Uno, como es lógico y natural -¡qué expresión!- no sabe nada de nada. Pero eso no quita para que no tenga la facultad de preguntarme por las causas de la parte de lo que pasa que me sorprende. Por ejemplo, un suponer, ¿por qué coño carajo la bolsa no hace más que subir desde hace ya unas semanas para acá? Pegó una bajada de entre un treinta y cuarenta por ciento y, después, sin que aparentemente se hayan disipado los negros nubarrones que se oteaban en el horizonte, no ha cesado de subir. Bueno, busco respuestas por aquí y por allá y, como no podría ser menos, encuentro respuestas para todos los gustos... así que me voy a fabricar yo una en la que, por supuesto, tampoco voy a creer, pero, al menos, me va a servir para entretenerme un rato y de paso, si ello fuese posible, entretenerles a ustedes.
Dicen las crónicas que la Reserva Federal, el Banco Central de los EEUU de América para que nos entendamos, ha realizado el mayor bail out de la historia. Un bail out, para el que no lo sepa, es un rescate. Y un rescate, mucho me temo, no es más que una nacionalización por la puerta de atrás. En fin, sea lo que sea, el caso es que los de la Reserva se han puesto a dar a la manivela de hacer dinero como si estuviesen locos y han puesto en circulación un trillón de dólares que, en principio, no están respaldados más que en la confianza que tienen los gobernantes en que Dios aprieta, pero no ahoga. En resumen, que esto se va pareciendo cada vez más a aquel juego del Palé al que mi padre siempre nos ganaba. Y a uno, que estaba muy ufano porque había conseguido una casa en la calle Leganitos, le duraba la alegría lo que tardaba la banca -papá- en venir con la rebaja. Al final se quedaba con todo. Claro, ya me dirán ustedes que sistema político hay que sea más autocrático que la familia. Aunque mejor será decir, que había.
Así las cosas, lo que servidor se está temiendo es que lo que está pasando no es más que la realización por vías más o menos tortuosas del sueño comunista, es decir, la propiedad estatal del dinero y los medios de producción. Empezaron con la sanidad, la educación y los sistemas de pensiones. Ahora es la banca y grandes empresas. Lo de nuestros hijos ya lo han dicho que son suyos. Ya solo les queda por hacerse con nuestras mujeres... bueno, ahí a lo mejor les damos facilidades. ¡Ji, ji, ji!
No es para tomárselo a broma, desde luego. Los estados que se dicen democráticos se quedan con todo por el simple procedimiento de hacer dinero sin valor. Lo compra todo, para que nos entendamos, con papel de limpiarse el culo. Es la esencia del socialismo: la imposibilidad de asignar un precio, o valor, que no sé, real a las cosas. Sean mierda o no lo sean, yo las mantengo en activo porque así no hay que tomar decisiones dolorosas. Y por tal camino, poco a poco, se va llegando a la autarquía, que es el sueño de todos los petits del mundo. Ya lo dijo Jorge Poyuelo en un discurso memorable: "tenin de tot, y a més a més tenim, y per l´oltra banda tenim...". Y a la postre lo único que tienen es un vivir sin vivir en mí en la pura ficción. O sea, el nacionalismo. La supremacía de la raza. La oligofrenia rampante.
Y saben, mis queridos niños, cuál es el método maquiavélico por el que se llega a ésta absoluta perdida de libertad -digo absoluta porque ni siquiera se es consciente de que se ha perdido- pues muy sencillo y siéntense no se vayan a caer de culo al constatarlo: la desincentivación del ahorro. No hay más misterio en esta historia de horror. Los Estados ponen todo de su parte para que no ahorres. Te dicen: te curo si te pones enfermo, educo a tus hijos si los tienes, te doy una pensión cuando te jubiles o pierdas el empleo, pero a cambio tu te tienes que gastar todo lo que ganes en ir a Bora-Bora, a la calle Peña Herbosa, o como más te guste, pero como se te ocurra ahorrar, simplemente, te lo quitamos. Es muy sencillo de entender: los Estados saben que el ahorro es prácticamente lo único que hace a los hombres libres. Si consigues ahorrar tus posibilidades de mandar a la mierda el trabajo, de cambiar de ciudad, de dedicarte a lo que te mola, en fin, de ser dueño de tu vida, se multiplican exponencialmente. Aunque luego no hagas nada, pero saber que si quisieras podrías...
Bueno, por hoy ya hubo bastante catequesis, mis queridos niños.
jueves, 30 de abril de 2020
miércoles, 29 de abril de 2020
Vertientes
Como dice un viejo refrán, donde no hay conocimiento el hábito califica olvidando que debajo de mala capa suele haber buen vividor.
Y eso es lo que siempre ha pasado, pasa y pasará, en el mundo, que cuanto menos conocimiento más afición a calificar. Y por eso es que si nos demoramos en los medios de comunicación al uso no pararemos de escuchar tonterías ya que, sin excepción, están todos carcomidos por la ignorancia. Así es que los medios, lo mismo que la mayoría de los políticos, no dicen lo que dicen por malicia, ni, ni siquiera por demagogia, no, lo dicen por pura y simple ignorancia. ¿O es que creen que Pablo Iglesias e Irene montero tienen unas mentes maquiavélicas que han planificado meticulosamente todo lo que van haciendo y consiguiendo? Para nada. Simplemente, se dejan arrastrar por su ignorancia y eso les hace sintonizar con millones de personas que son exactamente igual de ignorantes que ellos. Porque no pensarán ustedes, me imagino, que una persona inteligente va a ir por ahí exponiendo con vehemencia sus convicciones. Para empezar, una persona inteligente nunca las tiene. Es imposible pensar y tener convicciones. Es como un oximorón.
Por todo lo cual, tengamos paciencia hasta saber lo que hay que saber para aventurar, no una opinión, sino una hipótesis. Porque todo lo que acontece tiene millones de aristas que conviene tener en cuenta para no desvariar cuando tratamos de entenderlo. Aunque, a veces, también, hay intuiciones geniales que dan en el clavo sin recurrir a la estadística. Es más, siguiendo a Hannah Arendt, y me perdonen la pedantería, pienso que la verdad siempre ha estado más del lado de las geniales intuiciones que de los sesudos análisis estadísticos de los calientaculosdesillas. Pero, en fin, por sustentar en algo mis hipótesis les traeré a colación el video de una gitana mallorquina que vi el otro día. Lloraba con amargura la buena mujer echándole la culpa de la muerte de su padre o abuelo -con los gitanos es difícil matizar estos asuntos- al actual gobierno y, más en concreto, a su deriva feminista. Esas tías a mi no me representan para nada, decía con uno tono que no dejaba lugar a dudas de que si las tuviese a mano las iba a dejar finas. Claro, añadía con más rabia todavía, ahora se quitan de encima el tener que pagar todas esas pensiones... ¿lo cogen? ¿Se imaginan lo que supone en una de esas familias tribales las pensiones de los abuelos?
Así que, antes de mesarnos los cabellos por todas estas muertes que, según los medios, solo son cifras, sepamos un poco más sobre la calidad de los muertos y lo que representan a efectos de economía global. Porque cuatrocientos o quinientos viejos muertos al día no son solo, ni mucho menos, cuatrocientas o quinientas pensiones que se ahorra el Estado. Añádanle a eso el coste de las medicaciones y estancias hospitalarias de esos viejos que más que viejos en un nada despreciable porcentaje eran muertos vivientes. Y que conste que sé lo que les digo porque he tenido una especialidad en la que los viejos salían un día del hospital por una puerta y a la semana entraban por otra completamente desestabilizados. Y así se tiraban años, costándole a las arcas del Estado cantidades que, si el Estado no fuese socialista y, por tanto, supiese el precio de las cosas, nos íbamos a caer de culo al conocerlo. Hablen de millones de euros y acertarán.
Sí, esperemos, o esperen, a ver. Porque todo esto tiene vertientes que, aunque son fundamentales, no pueden ser consideradas por la oficialidad a causa de su sectarismo socialdemócrata. ¡Ya te digo, un socialdemócrata parándose a pensar en la factura hospitalaria anual de un EPOC! Sería una herejía... lo cual no quita, se lo digo yo, para que no puedas hacerlo con menos de dos o tres millones de euros. ¡Pelillos a la mar! En definitiva.
Y eso es lo que siempre ha pasado, pasa y pasará, en el mundo, que cuanto menos conocimiento más afición a calificar. Y por eso es que si nos demoramos en los medios de comunicación al uso no pararemos de escuchar tonterías ya que, sin excepción, están todos carcomidos por la ignorancia. Así es que los medios, lo mismo que la mayoría de los políticos, no dicen lo que dicen por malicia, ni, ni siquiera por demagogia, no, lo dicen por pura y simple ignorancia. ¿O es que creen que Pablo Iglesias e Irene montero tienen unas mentes maquiavélicas que han planificado meticulosamente todo lo que van haciendo y consiguiendo? Para nada. Simplemente, se dejan arrastrar por su ignorancia y eso les hace sintonizar con millones de personas que son exactamente igual de ignorantes que ellos. Porque no pensarán ustedes, me imagino, que una persona inteligente va a ir por ahí exponiendo con vehemencia sus convicciones. Para empezar, una persona inteligente nunca las tiene. Es imposible pensar y tener convicciones. Es como un oximorón.
Por todo lo cual, tengamos paciencia hasta saber lo que hay que saber para aventurar, no una opinión, sino una hipótesis. Porque todo lo que acontece tiene millones de aristas que conviene tener en cuenta para no desvariar cuando tratamos de entenderlo. Aunque, a veces, también, hay intuiciones geniales que dan en el clavo sin recurrir a la estadística. Es más, siguiendo a Hannah Arendt, y me perdonen la pedantería, pienso que la verdad siempre ha estado más del lado de las geniales intuiciones que de los sesudos análisis estadísticos de los calientaculosdesillas. Pero, en fin, por sustentar en algo mis hipótesis les traeré a colación el video de una gitana mallorquina que vi el otro día. Lloraba con amargura la buena mujer echándole la culpa de la muerte de su padre o abuelo -con los gitanos es difícil matizar estos asuntos- al actual gobierno y, más en concreto, a su deriva feminista. Esas tías a mi no me representan para nada, decía con uno tono que no dejaba lugar a dudas de que si las tuviese a mano las iba a dejar finas. Claro, añadía con más rabia todavía, ahora se quitan de encima el tener que pagar todas esas pensiones... ¿lo cogen? ¿Se imaginan lo que supone en una de esas familias tribales las pensiones de los abuelos?
Así que, antes de mesarnos los cabellos por todas estas muertes que, según los medios, solo son cifras, sepamos un poco más sobre la calidad de los muertos y lo que representan a efectos de economía global. Porque cuatrocientos o quinientos viejos muertos al día no son solo, ni mucho menos, cuatrocientas o quinientas pensiones que se ahorra el Estado. Añádanle a eso el coste de las medicaciones y estancias hospitalarias de esos viejos que más que viejos en un nada despreciable porcentaje eran muertos vivientes. Y que conste que sé lo que les digo porque he tenido una especialidad en la que los viejos salían un día del hospital por una puerta y a la semana entraban por otra completamente desestabilizados. Y así se tiraban años, costándole a las arcas del Estado cantidades que, si el Estado no fuese socialista y, por tanto, supiese el precio de las cosas, nos íbamos a caer de culo al conocerlo. Hablen de millones de euros y acertarán.
Sí, esperemos, o esperen, a ver. Porque todo esto tiene vertientes que, aunque son fundamentales, no pueden ser consideradas por la oficialidad a causa de su sectarismo socialdemócrata. ¡Ya te digo, un socialdemócrata parándose a pensar en la factura hospitalaria anual de un EPOC! Sería una herejía... lo cual no quita, se lo digo yo, para que no puedas hacerlo con menos de dos o tres millones de euros. ¡Pelillos a la mar! En definitiva.
martes, 28 de abril de 2020
EPICENTER
VisualPolitik es un canal de información geopolítica, si es que se puede decir así, que no está mal. Emite en inglés y en español, y no sé si en algún otro idioma. Y tiene un millón de suscriptores, lo que seguramente le hace autosuficiente. En cualquier caso, en los muchos videos que les he visualizado no les he captado un sesgo ideológico que me haya parecido significativo.
Les traigo hoy a colación porque esta mañana vi un video suyo titulado: Coronavirus. Chaos in Spain? Why is SPAIN a CORONAVIRUS EPICENTER?
Bueno, si tienen ganas de verlo, que no creo, lo pueden encontrar fácilmente. No dice nada que no sepamos todos por más que el gobierno de la nación trate de ocultarlo. El caso es que hay una escena que no tiene desperdicio: es la manifestación feminista del 8 de marzo. Se ve a una ministra, andaluza a todas luces por la dicción y el atuendo como de ir de tienta, que, al preguntarle alguien si había que ir a la manifestación -ya se sabía por entonces que el coranavirus estaba campando por sus respetos- le contesta con una excitación impropia de una dignataria pública que, ¡por supuesto, nos va la vida en ello! Bueno, a los cuatro días la susodicha ministra de lo que sea estaba contagiada por el virus e ingresada, como no podía ser menos, en la mejor clínica privada del país. Si hubiese sido catalana se hubiera justificado alegando que "una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa".
Y no es porque la tipa sea socialista, que también, pero mira que hay que ser cretina, y sobre todo sinvergüenza, para decir que "nos va la vida en ello". El puto feminismo, por Dios, ¿pero es que esta gente no ha leído nada? ¿Es que no saben estas idiotas que las mujeres nos han tenido a lo largo de toda la historia a los hombres en plan, "daca la mano, tente a mí que el almadraque es corto. Aprieta y cava, y ahoya, y todo a un tiempo. ¡A las clines corredor! ¡Agora, por mi vida que se va el recuero! ¡Ay amores, que soy vuestra muerta y viva! Quitaos la camisa, que sudáis. ¡Cuánto había que no comía cocho! Ventura fue encontrar el hombre tan buen participio a un pasto. Dormido se ha. En mi vida vi mano de mortero tan bien hecha. ¡No es de dejar este tal unicornio! "?
Este victimismo insoportable que no se sacia con nada. Pues que se amarren los machos porque a partir de ahora las vamos a exigir que la iglesia se ponga siempre encima del campanario. Así que ya pueden irse quitando la camisa porque las que van a sudar van a ser ellas. ¡Ya te digo, tan buen participio a un pasto!
Les traigo hoy a colación porque esta mañana vi un video suyo titulado: Coronavirus. Chaos in Spain? Why is SPAIN a CORONAVIRUS EPICENTER?
