jueves, 30 de septiembre de 2021

Aitor, Un Abogado Contra la Demagogia

Aitor es un abogado de Bilbao que se hace llamar Un Abogado Contra la Demagogia. Su ilusión es acabar con los partidos políticos y que gobierne una tecnocracia debidamente acreditada. Los políticos para él son la nueva aristocracia debido a la cantidad de privilegios que acaparan. No distingue, por supuesto, entre derechas e izquierdas, un constructo, según él, destinado a dividir a la gente con la finalidad de poderla controlar más fácilmente. Su labor no tiene precio porque nos informa de lo único que nos concierne de verdad, precisamente de lo que todos los medios de comunicación al uso tratan de ocultarnos entre una maraña de nimiedades. Nos tiene al día de todas las leyes que van apareciendo en el BOE, así como de todos los escandalosos contratos que hace el Gobierno con sus amiguetes. En definitiva es una especie de Heliot Ness luchando contra la mafia estatal. Por supuesto que ya han tratado de retirarle la licencia, pero hasta el momento ha sabido defenderse. 

El caso es que en los meses pasados hizo una demanda a los servicios de transparencia del Ministerio de Sanidad pidiendo información sobre el famoso covid. Bueno, le han contestado que si tal y que si cual, como suelen hacer los políticos con la pretensión de que nadie les pille en sus marrullerías, pero, así y todo, se filtran algunas perlas. Por ejemplo, que no se necesita prescripción médica para la vacuna. Ya ven qué cosa más curiosa, que algo tan incierto, por no decir sospechoso, sea de libre elección en la teoría y de psicológicamente inducida obligación en la práctica. Vacunados y no vacunados, el nuevo clivaje para tener a la gente entretenida con insultos. 

Pero la auténtica perla de la respuesta del ministerio es que, no, no tienen cultivos del virus ni noticia de que alguien lo tenga. ¡Acabáramos! ¿Y entonces de dónde sacan para tanto? Es como lo de aquel cuplé: "de dónde saca pa tanto como destaca". ¡Pa mear y no echar gota! ¿Y entonces las vacunas? ¡Venga aquí el Concilio de Nicea a resolver el misterio de la transustanciación! Porque, vamos, lo de cultivar virus ya lo hacía mi mujer a comienzos de los setenta del siglo pasado, que fue a Londres a aprenderlo. Ni te digo, cincuenta años después. Supongo que ahora lo hará cualquiera y por debajo de la pata. Muy sencillo señores, sin semilla no hay cultivo posible. Y eso es todo. Y mientras tanto la policía de Australia sigue repartiendo leña con generosidad para que nadie se quede frío. ¡Es lo que hay!

miércoles, 29 de septiembre de 2021

El tiragomas


Perdonen que me repita, pero es que no encuentro mejor metonimia, metáfora, o cómo lo quieran llamar, para explicar esta perversa evolución del mundo que nos tiene un tanto descolocados. Me refiero a lo que va del tiragomas de Gillermo Brown a la varita mágica de Harry Potter. Claro, esto quizá no lo pueda entender el que nunca haya atizado a un tordo o a una bombilla con el tiragomas. Porque la cosa no es fácil, sobre todo lo del tordo. Hay que entrenar lo suyo. Ahora, eso sí, cuando has acertado unos cuantos objetivos eres para los niños del pueblo como el más rápido en las películas del oeste. Sin embargo, ya me dirán ustedes qué magia puede haber en resolver los problemas con una varita mágica. ¡Una mariconada donde las haya! Cosa de hadas. Cuentos para niñas. 

No sé, quizá sea porque ya estoy bastante adelante en la cola de Caronte, pero cada vez me parecen más estúpidas infinidad de cosas que veo por ahí cuando salgo a pasear. Esta mañana, por ejemplo, estaba viendo amanecer sobre la bahía, pero algo me impedía disfrutar plenamente del espectáculo. No podía sustraerme a la impresión de estar en una comisaría sometido a la presión psicológica de los focos. Bueno, en las películas actuales, la policía ya no utiliza ese efectivo sistema de tortura. Pero hemos visto unas cuantas utilizándolo como coadlyuvante de las golpizas. En fin, en definitiva, que iba por el muelle y me preguntaba a qué viene todo ese despilfarro de iluminación, además, en un momento en el que el precio de la electricidad, según dicen, está disparado. Es que hace bonito, dicen los munícipes. Eso, lo bonito, para los niños, todo tiene que ser llamativo para que les guste. 

Recuerdo cuando disfrutabas de Toledo, Segovia, Salamanca, a la luz de las estrellas. Aquello sí que era mágico. Además que por aquel entonces la noche era para los poetas. Calles solitarias apenas iluminadas por alguna farola fernandina. Se prestaba a las conversaciones trascendentes. ¿Recuerdan aquellas escenas de Nueve Cartas a Berta en las que el viejo profesor pasea con sus discípulos por las calles de Salamanca? Doy gracias infinitas a los dioses por haberme traído al mundo cuando todavía se podía disfrutar de aquellas cosas. Ahora, Salamanca por la noche es una continua comisaría. Tienes que ir todo el rato esquivando la luz de los focos y las mesnadas de turistas fotografiándolo todo. No hay intimidad posible. 

