sábado, 23 de febrero de 2019

¡Ay, Arcadi!

De la une de los periódicos:

"Tenían dos hijas sanas, una bonita casa y toda una vida por delante. Pero a Julio y Alba les faltaba algo: un niño como Wei, español de origen chino con síndrome de Down. Hace dos años que le adoptaron... y ya es uno más de la familia López"

Por supuesto y como no podía ser menos la familia López tiene dos perros de los que nunca cesan de menear el rabo. 

Así está el patio señores: gente, no digo ya buena sino su superlativo, es decir, cojonuda. Y como siempre pasa cuando hay gente así, y como para mantener el equilibrio, tiene que haber gente detestable. Como Arcadi Espada, un suponer. O esa familia china que dio a su hijo en adopción. ¡Ay, esos chinos, tan sin principios morales! Como si DIOS no supiese lo que hace cuando quiere señalar a una familia con sus bendiciones. Claro, hay que entenderlo, esa mamá adoptante tiene una empresa de desarrollo personal. ¿Lo pillan?  

¡Jo, si mi padre levantase la cabeza se volvía a la incineradora, pero ya! ¡Ay, Arcadi, prenda, lo que te queda por aprender!

miércoles, 20 de febrero de 2019

Cansancio

En la historia de la humanidad han sucedido cosas que nunca nos pararemos lo suficientemente a pensar  en ellas para extraerlas todas las enseñanzas que contienen. Miren sino la actitud que tuvo la Iglesia Romana respecto de los descubrimientos de Galileo. Fue una actitud absolutamente cerril no sólo por equivocada sino también por vengativa. Y, a la postre, cuando ya era de dominio público la tremenda equivocación cometida, ¿en qué le afectó para mal ese cerrilismo? Ahí continúan hoy tan campantes plantandole cara a todo atisbo de racionalidad que cuestione sus arcaicas convicciones. Plantándole cara, claro está, porque saben los muy ladinos que las convicciones del populacho también son arcaicas por definición. ¡Ay, señor, a qué ímprobos trabajos nos condenas cuando nos exiges que vayamos adaptando nuestras convicciones al avance de nuestros conocimientos! No es ese pastizal en el que la chusma se pueda alimentar. 

Y en esas estamos y en esas estaremos. Y no por otra cosa es que cada día que pasa se agrande más a mis ojos el elogio a la vida retirada de Fray Luis, que también él supo por experiencia lo que es enfrentarse al cerrilismo de la Iglesia. De cualquier iglesia, diría yo, que nunca hubo en el mundo sinvergüenza sin luces que no corriese a apuntarse a una de ellas por puro instinto animal de supervivencia. ¿En dónde si no iban a encontrar esas gentes limitadas mayores posibilidades de medro personal?

En fin, ya estuvo bien. Así que en adelante: 


A la sombra tendido,
de hiedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.



martes, 19 de febrero de 2019

Perspectiva


Leo por ahí que alguien ha dicho que lo que se echa en falta en el mundo actual es la lectura. Sobre todo la lectura de los clásicos. Yo, claro, no puedo estar más de acuerdo, pero no sé si con trampa porque como he utilizado más de la mitad del tiempo de mi vida en lecturas, incluidos clásicos, si ahora pensase que no me ha servido para nada me derrumbaría. Anyway, creo que hay algo que es difícil no reconocer y es la relación que hay entre la lectura, sobre todo de los clásicos, y la perspectiva. Leer, pienso, es la mejor terapia contra el adanismo, esa patología basada sobre todo en eso precisamente, en la ausencia de perspectiva, madre de todas las ignorancias. ¡Lo siento, hijo mío, pero todo eso que estás descubriendo es más viejo que los pedos! Sí, sí, hay unas tablillas de hace cuatro mil años que lo dejan meridianamente claro. 

Cojan, agarren y escriban dos números enteros, u y v. Porque el caso es ese que con dos números enteros cualesquiera se puede hallar un triángulo rectángulo en el que los catetos y la hipotenusa sean también números enteros. Es muy sencillo, pero claro está después de que alguien, utilizando los mágicos números complejos, diese con la fórmula para hacerlo: cateto uno (u^2-v^2), cateto dos ( 2uv), hipotenusa (u^2+v^2). Indiscutiblemente es un hallazgo que se diría necesitó de milenios de exprimir neuronas.Sin embargo, lo realmente curioso y sumamente interesante es que si lees te puede enterar de que en esa tablilla de la foto que fue esculpida hace cuatro mil años lo que hay en realidad son secuencias de números enteros que se corresponden con la fórmula de marras. Así que, perspectiva al canto porque venimos de lejos muy curtidos ya. 