Bueno, si tienen ganas de verlo, que no creo, lo pueden encontrar fácilmente. No dice nada que no sepamos todos por más que el gobierno de la nación trate de ocultarlo. El caso es que hay una escena que no tiene desperdicio: es la manifestación feminista del 8 de marzo. Se ve a una ministra, andaluza a todas luces por la dicción y el atuendo como de ir de tienta, que, al preguntarle alguien si había que ir a la manifestación -ya se sabía por entonces que el coranavirus estaba campando por sus respetos- le contesta con una excitación impropia de una dignataria pública que, ¡por supuesto, nos va la vida en ello! Bueno, a los cuatro días la susodicha ministra de lo que sea estaba contagiada por el virus e ingresada, como no podía ser menos, en la mejor clínica privada del país. Si hubiese sido catalana se hubiera justificado alegando que "una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa".
Y no es porque la tipa sea socialista, que también, pero mira que hay que ser cretina, y sobre todo sinvergüenza, para decir que "nos va la vida en ello". El puto feminismo, por Dios, ¿pero es que esta gente no ha leído nada? ¿Es que no saben estas idiotas que las mujeres nos han tenido a lo largo de toda la historia a los hombres en plan, "daca la mano, tente a mí que el almadraque es corto. Aprieta y cava, y ahoya, y todo a un tiempo. ¡A las clines corredor! ¡Agora, por mi vida que se va el recuero! ¡Ay amores, que soy vuestra muerta y viva! Quitaos la camisa, que sudáis. ¡Cuánto había que no comía cocho! Ventura fue encontrar el hombre tan buen participio a un pasto. Dormido se ha. En mi vida vi mano de mortero tan bien hecha. ¡No es de dejar este tal unicornio! "?
Este victimismo insoportable que no se sacia con nada. Pues que se amarren los machos porque a partir de ahora las vamos a exigir que la iglesia se ponga siempre encima del campanario. Así que ya pueden irse quitando la camisa porque las que van a sudar van a ser ellas. ¡Ya te digo, tan buen participio a un pasto!
lunes, 27 de abril de 2020
Micer Maza en Monte Negro
Es lo que tiene leer, ese pasatiempo que al decir de algunos va cayendo en desuso, que te enteras de cosas que desmienten sin remisión muchas de las verdades que circulan por ahí con categoría de incontrovertibles. Por ejemplo, lo de la liberación sexual que habría llegado al mundo de la mano de la pilula. Pues bien, les voy a transcribir aquí, palabra por palabra, lo que dice una mujer que prestaba servicios de cocinera en una casa de la burguesía florentina a mediados del siglo XIV:
"Mi señora, éste me quiere explicar como es la esposa de Sicofante -léase cornudo- y, ni más ni menos como si yo no la conociese, me quiere hacer ver que la primera noche que Sicofante se acostó con ella micer Maza entró en Monte Negro por la fuerza y con derramamiento de sangre; y yo digo que no es verdad, sino que entró pacíficamente y con gran placer de los de dentro. Y éste es tan bestia que se quiere creer que las jóvenes son tan tontas que van a perder su tiempo estando al cuidado de su padre y de sus hermanos, que seis veces de siete tardan más de tres o cuatro años más de lo que deben en casarlas. ¡Hermano, estarían apañadas si aguardasen tanto! Por los Clavos de Cristo, que se muy bien lo que me digo cuando lo juro; no tengo ninguna vecina que haya ido doncella a su marido, e incluso de las casadas sé perfectamente cuántas y qué burlas les hacen a sus maridos. ¡Y este borrego quiere explicarme cómo son las mujeres, como si yo hubiese nacido ayer!"
Como se puede inferir de lo trascrito, aquí, en lo esencial, no ha cambiado nada desde la noche de los tiempos... si no es para peor. Y es que esto de la tecnología nos complica mucho la vida. Hoy día se demuestra, con lo del ADN y tal, que un cierto porcentaje -hasta un diez en algunas muestras- de los hijos tienen su origen fuera del matrimonio. ¡Imagínense el día que llega la noticia a casa! Un verdadero terremoto emocional que, por lo general, hace saltar todo por los aires. Pues bien, antes del ADN, en el peor de los casos, nunca podía pasar de la mera sospecha atizada por las fisionomías concordantes. Así que, hacerla, la seguiremos haciendo, porque lo que no tiene enmienda, pues no la tiene, pero ¡qué mal rollo saber que vives con el culo al aire!
Claro, como ando ya a las acaballas, tiendo a pensar por necesidades del guion que todo esto que voy a dejar muy pronto se ha convertido en una mierda. A la gente le ha dado por querer saber todo sobre sí mismo. Una vez un médico del hospital en el que trabajaba, que era tan lelo que incluso llegó a director, vino muy ufano a enseñarme los resultados de un análisis que se había hecho para ver si tenía predisposición a padecer cáncer. No quise saber nada de tan monstruosamente estúpido que me pareció el invento. ¡Por Dios bendito, qué masoquismo más extremado! Y así va siendo todo hoy día en aras de de que nada te pille desprevenido... ¡se imaginan que pueda haber en el mundo pretensión más estúpida! Pasarán más de mil años, muchos más, y los porcentajes de hijos de paternidad fingida seguirán siendo los mismos... por el querer de los dioses, no lo duden.
"Mi señora, éste me quiere explicar como es la esposa de Sicofante -léase cornudo- y, ni más ni menos como si yo no la conociese, me quiere hacer ver que la primera noche que Sicofante se acostó con ella micer Maza entró en Monte Negro por la fuerza y con derramamiento de sangre; y yo digo que no es verdad, sino que entró pacíficamente y con gran placer de los de dentro. Y éste es tan bestia que se quiere creer que las jóvenes son tan tontas que van a perder su tiempo estando al cuidado de su padre y de sus hermanos, que seis veces de siete tardan más de tres o cuatro años más de lo que deben en casarlas. ¡Hermano, estarían apañadas si aguardasen tanto! Por los Clavos de Cristo, que se muy bien lo que me digo cuando lo juro; no tengo ninguna vecina que haya ido doncella a su marido, e incluso de las casadas sé perfectamente cuántas y qué burlas les hacen a sus maridos. ¡Y este borrego quiere explicarme cómo son las mujeres, como si yo hubiese nacido ayer!"
Como se puede inferir de lo trascrito, aquí, en lo esencial, no ha cambiado nada desde la noche de los tiempos... si no es para peor. Y es que esto de la tecnología nos complica mucho la vida. Hoy día se demuestra, con lo del ADN y tal, que un cierto porcentaje -hasta un diez en algunas muestras- de los hijos tienen su origen fuera del matrimonio. ¡Imagínense el día que llega la noticia a casa! Un verdadero terremoto emocional que, por lo general, hace saltar todo por los aires. Pues bien, antes del ADN, en el peor de los casos, nunca podía pasar de la mera sospecha atizada por las fisionomías concordantes. Así que, hacerla, la seguiremos haciendo, porque lo que no tiene enmienda, pues no la tiene, pero ¡qué mal rollo saber que vives con el culo al aire!
Claro, como ando ya a las acaballas, tiendo a pensar por necesidades del guion que todo esto que voy a dejar muy pronto se ha convertido en una mierda. A la gente le ha dado por querer saber todo sobre sí mismo. Una vez un médico del hospital en el que trabajaba, que era tan lelo que incluso llegó a director, vino muy ufano a enseñarme los resultados de un análisis que se había hecho para ver si tenía predisposición a padecer cáncer. No quise saber nada de tan monstruosamente estúpido que me pareció el invento. ¡Por Dios bendito, qué masoquismo más extremado! Y así va siendo todo hoy día en aras de de que nada te pille desprevenido... ¡se imaginan que pueda haber en el mundo pretensión más estúpida! Pasarán más de mil años, muchos más, y los porcentajes de hijos de paternidad fingida seguirán siendo los mismos... por el querer de los dioses, no lo duden.
domingo, 26 de abril de 2020
La alma cibdad
"Entrada la señora Lozana en la alma cibdad -Roma- y, proveída de súbito consejo, pensó: Yo sé mucho; si agora no me ayudo en que sepan todos mi saber, será ninguno."
Aquí la Lozana nos da una lección de lógica aplastante. Si los demás no saben lo que sabes es como si no supieses nada. Y más cuando ese saber no viene de los libros sino de la vida. La Lozana ha pasado un número indeterminado de años acompañando en funciones de amante al hijo de un rico comerciante de Cádiz que recorre el Mediterráneo expandiendo los negocios de su padre. Han tenido hijos que han mandado al abuelo y, ya cansados de vagar, deciden intentar ir a vivir a Cádiz con sus hijos. Primero irá él y la Lozana le esperará en Marsella. Pero el rico comerciante no está por la labor. De entrada trinca a su hijo y lo mete en prisión y luego se va a Marsella pilla a la Lozana y se la entrega a un marinero al que da una fuerte suma de dinero para que la adentre en el mar y la arroje allí. Pues bien, al marinero le da pena y la deja en una isla. Allí la recogen otros y la llevan a la costa italiana. Y de allí, se va a Roma. Bueno, así eran las cosas por aquel entonces. Un rico comerciante se deshacía como si tal cosa de quien le molestaba y punto. Y, por otra parte, la Lozana, con toda su hermosura y saber, tenía una estrella en el entrecejo que la inhabilitaba para llevar anteojos. Les explico.
Recién comenzaba yo la carrera de medicina cuando apareció en la casa de mis padres un libro en el que se relataba de forma muy amena como fueron los avances de la cirugía en el siglo XIX. Por supuesto que el descubrimiento de la asepsia fue fundamental. Ella fue la que permitió realizar con éxito las laparatomías que hasta entonces habían sido mortales de necesidad. Pero a lo que quiero ir, en relación con la estrella de la Lozana, es a las primeras operaciones de cirugía plástica que se hicieron para reparar los estragos que producían en la cara las lesiones sifilíticas. Era normal que esas lesiones se llevasen la nariz por delante, cosa que las mujeres sobrellevaban aostumbrándose a ir veladas como ahora van las moras. Por eso siempre que veo a una mora velada me pregunto si tendrá sífilis. Pues bien, los cirujanos dieron con un remedio para ese mal. Un trasplante en la nariz de la piel de la parte interior del brazo. Se sacaba un colgajo de piel que se pegaba a lo que quedaba de nariz y para que no muriese el colgajo dejaban una especie de ismo por donde se irrigaba lo que obligaba al o la paciente a estar durante meses con la parte interior del brazo pegada a la nariz. Y funcionaba, aunque solo fuese en parte, pero bueno, por algo se empieza.
En resumidas cuentas, que la Lozana iba por ahí con su "estrella" como si tal cosa. Claro que era una época en la que, según cuentan las crónicas, la sífilis campeaba por doquier. Como en aquel chiste que contaba Voltaire y que luego acomodaron a Jaimito, una puta se lo pegaba a Jaimito, Jaimito se lo pegaba a la criada, la criada a papá, papá a mamá y mamá al profesor de matemáticas que es al que quiero joder yo.
Bueno, les seguiré contando de la Lozana porque es que es increíble lo divertidos que eran aquellos tiempos por comparación a estos que nos ha tocado vivir. ¡Ya te digo, confinamientos iban a hacer por un miasma de mierda!
Aquí la Lozana nos da una lección de lógica aplastante. Si los demás no saben lo que sabes es como si no supieses nada. Y más cuando ese saber no viene de los libros sino de la vida. La Lozana ha pasado un número indeterminado de años acompañando en funciones de amante al hijo de un rico comerciante de Cádiz que recorre el Mediterráneo expandiendo los negocios de su padre. Han tenido hijos que han mandado al abuelo y, ya cansados de vagar, deciden intentar ir a vivir a Cádiz con sus hijos. Primero irá él y la Lozana le esperará en Marsella. Pero el rico comerciante no está por la labor. De entrada trinca a su hijo y lo mete en prisión y luego se va a Marsella pilla a la Lozana y se la entrega a un marinero al que da una fuerte suma de dinero para que la adentre en el mar y la arroje allí. Pues bien, al marinero le da pena y la deja en una isla. Allí la recogen otros y la llevan a la costa italiana. Y de allí, se va a Roma. Bueno, así eran las cosas por aquel entonces. Un rico comerciante se deshacía como si tal cosa de quien le molestaba y punto. Y, por otra parte, la Lozana, con toda su hermosura y saber, tenía una estrella en el entrecejo que la inhabilitaba para llevar anteojos. Les explico.
Recién comenzaba yo la carrera de medicina cuando apareció en la casa de mis padres un libro en el que se relataba de forma muy amena como fueron los avances de la cirugía en el siglo XIX. Por supuesto que el descubrimiento de la asepsia fue fundamental. Ella fue la que permitió realizar con éxito las laparatomías que hasta entonces habían sido mortales de necesidad. Pero a lo que quiero ir, en relación con la estrella de la Lozana, es a las primeras operaciones de cirugía plástica que se hicieron para reparar los estragos que producían en la cara las lesiones sifilíticas. Era normal que esas lesiones se llevasen la nariz por delante, cosa que las mujeres sobrellevaban aostumbrándose a ir veladas como ahora van las moras. Por eso siempre que veo a una mora velada me pregunto si tendrá sífilis. Pues bien, los cirujanos dieron con un remedio para ese mal. Un trasplante en la nariz de la piel de la parte interior del brazo. Se sacaba un colgajo de piel que se pegaba a lo que quedaba de nariz y para que no muriese el colgajo dejaban una especie de ismo por donde se irrigaba lo que obligaba al o la paciente a estar durante meses con la parte interior del brazo pegada a la nariz. Y funcionaba, aunque solo fuese en parte, pero bueno, por algo se empieza.
En resumidas cuentas, que la Lozana iba por ahí con su "estrella" como si tal cosa. Claro que era una época en la que, según cuentan las crónicas, la sífilis campeaba por doquier. Como en aquel chiste que contaba Voltaire y que luego acomodaron a Jaimito, una puta se lo pegaba a Jaimito, Jaimito se lo pegaba a la criada, la criada a papá, papá a mamá y mamá al profesor de matemáticas que es al que quiero joder yo.
Bueno, les seguiré contando de la Lozana porque es que es increíble lo divertidos que eran aquellos tiempos por comparación a estos que nos ha tocado vivir. ¡Ya te digo, confinamientos iban a hacer por un miasma de mierda!
sábado, 25 de abril de 2020
El oro
Como les iba diciendo, hay un canal de televisión que insiste en enseñarnos a una especie de frikis que se dedican a la minería del oro. Normalmente desarrollan sus actividades en Alaska, pero también en otros sitios como Guayana. Utilizan maquinaria pesada y por allí por donde pasan lo dejan todo que ríete tú de los hunos. Los environamentalistas les tienen que adorar porque les ponen a huevo el material visual que ellos necesitan para fundamentar su matraca victimista. Pero, en fin, sea como sea, después de una campaña de seis meses en Alaska en la que remueven y lavan millones de toneladas de tierra, en el mejor de los casos, extraen 30 kilos de oro. Bueno, en la cosa del oro lo suyo es hablar de onzas. Una onza equivale a 28,35 gramos. Es decir, en un kilo entran 35,27 onzas. Así, si la onza está en la actualidad a 1700 dólares no tienen más que multiplicarlo por 35 para ver lo que vale un kilo y por 30 para ver lo gana una colla minera de esas que les digo en una campaña. 1.785.000 $. Teniendo en cuenta todos los que son, el material que movilizan y los peligros a los que se exponen, la verdad, no me parece que el invento merezca mucho la pena, salvo por el componente de aventura que sin duda conlleva... al menos, tal y como lo muestran esos documentales.
