Voy por la calle y me hago cruces. ¿Pero cómo puede ser? Tiene que haber alguna razón de tipo biológico para que esto sea como es. Y pienso y repienso echando mano de mis conocimientos en la materia que, por cierto, no son pocos como les voy a demostrar.
Bueno, supongo que ya se habrán dado cuenta de que estoy hablando del entusiasmo con el que el común de la gente lleva puesta la mascarilla. No perdonan: ves a un grupo de amigos saliendo del bar con la típica actitud de exaltación de la amistad y, entre risas y palmadas, no se les olvida a ninguno de ellos, como en un gesto automático, colocarse la mascarilla... bueno, bien es verdad que algunos encienden un cigarrillo lo que también les coloca. Y digo que también, porque esa es la cuestión, que la mascarilla coloca. Les explico.
Una de las cosas que nos llamó la atención a los fisiólogos respiratorios desde que empezamos con la cosa esa de los gases en sangre fue comprobar el buen humor y optimismo que solían mostrar los EPOCs. Estos enfermos, al tener disminuido el calibre se sus vías aéreas tienen serios problemas para airear sus alvéolos que es el lugar en donde el aire y la sangre están separados por una fina membrana que no impide que los gases de la sangre y el aire equilibren sus presiones. Como la presión del oxígeno es más alta en el aire que en la sangre, el oxígeno pasa a la sangre. Como la presión del anhídrido carbónico es más alta en la sangre que en el aire, el anhídrido carbónico pasa al aire. Así es que si el alvéolo está mal aireado la sangre no tiene forma de captar oxígeno ni de deshacerse del anhídrido carbónico. Bajan las tensiones de oxígeno en sangre y suben las de carbónico. Pero, como supongo que ya saben, el organismo es una máquina maravillosa que tiene mecanismos de compensación, bien es cierto que solo hasta cierto punto, para equilibrar las situaciones patológicas que le van surgiendo. Así es que cuando las tensiones de oxígeno empiezan a bajar en la sangre, el organismo apenas lo detecta debido a la forma que tiene la curva de la saturación de la hemoglobina que es la sustancia encargada de transportar el oxígeno desde los pulmones hasta las células que le utilizan como carburante para sus diversas funciones. Así es que la cantidad de oxígeno transportado varía mínimamente si la tensión de oxígeno es muy alta o relatívamente baja. Es gracias a este mecanismo que los humanos puedan sobrevivir a grandes altitudes sobre el nivel del mar donde la tensión de oxígeno es muy baja. Sin embargo, con el anhídrido carbónico la cosa es bien distinta. Si el pulmón no consigue expulsarle de la sangre, con la ayuda de una sustancia llamada anhidrasa carbonica, reacciona con el agua y forma ácido carbónico. O sea: CO2+H2O=CO3H + H. Ese H suelto es lo que se conoce como un hidrogenión. Y cuando los hidrogeniones aumentan su número se produce acidosis. Pues bien, el organismo tiene repartidos por varios sitios, las carótidas y tal, unos conglomerados de células nerviosas especializadas en detectar ese aumento de hidrogeniones. Y todo es detectar ese aumento y mandar una orden al centro respiratorio que hay en el cerebro para que avive el ritmo. Es decir manda una orden para que el cuerpo hiperventile. Vana ilusión por lo general, porque si las vías aéreas están obstruidas por mucho que aprietes no la metes más. Y así es que esa especie de termostato de hidrogeniones va perdiendo sensibilidad y el cuerpo se va adaptando insensiblemente a las tasas altas de tensión de CO2 y la correspondiente acidosis.
Espero que la parte, por así decirlo, científica, les haya quedado clara. Ahora me voy a dedicar a especular sobre la parte que llamaré conjetural, porque no hay forma de demostrarla. Me refiero a esa aptitud optimista y de buen rollo que suelen exhibir los EPOCs. Los ves por ahí con su invalidez a cuestas y como si tal cosa. Toman vinos, fuman a la que nadie les ve... se diría que alguna sustancia corre por su sangre que les hace sentirse ajenos al mal que les discapacita. Comentando esta curiosa característica de la mentada enfermedad con algunos compañeros llegamos a la conclusión de que el CO2 a partir de ciertos niveles coloca. Claro que si sigue subiendo produce narcolepsis, pero tiene mucho recorrido antes de llegar a tal situación. Y aquí es a donde yo quería llegar para exponer una teoría sobre lo bien que ha acogido el personal lo de las mascarillas. Porque se da el caso de que llevar mascarilla es en cierta medida como padecer una EPOC. Es decir al inspirar el aire viciado de tu propia expiración los niveles oxígeno en sangre bajan, lo que, como les decía, repercute muy poco en el funcionamiento del sistema gracias a la forma de saturarse de oxigeno la hemoglobina, pero los niveles de CO2 suben y el sistema lo detecta y empieza la fiesta.
En fin, bobadas, pero que conste, que hasta que alguien no me dé una explicación mejor del porqué de semejante conformismo con algo que a todas luce es una mamarrachada...
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