Así y todo, al respecto de la promoción de la lectura, incluidos los clásicos, por supuesto, que tanta expectativas levanta en los aprendices de ingeniero social, personalmente, cada día soy más escéptico. Cada día que pasa estoy más convencido de que en la naturaleza hay una sabia distribución de funciones. Así, pienso que se haga lo que se haga tanto para incentivar como para desincentivar la lectura siempre habrá más o menos los mismos porcentajes de personas que se apasionan con esa actividad. Y dentro de esa actividad en los diferentes niveles, que se puede estar toda la vida leyendo y a duras penas sacar algo en limpio. Por todo ello, yo lo dejaría estar. Que la gente vaya a su bola que es seguro que siempre habrá unos cuantos encargados de mover el mundo. Y el resto, la inmensísima mayoría, pues eso, a vivir sin perspectiva y tan felices. O es que acaso Dionisos no lo es mucho más que Apolo. Sobre todo si la felicidad se mide por el ruido que se mete.

lunes, 18 de febrero de 2019

Irresponsabilidad narcisista

Hace ya bastantes años, en los ambientes que frecuentaba hubo una pareja de jovencitos que tuvo un hijo con síndrome de Down, trisómico en términos científicos, mongólico que se decía popularmente y diferente que se dice hoy rizando el rizo al eufemismo. Aparentemente lo llevaron bien, ¡qué remedio! Pero el caso es que por el mismo entonces unos familiares de la pareja esperaban un bebe. Como la señora sobrepasaba los treinta les pregunté si se había hecho análisis para descartar la trisomía. Pues bien, con un gesto casi de desprecio me contestó que para qué, que aunque los análisis fueran positivos pensaba tirar adelante con el embarazo. Lógicamente no contesté, pero la copla se me quedó clavada por siempre jamás. 

Este tipo de reacciones humanas no son para ser analizadas por cualquier aficionado. Son demasiado fuertes. O sea, ese abandonarse a lo que los dioses dispongan sin tener en cuenta todo el terreno que los humanos les hemos ido ganando con nuestra inteligencia y sacrificio. Porque dilucidar si el niño que viene es trisómico o no es algo que hoy día es sencillo. Y un niño mongólico, se mire como se mire, incluso si la mirada es socialista, es una cruz de por vida para el niño que nunca dejará de ser niño y para toda su familia y, ya extrapolando, para toda la sociedad. Es un fracaso de la naturaleza en definitiva y negarlo por razones humanitarias una estupidez sin paliativos. 

Les cuento esto porque viene en todos los periódicos un rifirrafe que ha tenido Arcadi Espada en un programa televisivo con el presentador. Dijo Arcadi que la seguridad social no debiera costear el tratamiento de los niños cuando sus padres han decidido que nazcan a sabiendas de que serán enfermos de trisomía. Entonces, por lo visto, el presentador dijo que le hervía la sangre al escuchar semejantes animaladas. Dado lo cual, Arcadi se levantó y se largó, pero no sin antes haber llamado tramposo al presentador. 

La verdad es que Arcadi a veces parece que no ha leído a Shopenhauer. A qué tiene que ir por ahí a entablar conversaciones con gente que en términos intelectuales no levanta dos dedos del suelo. En esas condiciones va de soi que siempre quede mal el alto. Y es que las mentalidades incultas sistemáticamente toman por insulto lo que no pueden comprender. Y por eso es que lo más importante en esta vida sea, no saber de qué estás hablando sino con quién lo estás hablando. Conciencia de situación que le dicen. 

Pues, bueno, uno nunca debe olvidar que hasta que se ve en una situación determinada no puede saber a ciencia cierta cómo la va a afrontar. Pero el ser humano es el único animal que tiene desarrollado el sentido de la previsión. Y por eso puede tomar decisiones con la suficiente antelación como para cambiar el destino de las cosas. Yo, desde luego, en este caso, puestos en la texitura, me parece que lo estrictamente humano es abortar. Lo contrario una irresponsabilidad narcisista que no quiero ni imaginar la penitencia que lleva consigo. Aunque ya se sabe que a toda esa gente devota del sagradocorazondejesusenvosconfío no hay nada que le ponga tanto como una buena penitencia. 

domingo, 17 de febrero de 2019

Pulsiones y simpatías

Cuentan las crónicas que Brezhnev, el que fuera secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, ¡uf!, por los sesenta, setenta, del siglo pasado, fue en cierta ocasión de visita de Estado a la Alemania del lado de acá del muro. Pues bien, por las razones que considerasen oportunas, los mandatarios alemanes le regalaron de entrada a Brezhnev un mercedes construido para la ocasión con todo tipo de lujos cuasi orientales. Viéralo el cejudo personaje y de inmediato se subió en él para probarle. Por lo visto ni cien metros pudo rodar el cacharro antes de convertirse en chatarra. El ilustre personaje iba borracho como una cuba. Pero no se arrugó a la vista de la chatarra. De inmediato exigió a las autoridades alemanas que le regalasen otro igual. No sé cómo acabaría aquello. Con la firma de algún jugoso contrato para los alemanes, supongo.

Bueno, la Unión Soviética se fue al garete no mucho después de aquel sintomático suceso. Es evidente que había allí unas pulsiones suicidas muy por encima de las habituales en cualquier lugar del mundo. Porque con eso, con las pulsiones suicidas que nos embargan a todos los humanos en determinados momentos de la vida siempre hay que contar. Conocerlas y saberlas identificar es el primer paso para no perder pie. Es, en definitiva, el arte de la prudencia, uno de los más difíciles y por lo tanto escasos. 

