domingo, 19 de abril de 2020

¡Todos a la calle!


"–Ya te entiendo, Sancho –respondió don Quijote–: tú mueres porque te alce el entredicho que te tengo puesto en la lengua. Dale por alzado y di lo que quisieres, con condición que no ha de durar este alzamiento más de en cuanto anduviéremos por estas sierras.–Sea ansí –dijo Sancho–: hable yo ahora, que después Dios sabe lo que será; y, comenzando a gozar de ese salvoconduto, digo que ¿qué le iba a vuestra merced en volver tanto por aquella reina Magimasa, o como se llama? O, ¿qué hacía al caso que aquel abad fuese su amigo o no? Que, si vuestra merced pasara con ello, pues no era su juez, bien creo yo que el loco pasara adelante con su historia, y se hubieran ahorrado el golpe del guijarro, y las coces, y aun más de seis torniscones."

Parece ser que al presidente Macron se le han sublevado los viejos e inmediatamente les ha alzado el entredicho que les tenía puesto a la libertad de movimientos. Por Dios bendito, estos gobernantes queriendo poner puertas al campo. Más ignorantes y no nacen. Como si los viejos no pudiesen saber lo que les conviene. De hecho, de haber alguien que tiene la posibilidad de saberlo son ellos. Esa edad en la que, de forma natural, se alcanza la sabiduría nihilista. Es decir, que se hace como que sí para no asustar a los jóvenes, pero de hecho se tiene la firme convicción de que absolutamente nada tiene sentido. ¡Ya te digo, la democracia! Soberanía popular y todo eso.

Me manda Fede la siguiente reflexión de Celestina: "a la fe mía la vejez no es sino mesón de enfermedades, posada de pensamientos, amiga de rencillas, congoja continua, llaga incurable, mancilla de lo pasado, pena de lo presente, cuidado triste de lo por venir, vecina de la muerte, choza sin rama, que se llueve por cada parte, cayado de mimbre, que con poca carga se doblega..."

Personalmente, lo que peor sobrellevo es la mancilla de lo pasado. Como ya les conté alguna vez, me pasa como a Sánchez Ferlosio, que si pienso en mi vida me embarga el sentimiento de vergüenza. No comprendo a los que dicen estar orgullosos de sí mismos y que no cambiarían nada de lo que hicieron. ¡Allá ellos! Que con su estulticia se lo coman. 

Por lo demás, qué quieren que les diga si no es que no por mucho prolongar la vida vamos a vivir más. No arriesgar es lo mismo que estar muerto. Así que, ¡todos a la calle! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario