miércoles, 13 de febrero de 2019

A matter the small moment


No entiendo nada y me quiero morir. Ayer por la noche, con la idea de retirarme ya en la cabeza hice un zapping rápido con la misma convicción con la que podría haberme rascado el culo. Pero, hete aquí que de pronto caigo en una especie de parada de los monstruos y me quedo colgado. Con el mismo formato que usan las Kardashian para exhibir, aparte de culos y tetas, sus insulsas existencias, una familia de acondroplásicos se dedicaba a convencernos de que en realidad la acondroplasia is a matter the small moment como decía Sherlock Holmes cuando Watson le afeaba su adicción a la cocaína. Unas vidas, en definitiva, absolutamente normales para quien tenga la mirada limpia, la mente abierta y todas esas cosas que se dicen cuando la realidad es opresiva y se quieren doblegar los atavismos por medio de oraciones al sagradocorazóndejesúsenvosconfío. Somos personas con los mismos problemas e ilusiones que las Kardashian, nos venían a decir, pero ahí estaba la madrastra naturaleza para desmentir semejante pretensión: no hay persona que les esté mirando  que pueda sacarse de encima el horror por la biología torturada. En definitiva, morbo a raudales. 

No sé en qué medida este tipo de espectáculos son reprobables o recomendables. Me gustaría que los primeros espadas del mundo mediático aparcasen por unos días a los catalinos y reflexionasen un poco sobre la ética del entretenimiento. Porque, no lo olvidemos, es fundamentalmente con el entretenimiento con lo que se moldea el pensamiento de las masas. Es decir, con lo que se  adoctrina. Todo es cuestión de machacar con una idea. En este caso que les mentaba con la idea de que los fracasos de la naturaleza no crean anormalidades sino sólo diferencias. Los acondroplásicos sólo son diferentes, pero para nada padecen un handicap para competir en la vida. Y el que piense otra cosa es que es un facha. Y no digo ya a qué grados de fascismo se puede elevar al que tenga dudas sobre la conveniencia de que los acondroplásicos se reproduzcan entre ellos. 

Bueno, yo no soy quién para especular sobre temas tan complejos, pero ver ese programa me ha producido una cierta aprehensión. Del mismo tipo de la que me producen los antivacunas o los que desprecian los análisis prenatales en prevención de discapacidades de por vida. Abandonarse al azar es la antihistoria del ser humano. Y la eugenesia, se mire como se mire, siempre ha sido una aspiración. Pero claro, el problema surge cuando las mentes puras confunden la cosa en sí con los procedimientos para conseguirlo... en fin, en cualquier caso debatir estos asuntos es mucho más interesante que lo de los catalinos que es de libro de primero de primaria.  

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