En resumidas cuentas, que el que avisa no es traidor. El hombre contemporáneo, en cierta medida, es el menos libre de todos los que ha habido a lo largo de la historia. Se fantasea con que nos van a poner un chip al nacer, pero no hace falta porque todos llevamos uno en el bolsillo de muy buen grado. En esas series policíacas que me gusta ver, la policía estaría perdida si no fuese por ese chip que, como digo, todos llevamos en el bolsillo. Sabiendo el número de tu móvil pueden saber en un segundo donde estás, con quién hablas o has hablado, dónde has estado, en fin, que si te descuidas saben más de ti que tu mismo. Pero no se preocupen; mientras sean buenos, ese control exhaustivo, será solo en su beneficio: alguien está velando por tu seguridad.
Claro, a mi todo esto ya me la trae al pairo porque estoy en las acaballas de la vida, pero si fuese joven quizá me lo pensase... y sabe Dios a qué conclusiones iba a llegar. Pero, en fin, mientras tanto, me entretengo con lo que tengo más a mano:
¡Elemental Watson!

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