Si me preguntase uno de esos entrevistadores medio tontos que tanto abundan cual es el autor que más me ha impactado en la vida tendría que contestarle sin lugar a dudas que era autora y se llamaba Richmal Crompton. Escribió la saga de Guillermo, desde el Conquistador al Proscrito, y sin su lectura mi infancia seguramente habría sido una mierda y el resto de mi vida seguramente también... aunque no estoy muy seguro de que no lo haya sido. Luego, en la adolescencia leí bastantes novelas de aventuras, pero las que me han quedado indelebles en la memoria han sido sobre todo las inglesas: La Isla del Tesoro y Robinsón Crusoe son casi religión para mí y nunca pasan muchos años antes de les vuelva a pegar un repaso. En definitiva, cuando en el año 67 del siglo pasado aterricé en Londres no fue por casualidad. Venia arrastrando de lejos una querencia por la forma de ser anglosajona y, al final, puse manos a la obra. Y fíjense si habré tenido éxito en mi empeño que toda mi descendencia vive allí.
Bastantes años después, cuando empecé a dar muestras de cierta capacidad de raciocinio las circunstancias me situaron en un ambiente en donde todo el debatir giraba alrededor de las obras de Shakespeare. De aquella casi me vuelvo loco. Era como quedarse en carne viva. Sin la menor piedad. Luego vino el Leviatan de Hobbes y más de lo mismo. En fin, y de allí a los cómicos de ahora que, a mi juicio, no tienen parangón en lo de despellejarse a sí mismo.
Resumiendo, que mi opinión de aquella sociedad es que todo se confabula allí para que las personas sean individuos constituidos como tales antes de ser cualquier otra cosa. Y, a la vista están los resultados que tal táctica, digamos que cultural, les ha procurado a lo largo de los últimos siglos. Por así decirlo, en todo esto de la modernidad todos hemos ido a rebufo de ellos. Incluidos los narcisistas franceses, bien sure.
Y por eso es que me extrañe tanto todo lo que está pasando por aquellos pagos ahora. El asunto del Brexit y todo eso. Sin duda ha sido un error de cálculo garrafal del que es probable que vayan a sacar grandes enseñanzas. De hecho, si miras las televisiones inglesas, parece como si tuviesen montado un drama shakesperiano ininterrumpido. Se arrojan argumentos unos a los otros con la típica precisión cortante que les caracteriza, pero la realidad es que no se pueden mover un milímetro. Me recuerda mucho a aquella gloriosa frase de Franco de que todo está atado y bien atado. Y seguramente, por las buenas nadie lo va a desatar. Tendría que correr la sangre y a nadie le va a interesar, por lo menos mientras la mayoría viva tan bien. Ayer, por ejemplo, parecía que habían dado un pasito hacia delante y todas las cabeceras lo celebraban, pero a la media hora, alguien, los unionistas del Ulster en este caso, pusieron sus remilgos y todo a tomar por el saco otra vez.
En fin, seguiremos atentos a la pantalla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario