martes, 12 de mayo de 2020

Culo gaseosa

Está uno a punto de tirar la toballa cuando sin saber cómo ni por qué cae sobre el mensaje de Jesús Huerta de Soto sobre el Covid-19 y, como por ensalmo, me vuelve a invadir la maldita esperanza, el motor de los necios que dijo no me acuerdo quién. No nos engañemos, el virus que nos está matando es el que creó un tal Marx y que se ha sustanciado en lo que se conoce como socialismo, es decir, la negación de la libertad individual como fuerza generadora de bienestar. Según esa ideología la libertad individual lleva inexorablemente a la injusticia, desigualdad y, a la postre, a la guerra. Un nudo gordiano, esa ideología, que en las escasas ocasiones que se ha conseguido desatar ha  tenido que ser con un golpe de espada. Y es que la envidia y el rencor son los poderosos turbomotores que mantienen al socialismo a la cabeza de todas las carreras. Y díganme ustedes cuando se ha conseguido apaciguar a un envidioso, o rencoroso, por medio de la razón. Nunca jamás. Envida, o rencor, y razón, como el agua y el aceite. Sí, sí, y si no lo creen vayan a YouTube y miren los miles de vídeos de gente que asegura que prefiere mil veces la igualdad en la pobreza que desigualdad en la riqueza. El ser humano está hecho de tal forma que por muy bien que viva se le llevarán los demonios si ve que el vecino del quinto vive mejor que él. Es un sinsentido que, como supongo sabrán, es el más común de los sentidos. 

Así ha sido toda la historia de la humanidad, una dialéctica entre la razón y la superchería. Afortunadamente, aunque sea arrastrándose, la razón nunca ha parado de avanzar. Y es que ha creado hitos tan poderosos que no hay odio, ni envidia, ni rencor, suficientes en el mundo para poder borrarlos. Frente a una Identidad de Euler todos los doctrinarismos del mundo tienen que agachar la cabeza. Así que, tranquilos, porque como dice muy acertadamente hoy Nacho, al Coletas se le está poniendo el culo de gaseosa.    

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