Todo el mundo sabe que el oro ha tenido un gran valor desde la noche de los tiempos. Supongo que debido a dos factores principalmente: que es muy escaso y que no se oxida. Por eso un buen día se decidió que era un material ideal para utilizarlo como intermediario en el trueque de bienes. Así nació el dinero. Y así continuó hasta hace cuatro días, a principios del XIX, cuando los ingleses decidieron sustituirlo por papel, pero papel con la garantía de que si tu pedías al banco que emitía el papel el oro que el papel señalaba que valía el banco te tenía que dar el oro. O sea, que el banco solo podía emitir papel en función del oro que tenía guardado en sus cajas fuertes. Y así siguió funcionando por todo el mundo hasta la Primera Guerra Mundial cuando muchos países con su economía ahogada decidieron devaluar sus monedas a base de emitir papel sin soporte del oro. Así comenzaron las inflaciones galopantes en muchos países. El caso es que así no había forma de evaluar el precio de las divisas lo que conllevaba la imposibilidad de comerciar entre países. Y por eso fue que en 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, se hizo lo que conoce como tratado de Bretton Woods. A partir de entonces, el dólar se convirtió en el patrón para fijar el precio de las divisas, pero con una condición, que el gobierno de los EEUU se comprometía a emitir papel moneda solo en la medida en que estuviese respaldado por el oro que se guardaba en los sótanos de sus bancos. Y así continuó el negocio hasta 1970, cuando al gobierno de EEUU se le fue la mano fabricando billetes y su presidente de entonces, un tal Richard Nixon, se vio obligado a declarar la inconvertibilidad del oro. O sea, que tu ibas al banco a pedir el oro que en teoría te tenían que dar por tus billetes y el banco se llamaba Andana. A partir de ese momento, se organizó el despelote universal. Los bancos centrales no hacían otra cosa que dar a la manivela de hacer billetes y así fue que la gente empezó a necesitar un carromato para transportarlos cada vez que iba al mercado a comprar lo que fuese. Fueron los años de la inflación galopante.
Así todo, que nadie se llame a engaño, que los gobiernos hayan dado de lado al oro como valor de cambio no quiere decir que la gente del común no siga asignándole su valor primigenio, es decir su condición de dinero genuino e incorruptible. Y por eso es tan interesante seguir la evolución de su precio desde comienzos de los setenta que estaba a 30 $ la onza a los 1700 $ que ronda ahora. Ha subido, ha bajado y ha vuelto a subir. Oscilando siempre su valor, o precio, en una relación directamente proporcional con la cantidad de bastos que pintaban. Que pintan mal, sube, que pintan bien, baja. Y ahora está prácticamente en el tope, pero sin llegar a cuando lo de la burbuja inmobiliaria de hace ocho años. En cualquier caso, un termómetro de la estabilidad mundial que nunca ha fallado y que demuestra que el poder de los Estados no es tanto. Por encima de ellos está el poder de los que saben en dónde se puede acoger uno a sagrado cuando vienen a por ti.
En resumidas cuentas, que cada vez que se atraviesa un bache, por así decirlo, histórico, surgen voces airadas reclamando la vuelta de los Estados al patrón oro. Pero nunca cuaja y ¿saben por qué? Pues no se lo puedo asegurar, pero me imagino que será porque los Estados no pueden requisar el oro que la gente del común tiene guardado en el colchón o debajo de un ladrillo. En fin, no sé a cuento de qué se me ha ocurrido traerles esté asunto a colación.
Todo el mundo sabe que el oro ha tenido un gran valor desde la noche de los tiempos. Supongo que debido a dos factores principalmente: que es muy escaso y que no se oxida. Por eso un buen día se decidió que era un material ideal para utilizarlo como intermediario en el trueque de bienes. Así nació el dinero. Y así continuó hasta hace cuatro días, a principios del XIX, cuando los ingleses decidieron sustituirlo por papel, pero papel con la garantía de que si tu pedías al banco que emitía el papel el oro que el papel señalaba que valía el banco te tenía que dar el oro. O sea, que el banco solo podía emitir papel en función del oro que tenía guardado en sus cajas fuertes. Y así siguió funcionando por todo el mundo hasta la Primera Guerra Mundial cuando muchos países con su economía ahogada decidieron devaluar sus monedas a base de emitir papel sin soporte del oro. Así comenzaron las inflaciones galopantes en muchos países. El caso es que así no había forma de evaluar el precio de las divisas lo que conllevaba la imposibilidad de comerciar entre países. Y por eso fue que en 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, se hizo lo que conoce como tratado de Bretton Woods. A partir de entonces, el dólar se convirtió en el patrón para fijar el precio de las divisas, pero con una condición, que el gobierno de los EEUU se comprometía a emitir papel moneda solo en la medida en que estuviese respaldado por el oro que se guardaba en los sótanos de sus bancos. Y así continuó el negocio hasta 1970, cuando al gobierno de EEUU se le fue la mano fabricando billetes y su presidente de entonces, un tal Richard Nixon, se vio obligado a declarar la inconvertibilidad del oro. O sea, que tu ibas al banco a pedir el oro que en teoría te tenían que dar por tus billetes y el banco se llamaba Andana. A partir de ese momento, se organizó el despelote universal. Los bancos centrales no hacían otra cosa que dar a la manivela de hacer billetes y así fue que la gente empezó a necesitar un carromato para transportarlos cada vez que iba al mercado a comprar lo que fuese. Fueron los años de la inflación galopante.
Así todo, que nadie se llame a engaño, que los gobiernos hayan dado de lado al oro como valor de cambio no quiere decir que la gente del común no siga asignándole su valor primigenio, es decir su condición de dinero genuino e incorruptible. Y por eso es tan interesante seguir la evolución de su precio desde comienzos de los setenta que estaba a 30 $ la onza a los 1700 $ que ronda ahora. Ha subido, ha bajado y ha vuelto a subir. Oscilando siempre su valor, o precio, en una relación directamente proporcional con la cantidad de bastos que pintaban. Que pintan mal, sube, que pintan bien, baja. Y ahora está prácticamente en el tope, pero sin llegar a cuando lo de la burbuja inmobiliaria de hace ocho años. En cualquier caso, un termómetro de la estabilidad mundial que nunca ha fallado y que demuestra que el poder de los Estados no es tanto. Por encima de ellos está el poder de los que saben en dónde se puede acoger uno a sagrado cuando vienen a por ti.
En resumidas cuentas, que cada vez que se atraviesa un bache, por así decirlo, histórico, surgen voces airadas reclamando la vuelta de los Estados al patrón oro. Pero nunca cuaja y ¿saben por qué? Pues no se lo puedo asegurar, pero me imagino que será porque los Estados no pueden requisar el oro que la gente del común tiene guardado en el colchón o debajo de un ladrillo. En fin, no sé a cuento de qué se me ha ocurrido traerles esté asunto a colación.
viernes, 24 de abril de 2020
Cuestiones biológicas
A veces estoy tan aburrido que en vez de tirarme por la ventana, que sería lo sensato, me pongo a hacer zapping en la televisión con la estulta esperanza de que pudiera encontrar algo que me interesase, aunque fuera mínimamente. Y sí, mínimamente, pero lo encuentro. Se trata de un canal que hace documentales sobre buscadores de oro, pioneros en Alaska, restauradores de coches y cosas por el estilo que no dejan de tener su gracia. Pero es que a veces te topas con unos tíos que tratan de convencer al respetable de que cantidad de cosas que hay en la tierra han sido construidas por extraterrestres. Tienen superelaboradas sus teorías, en las que, por cierto, nunca falta el soporte torticero de la NASA que, al principio sí, pero, luego, no, por órdenes que vienen de instancias superiores, o sea, la típica conspiración necesaria para cerrar con éxito el círculo argumental. En conjunto, es todo demencial, pero maravilla la cantidad de gente que se dedica a ello y la cantidad de recursos que ponen en juego. Tiene que haber por ahí algún Soros de turno que lo está financiando por sabe dios que oscuros intereses. El mundo, en definitiva, está lleno de locos con su tema y supongo que a ello es debido que no nos estemos matando los unos a los otros, porque es que mira que a veces apetece fusilar a unos cuantos aunque solo sea para poder echar la siesta sin molestias extemporáneas.
En fin, no sé, porque es que los seres humanos, por algún tipo de cuestión biológica, tenemos una necesidad irrefrenable de hacernos notar. Y nadie se libra de ello y, aunque algunos blasonen de discretos, a la hora de la verdad, por aquello del componente paradójico que todo tiene en la vida, suelen ser los que más dan el cante. Y es que el intríngulis de todo esto está en los dones que natura reparte a su antojo entre los seres vivientes. Al que favorece, entre otros le da la discreción para que no sobresalga demasiado y se ponga en peligro por ello. Sin embargo, como, por lo general, suele ser bastante avara cuando da, no es de extrañar que la inmensa mayoría tenga que hacer sobrehumanos esfuerzos para hacerse notar. Y este es el gran drama de la humanidad, que los poco dotados cuando se esfuerzan por sobresalir es inevitable que acaben por cometer atrocidades. Y, de ahí, lo que vemos a todas horas si no somos capaces de vivir de espaldas al mundo.
Bueno, sigo con el Decamerón y acabo de comenzar La Lozana Andaluza. No voy a necesitar asomarme a la ventana, lo cual que como que me tranquiliza, porque es que hay que ver lo apetecible que se pone a veces.
En fin, no sé, porque es que los seres humanos, por algún tipo de cuestión biológica, tenemos una necesidad irrefrenable de hacernos notar. Y nadie se libra de ello y, aunque algunos blasonen de discretos, a la hora de la verdad, por aquello del componente paradójico que todo tiene en la vida, suelen ser los que más dan el cante. Y es que el intríngulis de todo esto está en los dones que natura reparte a su antojo entre los seres vivientes. Al que favorece, entre otros le da la discreción para que no sobresalga demasiado y se ponga en peligro por ello. Sin embargo, como, por lo general, suele ser bastante avara cuando da, no es de extrañar que la inmensa mayoría tenga que hacer sobrehumanos esfuerzos para hacerse notar. Y este es el gran drama de la humanidad, que los poco dotados cuando se esfuerzan por sobresalir es inevitable que acaben por cometer atrocidades. Y, de ahí, lo que vemos a todas horas si no somos capaces de vivir de espaldas al mundo.
Bueno, sigo con el Decamerón y acabo de comenzar La Lozana Andaluza. No voy a necesitar asomarme a la ventana, lo cual que como que me tranquiliza, porque es que hay que ver lo apetecible que se pone a veces.
jueves, 23 de abril de 2020
No problem
A principios del actual milenio las acciones del Banco de Santander oscilaban entre los once y doce euros. Y un poco más atrás, las recuerdo por encima de catorce. Pues bien, en la actualidad su valor no llega a los dos euros. Y lo más maravilloso de todo esto, ¿saben lo que es?, pues que la familia Botín sigue dirigiendo el invento. Y todavía más maravilloso aún, ¿saben?, que por ningún lado se oyen voces pidiendo que les sustituyan. Es el silencio de los corderos perfecto.
Lo único que servidor llegó a conocer con una cierta profundidad fue lo que concierne al funcionamiento de los pulmones. Llegué a tener una idea bastante aproximada de lo que pasa en ese órgano cuando se insiste en fumar. Y al que quería se lo explicaba en los términos que me parecían más apropiados para el profano. Y pienso que se me debía entender porque fueron bastantes a los que saqué de ese hábito que nunca me atrevería a calificar de estúpido, pero sí de pernicioso para la salud del cuerpo. Bueno, esos conocimientos que les digo no me cayeron del cielo. Tuve que estudiar lo mío y tener la suerte de acceder a buenos maestros. Nada del otro mundo, en definitiva. La misma historia de millones y millones de personas que se dedicaron a parcelas muy definidas del saber.
Pero, el caso es que siempre me pareció que la superespecialización era mala cosa. No sé si fue Marañón el que dijo que el que sólo médico era ni médico era. Y a mí me educaron en casa con la figura de Marañón siempre como ejemplo. Por eso desde muy niño estuve enganchado a la lectura. Y nunca a lo largo de mi ya muy larga vida pude descolgarme de esa afición. Y así ha sido que me haya convertido en el clásico aprendiz de todo y maestro de nada... si no tuviese un miedo escénico cerval podría ser un magnífico tertuliano. De hecho, la osadía con la que suelo opinar en este blog es muestra incontestable de ese saber de los petits que decía La Bruyere, es decir, de saberes que no sirven para ganarse la vida honradamente.
Y entre esos saberes, de los que presuntuosamente blasono, está la economía. Durante años tuve como libro de cabecera, como se suele decir, Una Investigación Sobre la Riqueza de las Naciones de Adam Smith. Me parecía y me sigue pareciendo un libro clave del conocimiento universal. Es un libro en el que ni por asomo encontrarán pretensiones mesiánicas. El cómo deberían ser las cosas, Adam lo deja para otros. Él se limita a explicar lo mejor que puede el cómo son y el porqué de que así sean. ¡Y vive dios que lo consigue! O eso es al menos lo que a mí me parece. Y bueno, después de Adam Smith también les hinqué el diente a otros cuantos, no siempre los mejores, todo hay que decirlo, pero, ahora, gracias al Youtube y tal, he tenido la oportunidad de acceder a multitud de conferencias de las que he extraído no poco placer y no sé si también conocimiento.