En fin, qué viejo soy y qué cascarrabias me he vuelto.

martes, 28 de septiembre de 2021

Policía

El que siga creyendo que todo esto va de virus no tiene más que irse a Telegram y mirar cualquiera de esos canales que emiten sin censura para empezar a dudar. Concretamente los vídeos que muestran la realidad en Australia. Esa violencia que usa la policía sin pararse en mientes. Ven a una persona sin mascarilla en un lugar solitario y la muelen a palos antes de preguntar nada. O a unas viejecitas que toman el sol en un banco del parque. Y, bueno, a los obreros de la construcción a los que no se permite trabajar si no están vacunados, ni te digo. Claro que estos hacen frente a la policía y no son mancos. Pero lo que más sorprende es el ensañamiento de la policía con gente a la que ya tienen reducida en el suelo. ¿A qué viene todo eso si no es a una deliberada intención de amedrantamiento extremo? Se ha llegado allí a cortar el internet en provincias enteras para que la gente no se pueda comunicar para organizar manifestaciones. Y la televisión hace propaganda de los estragos del covid utilizando actores como supuestos enfermos arrepentidos de no haberse vacunado. Todo muy extraño, desde luego, porque, una de dos, o las autoridades se han vuelto locas o todo tiene que obedecer a un plan preconcebido de acabar con este mundo de libertades relativas. 

Ahora que a los que no arriendo la ganancia es a todos esos policías que están siendo identificados. No van a tener la vida fácil en lo sucesivo. Ni ellos ni mucho menos sus hijos en el colegio. Por cierto que hay por ahí un video en el que se ve a un juez portugués enfrentándose a unos policías que estaban reprimiendo de malos modos una manifestación de, como quien dice, viejecitas. El caso es que uno de los policías intentó enfrentarse al juez y este le dijo, no se me acerque y cuádrese inmediatamente o le hago arrestar. Y el policía como un corderito. Pero claro, estas cosas están debidamente censuradas no vaya a ser... 

El asunto de los policías es duro de pelar. Suele ser gente que cree haber dado con la piedra filosofal del modus vivendi. Un cursillo de seis meses y a vivir. Perseguir por ahí a borrachos y camellos y dar buenas palabras a algún vecino que se queja de que no vive en el mejor de los mundos posible. El resto, apatrullar la ciudad. En definitiva, como decía uno de ellos, para esto las cuatro reglas y mucha personalidad. Todo controlado, claro, mientras no pintan bastos. Pero ahí está el quiz de la cuestión, que los bastos es uno de los cuatro palos de la baraja y es inevitable que acaben pintando cada cierto número de juegos. Uno de cada cuatro, para ser concretos. Entonces el gobernante manda a la policía a reprimir a los disidentes. A gente como tú contra la que no tienes nada. Entonces la famosa personalidad va a consistir en no cuestionarte nada porque tienes que llevar el pan a casa. Para algunos será fácil e, incluso, una oportunidad de sacarse de encima la mugre de rencor que suele corroer por dentro a todos los oportunistas, pero no siempre es así como lo demuestra el hecho de no hay profesión con más suicidios. De todas formas es un buen refugio para perturbados por pulsiones sádicas y cosas así. Recuerdo a aquel policía de L´Hospitalet que después de echar un polvo con su novia le pidió a ésta que hiciese una felación al perro y como ella se negó, sin mediar explicaciones que se sepa, la pego dos tiros. Desde luego que un panadero o un electricista nunca haría cosa semejante.

Sea como sea, lo que llama la atención es la cantidad de policía que hay por todos los lados. Y lo equipada que está. A la vista de lo cual solo se puede extraer una conclusión: el poder político tiene miedo. Mucho miedo. Y qué peligroso es que la fiera tenga miedo. 

lunes, 27 de septiembre de 2021

De traca


Los noruegos han dicho por boca de su ministro de sanidad que esto del covid,  en realidad, es como una gripe más. Y han levantado todas las restricciones. Eso sí, han vacunado a todo el mundo lo que, a la vista está, es la panacea universal. Está tan claro que no comprendo como puede haber una asociación como World Doctors Alliance, con más de doscientos mil médicos de todo el mundo, entre los que se encuentran algunos de los más relevantes científicos de la cosa, que pueden poner en solfa  semejante verdad incontrovertible. Tan, tan, incontrovertible como que el Anís del Mono es el mejor porque lo dijo la ciencia y yo no miento. 

Vivimos en un mundo de traca. O sea, valenciano. Porque allí donde hay un valenciano, tarde o temprano, te acaba despertando una traca.  Y qué le vamos a hacer si esa es la forma que tienen los valencianos de hacerse los simpáticos. Te quieren alegrar la vida imponiendo lo que ellos creen que está guay. Recuerdo como si fuese hoy cuando nos despertó de madrugada aquella traca en un colegio mayor de Valladolid. El valenciano de turno. No sé que le saliese cara la broma. Porque eso es lo que tiene el mundo de traca, que las bromas salen gratis. 

Porque mira que nos están gastando bromas y como si nada. En una de esas nos han obligado a estar en casa tres meses seguidos contra toda lógica, que así ha sido reconocido por la máxima autoridad competente y, oye, como si tal cosa que si te he visto no me acuerdo. Claro que lo de otros sitios es todavía más gracioso. Si no se vacunan que no coman, dijo Macrón. Y les prohibió entrar en los supermercados. Y menos mal que los jueces le dijeron, no hombre, no, no te pases, bien está que no les cures si se ponen malos y cosillas así, pero lo de la comida es demasié, así que lo vamos a dejar para otra ocasión. 

