jueves, 21 de septiembre de 2017

Procrastineision

Cuando un mal en sus principios no se corrige, fuerzas del abandono va cobrando que luego hace imposible el remedio. Que es justo lo que ha pasado y está pasando en Cataluña. Como he vivido allí mucho más de lo que hubiera sido deseable y prudente he podido comprobar de primera mano como se cultiva la xenofobia. Desde el mismo día que Jorge Poyuelo se hizo con los mandos de la nave empezó el baile de los vampiros. Sus televisiones, sus periódicos -con La Vanguardia en vanguardia-, no perdieron ni un minuto en comenzar a lanzar mensajes, primero subliminales, luego manifiestamente explícitos, sobre lo mierdas que somos los españoles que somos capaces de vernos en los espejos. Porque de eso se trata todo: cuando lo gente deja de verse en el espejo automáticamente se hace xenófobo. O idiota rematado, lo que viene a ser lo mismo. 

En cualquier caso, desde que me apercibí del baile que se estaba celebrando, no he dejado de cuestionarme los encantos de la democracia tal y como la estamos entendiendo aquí. La famosa libertad de expresión que no sirve, como es lógico, para los yihadistas ha sido ilimitada para los xenófobos, tanto en Cataluña como en el País -¡qué país!- Vasco. Dos sociedades, por otra parte, llenas de gente acomplejada supongo que a causa de la actitud prepotente de una burguesía provinciana y hortera nacida a la sombra de los monopolios estatales. Lujo versus miseria, el eterno caldo de cultivo de la destrucción de los imperios, que ya lo dijeron los clásicos. 

Así que nada más estúpido que rasgarse ahora las vestiduras. Más valiera por contra reconocer que no se quería ver lo evidente. Como los padres que pasan de que sus hijos lleguen a casa colocados. ¡Qué simpático el chaval! Y ahora, a sus cuarenta, todo el día tumbado en el sofá viendo la Sexta. Pues joderos por idiotas. Que no otra cosa es lo que nos está pasando a los españoles por no haber querido enfrentar lo desagradable en sus comienzos. Haber agarrado a Jorge Poyuelo por el cuello y haberle dicho: oye tú, enano de los cojones, la próxima vez que vea un programa de TV3 hablando de la caspa de los madrileños te voy a dar una patada en el culo que vas a tener que cagar por la boca el resto de tu vida. 

Pero así corre el mundo, procrastinando como se dice ahora. No hagas hoy lo que puedas hacer mañana y mejor si es pasado. Y fuerzas del abandono va cobrando. Hasta que llega la hora de la cirugía radical. Y en esas estamos y veremos ahora, con la biopsia intraoperatoria, la malignidad del cáncer. Bueno, Sostres decía ayer que la transversalidad del catalanismo no es el independentismo sino el tiempo libre: según él, en la manifestación callejera solo había jubilados y estudiantes. En fin, recemos por nuestras pensiones. 

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