martes, 7 de abril de 2020

¡Quhé jodios!

El otro día me mandaron un audio en el que un tipo, andaluz diría yo, se descojonaba porque los de Amazón le habían llamado por teléfono para preguntarle cuándo iba a estar en casa porque le tenían que llevar un paquete. ¡Quhé jodios!, decía una y otra vez atragantándose por la risa. Pues bien, hoy me ha pasado algo parecido, aunque no me ría tanto, y es que he recibido un mensaje de Gogle Maps Timeline con la leyenda: Pedro, tus novedades de marzo. Debajo una pestaña en azul: consultar cronología. Bueno, ni tan mal. El tres de marzo comí en Foster´s Hollywood, el cuatro estuve en el centro comercial Las Huertas, el nueve en Salamanca. A partir de entonces, el silencio. Se ve que a Ceraduey, nuestro super de referencia, no lo detecta el sistema geodésico o como se diga. 

En resumidas cuentas, que el que avisa no es traidor. El hombre contemporáneo, en cierta medida, es el menos libre de todos los que ha habido a lo largo de la historia. Se fantasea con que nos van a poner un chip al nacer, pero no hace falta porque todos llevamos uno en el bolsillo de muy buen grado. En esas series policíacas que me gusta ver, la policía estaría perdida si no fuese por ese chip que, como digo, todos llevamos en el bolsillo. Sabiendo el número de tu móvil pueden saber en un segundo donde estás, con quién hablas o has hablado, dónde has estado, en fin, que si te descuidas saben más de ti que tu mismo. Pero no se preocupen; mientras sean buenos, ese control exhaustivo, será solo en su beneficio: alguien está velando por tu seguridad. 

Claro, a mi todo esto ya me la trae al pairo porque estoy en las acaballas de la vida, pero si fuese joven quizá me lo pensase... y sabe Dios a qué conclusiones iba a llegar. Pero, en fin, mientras tanto, me entretengo con lo que tengo más a mano:


 

¡Elemental Watson!   

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