Y es que, mira que hay que ser desconfiado para no querer vacunarse, porque, como decían los vascos cuando se aficionaron al deporte del tiro en la nuca, ¡que hay de malo en ello! Bueno, sí, algunos la palman y otros quedan para el arrastre, pero como las teles no lo cuentan como si no pasase. Además, que ahora le ha dado a un volcán por entrar en erupción y ya no necesitamos el covid para entretener a la gente. 

Así que, ya digo, para partirse.

domingo, 26 de septiembre de 2021

Divagaciones

 


Serían poco más de las ocho cuando he pasado por allí en el preciso momento en el que un rumano o cosa parecida sacaba una hermosa lubina del agua. Me la ha enseñado con orgullo y yo le he felicitado. En una bolsa de plástico tenía otra del mismo tamaño, de un kilo o así. Que lo disfrute con la familia, le he dicho. Me ha contestado con una sonrisa. Unos metros más allá había una colla de los de toda la vida con su colección de cañas en ristre y cuatro sulas en un caldero. Era toda su cosecha. 

Así corre el mundo, iba pensando mientras proseguía mi caminata matutina. Con una caña de tres al cuarto, una bolsa de plástico y el suelo por todo asiento, el que vino de afuera a mejorar su condición se lleva todos los gatos al agua. Por contra, los señoritos de toda la vida, con sus equipos Ikea, sus chanzas y su indisimulada conciencia de superioridad, se tienen que conformar con cuatro sulas que, por si no lo saben, son unos peces raquíticos. Bueno, ya se pueden imaginar en qué va a consistir el futuro de la ciudad. 

Aquí, en este barrio en el que me he venido a vivir, se oye hablar poco español y el que se habla es mayormente con acento del otro lado del charco. El caso es que con els sons de carrilhoes de fondo la vida bulle como siempre habíamos imaginado que lo hace en uno de esos barrios newyorkinos de aluvión. Aquí se notan poco los domingos porque el comercio chino que es el que predomina está siempre al pie del cañón. Esos grandes bazares en donde encuentras de todo menos una novia, a dios gracias.  A menos de cien metros de casa tengo media docena de ellos. La verdad es que no entiendo como pueden subsistir. Sin embargo, restaurantes chinos, ni uno que yo sepa. Es curioso porque por los restaurantes es por donde comenzó la invasión china. Misterios de la vida. 

Todo cambia, desde luego, empezando por lo que se pesca en la bahía. Cuando era niño, en un par de horas sacabas un kilo de panchos. Años después ya solo se pescaban mules junto a los desagües del alcantarillado. Ahora, con lo de la depuradora, vuelve a haber de todo. El otro día Rodrigo me enseñó un centollo que acababa de trincar. Bueno, así es la vida, con sus idas y venidas... hasta que ya no queda nada por rascar.   

sábado, 25 de septiembre de 2021

Progreso a gogó

Me hace Santi un pormenorizado relato de cómo funciona la cosa sanitaria en Japón. Y sí, me ha confirmado lo que ya suponía: Japón es un país mil veces más atrasado que España. Allí, por si no lo saben, en lo que a la sanidad hace las cosas son en la actualidad como eran en España antes de que a Franco se le ocurriese la genial idea de crear el sistema público de salud. Por así decirlo los médicos funcionan allí como funcionaba mi padre antes de, como digo, la genial idea de Franco. O sea, para simplificar, todo el sistema pivota allí sobre el médico de cabecera. Un atraso donde les haya porque imagínense el rollo de vida de ese médico pendiente de sus enfermos las 24 horas del día y compárenlo con nuestros centros de salud en donde el trabajo se reparte entre media docena de médicos que se turnan para que la gente esté atendida y los médicos puedan tener una vida digna. ¡Oye, es el progreso! 

Sin embargo Santi parece estar encantado con su médico de cabecera. Le da tranquilidad y confianza. Y es que la cosa de la salud no es como suponía Franco asunto de trasplantes y cosas así. El noventa y pico de los problemas son alifafes que se solucionan siguiendo los consejos de la persona en la que confías. El resto, como decía Jiménez Díaz, queda para la especulación hospitalaria porque casi nunca diagnostica el hospital lo que no viene diagnosticado por el médico de cabecera. Bueno, Jiménez Díaz era un antiguo. 

Ahora, claro, aquí en España puedes tener un médico de cabecera, pero solo de diez a doce de lunes a viernes. El resto del tiempo, si te surge cualquier cosa, tienes que acudir a los servicios de urgencia en donde te ve un médico que lo primero que hace es poner a parir a al médico que te ha recetado lo que estás tomando con lo cual ya te metió los demonios en el cuerpo y ¡a ver quién te los saca después! 

Así que aquí en España, por obra y gracia de Franco, hemos pasado del médico pringao a los médicos con dignidad. No, si ya lo dijo no sé quién, yo es que oigo a alguien reclamando dignidad y se me va la mano a la pistola. Pero, bueno, ésta es otra historia. Porque el caso es que en Barcelona me solía sustituir un médico libanes que una noche nos invitó a cenar en su casa y en el intervalo que duró la cena le llamaron un par de veces pacientes que querían consultar algo. Así fue que me puse a indagar y averigüé que el tipo tenía en el barrio una abultada cartera de clientes que le pagaban una pequeña iguala. Porque esa es la cuestión, que la gente se pirria por un médico de cabecera, es decir, que esté siempre al pie del cañón. ¡Y que le vamos a hacer si a la gente no le gusta el progreso!

viernes, 24 de septiembre de 2021

¡Perdónales, Señor!


