jueves, 24 de septiembre de 2020

El lector

En un vídeo que tiene Tibees colgado en YouTube nos cuenta  cuál fue el libro que utilizó Ramanujan para aprender matemáticas. Se trata de Synopsis of Pure Mathematics de un tal G. S. Carr. Es una colección de quinientos teoremas que el autor solo pergeña en sus puntos más sobresalientes, o solo enuncia, dejando a los lectores la tarea de encontrar la demostración. Para Tibees, desde luego, no es un libro especial. Lo que fue especial en el caso de Ramanujan, dice, fue el lector. Y leyó ese libro no porque le hubiese andado buscando con denuedo, no, fue simplemente porque se lo dejó un amigo. Si le hubiesen dejado otro, con otro hubiese aprendido. Porque lo que en ningún caso podía hacer Ramanujan era ir a una librería a comprarse los que hubiera querido comprar. 

Lo que nos quiere contar Tibees, en definitiva, es que cualquier libro sirve si el que lo lee lo entiende. ¿O es que ustedes suelen entender los libros que leen? ¿En que medida los entienden? Porque esa es la cuestión incuestionable, que la mayoría entendemos una porción muy pequeña de lo que se nos pone por delante. Y entonces vamos y nos ponemos a pensar que si tuviésemos mejores medios adelantaríamos mucho más. A mí me pasó con la guitarra, que tengo un par de ellas de lo mejor que hay en el mercado y no hay forma de que haga con ellas nada de particular. Cualquier niño de los que están aprendiendo con una de sesenta euros me da mil vueltas en menos de un año. Y es precisamente por eso, porque no estoy capacitado para entender los sonidos. 

En fin, sigo a vueltas con el "Oráculo manual y arte de prudencia" y, si no para otra cosa, me sirve para medir mis capacidades de comprensión. Muy limitadas, desde luego. Y por eso estoy como estoy: hecho una mierda... aunque eso sí, utilizando todas mis capacidades en la inútil tarea de tratar de ocultarlo.  

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