"Al punto dixo Critilo: Este Ciego ha de ser nuestro guía, que sólo los ciegos, sordos y mudos pueden ya vivir en el mundo.Tomemos esta lición, seamos ciegos para los desdoros agenos, mudos para no zaherirlos ni jactarnos, conciliando odio con la murmuración en la recíproca venganza; seamos sordos para no hacer caso de lo que dirán.
Con esta lición pudieron pasar; por lo menos fueron pasaderos, con admiración de muchos y imitación de pocos.Entraron ya por aquel celebre emporio de la honra, poblado de magestuosos edificios, magníficos palacios,... que cuestan mucho de erigir, pero después eternamente duran. Repararon luego que todos los texados de las casas eran de vidrio tan delicado como sencillo, muy brillantes, pero muy quebradizos; y así pocos se veían sanos y casi ninguno entero. Descubrieron presto la causa, y era un hombrecillo tan no nada que aun de ruin jamás se veía harto; tenía cara de pocos amigos... aliento insufrible, señal de entrañas gastadas. Tomaba de ojo todo lo bueno y hincaba el diente en todo lo malo. El mismo se jactaba de tener mala vista y decía: ¡Maldito lo que veo!, y miraba a todos.
Éste, pues, que por no tener cosa buena en sí, todo lo hallaba malo en los otros, había tomado por gusto el dar disgusto, andábase todo el día (y no santo) tirando peros (perinquinosos peros) y piedras y escondiendo la mano sin perdonar texado. Persuadíase cada uno que su vecino se las tiraba y arrojábale otras tantas: este creía que le hacía el tiro aquel, y aquel que el otro, sospechando unos de otros y tirándose piedras y escondiendo todos la mano... Así que no quedaba texado sano, ni honra segura, ni vida inculpable: todo era malas voces, hablillas, famas hechizadas, y los duendes de los chismes no paraban."
Los perinquinosos peros. Peros lanzados con inquina, Inquina, esa antipatía o aversión que se nutre principalmente de la envidia. Sí, pero... todos los hemos lanzado alguna vez tratando de rebajar la honra o el mérito de alguien que no nos gusta por algo que no nos paramos a investigar no vaya a ser que encontremos lo que no queremos: vernos ruines y maldicientes.
En fin, creo que con lo dicho ya les he dado una idea bastante aproximada de la materia de que se compone la inmensa mayoría de la información que circula por ahí. En tragar todo eso es en lo que mayormente nos ocupamos cuando echamos mano de los medios para calmar la ansiedad que nos causa el no saber qué hacer con los millones de horas que nos sobran... alimentando así al dragón. Más sano ver porno, la verdad.
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