Les cuento esto porque a veces tengo la sensación de que esas pulsiones se han apoderado del entorno y nadie salvo Casandra es capaz de identificarlas. Lo sentí el otro día al escuchar por puro azar al todavía presidente Dr. Sánchez. Y lo siento por igual cada vez que veo la que me parece estulta sonrisa del no sé si también Dr., Sr. Cuadrado. Y así uno detrás de otro de los que se les supone cordura, que ya de los otros, como de las mujeres del tango, mejor no hay que hablar. 

Bueno, la gente se cansa de tanta sensación de estar siempre viviendo en un brete. Y ahora elecciones por partida doble. ¿No podían haberlo simplificado? Entre unas cosas y otras el gigante chino crece. Sobre todo en simpatías. 

sábado, 16 de febrero de 2019

Bocata de chorizo


A veces me parece captar un ambiente como de melancolía a lo Lars von Trier. Me acerqué ayer hasta Cascón más que nada porque me apetecía zamparme un bocadillo de chorizo casero. En el café La Laguna todo es zen empezando por la camarera. Apenas un susurro apoyado en una giocondina  sonrisa por toda comunicación. Mientras doy cuenta del bocadillo oigo las frases sueltas y pausadas del personal aburrido y miro por la ventana las evoluciones de las cigüeñas en el campanario de la iglesia al otro lado de la Plaza del Generalísimo. Bien pensado, lo de generalísimo tiene su gracia. ¿A quién se le ocurriría? En cualquier caso Cascón es un pueblo de colonización, o sea, que por mucho que quitasen la placa de la plaza, Franco seguiría estando allí en espíritu por los siglos de los siglos. 

En el porche de La Laguna había tres o cuatro mozos alrededor de una moza tan fermosa non vi en la frontera. Recordaban a un grupo de perros tras una perra en celo... cuando existía eso. La biología dejada a su aire siempre viene a dar en lo mismo. El resto de la plaza era toda para los pájaros... salvo un grupo de tres viejas que intercambiaban consejas a la puerta del consultorio. 

Tiré por la nava adelante camino de Mazariegos. Aquí y allá se veían tractores con las alas extendidas echando sabe dios qué al campo. Por lo demás, ni un alma en mil kilómetros a la redonda. Crucé Mazariegos y tampoco. En la adecuación que han hecho allí en la antigua estación del tren burra eché una pequeña sonata tendido sobre una mesa. Cuando abrí los ojos solo vi a una pareja de milanos evolucionando unos cientos de metros por encima. Ya incorporado para partir eché un vistazo a la inmensidad y vi que por encima del suelo solo destacaban las torres de las iglesias: la de Baquerin, la de Revilla, la de Meneses, la de Torremormojón... y así hasta cien por lo menos. 

Volví por el camino del tren burra y tampoco me topé con nadie en todo el trayecto. Es increíble la cantidad y calidad de las dotaciones que tenemos para el ocio. Se diría, sin embargo, que a la gente no le gustan. ¡Donde esté el bar de la esquina! Qué quieren que les diga: lo veo normal. Estamos hechos para el gregarismo dionisiaco -pleonasmo-. Bueno, me demoré en la adecuación de Grijota para no entrar en la ciudad a la hora en la que la gente sale del trabajo con una guindilla en el culo. Tumbado en la mesa veía el cielo azul entre las ramas cuajadas ya de brotes. La primavera viene adelantada este año, no cabe la menor duda. Apechugaremos con ello. 

viernes, 15 de febrero de 2019

Hasta debajo del agua

Ahora le toca a las redes sociales. Según algunas de las más conspicuas plumas no hay mal del presente que de ahí no venga. Tiene gracia. La conspiranoia es la pata coja que lo mismo apuntala un roto que un descosido. Se suicida una niña en el Reino Unido y suenan todas las alarmas al respecto. Gana Trump las elecciones, lo mismo. El mal ya está identificado; ahora solo resta poner el cascabel al gato. 

¿El cascabel? Bueno, plumas más conspicuas todavía que las conspiranoicas insisten estos días en que la solución es cobrar por la información. O sea, como si no estuviésemos ya pagando un huevo y la yema del otro por el magro entretenimiento que nos proporcionan los digitales. Me parece a mí que, como se dice ahora, pues va a ser que no. El gato va a seguir por ahí sigiloso y los ratones que se jodan. 

Las redes sociales son cháchara. O sea, el pasatiempo predilecto de la humanidad desde que existe como tal. No tengo ni idea por qué será, pero el caso es que decir la tuya sobre lo que sea te sosiega. Es impepinable. Algunos, pero sobre todo algunas, no callan ni cuando están debajo del agua. Otros, en vez de hablar escriben para dar rienda suelta a sus fantasmas. Cojan, agarren y echen un vistazo a todos esos comentarios que hace el personal a propósito de cualquier noticia o artículo de opinión. No es que no haya a veces alguna sensatez, pero por lo general es todo abracadabrante. Los locos que antes se guardaban en los manicomios ahora se sujetan dejándoles explayarse en esos foros que sólo leen los otros locos y algún estudioso del devenir del mundo. Así que, ¿dónde está el problema?