"Perdónales porque no saben lo que hacen". No sé por qué se me ha tenido que venir esta frase bíblica a las mientes. Quizá haya sido porque he sucumbido una vez más a la tentación y esta mañana he visto un vídeo de Aitor, Un Abogado Contra la Demagogia. Nada expresa tan bien hasta que punto hemos perdido nuestras libertades, sostiene Aitor, que el aumento de grosor del código penal. En los últimos, no años sino meses, sencillamente se ha doblado. No hay actividad de nuestras vidas que vaya quedando libre de regulación con sus correspondientes sanciones en caso de que no te pliegues al gusto de los señores políticos. Y da igual el grado de racionalidad de la inmensa mayoría de esas regulaciones. Es más, cuanto más irracionales más celo pone la autoridad en hacértelas cumplir como en un alarde de entérate chaval con quién estás tratando. 

Sigue sosteniendo Aitor que el truco es muy sencillo. Ya saben, el del almendruco. Dejamos que los mariquitas y bolleras se casen y que los trastornados cambien de sexo y lo presentamos como la prueba del nueve de que no paramos de conquistar las libertades que los curas y los fachas nos estaban negando y, en el entretanto, te la voy metiendo doblada en todo lo que concierne a tu vida privada que, a qué engañarnos, de privada ya no tiene prácticamente nada. Y si no, ¿díganme ustedes para qué es para lo que todavía no hay que sacar un papel previa cola en ventanilla? Ya, incluso para ir al bar hay que presentar credenciales en cantidad de países. Y ayer mismo leía que la ONU, en colaboración con la fundación Bill y Melinda Gates, ha presentado el modelo de pase sanitario que se va a usar a escala planetaria para absolutamente toda actividad que no sea cagar y mear en tu casa. 

Pero todo esto es lo de menos. Lo demás es la compliance casi
generalizada. Y digo casi porque por ahí se ven manifestaciones callejeras, acosadas por la polícia, bien sure, que gritan: ¡no compliance! En español suena así: ¡no complaians! Compliance, por si no lo saben, es una palabra muy amplia que lo mismo sirve para designar la elasticidad pulmonar que para expresar todas esas características que tanto admiran los humanos en los perros: adaptación, obediencia, sumisión, resignación, aquiescencia... en fin, mover el rabo de puro agradecimiento. 

Perdónales porque no saben lo que hacen. Bueno, Esaú tenía tanto sincio que le vendió a Jacob la primogenitura por un plato de lentejas. De Esau ya no se supo más. De Jacob que tuvo como cien mujeres y todas satisfechas. ¡Dios, no veo por ahí más que gente vendiendo la primogenitura por mucho menos que un plato de lentejas! ¡Son tantos los sincios que nos ha traído está educación para el buenismo y la empatía! Pour quoi pas me voy a privar si solo tengo que hacerme una prueba o meterme algo para que me den permiso. ¡Perdónales, Señor!

jueves, 23 de septiembre de 2021

Un prodigio

Siempre nos quedará la música. Sobre todo con lo fácil que nos lo ponen ahora con todos estos inventos que nos brinda la contemporaneidad. Estos inventos, que como todos los inventos lo mismo pueden ser del demonio que de los ángeles en función del uso que hagas de ellos. Y la verdad es que, en lo que a mí respecta, tengo una cierta malévola tendencia a dejarme llevar hacia los lados oscuros de la realidad, seducido por la comodidad y los colores llamativos. Así es que, cojo, agarro y abro el portal YouTube con la intención de buscar un tutorial de música o un problema de geometría o álgebra que me entretenga un rato, pero, eh aquí que se me cruza la vista con un titular que promete escarnio a los seres que detesto, ya saben, socialistas y tal... me tengo que poner cera en los oídos y pedir a la tripulación que me ate a la verga mayor para que no venza el demonio y sucumba a la tentación de empezar a meter más mierda en la cabeza... por dios bendito, cómo puede ser que quepa tanta. 

Pero, uno se hace mayor y a la vez que cosecha alifafes como para poner un supermercado,  también gana en fortaleza para resistir a los cantos de sirena y seguir navegando rumbo a Itaca. ¿Cómo poder vivir sin tener tu particular Itaca? Supongo que quién más, quién menos, cada uno tiene la suya, aunque, no nos engañemos, hay Itacas e Itacas por la misma razón que no es lo mismo un porsiacaso que dos penséqué... me fui por los cerros. 

