sábado, 2 de octubre de 2021

Sofisticados y acatarrados





Me envía Santi esta foto que muestra cómo están las estanterías de un supermercado en Inglaterra. El dueño se ha apresurado a informar que es la consecuencia de haber votado salir de la UE. Ahora no se quejen. Y no digo yo que no haya en ello algo de verdad, pero tal y como está planteado es la típica expresión del pensamiento binario, ese que tan insufrible seguridad le proporciona a la chusma. Pero para desgracia de la chusma los cosas no van de una y su contraria o una causa y su efecto. En el mundo es todo una maraña de interacciones de las que, por desgracia, solo solemos captar un número muy reducido de ellas. En realidad, ya lo dijo Sócrates: solo sé que no sé nada. Lo cual es saber tanto que pocos son los que alcanzan semejante sabiduría.

Añade Santi a la foto un audio en el que me cuenta que los camioneros no quieren ir a Inglaterra porque el papeleo que tienen que hacer ahora les demora un par de días en la frontera. Seguro que hay algo de cierto en ello, aunque el comercio tiene millones de subterfugios para esquivar las lluvias inclementes. Camiones, desde luego siguen yendo y viniendo a Inglaterra cada día. Lo veo yo en mis paseos matutinos. Miren la foto que les adjunto.



Pues bien, en el vientre de ese ferry que entra por la canal de la bahía con las primeras luces vienen de Inglaterra tal cantidad de camiones que si no lo ves no lo crees. Dentro de unas horas saldrá de retorno a su origen igualmente lleno. No, miren ustedes, para mí que esa foto de las estanterías huele a burda manipulación, lo cual no quita para que sepamos que se están produciendo en el mundo unos desequilibrios muy preocupantes. Y uno de los mayores, al parecer, es la escasez de mano de obra. Cada vez hay menos gente en edad de trabajar y, lo más sorprendente, los que están en la edad no quieren oír hablar del asunto. Y de los trabajos duros, cual es el de camionero, ni te digo. ¡Vade retro! Bastante tengo yo con tener que pasear al perro. Con eso y una paguita me las apaño divinamente. Total, si las cañas en el bar del barrio están a euro... y siempre hay algún pringao que invita. 

Y ya saben lo que es el efecto dominó, que una ficha tira a otra y ésta a la siguiente y así hasta el infinito. Pues con la escasez de una cosa pasa lo mismo. Así, por la escasez de mano de obra, o de lo que sea, se esta produciendo el citado efecto y cada vez hay escasez de más cosas, sobre todo de materias primas. Eso es, al menos, lo que dicen por ahí. Y debe ser verdad porque los precios se están disparando. 

En fin, una cosa es cierta, cuando un sistema se sofistica basta un estornudo para desequilibrarlo entero. Y en esas estamos, excesivamente sofisticados a la vez que acatarrados. Nos puede llegar cualquier cosa. 



 

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