Como es lógico, pero no natural, el PCCH ha decidido en su último congreso dar una vuelta de tuerca a su afán por controlar todo lo que se mueve en China. Así es que ha impuesto en todas las empresas privadas del país un cupo de trabajadores de partido comunista chino. A lo que se ve, se les estaban yendo de las manos.
China, no se nos debe olvidar, son 1.400 millones de personas de las que al menos setecientos millones, con toda seguridad, viven en la más absoluta de las miserias. Este es el gran secreto del régimen que ya no pueden guardar por más tiempo. Porque es evidente que los enanos del gran circo están empezando a creer por todos los lados. Y es que, ni Marx ni Confucio ni leches, cuando se monta una clase media y los miserables la contemplan, de inmediato cambian su resignación por la envidia, el rencor, el odio y lo siguiente. La bomba ya tiene espoleta y solo falta que alguien la active.
Sí, esa parece ser la gran noticia y no esta patraña del covid. Todo indica que China ha entrado en zona de turbulencias y lo del virus, ¡a saber!, porque buena es la vanguardia del proletariado cuando ve peligrar sus privilegios de clase. Las dachas y todo eso. En cualquier caso, programado o no, el virus les ha venido de cine.
Si ustedes cogen, agarran y se ponen a leer libros de historia verán que hay una constante que no falla: los sistemas políticos, cuanto más autoritarios son, menos duran. Les trascribo del catecismo definitivo:
"Del Natural Imperio. Es una secreta fuerça de superioridad. No ha de proceder del artificio engañoso, sino de un imperioso natural. Sugétansele todos sin advertir el cómo, reconociendo el secreto de la connatural autoridad. Son estos Genios señoriles, Reyes por mérito y Leones por privilegio innato, que cogen el coraçon, y aún el discurso, a los demás, en fe de su respeto. Si las otras prendas favorecen, nacieron para primeros mobles políticos, porque executan más con un amago que otros con una proligidad."
Con un amago es con lo que países como Inglaterra o EEUU llevan siglos de regímenes de razonables libertades, mientras que otros, como nosotros sin ir más lejos, con cuarenta años de proligidades estamos que ya no podemos más. Ya ni siquiera podemos mirar el culo de las tías sin poner en serio peligro nuestra libertad. Con eso está todo dicho. Pero lo de los chinos... eso ya es como para alquilar sillas, como dicen en Cataluña.
Por cierto que en el canal de televisión Mega hay un programa llamado Mountain Men que da una idea bastante exacta de lo que es la libertad. Bueno, por lo menos a mí así me lo parece.
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