Yo, al primero que escuché el sintagma "carne amontonada" fue al periodista Sostres. Y no solo el sintagma sino, más importante, la teorización sobre él. Así, Sostres sostiene que la carne se amontona cuando se siente impotente. Personalmente estoy al cien por cien de acuerdo con esa apreciación. A los impotentes solo les queda el recurso al pataleo para hacerse notar que no convencer.
Hoy, por lo que he podido enterarme, hay una orgía de carne amontonada en Madrid. Unos señoritos, con unos sueldos fantásticos a cargo del erario público se declaran impotentes para resolver los asuntos de su incumbencia por las vías establecidas por la competencia intelectual y recurren al macarra procedimiento de cortar vías y gritar consignas, o sea, a perturbar el normal desarrollo de la cotidianidad de la ciudadanía que les paga.
Ayer leía que el líder de uno de los partidos que ha convocado semejante macarrada decía que se había visto forzado porque España está muy mal, a punto de romperse. Me recordó a cuando los viejos empiezan a pontificar sobre lo mal que está todo. Todo un clásico. Los pobres son incapaces de darse cuenta de que los que de verdad están mal son ellos que hagan lo que hagan se van a morir en cuatro días. Así es que el líder, por llamarle de alguna forma, de ese partido es incapaz de mirar fuera de si y ver que España va como una moto, con sus bares rebosantes, sus campeonatos de toda laya, sus supermercados que son una gloria, sus... en fin, para qué continuar si todo el mundo dice que es uno de los tres o cuatro mejores sitios que hay en el mundo para nacer. Sí, a ese líder que sabe que si no toca poder vale lo que un pelele no le importa recurrir a las macarradas para forzar lo que no puede con su preparación intelectual e inteligencia. Un impresentable en definitiva de la misma catadura del que pretende echar con sus macarradas.
Bueno, que se amontonen los obreros, los pobres, a los que los dioses dejaron de su mano al nacer, me parece aceptable. Que otra opción les deja la discapacidad en la que viven. Pero estos bandarras que han ido a colegios de pago... me parece insoportable. Desde luego no seré yo el que vaya a votarles. ¡Carne amontonada, qué vergüenza!
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