sábado, 9 de mayo de 2020

¡Pregúntate!

Dice el profesor García Maestro: "Pregúntate por qué eres tolerante con quien te niega la libertad."  En poco más de dos minutos queda meridianamente explicada la filosofía del tirano. Una filosofía que traducida a la praxis nunca falla. Ni les falló a los nazis ni les falla a estos gobiernos socialdemócratas que señorean el mundo. ¡Dios, si levantase la cabeza Hitler y viese hasta qué punto han triunfado en el mundo sus ideas! Y no solo en lo de los perros, aunque lo de los perros, bien sure, es como la síntesis perfecta del constructo ideológico: decir lealtad en lo que solo es sumisión. 

Siempre es igual, la manipulación del lenguaje. Y donde la manipulación no funciona, el monopolio estatal de la fuerza, o sea, cuestión de matices, pero que sepas que tú no te perteneces. Ni siquiera a la hora de morir. Tendrás que hacerlo de acuerdo con los cánones que estipule el tirano, siempre pensados en función de su potencial aterrorizante del populacho. 

Reino Unido: 67 millones de habitantes. Setecientas y pico mil muertes al año y otros tantos nacimientos. 18 millones de personas mayores de 65 años. 30.000 muertos por coronavirus. ¡Catástrofe! Todo el mundo acojonado. Bueno, ahora resulta que cuando no hay coronavirus los viejos muy reviejos no se mueren. Porque esa es otra: es de todo punto incorrecto llamar a los viejos, viejos, y ya no digo reviejos. Pues bien, se pongan como se pongan en los dos meses que va durando esta milonga del coronavirus en Reino Unido se habrán muerto de lo que sea 120.000, por lo bajo, viejos más o menos reviejos. Lo siento, pero es ley de vida. Y poner a todo el mundo a contar como van cayendo es de una perversidad rayana en la obra de arte. ¡Pero si es una aubaine que los viejos la palmemos! Para el Estado por supuesto, pero mucho más para los descendientes que, no solo puede que hereden algo, también se quitan de encima las molestias sin cuento que produce el contacto con la decadencia física absoluta. 

Por cierto, ¿han oído hablar a alguien en estos días de la pandemia que asoló el mundo el año 57 del siglo pasado? Claro, como por entonces nadie se puso a contar muertos no ha quedado marca de aquello en el imaginario colectivo. Pero los puedo asegurar que no fue menos, ni mucho menos, que esto de ahora. La diferencia, posiblemente, solo sea cuestión de la libertad que había entonces y la que hay ahora. Ya ven, las cosas no son tan sencillas. 

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