miércoles, 6 de febrero de 2019

Los sentimientos del perro.

 Dice hoy Félix Ovejero en un artículo en El Mundo que el estúpido, e irracional, debate que se montó en su día sobre la asignatura Educación para la Ciudadanía es la prueba irrefutable de la necesidad de su implantación. Y dice más: el primer trimestre de esa asignatura debería estar impartido por los matemáticos. ¿Por qué? Muy sencillo: sin unos conocimientos siquiera mínimos de ciencia estadística es prácticamente imposible alcanzar la condición de ciudadano.

Sí, convénzanse, la ciencia estadística es uno de los fuegos más poderosos de entre los que los hombres robaron a los dioses. Empezó un tal Cardano en aquella Italia renacentista que tantos ladrones de fuego tuvo. A partir de entonces la ciencia no ha hecho más que perfeccionarse y los que la dominan son los reyes del mambo, tanto para el bien como para el mal. 

En resumidas cuentas: sin conocimientos estadísticos difícilmente se puede tener una comprensión lectora digna de tal nombre. Y de ahí que las fake news y demás supercherías  más que correr vuelen por este mundo de analfabetos. Todo cuela con tal de que apele a los sentimientos más abyectos, esos que desde la noche de los tiempos han sido promocionados a la categoría de nobles por la casta de los clérigos. Ya saben, cuidado con el perro... que tiene sentimientos. 

Bueno, con esto de la estadística ya di bastante la matraca en su día, así que paro. Pero por favor, no sean como los perros.

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