Y a lo que íbamos, al Banco de Santander. Ya me llamó mucho la atención que esta chica Botín se posicionara de una forma tan rotunda del lado de la ideología oficial, o socialdemócrata, en el asunto ese del feminismo. Inmediatamente pensé que tenía que haber gato encerrado. Y claro, indagando por aquí y por allí voy y me entero de lo que pasa. Los Botín de propietarios del banco han pasado a ser fieles servidores del propietario actual, el poder político en su máxima representación, el Banco Central Europeo. El recorrido es muy sencillo: los políticos socialdemócratas, o sea, todos, se dieron cuenta de que para nacionalizar la banca no había que ir de frente como hizo Mitterand cuando llegó al poder allá por los años ochenta del siglo pasado. El pobre hombre se tuvo que retractar sobre la marcha y los economistas liberales creyeron haber ganado para siempre. Craso error. Los socialdemócratas, haciéndose los buenos, como siempre, se sacaron de la manga el Banco Central Europeo. A partir de ahí, pan comido. Como cada sí y cada no la economía tiene sus sobresaltos, pues ahí tenemos al que da a la manivela de hacer billetes diciendo, no problem, yo os presto todo lo que queráis para salir del paso. Ya, dicen los apurados, pero luego tendremos que pagar los intereses. Más no problem: el Banco Central presta a intereses simbólicos, o sea, próximos al cero patatero. Ya, pero el caso es que así, como los bancos privados tienen que adaptarse a los intereses del Banco Central, no hay forma de tener beneficios y, para más inri, hay que seguir pagando dividendos a los accionistas. Más no problem, vuelve a decir el Banco central: yo te presto para que pagues a los accionistas. Así, por arte de birlibirloque, es como las acciones del Santander han pasado desde cuando existe el Banco Central de catorce o diecisiete euros a menos de dos. El banco ya no es de los accionistas es del Banco Central, o sea, de los políticos. Esto es lo que se llama nacionalizar por la puerta de atrás. Y como los bancos, las empresas de todo tipo. Y por eso es que los consejos de administración de tantas empresas se apunten a la moda del feminismo, del animalismo, del calentamiento global... no son más que los sicarios del poder socialdemócrata que señorea el mundo sin contrapesos de ningún tipo. Ya digo, no problem... hasta que llega un coronavirus, ¡quién lo iba a decir!, a ponerlo todo patas arriba.
Lo único que servidor llegó a conocer con una cierta profundidad fue lo que concierne al funcionamiento de los pulmones. Llegué a tener una idea bastante aproximada de lo que pasa en ese órgano cuando se insiste en fumar. Y al que quería se lo explicaba en los términos que me parecían más apropiados para el profano. Y pienso que se me debía entender porque fueron bastantes a los que saqué de ese hábito que nunca me atrevería a calificar de estúpido, pero sí de pernicioso para la salud del cuerpo. Bueno, esos conocimientos que les digo no me cayeron del cielo. Tuve que estudiar lo mío y tener la suerte de acceder a buenos maestros. Nada del otro mundo, en definitiva. La misma historia de millones y millones de personas que se dedicaron a parcelas muy definidas del saber.
Pero, el caso es que siempre me pareció que la superespecialización era mala cosa. No sé si fue Marañón el que dijo que el que sólo médico era ni médico era. Y a mí me educaron en casa con la figura de Marañón siempre como ejemplo. Por eso desde muy niño estuve enganchado a la lectura. Y nunca a lo largo de mi ya muy larga vida pude descolgarme de esa afición. Y así ha sido que me haya convertido en el clásico aprendiz de todo y maestro de nada... si no tuviese un miedo escénico cerval podría ser un magnífico tertuliano. De hecho, la osadía con la que suelo opinar en este blog es muestra incontestable de ese saber de los petits que decía La Bruyere, es decir, de saberes que no sirven para ganarse la vida honradamente.
Y entre esos saberes, de los que presuntuosamente blasono, está la economía. Durante años tuve como libro de cabecera, como se suele decir, Una Investigación Sobre la Riqueza de las Naciones de Adam Smith. Me parecía y me sigue pareciendo un libro clave del conocimiento universal. Es un libro en el que ni por asomo encontrarán pretensiones mesiánicas. El cómo deberían ser las cosas, Adam lo deja para otros. Él se limita a explicar lo mejor que puede el cómo son y el porqué de que así sean. ¡Y vive dios que lo consigue! O eso es al menos lo que a mí me parece. Y bueno, después de Adam Smith también les hinqué el diente a otros cuantos, no siempre los mejores, todo hay que decirlo, pero, ahora, gracias al Youtube y tal, he tenido la oportunidad de acceder a multitud de conferencias de las que he extraído no poco placer y no sé si también conocimiento.
Y a lo que íbamos, al Banco de Santander. Ya me llamó mucho la atención que esta chica Botín se posicionara de una forma tan rotunda del lado de la ideología oficial, o socialdemócrata, en el asunto ese del feminismo. Inmediatamente pensé que tenía que haber gato encerrado. Y claro, indagando por aquí y por allí voy y me entero de lo que pasa. Los Botín de propietarios del banco han pasado a ser fieles servidores del propietario actual, el poder político en su máxima representación, el Banco Central Europeo. El recorrido es muy sencillo: los políticos socialdemócratas, o sea, todos, se dieron cuenta de que para nacionalizar la banca no había que ir de frente como hizo Mitterand cuando llegó al poder allá por los años ochenta del siglo pasado. El pobre hombre se tuvo que retractar sobre la marcha y los economistas liberales creyeron haber ganado para siempre. Craso error. Los socialdemócratas, haciéndose los buenos, como siempre, se sacaron de la manga el Banco Central Europeo. A partir de ahí, pan comido. Como cada sí y cada no la economía tiene sus sobresaltos, pues ahí tenemos al que da a la manivela de hacer billetes diciendo, no problem, yo os presto todo lo que queráis para salir del paso. Ya, dicen los apurados, pero luego tendremos que pagar los intereses. Más no problem: el Banco Central presta a intereses simbólicos, o sea, próximos al cero patatero. Ya, pero el caso es que así, como los bancos privados tienen que adaptarse a los intereses del Banco Central, no hay forma de tener beneficios y, para más inri, hay que seguir pagando dividendos a los accionistas. Más no problem, vuelve a decir el Banco central: yo te presto para que pagues a los accionistas. Así, por arte de birlibirloque, es como las acciones del Santander han pasado desde cuando existe el Banco Central de catorce o diecisiete euros a menos de dos. El banco ya no es de los accionistas es del Banco Central, o sea, de los políticos. Esto es lo que se llama nacionalizar por la puerta de atrás. Y como los bancos, las empresas de todo tipo. Y por eso es que los consejos de administración de tantas empresas se apunten a la moda del feminismo, del animalismo, del calentamiento global... no son más que los sicarios del poder socialdemócrata que señorea el mundo sin contrapesos de ningún tipo. Ya digo, no problem... hasta que llega un coronavirus, ¡quién lo iba a decir!, a ponerlo todo patas arriba.
miércoles, 22 de abril de 2020
Sortie de la badanne
"Calisto.- ¡Oh, angélica imagen; o preciosa perla ante quien el mundo es feo; o mi señora y mi gloria! En mis brazos te tengo y no lo creo. Mora en mi persona tanta turbación de placer, que me hace no sentir todo el gozo que poseo.
Melibea.-Señor mío... no quieras perderme por tan breve deleite y en tan poco espacio. Que las malhechas cosas, después de cometidas, más presto se pueden reprehender que enmendar. Goza de los que yo gozo, que es ver y llegar a tu persona; no pidas ni tomes aquello que, tomado, no será en tu mano volver. Guarte, señor, de dañar lo que con todos tesoros del mundo no se restaura."
Le pidió la prenda dorada, fue la tonta y se la dio, es la letra de una canción estudiantil de cuando todavía no se había inventado la pilula. Habían pasado quinientos años desde lo de Calisto y Melibea y se estaba en las mismas. Algunos pensarán que estas inútiles prevenciones vienen de la noche de los tiempos, pero nada más lejos de la realidad. El mundo ha atravesado por todo tipo de vicisitudes y, entre ellas, una, que la virginidad fuese más desdoro que virtud. Vayan, por ejemplo, a Heródoto, y vean lo que pasaba en Babilonia. Una mujer allí no era apta para el matrimonio hasta que no se la había pasado por la piedra cualquiera de los viajeros que había en la ciudad. De hecho había allí un templo dedicado a facilitar estos encuentros. Y cuando la chica era poco agraciada, allí que estaba su padre para remunerar al viajero que se resignase a hacer el trabajo. O sea, que los tabús también tienen viaje de ida y vuelta.
"Melibea.- ... Y pues tú, señor, eres el dechado de cortesía y buena crianza, ¿cómo mandas a mi lengua hablar y no a tus manos que estén quedas?... Mándalas estar sosegadas y dejar su enojoso uso y conversación incomportable. ... tus deshonestas manos me fatigan cuando pasan de la razón. ... Deja estar mis ropas en su lugar... ¿Qué provecho te trae dañar mis vestiduras?
Calisto.- Señora, el que quiere comer el ave, quita primero las plumas."
Dicen las crónicas que lo que iguala a todos los hombres es la muerte. Craso error: de haber algo que les iguala, que lo dudo, eso es la prisa por quitar las plumas al ave que se quiere comer. Ese, porque así lo dispuso el cielo, es el momento de la absoluta irracionalidad. Nunca hubo quién que pudiera refrenar con palabras ese impulso devastador. Afortunadamente, lo normal es que el ave, aunque se haga de rogar, no vea llegar la hora de que la desplumen. Que ya lo dejó claro el Orgulloso de las Landas, un caballero andante de los que conocían bien el percal: "Sí, pues nadie creería que la besara sin hacer nada más, pues una cosa trae la otra. La mujer que entrega su boca, muy ligeramente da todo lo demás, si hay quién bien lo entienda. Etc.." . Y así es que, coronada con éxito la empresa, por no defraudar a natura, o a las leyes de la economía, se produzca ese efecto paradójico que Aristóteles, y antes Hipócrates, sintetizaran en la expresión: "omne animal post coitum triste est"
Bueno, voy a dejar este asunto porque no por estar en el centro mas central de nuestra existencia deja de ser una vulgaridad.
martes, 21 de abril de 2020
Con las orejas
El problema que tienen las sociedades estas que llaman del bienestar es que uno llega a edades muy provectas sin haberse jugado la vida una sola vez. Y así, convénzanse de una vez, no se aprende nada de nada. Es decir, en éstas sociedades vivimos en un estado de infantilismo perpetuo: llamando a papá a la primera pupa que nos hacemos o nos hacen. Y no se crean que me voy a poner aquí en plan abuelo cebolleta contando como era aquella escuela a la que me mandaron a los cuatro años en la que el maestro se paseaba entre los pupitres llevando una vara de palma bajo el sobaco al más puro estilo Alec Guines en El Puente Sobre el Río Kwai. Sí, yo me crie cuando todavía el jarabe de palo era parte primordial de las terapias con las que se pretendía corregir las malas conductas. Sí, eso que ahora suena a la noche de los tiempos. A la barbarie. ¡Por Dios, bendito, qué estupidez querer denigrar a la barbarie relegándola al campo de lo irracional! Como si no estuviese meridianamente demostrado que los mayores monstruos de la historia los ha generado, precisamente, la razón.
Sí, mis queridos niños, la razón nunca ceja de querer darnos pol saco. Ahora, sin ir más lejos, nos señorea un sistema político que, al unánime sentir de las consideradas por el vulgo como las más preclaras cabezas de la patria, es el mejor de todos los posibles y al que lo cuestione me lo cargo. La socialdemocracia, ¿qu´est que c´est la socialdemocracia? Sujétense los machos que se lo voy a decir: la hija que engendraron al copular el nazismo con el comunismo. O ya, si quieren ir más lejos, la miserable, o pírrica si les gusta lo cursi, victoria del cristianismo sobre el paganismo. O, sintetizando más, la imposición del rebaño sobre el individuo. En definitiva, la ablación de la libertad.
Sí, eso es, el rebaño que sale a los balcones a aplaudir a las ocho de la tarde. Y pasa por debajo la policía haciendo sonar las sirenas y, entonces, el aplauso es a rabiar. Es muy fácil de entender: fueron educados por maestros para los que la paz y la vida era el valor supremo. No a la guerra, no a pegar una patada al perro que ladra y no te deja dormir la siesta, no a echar miradas lascivas a las tías buenas; y venga a darle al deporte, a las tradiciones, a los espectáculos de masas, a la literatura para chachas tipo Harry Poter o Isabel Allende, y por la noche ración de netflix o similares. To er mundo es güeno si va a misa.
Así corre nuestro mundo blandengue. Compárenlo con Israel, sin ir más lejos. Allí han dicho a los viejos que por su bien se queden en casa. Y eso es todo. La vida sigue su curso normal. Y si un viejo no hace caso y la palma, no faltara quien se alegre que los viejos en ese país suelen ser ricos. Pero claro, los israelíes, para adquirir el status de adultos es imprescindible que pasen por una experiencia de guerra. De hecho, para ellos la guerra es lo habitual. Así, un coronavirus de mierda, pelillos a la mar. Por supuesto que no les va a impedir seguir fundando starups a la vez que mantienen a raya a los aspirantes a mártir que tienen por vecinos.
Así que, ¡sigan aplaudiendo! Con las orejas, por supuesto.
Sí, mis queridos niños, la razón nunca ceja de querer darnos pol saco. Ahora, sin ir más lejos, nos señorea un sistema político que, al unánime sentir de las consideradas por el vulgo como las más preclaras cabezas de la patria, es el mejor de todos los posibles y al que lo cuestione me lo cargo. La socialdemocracia, ¿qu´est que c´est la socialdemocracia? Sujétense los machos que se lo voy a decir: la hija que engendraron al copular el nazismo con el comunismo. O ya, si quieren ir más lejos, la miserable, o pírrica si les gusta lo cursi, victoria del cristianismo sobre el paganismo. O, sintetizando más, la imposición del rebaño sobre el individuo. En definitiva, la ablación de la libertad.
Sí, eso es, el rebaño que sale a los balcones a aplaudir a las ocho de la tarde. Y pasa por debajo la policía haciendo sonar las sirenas y, entonces, el aplauso es a rabiar. Es muy fácil de entender: fueron educados por maestros para los que la paz y la vida era el valor supremo. No a la guerra, no a pegar una patada al perro que ladra y no te deja dormir la siesta, no a echar miradas lascivas a las tías buenas; y venga a darle al deporte, a las tradiciones, a los espectáculos de masas, a la literatura para chachas tipo Harry Poter o Isabel Allende, y por la noche ración de netflix o similares. To er mundo es güeno si va a misa.
Así corre nuestro mundo blandengue. Compárenlo con Israel, sin ir más lejos. Allí han dicho a los viejos que por su bien se queden en casa. Y eso es todo. La vida sigue su curso normal. Y si un viejo no hace caso y la palma, no faltara quien se alegre que los viejos en ese país suelen ser ricos. Pero claro, los israelíes, para adquirir el status de adultos es imprescindible que pasen por una experiencia de guerra. De hecho, para ellos la guerra es lo habitual. Así, un coronavirus de mierda, pelillos a la mar. Por supuesto que no les va a impedir seguir fundando starups a la vez que mantienen a raya a los aspirantes a mártir que tienen por vecinos.
Así que, ¡sigan aplaudiendo! Con las orejas, por supuesto.
domingo, 19 de abril de 2020
¡Todos a la calle!