Así es que por fin he aprendido a ir directo al grano. Ayer, por ejemplo, estuve un buen rato con un problema de geometría que estaba sacado de una prueba de acceso a no sé qué en China. Resulto ser de una belleza increíble. Porque, como me dice Santi, no nos vamos a engañar, para sublime las matemáticas: nada ha inventado el ser humano que se le pueda comparar. Bueno, me dice eso y me manda media docena de libros sobre el particular que ¡pobre de mí...! Pero bueno, yo insisto y me voy a un tutorial de Jens Larsen sobre progresiones de acordes que en el fondo también son progresiones matemáticas. E insiste que insiste, al final le voy cogiendo algo el punto. Lady Bird, Satin Doll, All thinks that you are... cosas así. Ahora que lo que sí lo tengo claro ya es que por la noche, la soiré que dicen los franceses, la velada que dicen no sé quienes, ese tiempo entre la cena y la cama, a mi ya no pilla nadie con otra cosa que no sea escuchar música. Y visto ahora con perspectiva no comprendo como no he hecho toda la vida igual. Porque mira que me he tragado porquería que pensaba era información interesante. Todos aquellos programas de ARTE. O todas aquellas películas a la última moda de París. En fin, y qué le vamos a hacer si la vida te lleva por donde quiere. Que no por otro motivo es que haya venido a dar en los vídeos de Estephanie Jones. Me tienen en shock. ¡Qué prodigios fabrica la naturaleza! Les recomiendo que escuchen su interpretación de las Cuatro Estaciones de Astor Piazolla. Pero es que no la pierdan de vista cuando toca el saxo alto. Ya digo, un prodigio. 

 


miércoles, 22 de septiembre de 2021

Las barbas del vecino

 El alcalde socialista de New York quería impedir a Bolsonaro entrar en la ciudad para asistir a la asamblea general de la ONU porque no está vacunado. ¡Intentalo!, ha contestado Bolsonaro. Y claro, el alcalde socialista ha hecho lo que hacen todos los socialistas cuando alguien se les enfrenta, es decir, meter el rabo entre las piernas y largarse para donde nadie les vea a disfrutar de lo robado. Pero, en fin, no voy a hablar ahora de los socialistas de los que sabemos todo lo que hay que saber; voy a hablar de Bolsonaro, del discurso que ha pronunciado en la ONU. 

Yo diría que Bolsonaro es uno de esos líderes que han venido para liberar al mundo de la mugre socialista. Porque parece ser que cada vez más gente está hasta la coronilla de que le robe la mafia del poder político con la escusa de que es en aras del bien común. La gente se está dando cuenta de que lo del bien común es un eufemismo de los privilegios cada vez mayores que acumula la casta política. Ya, es que además ni lo ocultan. Se hacen fotografiar veraneando en palacios reales y en yates a vela. Ni siquiera tienen la delicadeza de disfrutar de los lujos que nos hacen pagarles a escondidas. No, pareciera que quieren humillar un poco más a esos millones de personas a las que acaban de arruinar con sus descerebradas políticas. Pues bien, lo primero que ha dicho Bolsonaro en la ONU es que en los dos años y pico que lleva gobernando no se conoce un solo caso de corrupción que afecte a miembros de su gobierno. Algo excepcional, sin duda, en un país como Brasil en donde hasta su mítico presidente, socialista por cierto, Lula, está en la cárcel por ladrón, o lo ha estado. 

Bolsonaro, como ese que gobierna en Hungría levantando las iras de los socialistas de todos los partidos, o como tantos otros que empiezan a surgir por ahí con fuerza, es un liberal conservador con un cierto ingrediente nacionalista. Liberal en lo económico, es decir, firmemente convencido de que la inmensa mayoría de las cosas las hace mejor la iniciativa privada que el Estado. O sea, más minarquista que estatista. Conservador, diría yo que en el sentido de máximo respeto a las tablas que Moisés bajo del monte. Honrarás a tus padres, no robarás, no desearás a la mujer del prójimo, no dirás mentiras o, si lo quieren resumido: amarás a tu Dios por encima de todas las cosas. Claro, después de tantos años bajo la bota socialista la inmensa mayoría de la gente no tiene ni idea de lo que quiere decir amar a tu Dios por encima de todas las cosas. Quizá, si se pusiese de moda leer la Ética de Espinoza podría mejorar algo esta sangrante carencia. Y, por último, el componente nacionalista, es decir, algo que te identifique con una comunidad de intereses. Se lo resumiré con un ejemplo: Suiza. Suiza viene siendo gobernada de hace cincuenta años o así para acá por un partido liberalconservadornacionalista. A la vista están los resultados. Entre otros muchos que todo el mundo quiere que sean los suizos los encargados de custodiar sus ahorros. ¿Puede haber prueba más fehaciente del éxito de una política? 

Así inició Bolsonaro su discurso: “Llevamos dos años y ocho meses sin ningún caso concreto de corrupción. Brasil tiene un presidente que cree en Dios, respeta la Constitución, valora a la familia y le debe lealtad a su pueblo”


Así lo terminó: “Todos los que eligieron vacunarse en Brasil pudieron hacerlo. Apoyamos la vacunación. Sin embargo, nuestro gobierno se ha opuesto al pasaporte sanitario o cualquier obligación relacionada con la vacunación”,

En resumidas cuentas: que nunca hubo en la Asamblea General de la ONU discurso de presidente de cualquier país que fuese menos aplaudido. Ya me dirán, toda aquella chusma viendo pelar las barbas del vecino. 

martes, 21 de septiembre de 2021

Metáforas

Una de dos, con balsamín o con tos. El asunto de la tos es comprometido donde los haya y el del balsamín ni te digo. La tos, por su parte y en principio, no es más que un mecanismo de defensa para sacar del árbol bronquial todo lo que no debe estar en él, ya sea porque se ha colado desde fuera, ya porque la propia producción se ha disparado. Por lo general funciona sin problemas y tan pronto como el sobrante ha sido expulsado por la glotis la tos cesa. Pero no siempre es así, a veces un germen o virus cabrón se apodera de las terminaciones nerviosas que desencadenan el mecanismo y ya la tenemos armada. Entonces se produce el fenómeno de la tos improductiva, tremendamente molesto y duradero porque la infección, una vez ida, deja como secuela unas terminaciones nerviosas hipersensibles que mandan señales al centro cerebral de la tos por las más fútiles causas. Así es que pasan días, semanas y a veces meses, sin poder parar de toser con el  agravante de no poder expulsar nada. 

