De momento lo que tenemos, según todos los indicios, es que Pablo Iglesias ha vuelto a cambiar de pareja. Por lo visto se trata de una hija del ínclito Verstringe, una de las cabezas, todo hay que decirlo, más luminosas de la patria. Ahora, ya solo nos queda pedir a los dioses omnipotentes que concedan a la hija lo que no negaron al padre. Como dijo un juez, al que casi se le cae el pelo por decirlo, Pablo es de bragueta inquieta. Y yo le comprendo porque también fui joven. Y es de suponer que dada su posición sociopoliticaeconómica... y demás hierbas, muchas mujeres, incluidas las más acérrimas feministas, harán cola a la puerta de su dormitorio. O simplemente de su despacho, donde me imagino tendrá un reservado en el que poder sacar discretamente en procesión a San Crece en Vallehondo.
Yo, ya digo, le comprendo. Y también me identifico. Y es que, como le dijo Ambruogiuolo de Piacenza a Bernabó de Lomellín, genovés él, cuando andaban de sobremesa en una posada de París a donde habían ido los dos por cuestiones comerciales: "Si el hombre, pues, tiene mayor firmeza -que la mujer- y no puede dejar de desear, no digamos ya a una que se lo pida, si no a una que le guste, y, además del deseo, a hacer cuanto pueda para lograr estar con ella, y esto le sucede no una vez al mes sino mil al día, ¿que esperas tú que una mujer, voluble por naturaleza, pueda hacer ante los ruegos, los halagos, los regalos y otras mil maneras que empleará el hombre sabio que la ame? ¿Crees que ella pueda resistirse?
Ese es el punto y la madre de toda esta enrevesada cuestión, que de mil al día no baja, y yo diría que también diez mil sin temor a equivocarme. Así, para ser más exactos, lo mejor será decir que no se nos va nunca de la cabeza. Y a las mujeres igual, que es que ven a un tipo con el culo respingón, valga la metáfora, y ya están segregando dopamína o lo que sea que las pone como motos. Por tanto, menos rasgarse las vestiduras y más solidarizarnos con Pablo, porque él no hace otra cosa que no poder dejar de ser humano en su sentido más profundo, es decir, en el de hacer todo lo que está en su mano para que la especie se perpetue... y ya, si como sostiene Houellebecq, sacando de procesión a San Crece, par-ci, par là, consigue verse más guapo en el estanque, pues eso que añade a su haber y envidia cochina la de los que no pueden.
Estos Pablos Iglesias abundaban al final de los 70 y principios de los 80.Autonomen los llamabán aquí en Alemania.Mucho Marx ,mucha polla en vinagre y mucha Nicaragua Sandinista,donde pasaban temporadas recogiendo granos de café y se empapaban de teorías libertarias y charlas sín sentido con las que ligaban un montón de vuelta en la Patria.Ahora han envejecido mal.encuentro de guindas a brevas a alguno,por los supermercados y las gasolineras ,ya alopécicos,ropa jipiosa de marca(suelen ser todos profesores o psicólogos)mirada arrogante y actitud de letrado perdonavidas:"los demás son tontos del culo y no saben de la misa la media" .Paradójicamente siguen teniendo su clientela .Viejas bién situadas,huesudas de mil dietas ,veganas y sín glúten.Imagino que lo quieren volver a saber..antes de que la pasa se les quede mustia y seca
ResponderEliminarAcertada descripción.
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