En las conversaciones
mañaneras en La Cañía no suele tener gran protagonismo la actualidad política.
Lo más, lo más, alguna frase con pretensiones de ingeniosa por su sintetismo
malicioso. Somos gente ilustrada y por eso sabemos que todos esos relatos periodísticos
rebosantes de trascendencia son puro alarde de la nada. Maniobras distracción para
que el pueblo llano pueda tener una cierta sensación de protagonismo: podemos
cambiar el mundo… y un jamón con tres chorreras. Pero hoy, por lo que sea,
hemos dado en redundar sobre la figura trágica que, al decir de muchos, tiene
paralizada a España, lo cual, por cierto, es mucho decir a juzgar por lo que
vemos. El tío, mandamás de un partido político, pierde elección tras elección,
pero no se quiere ir. Y en el entretanto ni come ni deja comer al amo. Está
aferrado con uñas y dientes al puesto que casi todos consideran que le viene
supergrande. Por así decirlo, si creyésemos lo que dicen prácticamente todos
los comentaristas políticos, es un tapón que está impidiendo la libre
circulación de los gases inherentes a una pesada digestión, la de la crisis de
turno con su estela de populismos redentores.
Pues bien, y por qué no
se va el tipo. Han corrido diversas opiniones, predominando sobre todas las que
hacían referencia a su lamentable coeficiente mental. Craso error, he opinado
yo, el tipo no se va ni con agua hirviendo porque los quinientos o mil
paniaguados a los que ha colocado en puestos bien pagados enfrían el agua y le
agarran por los cojones para que no se mueva. Si se va él se van todos, los
quinientos o los mil que no tienen por lo general donde caerse muertos. Y ese
es todo el asunto. Y se lo traigo a colación, no porque me interese un rábano,
que no, sino por darse la curiosa circunstancia de que ojeando un artículo
periodístico me encuentro con el siguiente párrafo, confirmación inequívoca de
mi tesis:
“Le ha contestado Verónica Pérez,
mano derecha de Susana Díaz, secretaria general del PSOE de Sevilla,
"harta" de derrotas. Ella siempre ha ganado, aunque para eso haya
hecho el sacrificio de no acabar una carrera, concejala desde los 20 años. Tan
parecida a Susana. Ni Pedro Sánchez ni ella ven que el problema de fondo del
partido es haberlo llenado de dirigentes sin profesión a la que regresar.”
Sin profesión a la que regresar
y yo por los míos mato.
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