El caso es que un proceso de tos improductiva no te deja vivir. No puedes relacionarte, no puedes dormir y, por demás, andas agotado porque el mecanismo de la tos pone en juego muchos músculos que acaban por doler de tanto usarlos. Así no es extraño que uno esté dispuesto a recurrir a lo que sea para salir del trance. O al menos aliviarlo. Y aquí es donde entra en juego el balsamín. Bueno, hay un montón de balsamines, pero no conviene engañarse al respecto, para que funcionen mínimamente tienen que llevar entre sus componentes una significativa dosis de opiáceos. Sin opiáceos, apaga y vamos. Y ese es el asunto, que una vez resuelto el problema de la tos improductiva no pocos pacientes quedan enganchados a los opiáceos. Yo los he tenido en la consulta de los que acabaron resolviendo su ecuación agarrándose a la tos por tal de poder seguir con los opiáceos. 

Pues bien, así es como funciona el mundo. Por lo general la tos es productiva y si se pasa de rosca le das un antibiótico y es raro que no responda. Pero de vez en cuando le da una de esas improductivas y, bueno, en ello estamos, venga a darle a los opiáceos. Te vas por ahí, a pasear por donde sea, y todas las cunetas están trufadas de envases vacíos de codeína. La gente ya se ha acostumbrado y parece que incluso le gusta. Tengan en cuenta que esta codeína de ahora funciona por narcolepsia. Sería largo de explicar incluso para un fisiólogo avezado como yo, pero, en cualquier caso, ¿por qué piensan ustedes que sea el que la gente no se quite la mascarilla ni para cagar? Pues simple y llanamente porque coloca. Y ¿a qué achacan que el poder en curso tenga tanto interés en que la gente no se quite la máscarilla? Pues, elemental Watson, a que a la gente colocada se la maneja sin necesidad de mover un solo dedo. 

Por lo demás, ¡madre mía, cómo está el patio! Cada día que pasa monte d´un cran el emputecimiento sistémico. Y, para colmo, la gran degringolade financiera es looming por el horizonte oriental. Claro, tanto opiáceo es lo que tiene que, al final, todos yonkis queriendo sacar para drogarse de la venta de las flores que roban en los cementerios. Pero ésta es otra historia.  

lunes, 20 de septiembre de 2021

Sincio

Los de Santander de toda vida decimos sincio para expresar que tenemos muchas ganas de algo. Digamos que esa palabra es una de nuestras señas de identidad. ¡Y  qué le vamos a hacer! Porque el caso es que venía desde hace tiempo teniendo sincio de una americana. Una como las que usaba Bukowski en sus últimas apariciones públicas. No sé, pero me parece una prenda que como que añade un plus de respetabilidad al que ya la ha perdido casi toda. En fin, sea como sea, hoy a primera hora me he llegado a lo de Garayo a ver qué encontraba por allí. Ha sido una regresión a los orígenes como quien dice, porque en Garayo fue donde me hicieron el único traje a medida que he tenido en la vida, allá por los finales de los cincuenta del siglo pasado, justo cuando estaba en trance de irme a estudiar a Valladolid. Era un traje, no recuerdo si de pata de gallo u ojo de perdiz, que les puedo asegurar que me caía como un guante y me quitaba todas las inseguridades propias de la edad cuando me lo ponía para pasear los domingos al mediodía por la calle Santiago. 

Había allí, en Garayo digo, dos señoras bastante apañadas que en cuanto a tener oficio poco tendrían que envidiar al chico interesante que le vendía muebles a Teresa, la mujer del chinólogo protagonista de la novela Auto de Fe de Elias Canetti. En resumidas cuentas, que en un visto y no visto me han vendido una chaqueta de lana y lino que me ha importado 210 euros. Queda ahora por saber si no les habré tirado porque, una cosa es tener sincio de tenerla y otra tenerlo de ponérsela. Y, es que, la verdad, no me acabo de ver por mucho que admire a Bukowski. ¡Es tan abismal lo que nos separa!

Por lo demás, ¿qué falta me hacía a mí una americana? Francamente, ninguna. Simplemente un capricho al que sucumbes en las horas bajas, a qué nos vamos a engañar. Porque si los seres humanos viviésemos siempre en horas altas lo primero que se iba al carajo serían los caprichos. Y con ellos la mitad del consumo. Pero ésta es otra historia. 

domingo, 19 de septiembre de 2021

Filosofías

Por lo visto, por la parte de Silicon Valley han aumentado mucho las ventas de las Meditaciones de Marco Aurelio y de las Cartas a Lucilio.  Es lo que tiene el no saber ya en qué dar de tanto tenerlo todo. Así es que, al parecer, se han puesto de moda entre aquella gente los baños de hielo a las cinco de la mañana y el dormir de pie. O sea, una versión actualizada del cilicio. 

