Hace ya bastantes años, en los ambientes que frecuentaba hubo una pareja de jovencitos que tuvo un hijo con síndrome de Down, trisómico en términos científicos, mongólico que se decía popularmente y diferente que se dice hoy rizando el rizo al eufemismo. Aparentemente lo llevaron bien, ¡qué remedio! Pero el caso es que por el mismo entonces unos familiares de la pareja esperaban un bebe. Como la señora sobrepasaba los treinta les pregunté si se había hecho análisis para descartar la trisomía. Pues bien, con un gesto casi de desprecio me contestó que para qué, que aunque los análisis fueran positivos pensaba tirar adelante con el embarazo. Lógicamente no contesté, pero la copla se me quedó clavada por siempre jamás.
Este tipo de reacciones humanas no son para ser analizadas por cualquier aficionado. Son demasiado fuertes. O sea, ese abandonarse a lo que los dioses dispongan sin tener en cuenta todo el terreno que los humanos les hemos ido ganando con nuestra inteligencia y sacrificio. Porque dilucidar si el niño que viene es trisómico o no es algo que hoy día es sencillo. Y un niño mongólico, se mire como se mire, incluso si la mirada es socialista, es una cruz de por vida para el niño que nunca dejará de ser niño y para toda su familia y, ya extrapolando, para toda la sociedad. Es un fracaso de la naturaleza en definitiva y negarlo por razones humanitarias una estupidez sin paliativos.
Les cuento esto porque viene en todos los periódicos un rifirrafe que ha tenido Arcadi Espada en un programa televisivo con el presentador. Dijo Arcadi que la seguridad social no debiera costear el tratamiento de los niños cuando sus padres han decidido que nazcan a sabiendas de que serán enfermos de trisomía. Entonces, por lo visto, el presentador dijo que le hervía la sangre al escuchar semejantes animaladas. Dado lo cual, Arcadi se levantó y se largó, pero no sin antes haber llamado tramposo al presentador.
La verdad es que Arcadi a veces parece que no ha leído a Shopenhauer. A qué tiene que ir por ahí a entablar conversaciones con gente que en términos intelectuales no levanta dos dedos del suelo. En esas condiciones va de soi que siempre quede mal el alto. Y es que las mentalidades incultas sistemáticamente toman por insulto lo que no pueden comprender. Y por eso es que lo más importante en esta vida sea, no saber de qué estás hablando sino con quién lo estás hablando. Conciencia de situación que le dicen.
Pues, bueno, uno nunca debe olvidar que hasta que se ve en una situación determinada no puede saber a ciencia cierta cómo la va a afrontar. Pero el ser humano es el único animal que tiene desarrollado el sentido de la previsión. Y por eso puede tomar decisiones con la suficiente antelación como para cambiar el destino de las cosas. Yo, desde luego, en este caso, puestos en la texitura, me parece que lo estrictamente humano es abortar. Lo contrario una irresponsabilidad narcisista que no quiero ni imaginar la penitencia que lleva consigo. Aunque ya se sabe que a toda esa gente devota del sagradocorazondejesusenvosconfío no hay nada que le ponga tanto como una buena penitencia.
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