Se lo diré: una vez más en Prometeo. Los dioses no nos perdonan que hayamos conseguido tener tanto tiempo libre como ellos. Y quieren que paguemos por nuestra osadía. Por eso no nos permiten que subamos el último escalón para llegar al Olimpo. No quieren que aprendamos a usar el tiempo libre de la misma forma que lo hacen ellos, es decir, dejando pasar el tiempo sin angustiarse. Un imposible metafísico para los humanos, en definitiva. En fin, y qué le vamos a hacer. Pues eso, hablar hasta debajo del agua.  

jueves, 14 de febrero de 2019

Machín

Entré en la Concordia de Monzón y sonaba "Aquellos ojos verdes de mirada serena". Era Machín. ¡Oh, los guateques de mi juventud!, le dije a la camarera. Sonrió. Después, mientras comía, me seguí empapando de Machín. Angelitos negros y todo eso. La España de Franco, tan de moda. Al otro lado del biombo, en la barra, un grupo de cincuentones aguzaba el ingenio en disputada competencia por agradar a las camareras. Ya saben, el modelo farwest. Ese bar atendido por tíos sería un puro muermo. En fin, venga una ministra socialista a explicárnoslo. 

El caso es ese, que los humanos, por lo que sea, tendemos a la nostalgia. Edulcoramos el recuerdo olvidando con pasmosa facilidad lo que en su día nos amargó. Y es que además en aquellos años había una música increíble. En Liérganes, subías de excursión a Los Picos y mientras zampabas el bocadillo escuchabas como todo el valle resonaba con las cúmbeas que salían por los altavoces del Hotel Cantábrico. Y si no eran cúmbeas eran los boleros de Javier Solis o las rancheras de Negrete. 

Pues sí, he leído por ahí que vuelven aquellos tiempos. Por lo visto, en esos aquelarres que monta la industria discográfica,  este año se lo ha llevado todo de calle la música latina. Y es que no es para menos si tenemos en cuenta que si para algo es la música popular es para poner a punto a los amantes,  cosa que dudo pueda conseguir la música anglosajona con sus ritmos de telar o, en su defecto, de obras en el piso de al lado. 

Resumiendo: ni fueron malos aquellos tiempos ni lo son estos para el que sabe apreciar la buena música, que es tanto como decir el saber estar a la tuyo y dejar que los demás se cuezan en sus mandangas. 

miércoles, 13 de febrero de 2019

A matter the small moment


No entiendo nada y me quiero morir. Ayer por la noche, con la idea de retirarme ya en la cabeza hice un zapping rápido con la misma convicción con la que podría haberme rascado el culo. Pero, hete aquí que de pronto caigo en una especie de parada de los monstruos y me quedo colgado. Con el mismo formato que usan las Kardashian para exhibir, aparte de culos y tetas, sus insulsas existencias, una familia de acondroplásicos se dedicaba a convencernos de que en realidad la acondroplasia is a matter the small moment como decía Sherlock Holmes cuando Watson le afeaba su adicción a la cocaína. Unas vidas, en definitiva, absolutamente normales para quien tenga la mirada limpia, la mente abierta y todas esas cosas que se dicen cuando la realidad es opresiva y se quieren doblegar los atavismos por medio de oraciones al sagradocorazóndejesúsenvosconfío. Somos personas con los mismos problemas e ilusiones que las Kardashian, nos venían a decir, pero ahí estaba la madrastra naturaleza para desmentir semejante pretensión: no hay persona que les esté mirando  que pueda sacarse de encima el horror por la biología torturada. En definitiva, morbo a raudales. 

No sé en qué medida este tipo de espectáculos son reprobables o recomendables. Me gustaría que los primeros espadas del mundo mediático aparcasen por unos días a los catalinos y reflexionasen un poco sobre la ética del entretenimiento. Porque, no lo olvidemos, es fundamentalmente con el entretenimiento con lo que se moldea el pensamiento de las masas. Es decir, con lo que se  adoctrina. Todo es cuestión de machacar con una idea. En este caso que les mentaba con la idea de que los fracasos de la naturaleza no crean anormalidades sino sólo diferencias. Los acondroplásicos sólo son diferentes, pero para nada padecen un handicap para competir en la vida. Y el que piense otra cosa es que es un facha. Y no digo ya a qué grados de fascismo se puede elevar al que tenga dudas sobre la conveniencia de que los acondroplásicos se reproduzcan entre ellos. 

Bueno, yo no soy quién para especular sobre temas tan complejos, pero ver ese programa me ha producido una cierta aprehensión. Del mismo tipo de la que me producen los antivacunas o los que desprecian los análisis prenatales en prevención de discapacidades de por vida. Abandonarse al azar es la antihistoria del ser humano. Y la eugenesia, se mire como se mire, siempre ha sido una aspiración. Pero claro, el problema surge cuando las mentes puras confunden la cosa en sí con los procedimientos para conseguirlo... en fin, en cualquier caso debatir estos asuntos es mucho más interesante que lo de los catalinos que es de libro de primero de primaria.  

martes, 12 de febrero de 2019

¡Eblouisante!

