miércoles, 27 de octubre de 2021

De Chomsky a Liusivaya

A sus 92 años, Noam Chomsky lo ha vuelto a hacer. Ha pedido a las autoridades que por lo que más quieran encierren a todos los no vacunados en sus domicilios y no les dejen salir ni a por alimentos ni nada. Hasta que se mueran de hambre, ha rematado. El bueno de Noam fue declarado en su día por el New York Times el pensador vivo más importante del mundo. Otra, en definitiva, como lo del Anís del Mono: soy el mejor, la ciencia lo dijo, y yo no miento. En cualquier caso, Noam se apuntó a la moda de la gramática generativa e hizo algunas aportaciones al parecer originales. Claro que, lo del pajeo mental está muy sobrevalorado desde que los tractores hacen el trabajo realmente importante. En realidad, lo de la gramática generativa, a lo que yo sé, es poner las palabras en el mejor orden posible a efecto de que la gente entienda lo que quieres decir. Lo que siempre se llamó sintaxis. Cualquiera que se haya puesto a escribir cuatro días seguidos cae en la cuenta de que escribir bien no es más que eso, poner las palabras en el orden adecuado, lo que, desde luego, no es fácil. Pero bueno, quién soy yo. 

Sea como sea, las cosas de Chomsky han llegado muy lejos. No hay iletrado de izquierdas, perdón por el pleonasmo, que a la primera de cambio no te suelte que Chomsky dijo esto, Chomsky dijo lo de más allá. Lo dicho, Chomsky tiene lábel de Anís del Mono. Como el New York Times, nuestro El País sin ir más lejos, y todos esos catecismos de la ideología tipo Sermón de la Montaña: tú limítate a ser un pobre de espíritu que yo te organizo la vida. No ha habido, ni hay, ni habrá, ideología que funcione mejor que esa. No por nada sino porque deja mucho tiempo libre para ir al bar. Y Chomsky sabe estas cosas y se aprovecha. Un pillín. Y ahora nos sale con esas de matar de hambre a los que no quieren pasar por el aro. Bueno, supongo que a alguien con noventa y dos años a las espaldas hay que reírle cualquier gracia que haga. 

Yo, para lingüista, gramática, generativas o no, y, sobre todo, con salero, no he conocido a nadie como a Liusivaya. Liusivaya es un muchacha rusa que a los dicisiete años fue enviada por sus padres a Irlanda a aprender inglés. Allí tuvo una historia con un chico español y quedó prendada, no del chico sino del idioma que hablaba el chico. Así que, sin más, les dijo a sus padres que se venía a España a vivir. Dicho y hecho, a los diecisiete ni una palabra de español y, a los veintiséis, vean ustedes sus videos en youtube y comprueben por ustedes mismos. Porque no solo es como habla el idioma, que alucinas, es que, además, de Sermón de la Montaña nada de nada sino todo lo contrario. Ya ven, y El País sin decir esta boca es mía. En fin, que, como ven, unos llevan la fama y otras cardan la lana. 

En definitiva, lo que va de Chomsky a Liusivaya. De una época a otra. De la ficción a la realidad. 

Y ya está to dicho .  


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