"Estoy sintiendo tus pasos
en los bordes de mi cuerpo,
pero bien puedes pisarme
que, a tu pie, yo no le temo.
Muerte, tan cerca te escucho,
y, a mí, tan lejos me veo,
que pienso que quizá viva
porque ya ni lo deseo."
Estos versos sacados de "Fuente de la noche" de Emilio Prados. Emilio Prados nos lleva a María Zambrano y, María Zambrano, a Miguel de Molinos. Es decir, al "quietismo", al "porque ya ni lo deseo", en definitiva. A la abolición total de la voluntad, algo que es imprescindible para entrar en contacto con lo sagrado. “Esta hidra de siete cabezas del amor propio se ha de degollar para llegar a la cumbre del alto monte de la paz”.
Recuerdo vagamente aquella etapa de mi vida en la que andaba hurgando en estos asuntos e, incluso, me llegué a Muniesa para ver como era el lugar en el que había nacido Molinos. Un pueblón en medio de la nada en el que sobresalía de entre el caserío sobrio la vistosa torre mudejar de la iglesia. También había una casa en cuyos bajos había una especie de Fundación Miguel de Molinos. Pero estaba todo cerrado y eso que entonces no había pandemia. Quitando un tractor en una calle perdida no vimos a nadie. También recuerdo que de Muniesa nos fuimos para Molinos, un pueblo ya del Maestrazgo, en el que visitamos una almazara genuina y después cenamos en la posada unos huevos fritos con jamón turolense que es que aquello sí que fue matar a la hidra y llegar a la cumbre del alto monte... no sé si de la paz o de Venus... que también puede que fuese.
En fin, qué vida esta, ahora me tengo que conformar con el porno.
Tu última reflexión,fina y maestra.
ResponderEliminarGracias, Nacho.
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