"–Ya te entiendo, Sancho –respondió don Quijote–: tú mueres porque te alce el entredicho que te tengo puesto en la lengua. Dale por alzado y di lo que quisieres, con condición que no ha de durar este alzamiento más de en cuanto anduviéremos por estas sierras.–Sea ansí –dijo Sancho–: hable yo ahora, que después Dios sabe lo que será; y, comenzando a gozar de ese salvoconduto, digo que ¿qué le iba a vuestra merced en volver tanto por aquella reina Magimasa, o como se llama? O, ¿qué hacía al caso que aquel abad fuese su amigo o no? Que, si vuestra merced pasara con ello, pues no era su juez, bien creo yo que el loco pasara adelante con su historia, y se hubieran ahorrado el golpe del guijarro, y las coces, y aun más de seis torniscones."
Parece ser que al presidente Macron se le han sublevado los viejos e inmediatamente les ha alzado el entredicho que les tenía puesto a la libertad de movimientos. Por Dios bendito, estos gobernantes queriendo poner puertas al campo. Más ignorantes y no nacen. Como si los viejos no pudiesen saber lo que les conviene. De hecho, de haber alguien que tiene la posibilidad de saberlo son ellos. Esa edad en la que, de forma natural, se alcanza la sabiduría nihilista. Es decir, que se hace como que sí para no asustar a los jóvenes, pero de hecho se tiene la firme convicción de que absolutamente nada tiene sentido. ¡Ya te digo, la democracia! Soberanía popular y todo eso.
Me manda Fede la siguiente reflexión de Celestina: "a la fe mía la vejez no es sino mesón de enfermedades, posada de pensamientos, amiga de rencillas, congoja continua, llaga incurable, mancilla de lo pasado, pena de lo presente, cuidado triste de lo por venir, vecina de la muerte, choza sin rama, que se llueve por cada parte, cayado de mimbre, que con poca carga se doblega..."
Me manda Fede la siguiente reflexión de Celestina: "a la fe mía la vejez no es sino mesón de enfermedades, posada de pensamientos, amiga de rencillas, congoja continua, llaga incurable, mancilla de lo pasado, pena de lo presente, cuidado triste de lo por venir, vecina de la muerte, choza sin rama, que se llueve por cada parte, cayado de mimbre, que con poca carga se doblega..."
Personalmente, lo que peor sobrellevo es la mancilla de lo pasado. Como ya les conté alguna vez, me pasa como a Sánchez Ferlosio, que si pienso en mi vida me embarga el sentimiento de vergüenza. No comprendo a los que dicen estar orgullosos de sí mismos y que no cambiarían nada de lo que hicieron. ¡Allá ellos! Que con su estulticia se lo coman.
Por lo demás, qué quieren que les diga si no es que no por mucho prolongar la vida vamos a vivir más. No arriesgar es lo mismo que estar muerto. Así que, ¡todos a la calle!
viernes, 17 de abril de 2020
Stultorum infinitus est numerus
Esto que está pasando solo puede ser una de dos cosas: una, una conspiración orquestada por los Moriarti, Mabuse, Fumanchú, de turno, que no creo; dos, un nuevo triunfo de la estulticia que, por necesidades del guion de la Historia, se tienen que producir con precisa perioricidad. Así ha sido que, los dirigentes del mundo, como el Comandante, mandaron a parar. Bueno, solo hay que mirar como está Cuba hoy para evaluar lo acertada que fue la orden del Comandante. Estos idiotas se han creído que con sus medidas van a parar las muertes. Muertes de los viejos muy reviejos, para hablar con fundamento. O sea, una aubaine que dicen los franceses cuando cae un regalo del cielo.
No digo yo que esta gripe mala no se vaya a cargar a unos cuantos más jóvenes o menos viejos. Pero, ¡por Dios bendito! ¿Qué es la demografía si la distanciamos de la ciencia estadística! Se dice muertos y ¡ale!, a lanzar espumarajos por la boca. No he visto por ningún sitio de que tipo de muertos se trata. Viejos, sí, por supuesto, ¿pero qué tipo de viejos? ¿Qué salud tenían? Lo mismo que los menos viejos o más jóvenes que mueren a causa del virus. En fin, cosas de esas.
Para muchas, por no decir todas, culturas de la antigüedad, el concepto de viejo estaba muy claro: vieja es la persona que no puede atender sus propias necesidades por sí mismo. Eratóstenes, por poner un ejemplo, hacia los ochenta años se quedó ciego y de inmediato dejo de ingerir alimentos. Duró cuatro días. O los massaguetos, o algo así, que cuenta Heródoto, que todos los años hacían una fiesta en la que todos se ponían alrededor de una hoguera a la que se arrojaban los viejos. Cuando estaban bien turruscados, los jóvenes les comían. Era, según ellos, la forma de que el espíritu de los mayores pasase sin mácula a los jóvenes. Así, la mayor desgracia era morir de enfermedad en el lecho porque, entonces, el espíritu se quedaba vagando por el submundo para los restos. Bueno, en el cine japonés también hemos visto historias al respecto. Porque es que la cuestión es esa, la cultura de una sociedad, es decir, los valores que se trasmiten a la descendencia. Se puede trasmitir realidad, o, por contra, ficción. La ficción de que los viejos que no se las apañan por sus propios medios están vivos.
Y ahí está el punto y la madre de infinitos sufrimientos, que presenciar, o más bien soportar, una larga y dolorosa agonía de los padres enturbia el recuerdo que de ellos queda. Y no digo ya nada si, con el sufragio de esa agonía, se llevan por delante su patrimonio. Entonces, se te llevan los demonios. Así que, conviene que se lo hagan mirar: parar la economía por una epidemia de gripe, por muy virulenta que sea la gripe, es la mayor estupidez que se puede cometer. Las consecuencias ya se verán, pero apostaría que van a superar en muertos a los causados por la epidemia. Y, además, mucho más jóvenes. En fin, permanezcan atentos a la desinformación. O a la pared de la caverna, por decirlo al platónico modo.
jueves, 16 de abril de 2020
Razones de enojo
Están de celebración en casa de Celestina. Celestina, Parmeno, Areusa, Elicia y Sempronio sentados a la mesa provista con las viandas que Parmeno ha sustraído de la despensa de Calixto. Están a rebosar. Celestina acaba de soltar su celebre elegía al vino. Los ánimos están caldeados. A Sempronio se le ocurre alabar la gentileza de Melibea. Elicia, su chica, se rebota y Areusa echa leña al fuego. Melibea, dice, tiene las tetas caídas como si hubiese parido tres veces, y el vientre porque no se lo he visto, pero me lo puede suponer. No entiende que Calixto haya perdido la cabeza por ella habiendo en su misma calle cuatro mozas mucho más lozanas a las que podría obtener sin tanto esfuerzo. Ya, contesta Sempronio, pero la ciudad opina lo contrario. Y Areusa: "ninguna cosa es más lejos de la verdad que la vulgar opinión. Nunca alegre vivirás si por voluntad de muchos te riges. Porque estas son conclusiones verdaderas, que cualquier cosa que el vulgo piensa es vanidad; lo que habla, falsedad; lo que reprueba es bondad, lo que aprueba, maldad. Y, Sempronio, a lo suyo: "los nacidos por linaje escogidos búscanse unos a otros". Areusa, no se arredra: "Ruin sea quien por ruin se tiene". "Las obras hacen linaje, que al fin todos somos hijos de Adan y Eva". "Procure cada uno ser bueno por sí, y no vaya a buscar en la nobleza de sus antepasados la virtud". "Hijos, por mi vida, que cesen esas razones de enojo", corta, entonces, Celestina.
Celestina es quizá la mayor filósofa que haya parido la ficción. Incluso, me atrevería a decir, por delante de Sócrates. Pero, bueno, no es cosa ahora de ponerse a evaluar. Lo que cuenta es que da en el clavo cuando dice que las razones de criados y putas son de enojo. O sea, de envidia y resentimiento. Y por eso tan mudables en función de como soplen los vientos. Los criados se pondrán de la parte de su amo siempre y cuando le puedan robar sin poner en peligro su pellejo. Esta es una constante universal sin enmienda. En el mismo momento que el amo pida cuentas, se jodió el invento y salta el resorte del rencor. Claro, las putas, si en vez de con criados, estuviesen con señores otro humor les cantaría.
La imperiosa necesidad de volver a La Celestina en estos tiempos que corren viene dada por su profundo enraizamiento en la realidad. Porque, que nadie se haga ilusiones: la única realidad desde la noche de los tiempos viene marcada por la dialéctica amo/esclavo. Y sobre ello es, precisamente, sobre lo que tenemos que aplicar nuestros mayores esfuerzos de reflexión. ¿Hasta que punto dejamos al amo que se haga cargo de nuestra seguridad y, en última instancia, de nuestro destino? ¿En qué medida puedo decidir yo mis prioridades? ¿O es que simplemente me conformo con que el amo se deje robar las migajas? No sé, pero siento como que ya no puedo más de este confinamiento actual que, juraría, no es más que otra vuelta de tuerca al que me han venido obligando desde que tengo uso de razón. En fin, confío que los acontecimientos en curso tengan la suficiente entidad como para ponerlo todo patas arriba. Y no por nada sino porque del caos, si no se afinan las conciencias, no se sale. Es decir, si no se instaura una ética de la realidad. O sea, si no se sustituye la dialéctica amo/esclavo por otra de individuo/individuo. He dicho.
Celestina es quizá la mayor filósofa que haya parido la ficción. Incluso, me atrevería a decir, por delante de Sócrates. Pero, bueno, no es cosa ahora de ponerse a evaluar. Lo que cuenta es que da en el clavo cuando dice que las razones de criados y putas son de enojo. O sea, de envidia y resentimiento. Y por eso tan mudables en función de como soplen los vientos. Los criados se pondrán de la parte de su amo siempre y cuando le puedan robar sin poner en peligro su pellejo. Esta es una constante universal sin enmienda. En el mismo momento que el amo pida cuentas, se jodió el invento y salta el resorte del rencor. Claro, las putas, si en vez de con criados, estuviesen con señores otro humor les cantaría.
La imperiosa necesidad de volver a La Celestina en estos tiempos que corren viene dada por su profundo enraizamiento en la realidad. Porque, que nadie se haga ilusiones: la única realidad desde la noche de los tiempos viene marcada por la dialéctica amo/esclavo. Y sobre ello es, precisamente, sobre lo que tenemos que aplicar nuestros mayores esfuerzos de reflexión. ¿Hasta que punto dejamos al amo que se haga cargo de nuestra seguridad y, en última instancia, de nuestro destino? ¿En qué medida puedo decidir yo mis prioridades? ¿O es que simplemente me conformo con que el amo se deje robar las migajas? No sé, pero siento como que ya no puedo más de este confinamiento actual que, juraría, no es más que otra vuelta de tuerca al que me han venido obligando desde que tengo uso de razón. En fin, confío que los acontecimientos en curso tengan la suficiente entidad como para ponerlo todo patas arriba. Y no por nada sino porque del caos, si no se afinan las conciencias, no se sale. Es decir, si no se instaura una ética de la realidad. O sea, si no se sustituye la dialéctica amo/esclavo por otra de individuo/individuo. He dicho.
miércoles, 15 de abril de 2020
Muniesa
"Estoy sintiendo tus pasos
en los bordes de mi cuerpo,
pero bien puedes pisarme
que, a tu pie, yo no le temo.
Muerte, tan cerca te escucho,
y, a mí, tan lejos me veo,
que pienso que quizá viva
porque ya ni lo deseo."
Estos versos sacados de "Fuente de la noche" de Emilio Prados. Emilio Prados nos lleva a María Zambrano y, María Zambrano, a Miguel de Molinos. Es decir, al "quietismo", al "porque ya ni lo deseo", en definitiva. A la abolición total de la voluntad, algo que es imprescindible para entrar en contacto con lo sagrado. “Esta hidra de siete cabezas del amor propio se ha de degollar para llegar a la cumbre del alto monte de la paz”.
Recuerdo vagamente aquella etapa de mi vida en la que andaba hurgando en estos asuntos e, incluso, me llegué a Muniesa para ver como era el lugar en el que había nacido Molinos. Un pueblón en medio de la nada en el que sobresalía de entre el caserío sobrio la vistosa torre mudejar de la iglesia. También había una casa en cuyos bajos había una especie de Fundación Miguel de Molinos. Pero estaba todo cerrado y eso que entonces no había pandemia. Quitando un tractor en una calle perdida no vimos a nadie. También recuerdo que de Muniesa nos fuimos para Molinos, un pueblo ya del Maestrazgo, en el que visitamos una almazara genuina y después cenamos en la posada unos huevos fritos con jamón turolense que es que aquello sí que fue matar a la hidra y llegar a la cumbre del alto monte... no sé si de la paz o de Venus... que también puede que fuese.
En fin, qué vida esta, ahora me tengo que conformar con el porno.
martes, 14 de abril de 2020
Literofobia
Dice Escohotado que la verdadera epidemia del mundo es de literofobia. Según él, a la gente de entre veinte y cincuenta años le pones una página escrita delante y les estalla la cabeza. La verdad es que no trato a mucha de entre veinte y cincuenta años, pero da igual, pongamos que de sesenta o setenta, la única literatura que les he visto soportar es la escrita "para chachas", según la genial apreciación de Sostres. Esa es la única realidad del mundo, que todo se hace pensando en las chachas. Las chachas son las reinas de este mundo de ficción. Bueno, las chachas y los chachos que, por imperativo legal, son indistinguibles. Todos maman a los pechos de netflix, o como se diga esa agencia para chachización de las masas. O socialdemocratización, si mejor quieren por aquello de que lo de chachas les pudiera parecer demasiado peyorativo.
Pero, por Dios, cómo puede ser que la gente de este país no lea El Quijote, La Celestina, La Lozana Andaluza, El Buscón, La Vida es Sueño, La Verdadera Conquista de la Nueva España, Guzmán de Alfarache, por no hablar de El Criticón, que ya sería demasiado. ¿Es que piensan que sería posible todo eso del feminismo, animalismo y demás ismos, si una mínima masa crítica los hubiese leído? Seguro que no, porque nunca, o casi nunca, se dio en la humanidad tal confluencia de cantos a la inteligencia y la libertad individual... y perdón por el pleonasmo, pero es que las chachas y chachos viven convencidas de que la libertad solo puede ser la del rebaño. Ese gigantesco legado de nuestros antepasados del que el pueblo llano ni siquiera conoce su existencia. Es, por así decirlo, una ignorancia sacrílega de la que los dioses se vengan poniéndonos de gobernantes a estos políticos tirando a subnormales.
