domingo, 24 de mayo de 2020

De mañana no pasa

Llevo unos cuantos días que no soy capaz de resolver un solo acertijo geométrico. Me pregunto si será porque me estoy poniendo el listón muy alto o, más probable, porque se me ha embotado el celebro. Y es que por muchos recursos que uno pudiera tener, que no creo, estas situaciones de excepcionalidad impostada cuando se prolongan en el tiempo acaban por arrasar lo que el Padre Astete llamaba las potencias del alma, usease, memoria, entendimiento y voluntad. Uno solo siente impotencia y rabia. Y a la postre, desistimiento. ¿Porque qué sentido tiene todo esto? 

En fin, como se suele decir, de mañana no pasa. Lo que sea, cualquier locura me servirá. Tengo que escapar de esta isla desierta a la que me arrojó el último naufragio. Ya vi huellas humanas en la playa y la inquietud que se ha apoderado de mi espíritu no me deja descansar. Y no es cuestión de construir una nueva empalizada para afianzar la seguridad. No, tendré que salir a dar la cara porque de lo contrario estaré muerto. 


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