sábado, 17 de septiembre de 2016
IMSERSO
Es sábado por la mañana y como me he levantado con una saciedad de vida que no me aguanto me dedico a pasar el rato echando una ojeada a los periódicos digitales. Puro masoquismo en realidad para reconfirmarme en lo que he venido confirmándome una vez más esta última temporada por medio de la lectura de El Criticón, es decir, que el ser humano es un dechado de miserias morales de las que sólo se libera regodeándose en ellas. Ahí tienen esa foto que encabeza la página de la hoja parroquial socialdemócrata. Es la constatación fehaciente de la insensibilidad de las instituciones públicas respecto de los discapacitados. Un paso de peatones en un barrio marginal al que no le han rebajado el bordillo. ¡Indignante, desde luego! Tendrían que leer ustedes el texto que acompaña a la foto para darse cuenta hasta qué punto de imbecilidad interesada puede llegar un socialdemócrata. Ahora va a resultar que durante los últimos veinte años o así no hemos tenido que soportar apenas la música extremada de las rotaflex y los martillos neumáticos que han rebajado cientos de miles, sino millones, de bordillos en nuestras ciudades. Pero ¡ay! se dejarón uno y ese es precisamente el que no deja dormir al socialdemócrata porque con él puede redondear su teoría sobre la maldad intrínseca del poder... excepto, claro, cuando lo detento yo.
Otra noticia que dada su reiteración en los diferentes medios debe tener encandilada a la enchusmatizada masa es la que hace referencia al rifirrafe habido en un debate político televisado entre el representante del Partido Popular y la hermana de uno de aquellos terroristas al que la policía enterró en cal viva después de matarle supongo. En cal viva, imagínense. Como pude saber por aquellos proscritos de Alar, el lugar de autos, el de la cal viva quiero decir, se había convertido en lugar de peregrinaje turístico para los jubilados del IMSERSO. Ya saben, mira como se pasea la Guardia Civil por la caretera: échate a temblar. ¡Qué tiempos aquellos! Bueno, según la hermana del terrorista, a la que, por cierto, nadie se atrevió a recordarle lo obvio, o sea, que su hermano era un terrorista, esas actitudes guardiacivilescas están muy vivas en la sociedad española, es decir, que para ella resulta insufriblemente intolerable que los españoles nos queramos defender cuando nos quieren matar, porque, es que, vamos a ver, qué cosa mejor puede haber para un español que que le mate un vasco... que también es español, por supuesto, aunque se haga el sueco. Y lo bueno del caso es que el interpelado, el del Partido Popular, balbuceó en la respuesta y todos los medios han concluido que la hermana del terrorista le dio pal pelo. Y así corre el mundo, que entre uno del PP y un terrorista ¿con quién se quedaría usted? Hagan apuestas señores.
En fin, perdonen que me explaye, pero es que uno también tiene derecho a sus horas miserables. Lo dejo aquí ya y me voy a cabalgar por esas llanuras infinitas donde el cielo y la tierra se confunden.
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