miércoles, 6 de mayo de 2020

¡Benditos Acertijos!




Pocas cosas hay que me alivien el dolor de estos días miserables como el intento de resolver este tipo de acertijos. Le estoy infinitamente agradecido a Salvatore Vargas por tenerlos colgados en internet. Concretamente en Academia Internet. Desde nuestro querido Perú. 

Me desayuno con un vídeo de cegadora luz sofoclea, que diría el poeta, del profesor García Maestro, de título "La mayor traición de la democracia es negociar la negación de la libertad de los demócratas". Me ha dejado patidifuso. Comprendo que este señor no habla para cualquiera porque nadie más convencido que él de que hablar para cualquiera es como no hablar. Las cosas que merecen ser dichas solo las pueden comprender los que han hecho el esfuerzo previo de no correrse las clases. O sea, muy pocos. Porque parte de la idea de que el conocimiento o es aristocrático o no es. Y allá cada cual con sus milongas igualitarias. 

El caso es que el profesor Maestro, todo un pleonasmo, como el niño del cuento, grita que la democracia va desnuda. Y entonces, los que se han esforzado en entender, miran y, efectivamente, ven que va desnuda. Bueno, tal y como yo lo veo a la luz de sus explicaciones la cosa es muy sencilla. En realidad el poder, desde que existe, siempre ha utilizado el mismo procedimiento para perpetuarse: divide y vencerás. Ya el cristianismo, desde su misma inauguración como ideología oficial del estado, con Constantino concretamente, se las apañó para dividir a la tropa con lo de la transustanciación del padre en el hijo. La de muertos que no habrá causado esa entelequia. Se transustancia, no se transustancia y, ¡ale!, a matarse unos a otros. Y mientras tanto los papas y cardenales cómodamente instalados en Roma venga a tirarse a las lozanas andaluzas sin que nadie les llamase al orden. Lo de la democracia igual. Los de la revolución francesa se inventaron la entelequia izquierda/derecha. Los buenos y los malos, los generosos y los egoístas y, la gente, claro, teniendo motivos sobrados para considerarse moralmente superior y, por ende, justificado para matar al adversario. Ya digo, una entelequia. Y cuando se descubre que lo es, entonces va el poder y no se arredra y se inventa el feminismo, el animalismo, el cambio climático, o lo que haga falta para que la chusma tenga con qué estar distraída. Y mientras tanto los altos dignatarios ligándose a las titis de postín o comprándose chales en Galapagar. Gente que no tienen más mérito que el de haber sabido trepar en las mafias que son los partidos políticos precisamente porque su escasa inteligencia no les da para tener escrúpulos cuando hay que hace algo deleznable... sobre todo mentir. 

Y así, por tales vericuetos es como hemos venido a dar en esto que estamos: prisioneros en casa y aplaudiendo a las ocho. Y, ni nos suicidamos ni agarramos las armas que más a mano tenemos para ir a matar a todos los dignitarios o militantes de partidos que encontremos en nuestro camino. Acabáramos con eso y la excelencia prevalecería. En fin, ya digo, gracias a que dispongo de acertijos para entretenerme  porque, si no...

3 comentarios:

  1. o los acertijos o el porno.O antes las novelas de Silver Kane y de Estefanía

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  2. Por cierto ,las novelillas aquellas de Silver Kane ,Clark Carrados etc.era el porno de los pobres.No veas la cantidad de erotismo que escondían las jodías.Yo se las cambiaba a mi tío Emilio,loco egregio,a duro ,en el Kiosko de la Ratona,al final de la avenida Italia,casi ya pegando con el Cine Vitoria. El hijo de la ratona,que era poeta en ciernes,colgaba una pizarrilla siempre los lunes ,comentando los resultados de la UDS.Perlas como:"Ya lo dijo Unamuno,Salamanca 2 Athletic de Bilbao 1".Jamás tuvo Don Miguel mejores críticas.

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  3. Por supuesto que el porno me parece mil veces más limpio que las series de netflix. Por lo menos sabes que no lleva ideología socialdemócrata camuflada. El porno no adoctrina; solo enseña ciencia básica. De novelillas de aquellas que se devoraban en la posguerra recuerdo a Estefanía y Corín Tellado. Estaban maravillosamente escritas y las de Corín destilaban erotismo por los cuatro costados. Las solteronas ibas a dos por día. Me imagino que por el medio se masturbarían.

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