miércoles, 29 de abril de 2020

Vertientes

Como dice un viejo refrán, donde no hay conocimiento el hábito califica olvidando que debajo de mala capa suele haber buen vividor. 

Y eso es lo que siempre ha pasado, pasa y pasará, en el mundo, que cuanto menos conocimiento más afición a calificar. Y por eso es que si nos demoramos en los medios de comunicación al uso no pararemos de escuchar tonterías ya que, sin excepción, están todos carcomidos por la ignorancia. Así es que los medios, lo mismo que la mayoría de los políticos, no dicen lo que dicen por malicia, ni, ni siquiera por demagogia, no, lo dicen por pura y simple ignorancia. ¿O es que creen que Pablo Iglesias e Irene montero tienen unas mentes maquiavélicas que han planificado meticulosamente todo lo que van haciendo y consiguiendo? Para nada. Simplemente, se dejan arrastrar por su ignorancia y eso les hace sintonizar con millones de personas que son exactamente igual de ignorantes que ellos. Porque no pensarán ustedes, me imagino, que una persona inteligente va a ir por ahí exponiendo con vehemencia sus convicciones. Para empezar, una persona inteligente nunca las tiene. Es imposible pensar y tener convicciones. Es como un oximorón. 

Por todo lo cual, tengamos paciencia hasta saber lo que hay que saber para aventurar, no una opinión, sino una hipótesis. Porque todo lo que acontece tiene millones de aristas que conviene tener en cuenta para no desvariar cuando tratamos de entenderlo. Aunque, a veces, también, hay intuiciones geniales que dan en el clavo sin recurrir a la estadística. Es más, siguiendo a Hannah Arendt, y me perdonen la pedantería, pienso que la verdad siempre ha estado más del lado de las geniales intuiciones que de los sesudos análisis estadísticos de los calientaculosdesillas. Pero, en fin, por sustentar en algo mis hipótesis les traeré a colación el video de una gitana mallorquina que vi el otro día. Lloraba con amargura la buena mujer echándole la culpa de la muerte de su padre o abuelo -con los gitanos es difícil matizar estos asuntos- al actual gobierno y, más en concreto, a su deriva feminista. Esas tías a mi no me representan para nada, decía con uno tono que no dejaba lugar a dudas de que si las tuviese a mano las iba a dejar finas. Claro, añadía con más rabia todavía, ahora se quitan de encima el tener que pagar todas esas pensiones... ¿lo cogen? ¿Se imaginan lo que supone en una de esas familias tribales las pensiones de los abuelos? 

Así que, antes de mesarnos los cabellos por todas estas muertes que, según los medios, solo son cifras, sepamos un poco más sobre la calidad de los muertos y lo que representan a efectos de economía global. Porque cuatrocientos o quinientos viejos muertos al día no son solo, ni mucho menos, cuatrocientas o quinientas pensiones que se ahorra el Estado. Añádanle a eso el coste de las medicaciones y estancias hospitalarias de esos viejos que más que viejos en un nada despreciable porcentaje eran muertos vivientes. Y que conste que sé lo que les digo porque he tenido una especialidad en la que los viejos salían un día del hospital por una puerta y a la semana entraban por otra completamente desestabilizados. Y así se tiraban años, costándole a las arcas del Estado cantidades que, si el Estado no fuese socialista y, por tanto, supiese el precio de las cosas, nos íbamos a caer de culo al conocerlo. Hablen de millones de euros y acertarán. 

Sí, esperemos, o esperen, a ver. Porque todo esto tiene vertientes que, aunque son fundamentales, no pueden ser consideradas por la oficialidad a causa de su sectarismo socialdemócrata. ¡Ya te digo, un socialdemócrata parándose a pensar en la factura hospitalaria anual de un EPOC! Sería una herejía... lo cual no quita, se lo digo yo, para que no puedas hacerlo con menos de dos o tres millones de euros. ¡Pelillos a la mar! En definitiva.   

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