Estas mañanas invernales y anticiclónicas de Castilla son una pasada. La luz es ébloiussante y el aire es tan fino que uno no entiende cómo se pueden sostener los pájaros en él. Te pones en lo alto de un alcor y tienes la sensación de que puedes tocar las nieves del Curavacas, cien kilómetros más allá. Eso sí, hasta que el sol llega a su pobre cenit el grajo vuela bajo porque los insectos buscan el escaso calor que brota de la tierra. Así que más vale, en definitiva, salir bien abrigado. 

Por la Calle Mayor a esas horas la actividad es frenética. Todo es logística. Hay que reponer en el comercio todo lo que se consumió el día anterior. Es como un tejer y destejer penelopiano a la espera de que llegue el santo advenimiento. Más vale no pensar en ello porque entontonce la vida pierde su sentido. Bueno, yo me he llegado hasta allí porque quería comprar nueces en el colmado salmantino que hay al poco de pasar los Cuatros Cantones. Son nueces de Villagarcía de Campos, ya saben, el pueblo de Jeromín y, también, del autor de Fray Gerundio de Campazas que, por cierto, y no sé por qué, todavía no he leído. 

Y como yo, mucha gente mayor despilfarrando las renovadas energías de las primeras horas. Pillo conversaciones al vuelo de los que se demoran en las esquinas. Están todos contra Sánchez. Ya ven de que poco sirve ser tan guapo. Una que sin duda había sido hippy en aquellos maravillosos años -el look de la adolescencia nunca se abandona- entretenía la espera en el semáforo de Modesto Lafuente relatando su paso por la Plaza Colón de Madrid la mañana del pasado domingo. Quería convencer a los que la escuchaban que aquello había sido el desideratum. Bueno, pensé, hasta los hippys se han hecho de derechas; esto ya no hay quien lo pare. 

 Y entre pitos y flautas el sol ya alcanzó su cenit. No es que sea gran cosa, pero huele a primavera.  

lunes, 11 de febrero de 2019

Rayo sosegado

El 25 de diciembre del año 42 del siglo XVII nació Newton. Y de ahí que celebremos la Navidad. Como dijo el gran poeta Percy Bysshe Shelley que nació justo siglo y medio después, "una gran nube mental está descargando su rayo sosegado". Y eso es todo de Newton para acá, el rayo sosegado que no cesa y que todo lo trastoca a la chita callando. 

La cosa tiene bastante gracia. Se diría, si uno se atiene a lo que nos llega por los medios de comunicación, que estamos viviendo una gran conmoción social que amenaza con llevárselo todo por delante. Es delirante, porque luego sale uno a la calle y lo ve todo funcionando como si se tratase de un reloj de precisión suizo. Trump, Putin, Abascal, Abascal, contra el frío viento y temporal... personajes todos de la comedia del arte que improvisan sobre la marcha para que la cotidianeidad de los desheredados goce de una cierta tensión que les ayude a no querer suicidarse. Todo ello, la espuma de los días. Soplas y desaparece.

Porque vamos a ver, ¿qué queda hoy de toda la barahúnda que montaron ayer unos cuantos miles de personas acerca de las bodas y tornabodas entre catalinos y sociatas? Se lo diré al cervantino modo:

"Y luego, incontinente, caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese y no hubo nada."


Lo que sí hay, y a raudales por todas las partes, es el rayo sosegado del conocimiento. Ayer, por poner un ejemplo, mientras cincuenta o sesenta mil asistían compungidos a la comunión de los desheredados de la misericordia divina, unos cuantos cientos de miles, o millones, estaban colgados de UNICOS, Khan Academy, blacpenredpen, y un sin fin más de fuentes de sabiduría que todo lo van anegando. Y ésta es la realidad profunda del mundo, el avance imparable de la buena nueva que nos trajo Newton. Y da igual que los medios de comunicación hagan como que no lo ven porque a la postre no queda más remedio que remitirse a los hechos, o sea, que el número de ingenieros se acerca peligrosamente al de los obreros. En fin, ¡y que le vamos a hacer si a medida que disminuyen los desheredados aumenta su capacidad para la queja! 

domingo, 10 de febrero de 2019

Carne amontonada

Yo, al primero que escuché el sintagma "carne amontonada" fue al periodista Sostres. Y no solo el sintagma sino, más importante, la teorización sobre él. Así, Sostres sostiene que la carne se amontona cuando se siente impotente. Personalmente estoy al cien por cien de acuerdo con esa apreciación. A los impotentes solo les queda el recurso al pataleo para hacerse notar que no convencer. 

Hoy, por lo que he podido enterarme, hay una orgía de carne amontonada en Madrid. Unos señoritos, con unos sueldos fantásticos a cargo del erario público se declaran impotentes para resolver los asuntos de su incumbencia por las vías establecidas por la competencia intelectual y recurren al macarra procedimiento de cortar vías y gritar consignas, o sea, a perturbar el normal desarrollo de la cotidianidad de la ciudadanía que les paga. 