Claro, cómo no se van a creer las chachas, y los chachos, todas esas ficciones que prometen los políticos si todos los libros que leen, todas las series que ven, están protagonizadas por personas con poderes sobrenaturales.Ya desde niños les idiotizan con los poderes sobrenaturales de Harry Poter. Luego de adolescentes siguen con La Liga de la Justicia. El caso es que no hagan falta las neuronas para luchar contra el mal. Y mientras se tragan todas esas historias en salas con sensurround no dejan de comer cotufas en el golfo. Luego, de mayores, leen las novelas de Isabel Allende y ya quedan lobotomizados para los restos.
Y con la lobotomización, a coger aviones para hacerse los importantes. Ni siquiera se dan cuenta de en ningún sitio pintan nada. Chachas y chachos literofóbicos. La verdadera pandemia.
Pero, por Dios, cómo puede ser que la gente de este país no lea El Quijote, La Celestina, La Lozana Andaluza, El Buscón, La Vida es Sueño, La Verdadera Conquista de la Nueva España, Guzmán de Alfarache, por no hablar de El Criticón, que ya sería demasiado. ¿Es que piensan que sería posible todo eso del feminismo, animalismo y demás ismos, si una mínima masa crítica los hubiese leído? Seguro que no, porque nunca, o casi nunca, se dio en la humanidad tal confluencia de cantos a la inteligencia y la libertad individual... y perdón por el pleonasmo, pero es que las chachas y chachos viven convencidas de que la libertad solo puede ser la del rebaño. Ese gigantesco legado de nuestros antepasados del que el pueblo llano ni siquiera conoce su existencia. Es, por así decirlo, una ignorancia sacrílega de la que los dioses se vengan poniéndonos de gobernantes a estos políticos tirando a subnormales.
Claro, cómo no se van a creer las chachas, y los chachos, todas esas ficciones que prometen los políticos si todos los libros que leen, todas las series que ven, están protagonizadas por personas con poderes sobrenaturales.Ya desde niños les idiotizan con los poderes sobrenaturales de Harry Poter. Luego de adolescentes siguen con La Liga de la Justicia. El caso es que no hagan falta las neuronas para luchar contra el mal. Y mientras se tragan todas esas historias en salas con sensurround no dejan de comer cotufas en el golfo. Luego, de mayores, leen las novelas de Isabel Allende y ya quedan lobotomizados para los restos.
Y con la lobotomización, a coger aviones para hacerse los importantes. Ni siquiera se dan cuenta de en ningún sitio pintan nada. Chachas y chachos literofóbicos. La verdadera pandemia.
lunes, 13 de abril de 2020
Este cáliz
Mi impresión es que de ésta hasta la chusma se cansa. Lo digo por lo de los aplausos de las ocho de la tarde, la hora, por cierto, de salir a tomar potes. Ayer, excepción hecha de la insufrible estulticia treintañera, había cuatro gatos. Quizá, pienso, han caído en la cuenta de que no hay nada que celebrar. Me pregunto de quién habrá sido la genial idea de poner a los corderitos a balar. Ya te digo, homenaje a los que están en primera linea de fuego. Y así, con esta estratagema se suple el suministro de los debidos equipamientos. Son los típicos trucos del almendruco que siempre utilizó el poder en las situaciones difíciles para eximirse de responsabilidades. ¡Pero si el pueblo aplaude!
Sí, si he de juzgar en función de lo que voy experimentando a medida que pasan los días, juraría que el desistimiento generalizado está ganando la partida. La ordalía ya va durando demasiado y la luz al final del túnel ni se la ve ni se la espera, como se suele decir. Uno pretende, en la medida de lo posible, aislarse de toda noticia sobre el sujeto en cuestión, pero llueven a chaparrones y es inevitable que te salpiquen: ayer me atizó de plein fouet, cuando más descuidado estaba, que los viejos perdamos toda esperanza de salir a pasear hasta por lo menos fin de año... por decir algo. Bueno, también me llegaron rumores de que Bill Gates está financiando siete laboratorios que trabajan a destajo para encontrar la dichosa vacuna... y la llamita de la esperanza revivió siquiera por un instante. Porque es que, más allá de la vacuna, los viejos, como en la puerta del infierno de La Divina Comedia:
¡perded cuantos entráis toda esperanza!
Estas palabras, en color oscuro,
sobre el dintel vi escritas de una puerta.
"Maestro", dije, "su sentido es duro".
Y él a mí, cual persona bien despierta:
"Conviene aquí dejar el miedo abyecto
y a toda cobardía dar por muerta.
Llegamos al lugar donde al efecto
ya te anuncié a las gentes dolorosas
que perdieron el bien del intelecto".
En fin, en esas estoy, procurando que el miedo abyecto y la cobardía no me destrocen el poco intelecto que me pudiera quedar operativo. Así que, como dicen en México: ¡checa, manito!
Sí, si he de juzgar en función de lo que voy experimentando a medida que pasan los días, juraría que el desistimiento generalizado está ganando la partida. La ordalía ya va durando demasiado y la luz al final del túnel ni se la ve ni se la espera, como se suele decir. Uno pretende, en la medida de lo posible, aislarse de toda noticia sobre el sujeto en cuestión, pero llueven a chaparrones y es inevitable que te salpiquen: ayer me atizó de plein fouet, cuando más descuidado estaba, que los viejos perdamos toda esperanza de salir a pasear hasta por lo menos fin de año... por decir algo. Bueno, también me llegaron rumores de que Bill Gates está financiando siete laboratorios que trabajan a destajo para encontrar la dichosa vacuna... y la llamita de la esperanza revivió siquiera por un instante. Porque es que, más allá de la vacuna, los viejos, como en la puerta del infierno de La Divina Comedia:
¡perded cuantos entráis toda esperanza!
Estas palabras, en color oscuro,
sobre el dintel vi escritas de una puerta.
"Maestro", dije, "su sentido es duro".
Y él a mí, cual persona bien despierta:
"Conviene aquí dejar el miedo abyecto
y a toda cobardía dar por muerta.
Llegamos al lugar donde al efecto
ya te anuncié a las gentes dolorosas
que perdieron el bien del intelecto".
En fin, en esas estoy, procurando que el miedo abyecto y la cobardía no me destrocen el poco intelecto que me pudiera quedar operativo. Así que, como dicen en México: ¡checa, manito!
Cortesía del Prf. Salvatore Vargas.
domingo, 12 de abril de 2020
La experiencia.
Hace menos de un mes, el 20 de marzo en concreto, dejé niquelada en este blog la esencia de los acontecimientos en curso. Lo titulé El Sobrante. Lo he vuelto a leer y lo suscribo al cien por cien, porque, además, los hechos me lo confirman: esto va de sacudirse de encima a los viejos y, si se dan ciertas felices circunstancias, heredarlos. Es una ley de vida que parecía haber quedado arrumbada por la cosa de la corrección política que le dicen cuando en realidad debieran llamarla ficción: "Cada rico tiene una docena de hijos y nietos, que no rezan otra oración, no otra petición, sino rogar a Dios que le saque de en medio de ellos; no ve la hora de tener a él so la tierra y lo suyo entre sus manos y darle a poca costa su morada para siempre", argumenta la Celestina. Pero no se crean que es ese un pensar de gente malvada; no, ni mucho menos, que se van a El Criticón y podrán comprobar que el sabio y justo Critilo opina sobre el particular tres cuartos de lo mismo. En fin, que como en los procesos industriales, si el sobrante es de calidad, hace ricos a los que lo reciclan.
Hoy a duras penas he podido dormir más de tres horas. Supongo que ha sido así porque ayer recibí un par de bienintencionados whatsapps, ya saben, de los que por fin ponen los puntos sobre las íes a los hechos en curso. Cometí la imprudencia de hacer una excepción a mi política de información: los leí. Nada que no fuese un poco más de regodeo en la natural preocupación que nos va minando el espíritu con constancia de termita. Ya sé de sobra que hasta que los científicos den con la vacuna adecuada nadie me va a sacar de la cola que hago frente a la Barca de Caronte. Así que, buena gana de insistir: me protejo dentro de un orden y hago todo lo que puedo para olvidarme. Al respecto, Academia Internet, Julioprofe y Mind Yours Decisions, son una ayuda inestimable. La geometría, por Dios, cómo he podido sobrevivir tantos años habiéndola dejado de lado. ¡Qué necedad por mi parte!
Por lo demás, me basta con saber que "a cada cabo hay tres leguas de mal quebranto" y que "tan pronto se va el cordero como el carnero". Y no se engañen porque Celestina no miente. Se limita al noble oficio de desvelar las crudas verdades que se tratan de disfrazar, so capa de moral, con las correcciones políticas. Por eso es tan importante leer ese libro que, reconozco, solo los viejos pueden entender. Bueno, supongo que también los muy dotados por natura, o sea, cuatro gatos. Pero los viejos, sí, tenemos ese privilegio ganado a golpe de tortazos a lo largo de la vida: la experiencia.
Hoy a duras penas he podido dormir más de tres horas. Supongo que ha sido así porque ayer recibí un par de bienintencionados whatsapps, ya saben, de los que por fin ponen los puntos sobre las íes a los hechos en curso. Cometí la imprudencia de hacer una excepción a mi política de información: los leí. Nada que no fuese un poco más de regodeo en la natural preocupación que nos va minando el espíritu con constancia de termita. Ya sé de sobra que hasta que los científicos den con la vacuna adecuada nadie me va a sacar de la cola que hago frente a la Barca de Caronte. Así que, buena gana de insistir: me protejo dentro de un orden y hago todo lo que puedo para olvidarme. Al respecto, Academia Internet, Julioprofe y Mind Yours Decisions, son una ayuda inestimable. La geometría, por Dios, cómo he podido sobrevivir tantos años habiéndola dejado de lado. ¡Qué necedad por mi parte!
Por lo demás, me basta con saber que "a cada cabo hay tres leguas de mal quebranto" y que "tan pronto se va el cordero como el carnero". Y no se engañen porque Celestina no miente. Se limita al noble oficio de desvelar las crudas verdades que se tratan de disfrazar, so capa de moral, con las correcciones políticas. Por eso es tan importante leer ese libro que, reconozco, solo los viejos pueden entender. Bueno, supongo que también los muy dotados por natura, o sea, cuatro gatos. Pero los viejos, sí, tenemos ese privilegio ganado a golpe de tortazos a lo largo de la vida: la experiencia.
viernes, 10 de abril de 2020
Cuenta la leyenda
Lo de los judíos saliendo por piernas de Egipto es como lo del pájaro chohuí, o sea, "cuenta la leyenda". Y, luego, que buena gana de ponerse a separar las aguas del Mar Rojo, con ayuda o sin ella de Yahvé, teniendo un poco más arriba, en Suez, un paso natural al Sinaí. Además que, a lo que luego se vio, no tenían la menor prisa porque se quedaron por allí cuarenta años dando vueltas. El caso, claro, es que cuarenta años dan para mucho y, no te digo ya si andas medio confinado en un desierto, eso sí, con comida gratis. Así que se pueden imaginar lo fértil de tal situación para que creciese el vicio. Que no por otra cosa fue que su jefe, Moisés, desesperado ya, decidiese subir a lo más alto de la montaña a ver si desde allí podía pedir consejo a Yahvé... por aquello de que los dioses siempre andan por las alturas, no sé por qué.
En resumidas cuentas, que fuese como fuese, Moisés bajó de la montaña con unas Tablas de la Ley con las que intentó poner un poco de orden en medio de aquel cafarnaúm. Dicen las crónicas que le costó lo suyo, pero, como hasta del vicio se cansa la gente, al final consiguió poner en marcha a la tropa camino de la Tierra Prometida. Y allí llegaron y allí continúan venga y dale a las startups que es que no hay en el mundo quién les gane a eso. Es evidente que las Tablas acabaron por dar resultado. Tanto, que hasta en la escuela de mi pueblo nos obligaban a aprenderlas de memoria.
Bueno, hoy día, como todo se coge con papel de fumar, al llegar al precepto noveno les cuentan a los niños la milonga esa de que "no consentirás pensamientos ni deseos impuros", algo excesivamente genérico, sin duda, pero, a los de mi generación se nos enseñó desde el principio a ir al grano y por tal era que el noveno se resumía, con inmejorable criterio, en un "no desearás a la mujer de tu prójimo". Claro, de niño, esto podía resultar un poco abstracto, pero sólo se necesitaban los primeros pasos por la adolescencia para captar toda la fuerza de la proposición.
¡Qué perspicacia la de Moisés! O de Yahvé, que no sé. Porque pocas constantes universales se podrán encontrar con la fuerza, no se sí destructiva o generadora, de ese desear a la mujer del prójimo. Bueno, supongo que ateniéndose a los hechos habría que añadir "al hombre de la prójima". Pero, pelillos a la mar. Porque, el caso es que por el querer de los dioses no podemos dejar de desear lo que no tenemos aunque sea más o menos igual que lo que tenemos en casa. Y hay que ver la cantidad de quebraderos de cabeza que ello nos proporciona, pero, no se engañen, porque, también, el esfuerzo por conseguirlo exige ejercitar con tesón las más conspicuas potencias del alma: sin los ejercicios de seducción, ¿qué grado de desarrollo hubiese alcanzado el intelecto humano? Posiblemente seguiríamos subidos a las ramas de los árboles.
Les cuento todas estas obviedades porque la lectura del Decamerón me hace reflexionar sobre ellas. ¿Cómo explicarse los gigantescos logros intelectuales de la Italia del Renacimiento si no hubiese sido porque todos los hombres y mujeres de aquel entonces tenían como núcleo de su pensamiento inventar las tretas necesarias para poder tirarse a la mujer o el hombre del prójimo? Y, además, y en eso consiste su principal genialidad, conseguirlo sin que ello tuviese consecuencias negativas. Más bien, al revés, todas las historias acaban con ganancia por partida doble para las dos partes: ganancia de placer y, sobre todo, ¡ojo al dato!, ganancia de autoestima.
En fin, cuenta la leyenda...
En resumidas cuentas, que fuese como fuese, Moisés bajó de la montaña con unas Tablas de la Ley con las que intentó poner un poco de orden en medio de aquel cafarnaúm. Dicen las crónicas que le costó lo suyo, pero, como hasta del vicio se cansa la gente, al final consiguió poner en marcha a la tropa camino de la Tierra Prometida. Y allí llegaron y allí continúan venga y dale a las startups que es que no hay en el mundo quién les gane a eso. Es evidente que las Tablas acabaron por dar resultado. Tanto, que hasta en la escuela de mi pueblo nos obligaban a aprenderlas de memoria.
Bueno, hoy día, como todo se coge con papel de fumar, al llegar al precepto noveno les cuentan a los niños la milonga esa de que "no consentirás pensamientos ni deseos impuros", algo excesivamente genérico, sin duda, pero, a los de mi generación se nos enseñó desde el principio a ir al grano y por tal era que el noveno se resumía, con inmejorable criterio, en un "no desearás a la mujer de tu prójimo". Claro, de niño, esto podía resultar un poco abstracto, pero sólo se necesitaban los primeros pasos por la adolescencia para captar toda la fuerza de la proposición.