Personalmente siempre desconfié de los que se mortifican y, no digo ya, si encima alardean de ello. Como las madres teresas que, por cierto, el otro día leí en algún sitio que, una vez deconstruida, ha resultado ser una hija de la gran chingada. ¡Pues qué esperaban! ¡Ay, estoicismo, qué bien ocultas lo que no se tiene!, dijo el filósofo. 

Lo que pasa es que el personal tiende por naturaleza a confundir el culo con las témporas o, si prefieren, los cojones con el comer trigo. Y por eso es que coloquen etiquetas en función de datos irrelevantes que les parecen vistosos. Así, un periodista que anda tratando de estos temas, dice ser más estoicos los ricos y famosos que la clase media, e incluso la baja, basándose en el hecho constatable de estar las casas de los ricos mucho más vacías de objetos prescindibles. Supongo que el tipo recuerda aquella leyenda urbana en la que Diogenes va corriendo a su tonel a tirar la escudilla porque ha visto a un niño bebiendo el agua en el cuenco de su mano y, de inmediato, saca conclusiones: pocos objetos, luego estoico. Puro pensamiento binario, el auténtico cáncer del mundo. 

Un servidor, es hecho conocido, tiene muchos menos objetos en su casa que la inmensa mayoría de la gente con la que me relaciono. ¿Tiene ello algo que ver con estar afectado de pulsiones estoicas? Pienso que no. Si de algo me atreviese a etiquetarme sería en todo caso de epicúreo. Mi vida ha sido un puro darse festines con un pedacito de queso, por decirlo al modo del maestro de la cosa. Un pedacito me basta porque aprendí temprano que un pedazón solo sirve para indigestarte por más que los demás admiren tus capacidades adquisitivas. Los demás, esa es la gran cuestión: que te importe o no te importe un carajo lo que piensen de ti. 

En resumidas cuentas, que tengo la casa bastante vacía de objetos por que es una forma más de disfrutar de la vida. El haber andado por ahí y haber podido tratarme con gente ilustrada me ayudó mucho a comprender lo sumamente molesto que es quitar el polvo a las cosas. No las tienes, no se lo tienes que quitar: todo son ventajas. Y lo del apego sentimental que se suele argumentar... ¡por Dios bendito, a estas alturas! Como no sea a un sacacorchos que, como saben, es de suma utilidad...

En fin, que qué quieren que les diga; para mí lo de bañarse en agua helada o el dormir de pie, por muy estoico que sea, nunca dejará de ser una soberana gilipollez con la que se pretende originalidad y, por tanto, reconocimiento. Ya digo, a estas alturas y andar todavía con eso. Y más penoso todavía el que lo haga gente que parece estar bien situada. ¡No hay quien entienda este mundo!

sábado, 18 de septiembre de 2021

Gulag



 


Con las primeras luces vemos adentrarse en la bahía un gulag flotante. O un Treblinka, si mejor quieren. Puede que sean hasta dos mil las personas ahí dentro encerradas sin la menor opción de escapar hasta que la autoridad competente les dé unas horas de recreo. Pero la gente se pirria por ese tipo de entretenimiento. Allí dentro, un ejército de monitores les liberan por unos días de todo contacto consigo mismo. ¡Un verdadero chollo! Además, que es un consumo responsable y sostenible allí donde les haya. 

A la gente, en general, lo de gulag le suena bien. Solíamos comer en una taberna, que por cierto yo conocía desde niño, en la que los dueños habían embotellado un vino cosechero bastante bueno y al que para redondear le habían colocado una etiqueta minimalista en la que ponía gulag. Un día les dije que si sabían lo que significaba esa palabra. Es una palabra que suena bien, me contestaron. Pues debieran enterarse de lo que significa, añadí yo. Volvimos por allí a los pocos días y ya no había gulag por ningún lado. 

Esa es la cuestión, que a la gente le gusta lo de gulag. No en vano gusto y gula empiezan por las mismas letras. Se imaginan, ahí dentro, todos juntos... un verdadero vivero de expectativas. Jack Lemmon y Walter Matthau contratados por la naviera a modo de gigolós para entretener a las señoras a la hora del baile y cuando sea menester. 

En fin, vengo de unos padres que ni ciegos de grifa se hubiesen subido por propia voluntad a un gulag de esos. Desde luego que en lo que a costumbres hace fui muy afortunado con la herencia que me dejaron. ¡Monitores a nosotros! ¡Ya te digo! 

viernes, 17 de septiembre de 2021

El Gran Torino


 

Cada día amanece a su manera. Y nada podemos hacer para cambiarlo. En qué medida influyen sobre el estado de ánimo los colores con los que el amanecer adorna el horizonte siempre será un enigma, aunque para mí que ni fu ni fa. Un día prometedor dicen los amantes de la playa y luego va Poirot y tacha de muertos vivientes a los que en ella se doran al sol. Y es que, en realidad, si bien se mira, no hay nada más inquietante que las expectativas surgidas de un hecho banal y efímero. 

Y sin embargo, así corre el mundo. Es tal la vacuidad que le señorea que se diría que solo de lo efímero y banal emanan las expectativas. Para la inmensa mayoría, quiero decir, que vive instalada en la frustración permanente. Porque qué otra cosa cosa que frustración se podría esperar de lo que no exige ponerse la armadura para acudir al campo de batalla. 