Ayer leía que el líder de uno de los partidos que ha convocado semejante macarrada decía que se había visto forzado porque España está muy mal, a punto de romperse. Me recordó a cuando los viejos empiezan a pontificar sobre lo mal que está todo. Todo un clásico. Los pobres son incapaces de darse cuenta de que los que de verdad están mal son ellos que hagan lo que hagan se van a morir en cuatro días. Así es que el líder, por llamarle de alguna forma, de ese partido es incapaz de mirar fuera de si y ver que España va como una moto, con sus bares rebosantes, sus campeonatos de toda laya, sus supermercados que son una gloria, sus... en fin, para qué continuar si todo el mundo dice que es uno de los tres o cuatro mejores sitios que hay en el mundo para nacer. Sí, a ese líder que sabe que si no toca poder vale lo que un pelele no le importa recurrir a las macarradas para forzar lo que no puede con su preparación intelectual e inteligencia. Un impresentable en definitiva de la misma catadura del que pretende echar con sus macarradas. 

Bueno, que se amontonen los obreros, los pobres, a los que los dioses dejaron de su mano al nacer, me parece aceptable. Que otra opción les deja la discapacidad en la que viven. Pero estos bandarras que han ido a colegios de pago... me parece insoportable. Desde luego no seré yo el que vaya a votarles. ¡Carne amontonada, qué vergüenza!   

sábado, 9 de febrero de 2019

El desenfranquizador que desenfranquice...

Anda muy revuelto el gallinero político. Por supuesto no es algo en lo que tengamos la exclusiva los españoles, aunque bien es verdad que como cada cual tiene sus peculiaridades a nosotros no nos puede faltar la marca de la casa que no es otra que el esperpento. Como botón de muestra esa pretensión de desfranquizar España que los catalinos ponen como condición sine qua non para mantener al Dr. Sánchez en la Moncloa. Desde luego que no van muy equivocados los muy ladinos que ya están viendo la que se les viene encima. 

En realidad si bien lo consideramos el punto de inflexión de todo este maldito embrollo fue cuando el Presidente Adolescente gritó que Franco había matado a su abuelo. Por así decirlo fue entonces que la parte de la sociedad española sometida al síndrome de Estocolmo al respecto de la catadura del franquismo que se había puesto de moda en los años de lo que se conoce como "la transición" tomo conciencia de su secuestro. ¡La transición, menuda mandanga! Como si para cuando se murió Franco no llevásemos ya una pila de años transitando hacia la modernidad que nos homologaba con los más avanzados. 

Pues sí, el Presidente Adolescente dijo aquello y abrió la veda para que cada cual dijese la suya. Y la verdad empezó a abrirse paso. Y no ha parado desde entonces. Y si no, ¿a qué se creen ustedes que han venido los de VOX? Pues a poner las cosas en su sitio: con Franco esto no pasaba. Y por eso tiemblan los catalinos y los clérigos vascos -perdón por el pleonasmo- que decían ayer que de seguir así las cosas van a tener que volver a salir a las calles... como queriendo recordarnos lo de los tiros en la nuca, supongo. ¡Van dados! ¡Como que ahora se lo íbamos a consentir! 

En fin, permanezcan atentos a la pantalla porque se avecinan grandes acontecimientos para la patria. 

viernes, 8 de febrero de 2019

¡Fantastic!

Después de leer a Heródoto uno creía que ya lo había oído todo a propósito de la maldad humana. Cuenta, por ejemplo, que habiendo tenido noticia el emperador persa Cambises de que en la Etiopía había un reino tan rico que incluso sujetaban a los prisioneros con cadenas de oro no dudó un minuto en organizar una expedición para ir a arramplar con todas aquellas riquezas. Sus asesores le advirtieron de que para llegar hasta allí había que atravesar un largo desierto que exigiría de una logística muy costosa. Non sense, respondió Cambises. y mandó ponerse en marcha sin haber preparado nada para el camino. Él tenía un plan infalible: cada semana se haría un sorteo entre sus soldados de forma que uno de cada diez sería el perdedor al que se comerían para seguir avanzando. Bueno, por lo visto aquello acabó fatal, pero eso es lo de menos porque Cambises salvó el pellejo y continuó haciendo de las suyas. Todas sonadas, por cierto. 

Me acordaba de Cambises viendo como los esbirros del Cambises venezolano han cruzado camiones en la frontera para que no puedan llegar alimentos a la población muerta de hambre. Desde luego que el surrealismo es un límite que tiende al infinito. ¿Pero cómo puede ser posible esto? Pues lo es. Lo tenemos ante los ojos. ¿Qué más pruebas se necesitan? Incluso en el Congreso de los Diputados de nuestra querida España se sientan unos cincuenta o sesenta diputados que están encantados con esos camiones cruzados en la frontera. Como decía Richard Burton en La Noche de la Iguana cada vez que no entendía algo: ¡Fantastic! 

Bueno tampoco la cosa es grave si vas y te enteras de que son imprescindibles catorce adminículos para poder viajar con tu perro. Y aún así cada vez hay más gente que viaja con ellos. ¡Fantastic!

jueves, 7 de febrero de 2019

Los vestidos de la reina

No sé qué va a ser de nosotros el día que los catalanes se civilicen. Aunque al respecto soy optimista. Estoy firmemente convencido de que antes se congelara el infierno que no que pase eso. Imagínense que a la atroz epidemia de aburrimiento que padecemos se le añade unos catalanes que no dicen una palabra más alta que otra. Y no te digo ya si a eso le añades unos socialistas a los que les da por ponerse a estudiar. Entonces ya solo nos quedaría el recurso del suicidio. Desengáñense, estamos muy bien así, al menos hasta que la humanidad dé con unas pastillas sin efectos secundarios para combatir el tedio. 