¡Qué perspicacia la de Moisés! O de Yahvé, que no sé. Porque pocas constantes universales se podrán encontrar con la fuerza, no se sí destructiva o generadora, de ese desear a la mujer del prójimo. Bueno, supongo que ateniéndose a los hechos habría que añadir "al hombre de la prójima". Pero, pelillos a la mar. Porque, el caso es que por el querer de los dioses no podemos dejar de desear lo que no tenemos aunque sea más o menos igual que lo que tenemos en casa. Y hay que ver la cantidad de quebraderos de cabeza que ello nos proporciona, pero, no se engañen, porque, también, el esfuerzo por conseguirlo exige ejercitar con tesón las más conspicuas potencias del alma: sin los ejercicios de seducción, ¿qué grado de desarrollo hubiese alcanzado el intelecto humano? Posiblemente seguiríamos subidos a las ramas de los árboles.
Les cuento todas estas obviedades porque la lectura del Decamerón me hace reflexionar sobre ellas. ¿Cómo explicarse los gigantescos logros intelectuales de la Italia del Renacimiento si no hubiese sido porque todos los hombres y mujeres de aquel entonces tenían como núcleo de su pensamiento inventar las tretas necesarias para poder tirarse a la mujer o el hombre del prójimo? Y, además, y en eso consiste su principal genialidad, conseguirlo sin que ello tuviese consecuencias negativas. Más bien, al revés, todas las historias acaban con ganancia por partida doble para las dos partes: ganancia de placer y, sobre todo, ¡ojo al dato!, ganancia de autoestima.
En fin, cuenta la leyenda...
jueves, 9 de abril de 2020
El intríngulis
Ter ha colgado hoy en YouTube un vídeo sobre Gaudí. Pienso que si en el mundo hubiese un poco de sensatez a nadie se le debiera permitir ir de turista a Barcelona sin haber visto antes ese vídeo. Porque ya está bien de ir por ahí haciendo de analfabeto funcional. Si ves las cosas y solo puedes decir de ellas que te gustan o no te gustan es, sencillamente, que no has visto nada. Porque todas las cosas tienen dentro de sí una estructura y una historia y yo qué sé cuántas cosas más. Y, precisamente, en descubrirlas está el intríngulis de nuestra más sobresaliente cualidad como especie. Y, también, supongo, el intríngulis de nuesta capacidad para el goce: más descubres, más disfrutas.
El caso es que Ter, a mi inmodesto juicio, tiene unas dotes para la pedagogía poco corrientes. Usando como herramienta la performance consigue la atención de los perezosos para el pensamiento abstracto. De hecho es la única persona a la que he oído decir tacos con gracia. Se nota de lejos que son parte esencial de la citada performance. El caso es que ya nos había explicado en otro vídeo el tema de las catenarias y su utilización en arquitectura e ingeniería como forma idónea de soportar fuerzas con menos material. Lo que hace en este es explicarnos la diferencia entre catenarias y parábolas y su utilización por Gaudí en función de las fuerzas a soportar. Para una buhardilla, que no tiene nada encima, utiliza el arco catenario, para un pasillo en los bajos utiliza la parábola. En realidad, a simple vista cuesta distinguirlos, pero las mátemáticas no engañan y y=x^2, la parábola, soporta muchas más fuerzas que la catenaria, y=cosh x. Me dirán que todo eso es muy abstruso, pero nada más lejos teniendo en cuenta que entre los turistas que llegan a Barcelona hay un alto porcentaje con estudios de bachillerato para arriba.
En fin, les recomiendo que miren ese vídeo porque es la demostración palpable de que nada es porque sí a secas. Todo tiene una explicación cuyo entendimiento es lo que nos hace personas. Y cuánto más entiendes mejor persona eres porque comprendes que nada es sencillo y hay mucha gente por ahí trabajando duro para hacerte la vida más agradable.
El caso es que Ter, a mi inmodesto juicio, tiene unas dotes para la pedagogía poco corrientes. Usando como herramienta la performance consigue la atención de los perezosos para el pensamiento abstracto. De hecho es la única persona a la que he oído decir tacos con gracia. Se nota de lejos que son parte esencial de la citada performance. El caso es que ya nos había explicado en otro vídeo el tema de las catenarias y su utilización en arquitectura e ingeniería como forma idónea de soportar fuerzas con menos material. Lo que hace en este es explicarnos la diferencia entre catenarias y parábolas y su utilización por Gaudí en función de las fuerzas a soportar. Para una buhardilla, que no tiene nada encima, utiliza el arco catenario, para un pasillo en los bajos utiliza la parábola. En realidad, a simple vista cuesta distinguirlos, pero las mátemáticas no engañan y y=x^2, la parábola, soporta muchas más fuerzas que la catenaria, y=cosh x. Me dirán que todo eso es muy abstruso, pero nada más lejos teniendo en cuenta que entre los turistas que llegan a Barcelona hay un alto porcentaje con estudios de bachillerato para arriba.
En fin, les recomiendo que miren ese vídeo porque es la demostración palpable de que nada es porque sí a secas. Todo tiene una explicación cuyo entendimiento es lo que nos hace personas. Y cuánto más entiendes mejor persona eres porque comprendes que nada es sencillo y hay mucha gente por ahí trabajando duro para hacerte la vida más agradable.
miércoles, 8 de abril de 2020
Retorno a realidad
Quizá, digo yo, no sé, pienso, esto del coronavirus sea como una especie de fuego purificador. Y es que ha puesto el miedo a la muerte a flor de piel. Yo, claro, estoy convencido de que es una exageración, pero es porque tengo algunos estudios y experiencias sobre el tema que, además, puedo contrastar con personas que están en las mismas que yo. En cualquier caso, lo que cuenta en el cómputo general es que el miedo a flor de piel arrasa al resto de sentimientos, como pueden ser el odio, el rencor, la envidia, ect.. Y es que cuando tienes a la parca enfrente lo que menos se te ocurre es ponerte a echar la culpa de lo que te pasa a los demás. Entonces, nada cuesta humillarse para pedir ayuda porque lo único que cuenta es salir del paso.
Y en esas estamos, en fase de humillación ante el poder omnipotente de los dioses. Ahora, sí, nadie es más que nadie y, sobre todo, nadie es mejor que nadie. Es, en definitiva, la hora de poner las cosas en su sitio. Somos lo que somos, venimos de donde venimos y repetir millones de veces al día que nuestro sistema público de salud está entre los mejores del mundo no impide que venga Blomberg y diga que es una mierda, o sea, lo mismo que yo vengo diciendo por activa y por pasiva desde que tengo uso de razón. Y lo mismo pasa con Franco, que removerle de su tumba no impide que venga un matemático, catalán y excomunista por más señas, y haga un pormenorizado recuento, charts en mano, de lo que supuso para el conjunto de los españoles los cuarenta años de su mandato. Sí, el miedo de ahora hace que se escuchen estas cosas sin las anteojeras de la ideología. Fue lo que fue y, aunque joda, tenemos que reconocerlo y pedir humildemente perdón por las mentiras que el odio nos hacía considerar verdades.
Así que, anímense que de esta vamos a mejorar nuestra proverbial miopía. Es decir, vamos a distinguir mejor los contornos de la realidad, cosa que, no lo duden, es lo primero de lo primero para mejorar en la vida. Distinguir la realidad es, por ejemplo, lo que saca a las personas de los bares y les lleva a la academia... por decirlo sintéticamente.
En fin, no es que crea que va a ser la repanocha, pero ya lo dice el refrán, que no hay mal que por bien no venga, ni crisis de la que no se salga fortalecido. O un poco menos tontos.
Y en esas estamos, en fase de humillación ante el poder omnipotente de los dioses. Ahora, sí, nadie es más que nadie y, sobre todo, nadie es mejor que nadie. Es, en definitiva, la hora de poner las cosas en su sitio. Somos lo que somos, venimos de donde venimos y repetir millones de veces al día que nuestro sistema público de salud está entre los mejores del mundo no impide que venga Blomberg y diga que es una mierda, o sea, lo mismo que yo vengo diciendo por activa y por pasiva desde que tengo uso de razón. Y lo mismo pasa con Franco, que removerle de su tumba no impide que venga un matemático, catalán y excomunista por más señas, y haga un pormenorizado recuento, charts en mano, de lo que supuso para el conjunto de los españoles los cuarenta años de su mandato. Sí, el miedo de ahora hace que se escuchen estas cosas sin las anteojeras de la ideología. Fue lo que fue y, aunque joda, tenemos que reconocerlo y pedir humildemente perdón por las mentiras que el odio nos hacía considerar verdades.
Así que, anímense que de esta vamos a mejorar nuestra proverbial miopía. Es decir, vamos a distinguir mejor los contornos de la realidad, cosa que, no lo duden, es lo primero de lo primero para mejorar en la vida. Distinguir la realidad es, por ejemplo, lo que saca a las personas de los bares y les lleva a la academia... por decirlo sintéticamente.
En fin, no es que crea que va a ser la repanocha, pero ya lo dice el refrán, que no hay mal que por bien no venga, ni crisis de la que no se salga fortalecido. O un poco menos tontos.
martes, 7 de abril de 2020
¡Quhé jodios!
El otro día me mandaron un audio en el que un tipo, andaluz diría yo, se descojonaba porque los de Amazón le habían llamado por teléfono para preguntarle cuándo iba a estar en casa porque le tenían que llevar un paquete. ¡Quhé jodios!, decía una y otra vez atragantándose por la risa. Pues bien, hoy me ha pasado algo parecido, aunque no me ría tanto, y es que he recibido un mensaje de Gogle Maps Timeline con la leyenda: Pedro, tus novedades de marzo. Debajo una pestaña en azul: consultar cronología. Bueno, ni tan mal. El tres de marzo comí en Foster´s Hollywood, el cuatro estuve en el centro comercial Las Huertas, el nueve en Salamanca. A partir de entonces, el silencio. Se ve que a Ceraduey, nuestro super de referencia, no lo detecta el sistema geodésico o como se diga.
En resumidas cuentas, que el que avisa no es traidor. El hombre contemporáneo, en cierta medida, es el menos libre de todos los que ha habido a lo largo de la historia. Se fantasea con que nos van a poner un chip al nacer, pero no hace falta porque todos llevamos uno en el bolsillo de muy buen grado. En esas series policíacas que me gusta ver, la policía estaría perdida si no fuese por ese chip que, como digo, todos llevamos en el bolsillo. Sabiendo el número de tu móvil pueden saber en un segundo donde estás, con quién hablas o has hablado, dónde has estado, en fin, que si te descuidas saben más de ti que tu mismo. Pero no se preocupen; mientras sean buenos, ese control exhaustivo, será solo en su beneficio: alguien está velando por tu seguridad.
Claro, a mi todo esto ya me la trae al pairo porque estoy en las acaballas de la vida, pero si fuese joven quizá me lo pensase... y sabe Dios a qué conclusiones iba a llegar. Pero, en fin, mientras tanto, me entretengo con lo que tengo más a mano:
En resumidas cuentas, que el que avisa no es traidor. El hombre contemporáneo, en cierta medida, es el menos libre de todos los que ha habido a lo largo de la historia. Se fantasea con que nos van a poner un chip al nacer, pero no hace falta porque todos llevamos uno en el bolsillo de muy buen grado. En esas series policíacas que me gusta ver, la policía estaría perdida si no fuese por ese chip que, como digo, todos llevamos en el bolsillo. Sabiendo el número de tu móvil pueden saber en un segundo donde estás, con quién hablas o has hablado, dónde has estado, en fin, que si te descuidas saben más de ti que tu mismo. Pero no se preocupen; mientras sean buenos, ese control exhaustivo, será solo en su beneficio: alguien está velando por tu seguridad.
Claro, a mi todo esto ya me la trae al pairo porque estoy en las acaballas de la vida, pero si fuese joven quizá me lo pensase... y sabe Dios a qué conclusiones iba a llegar. Pero, en fin, mientras tanto, me entretengo con lo que tengo más a mano:
¡Elemental Watson!
lunes, 6 de abril de 2020
Sin enmienda
De momento lo que tenemos, según todos los indicios, es que Pablo Iglesias ha vuelto a cambiar de pareja. Por lo visto se trata de una hija del ínclito Verstringe, una de las cabezas, todo hay que decirlo, más luminosas de la patria. Ahora, ya solo nos queda pedir a los dioses omnipotentes que concedan a la hija lo que no negaron al padre. Como dijo un juez, al que casi se le cae el pelo por decirlo, Pablo es de bragueta inquieta. Y yo le comprendo porque también fui joven. Y es de suponer que dada su posición sociopoliticaeconómica... y demás hierbas, muchas mujeres, incluidas las más acérrimas feministas, harán cola a la puerta de su dormitorio. O simplemente de su despacho, donde me imagino tendrá un reservado en el que poder sacar discretamente en procesión a San Crece en Vallehondo.
Yo, ya digo, le comprendo. Y también me identifico. Y es que, como le dijo Ambruogiuolo de Piacenza a Bernabó de Lomellín, genovés él, cuando andaban de sobremesa en una posada de París a donde habían ido los dos por cuestiones comerciales: "Si el hombre, pues, tiene mayor firmeza -que la mujer- y no puede dejar de desear, no digamos ya a una que se lo pida, si no a una que le guste, y, además del deseo, a hacer cuanto pueda para lograr estar con ella, y esto le sucede no una vez al mes sino mil al día, ¿que esperas tú que una mujer, voluble por naturaleza, pueda hacer ante los ruegos, los halagos, los regalos y otras mil maneras que empleará el hombre sabio que la ame? ¿Crees que ella pueda resistirse?
Ese es el punto y la madre de toda esta enrevesada cuestión, que de mil al día no baja, y yo diría que también diez mil sin temor a equivocarme. Así, para ser más exactos, lo mejor será decir que no se nos va nunca de la cabeza. Y a las mujeres igual, que es que ven a un tipo con el culo respingón, valga la metáfora, y ya están segregando dopamína o lo que sea que las pone como motos. Por tanto, menos rasgarse las vestiduras y más solidarizarnos con Pablo, porque él no hace otra cosa que no poder dejar de ser humano en su sentido más profundo, es decir, en el de hacer todo lo que está en su mano para que la especie se perpetue... y ya, si como sostiene Houellebecq, sacando de procesión a San Crece, par-ci, par là, consigue verse más guapo en el estanque, pues eso que añade a su haber y envidia cochina la de los que no pueden.
