La clásica y artificial división de opiniones izquierda/derecha ha venido a ser sustituida por otra más chusca si cabe, pero sobre todo virulenta, que es, mascarillas sí, mascarillas no. El poder en curso se ha visto obligado a monter d´un cran la sinvergüenzonería porque la antigua división estaba empezando a dejar de funcionar. La ideología, ficticia o no, viaja en el espíritu lo que la hace invisible a primera vista, pero la mascarilla, ahí está, como la Puerta de Alcalá, omnipresente y ligada en el imaginario de la chusma a muerte sí, muerte no. Que no por otra causa es que se haya conseguido convertir a cada ciudadano en policía de su vecino.
Parece ser que la presidenta de Madrid había nombrado a un profesional de prestigio para dirigir el rollo ese de la pandemia. Pues bien, el profesional llegó, vio, evaluó y llegó a la conclusión de que allí la única pandemia que existía era política. Dos días le bastaron para hacer mutis por el foro. Las pandemias políticas no es lo mío, dijo al despedirse.
Sí, todo apunta de que vienen malos tiempos. Los que nos hemos preocupado a lo largo de nuestras vidas por saber un poco de historia tenemos la casi certidumbre de que después de unos cuantos años de democracia es inevitable que vengan unas Guerras del Peloponeso. La novedad ahora es que los actuales espartanos son tan corruptos y blandengues como los atenienses. Y tampoco se atisba en horizonte un Filipo de Macedonia que al final se vaya a quedar con todo el pastel.
En fin, que sea lo que dios quiera, como no podría ser de otra manera. Pero que nadie se llame a engaño porque ahora va a tocar pagar todos aquellos viajes de placer que los médicos hicieron a costa del contribuyente. ¿Es que a alguien se le ocurrió alguna vez calcular el monto de ese gigantesco fraude? El doctor está de congreso en el Tropicana de la Habana. ¡Qué buen doctor tiene que ser ese! Por eso debe ser que trabaja, entre comillas, en un hospital público. Hospital o casa, si es publico, bien está.
Yo,lo de la división de las dos Espanhas,lo veo más entre los gilipollas y los que lo son menos.Conozco montones de gilipollas desgraciadamente.Y conozco diputaciones,asesorías etc llenas de carneros esperando la manduca.Esto es lo que hay,como dicen en Almería.
ResponderEliminarBueno, Nacho, ya sabemos de lo que es capaz la gente que no puede sobrevivir por sus propios méritos. Se hacen especialistas en chupar pollas. Antes se decía lamer culos.
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