viernes, 8 de febrero de 2019

¡Fantastic!

Después de leer a Heródoto uno creía que ya lo había oído todo a propósito de la maldad humana. Cuenta, por ejemplo, que habiendo tenido noticia el emperador persa Cambises de que en la Etiopía había un reino tan rico que incluso sujetaban a los prisioneros con cadenas de oro no dudó un minuto en organizar una expedición para ir a arramplar con todas aquellas riquezas. Sus asesores le advirtieron de que para llegar hasta allí había que atravesar un largo desierto que exigiría de una logística muy costosa. Non sense, respondió Cambises. y mandó ponerse en marcha sin haber preparado nada para el camino. Él tenía un plan infalible: cada semana se haría un sorteo entre sus soldados de forma que uno de cada diez sería el perdedor al que se comerían para seguir avanzando. Bueno, por lo visto aquello acabó fatal, pero eso es lo de menos porque Cambises salvó el pellejo y continuó haciendo de las suyas. Todas sonadas, por cierto. 

Me acordaba de Cambises viendo como los esbirros del Cambises venezolano han cruzado camiones en la frontera para que no puedan llegar alimentos a la población muerta de hambre. Desde luego que el surrealismo es un límite que tiende al infinito. ¿Pero cómo puede ser posible esto? Pues lo es. Lo tenemos ante los ojos. ¿Qué más pruebas se necesitan? Incluso en el Congreso de los Diputados de nuestra querida España se sientan unos cincuenta o sesenta diputados que están encantados con esos camiones cruzados en la frontera. Como decía Richard Burton en La Noche de la Iguana cada vez que no entendía algo: ¡Fantastic! 

Bueno tampoco la cosa es grave si vas y te enteras de que son imprescindibles catorce adminículos para poder viajar con tu perro. Y aún así cada vez hay más gente que viaja con ellos. ¡Fantastic!

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