Porque esa y no otra es la tragedia a la que cada día tiene que hacer frente la humanidad. Es el rollo prometeico de los efectos secundarios. Las terribles resacas que tenemos que padecer tras cada día de juerga. Así que, no se me amohínen y canten loas a la "nostra identitat" catalana y la estulticia socialista, porque gracias a ellas tenemos una especie de Bollywood a la puerta de casa que nos mantiene razonablemente entretenidos sin que por ello tengamos que pagar más allá de una ligera cefalea por sobresaturación de ciento en viento. 

El mundo, la vida, es eso, o sea, que no hay forma de escapar a la maldición que nos cayó encima el día que comimos del fruto prohibido. Nos dimos cuenta entonces de que estudiando podíamos ser como los dioses. Y a ello nos pusimos. Y casi lo conseguimos. Aquí estamos en esta especie de paraíso artificial que hemos creado en el que alargando la mano no sólo conseguimos manzanas sino también peras y kiwis. Y si te ves apurado, o apurada, tiras de cepillo de dientes eléctrico para gestionar tus orgasmos. Sí, se diría que hemos construído un Olimpo gigante. Todos dioses. Pero, ¡ay!, dioses con ansiedad. O angustia. O como quieran llamar a esa cosa que consiste en tener una exacerbada conciencia de si mismo en un tiempo estancado. Todo, entonces, te remite a la condición humana, es decir, al ser finito. La peor de todas las torturas. 

En fin, catalanes, socialistas, o los controvertidos vestidos de la reina Leticia, ¡todo sirve para el convento de la distracción! Así que, qué no nos lo quiten, por favor. Hasta que inventen esas pastillas al menos. 

miércoles, 6 de febrero de 2019

Los sentimientos del perro.

 Dice hoy Félix Ovejero en un artículo en El Mundo que el estúpido, e irracional, debate que se montó en su día sobre la asignatura Educación para la Ciudadanía es la prueba irrefutable de la necesidad de su implantación. Y dice más: el primer trimestre de esa asignatura debería estar impartido por los matemáticos. ¿Por qué? Muy sencillo: sin unos conocimientos siquiera mínimos de ciencia estadística es prácticamente imposible alcanzar la condición de ciudadano.

Sí, convénzanse, la ciencia estadística es uno de los fuegos más poderosos de entre los que los hombres robaron a los dioses. Empezó un tal Cardano en aquella Italia renacentista que tantos ladrones de fuego tuvo. A partir de entonces la ciencia no ha hecho más que perfeccionarse y los que la dominan son los reyes del mambo, tanto para el bien como para el mal. 

En resumidas cuentas: sin conocimientos estadísticos difícilmente se puede tener una comprensión lectora digna de tal nombre. Y de ahí que las fake news y demás supercherías  más que correr vuelen por este mundo de analfabetos. Todo cuela con tal de que apele a los sentimientos más abyectos, esos que desde la noche de los tiempos han sido promocionados a la categoría de nobles por la casta de los clérigos. Ya saben, cuidado con el perro... que tiene sentimientos. 

Bueno, con esto de la estadística ya di bastante la matraca en su día, así que paro. Pero por favor, no sean como los perros.

lunes, 4 de febrero de 2019

¡Apurar, cielos, pretendo!

Hoy viene en ABC un artículo sobre Franco de un tal Guy Sorman que lo podría suscribir al cien por cien. La transición política a la democracia fue tenaz y meticulosamente preparada por él, viene a decir. Pero también señala que hará falta que pase otra generación para que se puedan decir cosas así con naturalidad. Y es que, a nivel colectivo pasa lo mismo que al individual, que necesitamos hacernos viejos para tener perspectiva y aceptar los errores del pasado. Aunque, todo hay que decirlo, unos más que otros y, algunos, están tan enfermos, o son tan cortos, que no tienen salvación así vivan más que Matusalén. En fin, sea como sea, me alegro de que se empiece a airear lo que a mí me parece que es la verdad sobre este malhadado asunto que tanto consuelo ha proporcionado a los eternos perdedores... como diría Sostres, que ellos sigan pudiendo mientras nosotros sigamos teniendo.  

Para serles sincero, como diría un vendedor de burros teñidos, o el mejor Felipe González, me importa una mierda todo este asunto de los eternos perdedores y su compulsiva necesidad de vivir instalados en la ficción. Lo único que quiero es vivir lo más alerta posible para salirme de ella tan pronto como me empieza a atrapar. En definitiva, quiero ser consciente de mis límites y, también, hasta qué punto los puedo ensanchar con las dotes que me proporcionó natura. No me quiero engañar, ni puedo con las Feynman Lectures ni consigo desentrañar con una mínima profundidad los misterios del número e. Llevo un año con esa matraca y después de los iniciales avances me encuentro con obstáculos que no hay dinamita que vuele. Entonces la única opción que me queda es dar marcha atrás para ver si es posible dar un poco más de consistencia a los fundamentos. Es el eterno drama del aficionado, que no empezó ni cuando ni por donde debiera haberlo hecho. 

