mano para que el intento fracase. De momento, Trump ha dicho que se va a recluir en la Casa Blanca hasta las elecciones de noviembre, por si las moscas, no vaya a ser que a alguien se le ocurra la idea de liquidarle para que se acaben las pulgas.
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