Yo, ya digo, le comprendo. Y también me identifico. Y es que, como le dijo Ambruogiuolo de Piacenza a Bernabó de Lomellín, genovés él, cuando andaban de sobremesa en una posada de París a donde habían ido los dos por cuestiones comerciales: "Si el hombre, pues, tiene mayor firmeza -que la mujer- y no puede dejar de desear, no digamos ya a una que se lo pida, si no a una que le guste, y, además del deseo, a hacer cuanto pueda para lograr estar con ella, y esto le sucede no una vez al mes sino mil al día, ¿que esperas tú que una mujer, voluble por naturaleza, pueda hacer ante los ruegos, los halagos, los regalos y otras mil maneras que empleará el hombre sabio que la ame? ¿Crees que ella pueda resistirse?
Ese es el punto y la madre de toda esta enrevesada cuestión, que de mil al día no baja, y yo diría que también diez mil sin temor a equivocarme. Así, para ser más exactos, lo mejor será decir que no se nos va nunca de la cabeza. Y a las mujeres igual, que es que ven a un tipo con el culo respingón, valga la metáfora, y ya están segregando dopamína o lo que sea que las pone como motos. Por tanto, menos rasgarse las vestiduras y más solidarizarnos con Pablo, porque él no hace otra cosa que no poder dejar de ser humano en su sentido más profundo, es decir, en el de hacer todo lo que está en su mano para que la especie se perpetue... y ya, si como sostiene Houellebecq, sacando de procesión a San Crece, par-ci, par là, consigue verse más guapo en el estanque, pues eso que añade a su haber y envidia cochina la de los que no pueden.
domingo, 5 de abril de 2020
Irresponsabilidad moral
Como algo hay que hacer para olvidarse de que estamos como estamos, surfeo por YouTube. Unas veces por las olas de lo cómico, otras por las de lo trascendente y, a la postre, acabo por no saber quién va de lo uno, quien va de lo otro. Cantinflas, Emilio el Moro versus Sánchez Dragó, Jesús G. Maestro.
El señor Dragó es quizá el paradigma de lo que ha venido a conocerse como pantomima full. Todos tenemos que conocer sus pequeñas preferencias de mierda, sus mierdosas andanzas de turista accidental, sus opiniones de señorito trasnochado, pero, sobre todo, su épico pasado antifranquista. En la última entrevista que ha concedido y que han colgado hoy mismo, por lo menos diez veces, sin venir mucho a cuento, saca a relucir el tema. Es como si fuera la parte más brillante de su currículum. La que da derecho a una plaza en el Olimpo de los dioses patrios. En fin, si tanto manosea el asunto es de suponer que será porque le ha dado sus buenos réditos. Así todo, como es hombre instruido, no deja de lanzar alguna perla aprovechable. La socialdemocracia, dice, es la fórmula política que promueve la irresponsabilidad moral... al cien por cien de acuerdo.
Por otra parte, ayer colgó uno sus vídeos sulfurosos el profesor García Maestro. Como siempre, a modo de preludio, interpreta al piano un pasaje de Turina, Albéniz o cualquier otro clásico español. Y, desde luego que lo hace con garra. Y empieza su diatriba contra todos los tópicos que nos constituyen como sistema, que no sociedad. La transición, la constitución, las lenguas inútiles, las autonomías... lo que ya le conocemos de sobra, en definitiva, pero como para mantener el interés es imprescindible disparar algún tiro más alto de lo habitual, va y se nos descuelga con un desafío: ¿que alguien me diga qué libertades tengo yo ahora que no tuviese cuando el franquismo? ¡Caray! Se ve que las hordas correctas no le toman muy en serio, porque de lo contrario ya le habrían barrido del mapa.
Pues sí, esa es la cuestión, la de la irresponsabilidad moral que tanto promueven las dictaduras y, no menos, como venimos comprobando desde que se murió el dictador, la socialdemocracia en curso. Lo sé a ciencia cierta porque mi vida esta partida por la mitad por las dos opciones políticas que, si bien se describen como irreconciliables, a estas alturas de la vida no sabría muy bien distinguir. Desde luego que no es cosa de ponerse ahora a hacer recuentos, pero si alguien me obligase, ahora mismo, de carretilla, le largaba yo unas cuantas libertades bien reales que había cuando Franco y ahora no hay en absoluto. Y para terminar, puestas en la balanza, por lo menos para mi, pesan cien veces más en el plato de la libertad, la de movimientos que respecto del trabajo y servicios sociales había por todo el territorio nacional cuando lo del innombrable que no estos matrimonios de mariquitas que hay ahora. ¡Pero por dios, si casarse es una mamarrachada! Se case quién se case y cómo se case.
En fin, dejémoslo por hoy.
viernes, 3 de abril de 2020
Uno más de la familia
Miro por la ventana y veo, aparte de los vecinos sacudiendo alfombras y mopas y cepillos por las ventanas y balcones, a gente que lleva a cagar a "uno más de la familia" debajo del abeto que hay frente a la iglesia. ¡Dios, lo que yo daría por poder ser ahora uno más de la familia! Con este día radiante que nos ha regalado la madre naturaleza o quien quiera que fuese. Bueno, esperemos tener más suerte en la próxima reencarnación.
El caso es que cuando uno anda al borde de la desesperación hace lo que sea para olvidarse de lo a mano que están las ventanas... un séptimo, imagínense, no puede fallar. Así es que he visto que Iñigo Onfray daba una conferencia en el Centro Riojano de Madrid sobre vacas, cerdos y animalistas, y allí que me he ido sin pensármelo dos veces. Ha empezando Iñigo haciendo unos carraspeos para aclararse la voz y después ha asegurado que no se trataba del coronavirus. Risitas y toses en la sala. Luego, apoyándose en la metodología del materialismo filosófico de Gustavo Bueno ha ido desgranando las diferentes opiniones al respecto de la condición animal que han ido teniendo los, por así decirlo, padres de la filosofía. Aristóteles, Santo Tomás, Pereira, Descartes, Espinosa, Voltaire, etc, hasta llegar a prácticamente nuestros días en los que una caterva de biologos, etólogos, psicologos, conductistas, es decir, todas esas carreras que de un tiempo a esta parte estudian los hijos de papá a los que no se les dan bien las matemáticas... bueno, esto lo digo yo, no Iñigo... así es que a todos estos parece que les ha dado por considerar que los animales, es decir, los animales que a ellos les gustan, son como las personas humanas, por emplear el sintagma tan del gusto de los gitanos. ¡Somos personas humanas!, suelen gritar cuando se sienten ofendidos en su dignidad.
En fin, a mi todo esto me la trae al pairo, o sea, que me da exactamente igual. Lo tengo dicho por activa y por pasiva, que a mí los animales fuera del plato no me interesan en absoluto. Es más, cuanto más lejos les tenga, mejor. Y sé a ciencia cierta que todo este desvarío animalista pasará, como pasa todo, tan pronto como la chusma encuentre otra religión un poco más atractiva, sin las cacas de uno más de la familia por medio, para sustituir a la que se nos ha venido abajo después de dos milenios de hegemonía total.
Concluyendo, que no me parece de recibo, que diría un sindicalista vertical, y también horizontal, que los que dispongan de uno más de la familia puedan salir todo lo que quieran y a los demás ajo y agua. Esta factura habrá que pasársela algún día a alguien. Porque ya está bien de tratar como iguales a los imbéciles. Sin poder discriminar una sociedad está condenada a deshacerse. ¡Viva la discriminación!
El caso es que cuando uno anda al borde de la desesperación hace lo que sea para olvidarse de lo a mano que están las ventanas... un séptimo, imagínense, no puede fallar. Así es que he visto que Iñigo Onfray daba una conferencia en el Centro Riojano de Madrid sobre vacas, cerdos y animalistas, y allí que me he ido sin pensármelo dos veces. Ha empezando Iñigo haciendo unos carraspeos para aclararse la voz y después ha asegurado que no se trataba del coronavirus. Risitas y toses en la sala. Luego, apoyándose en la metodología del materialismo filosófico de Gustavo Bueno ha ido desgranando las diferentes opiniones al respecto de la condición animal que han ido teniendo los, por así decirlo, padres de la filosofía. Aristóteles, Santo Tomás, Pereira, Descartes, Espinosa, Voltaire, etc, hasta llegar a prácticamente nuestros días en los que una caterva de biologos, etólogos, psicologos, conductistas, es decir, todas esas carreras que de un tiempo a esta parte estudian los hijos de papá a los que no se les dan bien las matemáticas... bueno, esto lo digo yo, no Iñigo... así es que a todos estos parece que les ha dado por considerar que los animales, es decir, los animales que a ellos les gustan, son como las personas humanas, por emplear el sintagma tan del gusto de los gitanos. ¡Somos personas humanas!, suelen gritar cuando se sienten ofendidos en su dignidad.
En fin, a mi todo esto me la trae al pairo, o sea, que me da exactamente igual. Lo tengo dicho por activa y por pasiva, que a mí los animales fuera del plato no me interesan en absoluto. Es más, cuanto más lejos les tenga, mejor. Y sé a ciencia cierta que todo este desvarío animalista pasará, como pasa todo, tan pronto como la chusma encuentre otra religión un poco más atractiva, sin las cacas de uno más de la familia por medio, para sustituir a la que se nos ha venido abajo después de dos milenios de hegemonía total.
Concluyendo, que no me parece de recibo, que diría un sindicalista vertical, y también horizontal, que los que dispongan de uno más de la familia puedan salir todo lo que quieran y a los demás ajo y agua. Esta factura habrá que pasársela algún día a alguien. Porque ya está bien de tratar como iguales a los imbéciles. Sin poder discriminar una sociedad está condenada a deshacerse. ¡Viva la discriminación!
jueves, 2 de abril de 2020
San Crece en Vallehondo
Me envían un vídeo de título "Ahí está la verdad: confesiones de un criminal". Podría haberse titulado "la banalidad del mal", pero eso está muy gastado desde que lo usara Hannah Arend para filosofar sobre la mentalidad nazi. Bien, pues el vídeo va de una entrevista que le hacen a un tal Jairo Velázquez, alias Popeye, uno de los sicarios más sobresalientes de Pablo Escobar. Decimos sicario cuando en realidad debiéramos decir perro. Y es que la lealtad de Popeye a Escobar ha traspasado la frontera de la razón y se ha convertido en sumisión. Nada hay que pensar sobre las órdenes recibidas salvo la obligación de cumplirlas sea cual sea su precio... en vidas. Es impresionante el desprendimiento de todo condicionamiento moral. Es, en definitiva, el acceso pleno a la condición animal. Y el caso es que Jairo es un tío educado e inteligente, pero, según confiesa, lo que más le pone en la vida es ver sangre y eso precisamente era lo que Pablo Escobar le proporcionaba a calderadas. Se achaca sin aparentes remordimientos 450 asesinatos. Era una guerra y yo soy un guerrero, se justifica. Después, 23 años de cárcel y aquí no ha pasado nada. Y a vivir en Medellín, la ciudad de la eterna primavera, de contar a los periodistas pormenorizadamente las propias atrocidades de antaño. Y también algunas ajenas, como las del propio García Márquez haciendo de correo entre Escobar y los hermanos Castro. ¡Enternecedor! En fin, que nadie cuando sale por ahí por la noche a snifar unas rallitas se acuerda para nada de todas estas cosas que hay detrás de tan inocente deseo satisfecho.
El caso es que, como les he contado ya, para ponerme a tono con las circunstancias en curso, ando leyendo El Decamerón de Boccaccio. Ayer le tocaba contar un cuento a Pánfilo. El rey de Babilonia tiene una hija de una belleza epoustuflante. Como el rey del Algarbe le había ayudado a derrotar a unos vecinos molestos, en compensación le envía a esa hija epoustuflante para que se case con ella. Por el camino, la nave naufraga en las costas de Mallorca. La ve un tipo llamado Pericón y ya no se la puede quitar de la cabeza hasta que la consigue. Cuando estaba tan feliz, viene el hermano de Pericón, le mata y se lleva a la epoustuflante a Cerdeña. Ella, que ya se había acostumbrado a Pericón está desconsolada, pero al ver al hermano con san crece en la mano ya empieza a consolarse. A partir de ahí ya no le dura ni cuatro días a nadie, sea conde, rey, comerciante rico o lo que sea. Todo el que la ve queda hechizado y matar a su, digamos, propietario para conseguirla es casi una cuestión de supervivencia. Al final, después de haber pasado por ocho o diez que pagaron caro su capricho, estando en Chipre, ve a un viejo que había sido criado de su padre. Le cuenta sus desdichas y el viejo la devuelve a su padre. Al Padre le cuentan que el barco se estrelló y ella ha estado todos esos años recluida en el monasterio de San Crece en Vallehondo. Entonces el padre retomando la idea inicial, arma un barco y se la manda al rey del Algarbe. Llega allí, se casa y, por supuesto, le hace feliz. Así acaba el cuento: "Por eso se dice: Boca besada no pierde ventura, es más, se renueva como hace la luna."
En definitiva, que siempre se ha matado con la misma absoluta ausencia de condicionamientos morales. Los unos por el dinero, los otros por el poder, los de más allá por la pureza de la raza, y, claro, los más excusables por la atracción fatal de San Crece en Vallehondo.
El caso es que, como les he contado ya, para ponerme a tono con las circunstancias en curso, ando leyendo El Decamerón de Boccaccio. Ayer le tocaba contar un cuento a Pánfilo. El rey de Babilonia tiene una hija de una belleza epoustuflante. Como el rey del Algarbe le había ayudado a derrotar a unos vecinos molestos, en compensación le envía a esa hija epoustuflante para que se case con ella. Por el camino, la nave naufraga en las costas de Mallorca. La ve un tipo llamado Pericón y ya no se la puede quitar de la cabeza hasta que la consigue. Cuando estaba tan feliz, viene el hermano de Pericón, le mata y se lleva a la epoustuflante a Cerdeña. Ella, que ya se había acostumbrado a Pericón está desconsolada, pero al ver al hermano con san crece en la mano ya empieza a consolarse. A partir de ahí ya no le dura ni cuatro días a nadie, sea conde, rey, comerciante rico o lo que sea. Todo el que la ve queda hechizado y matar a su, digamos, propietario para conseguirla es casi una cuestión de supervivencia. Al final, después de haber pasado por ocho o diez que pagaron caro su capricho, estando en Chipre, ve a un viejo que había sido criado de su padre. Le cuenta sus desdichas y el viejo la devuelve a su padre. Al Padre le cuentan que el barco se estrelló y ella ha estado todos esos años recluida en el monasterio de San Crece en Vallehondo. Entonces el padre retomando la idea inicial, arma un barco y se la manda al rey del Algarbe. Llega allí, se casa y, por supuesto, le hace feliz. Así acaba el cuento: "Por eso se dice: Boca besada no pierde ventura, es más, se renueva como hace la luna."
En definitiva, que siempre se ha matado con la misma absoluta ausencia de condicionamientos morales. Los unos por el dinero, los otros por el poder, los de más allá por la pureza de la raza, y, claro, los más excusables por la atracción fatal de San Crece en Vallehondo.
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