Subo al púlpito y leo:
Evangelio según Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia. Versículo 33. Saber abstraher: "que si es gran lición del vivir el saber negar, mayor será saberse negar a sí mismo, a los negocios, a los personages. Ai ocupaciones extrañas, polillas del precioso tiempo, y peor es ocuparse en lo impertinente que hacer nada. No basta para atento no ser entremetido, mas es menester procurar que no le entremetan. No ha de ser tan de todos, que no sea de sí mismo. Aun de los amigos no se ha de abusar, ni quiera más de ellos que lo que le concedieren. Todo lo demasiado es vicioso, y mucho más en el trato. Con esta cuerda templança se conserva mejor el agrado con todos, y la estimación, porque no se roza la preciosísima decencia. Tenga, pues, libertad de genio, apassionado de lo selecto, y nunca peque contra la Fe de su buen gusto."
En su tratado "Sobre la brevedad de la vida" Séneca nos alerta sobre la perdida de tiempo. La vida no es corta, nos dice, lo que pasa es que nunca nos cansamos de tirar el tiempo por el retrete. Así es que como no hacemos nada de interés no nos queda nada para recordar y, sin recuerdos, es como si no se hubiese vivido. Por eso nos parece que la vida se nos va en un suspiro.
Sí, gastamos la vida en estañas ocupaciones que so capa de querer ser honra de casa ajena son polilla de las nuestras. Y mira que nos lo tienen advertido, pero nos puede el ansia de notoriedad a bajo precio.
Por lo demás, todo se reduce a saber arrancarse los colmillos de cuajo a tiempo. Así, desprovisto de tan perversa herramienta, verás pasar por tu lado las yugulares hermosas sin sentir la menor tentación. Es condición sine qua non, que le dicen, para iniciar una vida productiva que deje los suficientes recuerdos como para que a una edad razonable empieces a sentir saciedad y no te importe, sino todo lo contrario, iniciar la retirada.
Bueno, les dejo porque me tengo que preparar. Hoy tengo simposio en Aguilar. Espero que me sirva para aclarar, al menos en parte, unas cuantas cuestiones a las no encuentro una explicación convincente. En fin, cosas que se hacen en persecución de esa saciedad redentora que les decía.
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