lunes, 27 de abril de 2020

Micer Maza en Monte Negro

Es lo que tiene leer, ese pasatiempo que al decir de algunos va cayendo en desuso, que te enteras de cosas que desmienten sin remisión muchas de las verdades que circulan por ahí con categoría de incontrovertibles. Por ejemplo, lo de la liberación sexual que habría llegado al mundo de la mano de la pilula. Pues bien, les voy a transcribir aquí, palabra por palabra, lo que dice una mujer que prestaba servicios de cocinera en una casa de la burguesía florentina a mediados del siglo XIV:

"Mi señora, éste me quiere explicar como es la esposa de Sicofante -léase cornudo- y, ni más ni menos como si yo no la conociese, me quiere hacer ver que la primera noche que Sicofante se acostó con ella micer Maza entró en Monte Negro por la fuerza y con derramamiento de sangre; y yo digo que no es verdad, sino que entró pacíficamente y con gran placer de los de dentro. Y éste es tan bestia que se quiere creer que las jóvenes son tan tontas que van a perder su tiempo estando al cuidado de su padre y de sus hermanos, que seis veces de siete tardan más de tres o cuatro años más de lo que deben en casarlas. ¡Hermano, estarían apañadas si aguardasen tanto! Por los Clavos de Cristo, que se muy bien lo que me digo cuando lo juro; no tengo ninguna vecina que haya ido doncella a su marido, e incluso de las casadas sé perfectamente cuántas y qué burlas les hacen a sus maridos. ¡Y este borrego quiere explicarme cómo son las mujeres, como si yo hubiese nacido ayer!"

Como se puede inferir de lo trascrito, aquí, en lo esencial, no ha cambiado nada desde la noche de los tiempos... si no es para peor. Y es que esto de la tecnología nos complica mucho la vida. Hoy día se demuestra, con lo del ADN y tal, que un cierto porcentaje -hasta un diez en algunas muestras- de los hijos tienen su origen fuera del matrimonio. ¡Imagínense el día que llega la noticia a casa! Un verdadero terremoto emocional que, por lo general, hace saltar todo por los aires. Pues bien, antes del ADN, en el peor de los casos, nunca podía pasar de la mera sospecha atizada por las fisionomías concordantes. Así que, hacerla, la seguiremos haciendo, porque lo que no tiene enmienda, pues no la tiene, pero ¡qué mal rollo saber que vives con el culo al aire!

Claro, como ando ya a las acaballas, tiendo a pensar por necesidades del guion que todo esto que voy a dejar muy pronto se ha convertido en una mierda. A la gente le ha dado por querer saber todo sobre sí mismo. Una vez un médico del hospital en el que trabajaba, que era tan lelo que incluso llegó a director, vino muy ufano a enseñarme los resultados de un análisis que se había hecho para ver si tenía predisposición a padecer cáncer. No quise saber nada de tan monstruosamente estúpido que me pareció el invento. ¡Por Dios bendito, qué masoquismo más extremado! Y así va siendo todo hoy día en aras de de que nada te pille desprevenido... ¡se imaginan que pueda haber en el mundo pretensión más estúpida! Pasarán más de mil años, muchos más, y los porcentajes de hijos de paternidad fingida seguirán siendo los mismos... por el querer de los dioses, no lo duden.  

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