miércoles, 6 de diciembre de 2017

Crujiente

Una de las cosas más alucinantes de estos últimos años es la disponibilidad inmediata de maestros para cualquier cosa que se quiera aprender. Un suponer, esa falseta por bulerías de Diego del Gastor con sabor a ida y vuelta. Pues bien, sólo tienes que pedírselo a youtube y tienes un montón de posibilidades que, además, los internautas se han encargado de filtrar de mejor a peor para que no te canses rebuscando. Porque esa es otra, que con esto hemos descubierto lo que nunca hubiésemos supuesto ateniéndonos a los discursos triunfantes en los medios, que no es otra cosa que la ingente cantidad de conocimiento que acumula la sociedad en general. Y ésta es la realidad más crujiente, como diría LoremariluGT, que el conocimiento ha salido del reducto de las élites para expandirse por el mundo como si fuese una mancha de aceite que lo va impregnando todo alrededor. 

Y ahí precisamente está la madre del cordero, que ya no hay escusa. El que no mejora en lo suyo es simple y llanamente porque es un bandarra y como tal será considerado por cualquiera que esté vivo. Entonces, ya, sólo le quedará una opción para no derrumbarse: afiliarse a uno de esos partidos políticos que exaltan la pereza mental y preconizan la destrucción del individuo pensante. Un triste consuelo, en cualquier caso, porque como estamos viendo en el mundo en general y por estos lares en particular, no es más que ilusión para hoy y frustración para mañana. Y sus Iglesias, un mausoleo en ruinas por mucho que se hagan notar.

La crujiente realidad: a mayor conocimiento más individualidad y menos manadas sanfermineras. El mundo se va a hacer irremisiblemente aburrido. ¡A Dios gracias!  

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