En resumidas cuentas que por mucho que lo desee no puedo interpretar partituras que sobrepasan el grado preparatorio, pero, ¡vive dios!, cómo disfruto cuando escucho una música que entiendo magistralmente interpretada. Y es que el caso es que me he topado con una sinfonía de nombre blackpenredpen que interpreta un chino de Berkeley con el mismo encanto que Lang Lang  lo hace con las de Beethoven. Y en ello estoy, colgado del tema por ver si, ya que no ensanchar mis límites, por lo menos olvidarme por un rato de mi mísera condición... ¡apurar, cielos, pretendo!  

domingo, 3 de febrero de 2019

¡Santo cielo!

Con lo fácil que sería todo esto si cada uno se dedicase a sus propios asuntos y dejase de meterse en aquello para lo que ni está preparado ni le concierne. Sí claro, me respondería el sagaz interlocutor, ¿pero quién es el guapo que tiene asuntos propios? Cuatro gatos, la verdad, y el resto a hurgar entre el amasijo de naderías en busca de unas migajas de trascendencia que le ayuden a levantarse cada mañana.

Sí, es inútil seguir fingiendo porque son muy pocos los que pintan algo y no por mucho tiempo. Este es el estado al que ha llegado el mundo y por eso se hace tan complicado para la inmensa mayoría el vivir sin recurrir a los modificadores de la conciencia. Por eso y no por otra cosa es que en España haya no sé si 260.000 bares como dice un estudio o 100.000 como dice otro, pero muchos desde luego hay y, sí, sirven para conversar como sostienen algunos, pero no nos engañemos, para conversar después de haber cambiado el estado de conciencia por medio de la ingestión de lo que sea, que prácticamente todo lo que en ellos hay sirve a tal propósito. 

Nos han educado, por lo menos aquí, en esto que llamamos occidente, para sustentarnos en la trascendencia. Es un mal asunto sin enmienda posible. No hay chusma que se precie que no sepa lo que hay que hacer siempre y cuando no se trate de la propia vida. Así es que vivimos en una sociedad de redentores. Uno, después de levantarse a duras penas, coge, agarra, y abre los digitales con la estúpida esperanza de encontrar alivio por unos momentos a la desazón de la nada. Peor el remedio que la enfermedad: esperabas filósofos y encuentras profetas. 

Sí, todo esto se sustenta, pero que nadie se engañe sobre a qué es debido. No es gracias a Caltech, Tecknion, el MIT y así. Ni tampoco a las superestructuras políticoadministrativas que aparentan no quitarnos un ojo de encima. Ni mucho menos a esos tinglados de lo espiritual que siempre acaban con un argentino al frente. No, la cruda realidad es que sin el trípode formado por el gremio de la hostelería, los carteles de la droga y la industria farmacéutica no habría dónde colocar la cámara para sacar la foto. Porque esa es la verdadera realidad, una foto de uno de esos diez sitios que no te puedes perder... ¡Santo cielo!

viernes, 1 de febrero de 2019

Y a quién le importa

Y a quién  le importa. Iba a ser la mundial y según La Vanguardia todo ha quedado en "tensión e incidentes leves". Esos políticos catalanes presos están abandonados a su propia suerte. Sus compatriotas les han dado la espalda y han vuelto a lo suyo que es hacer panes con las piedras para vendérselos a los castellanos. 

Supongo que cuando pasen los años y se mire hacia atrás habrá bastante consenso sobre el buen hacer de Rajoy en este embrollo catalán. Dejarles que empujen con todas sus fuerzas contra el muro del Estado hasta caer rendidos de agotamiento. Recuerdo que hace ya muchos años comía en compañía de unos catalanes en un restaurante de La Panadella y no paraban de darme su matraca habitual. Entonces les dije: mirar por la ventana, pensar en lo que veis y luego me decis. En cinco minutos ya habían pasado por delante de sus ojos mil camiones cargados de mercancías en las dos direcciones: hacia Barcelona y hacia Madrit, como decían ellos. Al parecer ese tráfico incesante venía siendo una cuestión baladí respecto de sus pretensiones emancipatorias. 

De hecho, hoy La Vanguardia aparenta mayor preocupación por el fenómeno VOX que por la suerte de esos pobres desgraciados que están metidos en donde están en gran medida por haberse creído las patrañas que La Vanguardia publicaba a diario. Claro, no es para menos, VOX y "LA NOSTRA IDENTITAT" son como dos gotas de agua. Es de esperar que mucha gente en Cataluña no vaya a saber distinguir y acabe por meter la papeleta en lo de VOX. Ya saben, donde no hay entendimiento el hábito califica... y VOX viene vestido de Liga de la Justicia, cosa que mola un montón. 

Es todo bastante infantil y por eso lo sabio es esperar a que se cansen del juego. Siempre y cuando, claro está, el jugar sea en los recreos y el tráfico de camiones por La Panedella no se interrumpa. Que es en lo que estamos. 


En fin, ya ven, de la "semana trágica" que se pretendía rememorar a  la "tensión e incidentes leves" que es como decir que no hubo nada. Es lo que va de no haber a haber harina, que se acaba la mohina.