Añade Santi a la foto un audio en el que me cuenta que los camioneros no quieren ir a Inglaterra porque el papeleo que tienen que hacer ahora les demora un par de días en la frontera. Seguro que hay algo de cierto en ello, aunque el comercio tiene millones de subterfugios para esquivar las lluvias inclementes. Camiones, desde luego siguen yendo y viniendo a Inglaterra cada día. Lo veo yo en mis paseos matutinos. Miren la foto que les adjunto.
Pues bien, en el vientre de ese ferry que entra por la canal de la bahía con las primeras luces vienen de Inglaterra tal cantidad de camiones que si no lo ves no lo crees. Dentro de unas horas saldrá de retorno a su origen igualmente lleno. No, miren ustedes, para mí que esa foto de las estanterías huele a burda manipulación, lo cual no quita para que sepamos que se están produciendo en el mundo unos desequilibrios muy preocupantes. Y uno de los mayores, al parecer, es la escasez de mano de obra. Cada vez hay menos gente en edad de trabajar y, lo más sorprendente, los que están en la edad no quieren oír hablar del asunto. Y de los trabajos duros, cual es el de camionero, ni te digo. ¡Vade retro! Bastante tengo yo con tener que pasear al perro. Con eso y una paguita me las apaño divinamente. Total, si las cañas en el bar del barrio están a euro... y siempre hay algún pringao que invita.
Y ya saben lo que es el efecto dominó, que una ficha tira a otra y ésta a la siguiente y así hasta el infinito. Pues con la escasez de una cosa pasa lo mismo. Así, por la escasez de mano de obra, o de lo que sea, se esta produciendo el citado efecto y cada vez hay escasez de más cosas, sobre todo de materias primas. Eso es, al menos, lo que dicen por ahí. Y debe ser verdad porque los precios se están disparando.
En fin, una cosa es cierta, cuando un sistema se sofistica basta un estornudo para desequilibrarlo entero. Y en esas estamos, excesivamente sofisticados a la vez que acatarrados. Nos puede llegar cualquier cosa.


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