martes, 5 de mayo de 2020

Salsa de tomate

Lo que no se puede negar es que cuando se está pasando por un mal trance se tiene la sensación de estar en el centro del mundo y de la historia. Es entonces el momento ideal para que todos los que tienen alma de gurú, o sea, todo dios, se apresuren a decir la suya. Que si esto es por tal, que lo que hay que hacer, que si lo que va a pasar, que si un antes y un después, y un largo etc. de lucubraciones que se lleva el viento. Y es que como uno ha tenido una vida tan aburrida no le ha quedado más remedio que recurrir al jarabe de lectura para no tirarse por los sucesivos balcones que las circunstancias me ponían a mano Y por eso ha sido que, libro a libro, me haya enterado un poco de cómo ha sido el transcurrir de la humanidad desde la noche de los tiempos para acá. Se lo voy a decir: nunca paró de crecer el conocimiento de las leyes que rigen la naturaleza, pero, no se hagan ilusiones, eso no ha servido absolutamente para nada a efectos de liberarnos de las pulsiones primigenias, es decir, prevalecer para tener mejores oportunidades de transmitir nuestro ADN. Así que, ¿a qué tanto revuelo por una epidemia de tres al cuarto? De estas, e infinitamente más letales, las hubo cada dos por tres y, a los cuatro días de superadas, todo estaba exactamente igual que antes de empezar la ordalía. ¿O es que piensan que de ésta vamos a salir más sabios? ¡Por dios bendito, no sean ingenuos! De ésta si salimos de alguna manera diferente respecto otras similares va a ser en lo que hace a la acumulación de panículo adiposo y agravamiento de las más diversas adicciones perversas. Cualquiera que haya leído un poco sabe cómo se exacerban los vicios en las situaciones de estrés. Y eso por no hablar del triscapellejeo, que es un no parar. En fin, que se va uno a youtube y ahí se los encuentra a todos, incluido Iñaqui Gabilondo, ¡madre mía!, que es que me pregunto como puede ser que el tipo no se haya cansado a estas alturas de equivocarse en todo lo que viene diciendo desde que asistió al Sermón de la Montaña junto al lago Tiberiades. Por no hablar del jesuita de turno que dice que las personas tenemos, como los árboles, un crecimiento isonómico, es decir, que en verano crecen las ramas y en invierno, en la misma proporción, las raíces, o sea, que no tenemos que darnos prisa en salir a la calle porque en este invierno que nos están imponiendo los gobernantes nos están creciendo las raíces del espíritu y cuanto más aguantemos más fuertes saldremos después. Ya lo explicaba Roland Barthes, que los jesuitas habían llevado el lenguaje al grado cero del terror. Los tíos te la meten doblada y ni te enteras. De qué, si no, iban a tener tanto predicamento las ideologías disolventes que vienen señoreando el mundo de un siglo y pico para acá. Ya lo dice el emérito Armando de la Torre en sus amenas conferencias en la Francisco Marroquin, ¡olvídense ustedes de los hermanos Castro y sus secuaces! Acudan a las sacristías y allí encontrarán el virus. Bueno, ya me canso, como Nino Bravo, de vagar... en realidad de divagar, así que... me voy a comprar tomates para hacer salsa para los macarrones. 


En otro orden de cosas, aquí tienen un bello problema de álgebra. 


2 comentarios:

  1. querido Pedro,ando yo ya ha tiempo liao con el Álgebra dichosa,no me entra de ninguna manera,ya desde la noche de los tiempos.Recoméndame algún manual sencillo. Sí,el tabardillo este nos tiene alteraos,ade GAbilondos y Rappeles estuvo siempre lleno el mundo,yo,en estos casos,
    me quedo siempre con Rappel.

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  2. A mí me va bien Academia Internet. Como l levas en el teléfono en cualquier sitio que estés sin hacer nada la puedes abrir y mirar algún ejercicio. Primero intentas resolverlo por tu cuenta y si no puedes miras el vídeo. Es todo cuestión de ingenio. Por supuesto que son mejores los que van directamente de pitonisos que los que lo quieren ser por la puerta de atrás, y encima dándoselas de estar a favor de los desheredados.

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