Dice Escohotado que la verdadera epidemia del mundo es de literofobia. Según él, a la gente de entre veinte y cincuenta años le pones una página escrita delante y les estalla la cabeza. La verdad es que no trato a mucha de entre veinte y cincuenta años, pero da igual, pongamos que de sesenta o setenta, la única literatura que les he visto soportar es la escrita "para chachas", según la genial apreciación de Sostres. Esa es la única realidad del mundo, que todo se hace pensando en las chachas. Las chachas son las reinas de este mundo de ficción. Bueno, las chachas y los chachos que, por imperativo legal, son indistinguibles. Todos maman a los pechos de netflix, o como se diga esa agencia para chachización de las masas. O socialdemocratización, si mejor quieren por aquello de que lo de chachas les pudiera parecer demasiado peyorativo.
Pero, por Dios, cómo puede ser que la gente de este país no lea El Quijote, La Celestina, La Lozana Andaluza, El Buscón, La Vida es Sueño, La Verdadera Conquista de la Nueva España, Guzmán de Alfarache, por no hablar de El Criticón, que ya sería demasiado. ¿Es que piensan que sería posible todo eso del feminismo, animalismo y demás ismos, si una mínima masa crítica los hubiese leído? Seguro que no, porque nunca, o casi nunca, se dio en la humanidad tal confluencia de cantos a la inteligencia y la libertad individual... y perdón por el pleonasmo, pero es que las chachas y chachos viven convencidas de que la libertad solo puede ser la del rebaño. Ese gigantesco legado de nuestros antepasados del que el pueblo llano ni siquiera conoce su existencia. Es, por así decirlo, una ignorancia sacrílega de la que los dioses se vengan poniéndonos de gobernantes a estos políticos tirando a subnormales.
Claro, cómo no se van a creer las chachas, y los chachos, todas esas ficciones que prometen los políticos si todos los libros que leen, todas las series que ven, están protagonizadas por personas con poderes sobrenaturales.Ya desde niños les idiotizan con los poderes sobrenaturales de Harry Poter. Luego de adolescentes siguen con La Liga de la Justicia. El caso es que no hagan falta las neuronas para luchar contra el mal. Y mientras se tragan todas esas historias en salas con sensurround no dejan de comer cotufas en el golfo. Luego, de mayores, leen las novelas de Isabel Allende y ya quedan lobotomizados para los restos.
Y con la lobotomización, a coger aviones para hacerse los importantes. Ni siquiera se dan cuenta de en ningún sitio pintan nada. Chachas y chachos literofóbicos. La verdadera pandemia.
pues sí,querido Pedro,has dao en to el clavo!
ResponderEliminarEso mismo he defendido yo los 30 últimos anhos...pero la gente me sale con sandeces..y hace tiempo que ya no me preocupo de contestarles...ese es el problema.cincueta mil discusiones con mis hijos y no veas con al ingeniera,que estas cuitas se las pasa por el monho..hace bién.me hubiera gustado ser como ella,matemática,analítica y con poca empatía por lo demás...al final tienes toda la razón.Por cierto,tu artículo...hacía tiempo que no leía nada tan certero y acertado.
Gracias, Nacho. Por cierto que si yo fuese Dios, como decía Buñuel en sus memorias, metería a la gente en prisión y no les dejaría salir hasta que no supiesen hacer un análisis razonado de La Celestina y El Quijote por lo menos.
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