Me revelo contra el conformismo. O la húmeda sumisión. Yo no quiero vivir en paz con el mundo. Quiero estar en un perpetuo a garrotazo limpio con todo lo que me incomoda. Que es mucho. Porque sé que solo así avanzo yo y conmigo el mundo. No, no quiero vivir en paz y que me dejen disfrutar de los nietos, como escucho decir a mi alrededor a gente que o no ha visto al Gran Torino o si lo han visto no han entendido nada, que es lo más frecuente.   

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Llámame alfombra

El gobierno de los EEUU se ha sacado de la manga una cosa   llamada Teoría Crítica de la Raza para que sea enseñada en todas las escuelas del país. En realidad no es más que dar alas al victimismo de los negros que se han quedado rezagados. O sea, que vosotros no tenéis la menor culpa por vuestra situación porque si vuestros antepasados no hubiesen sido esclavos ahora serías como los blancos que son todos millonarios. Es, en definitiva, otra más de las irracionalidades que recorren el mundo como si fuesen los coletazos de la ideología que señoreó el mundo a todo lo largo del siglo XX. Ahora, de retirada ya, trata de atraerse a los sectores menos evolucionados de la sociedad convirtiéndolos en víctimas. En esencia: el truco del almendruco.  

Lo que pasa es que no hay patraña que no acabe siendo descubierta. Y eso es lo que ha pasado con esta de la Teoría Crítica de la Raza. Resulta que el último año, por la cosa de la susodicha pandemia, los niños han estado recibiendo las clases por vía telemática. Lo cual ha dado la oportunidad a muchos padres de enterarse de lo que los profesores enseñan a sus hijos. Entre otras cosas que los niños negros no pueden tener éxito porque alguien tiene un martillo sobre su cabeza. De resultas de todo lo cual ha sido que haya surgido una asociación llamada National Black Home Educators. En definitiva, sacar a los niños de la escuela para que no te los adoctrinen. 

Personalmente no debiera decir nada porque he sido el antipadre. No me engaño al respecto. No dedique ni una milésima parte de toda la atención que me correspondía prestar a la educación de mis hijas. Nunca me opuse a nada por más que me fastidiase el cariz de ciertas maniobras. Opté por la comodidad. Pero, si en un ejercicio de ficción, se me diese de nuevo la oportunidad de tomar cartas en el asunto, pueden estar seguros de que me inclinaría por la escuela en casa. Incluso abandonando en parte mi trabajo si fuese necesario. Porque dedicarse a educar a los hijos, estoy casi seguro que me ayudaría a rellenar lagunas muy profundas de la propia formación. Pero sobre todo impediría ciertos aspectos odiosos del endoctinamiento filomarxista, cual es el buenismo o superioridad moral de los que van con su perro a las paellas de Vicente, el que da de comer a más gente. 

Lo único que me consuela de todo esto es que yo también recibí una educación endoctrinadora donde las hubiese y a la vista están los resultados. Los mismos de siempre, una minoría que se emancipa y otra inmensa mayoría que "llámame alfombra, pero dame de comer". 

martes, 14 de septiembre de 2021

La cabeza del rey

Escucho la entrevista que una radio francesa le hace a una médico de pueblo que no se ha querido inocular la cosa esa que dicen vacuna. Pues bien, la buena señora, a partir de hoy, ya no puede ejercer su profesión. A Maricron le da igual que en el pueblo de esa señora la gente se quede sin asistencia médica. Las reglas del juego las marca él y, al que las contravenga, seis meses de cárcel. ¡Oye! ¿No queríais democracia? Pues ahí la tenéis.  Así que todas esas evidencias de que las susodichas vacunas no solo son inoperantes sino incluso peligrosas, Maricron se las pasa por el coño de su madre. Es simple y llanamente la lógica del poder, que se fortalece en razón directamente proporcional a la irracionalidad de las leyes que obligas a cumplir. Porque leyes racionales, ¡ya me dirán ustedes que va a tener de particular el que la gente las respete! No, no, aquí lo que cuenta es que hagas por mis santos cojones lo que te ordeno. Lo demás, paparruchas.

A D. G., los franceses saben lo que es cortar la cabeza a un rey. A un rey y a toda su camarilla. Y, bueno, parece que en ello están un buen número de franceses. Y, cosa curiosa, algunos de aquellos que eran furibundos partidarios de mandar a los no vacunados al mismísimo infierno, ahora, como que ellos nunca hubieran dicho tales atrocidades. Las ratas abandonan el barco que presienten agujereado. 

En fin, ¿es que alguien duda todavía de cómo va a terminar todo esto? Los bandos ya están lo suficientemente radicalizados como para que solo haga falta que salte una chispa y empiecen a silbar las balas. Y más, ahora, que la retirada de Afganistán ha dado alas a los que se quieren ir de la Otan y de la Comunidad Europea... ¡Menudo batiburrillo de motivaciones para estar deseando cortar otra vez la cabeza al rey!

lunes, 13 de septiembre de 2021

Crédito social

No sé si la carta de los clérigos ingleses que les transcribí el otro día habrá tenido o no algo que ver con el anuncio hecho por el ministro de sanidad de que por el momento no hay ninguna intención por parte del gobierno británico de instaurar el pase sanitario. Yo me inclino por pensar que sí ha tenido que ver. Porque ningún gobernante con dos dedos de frente se pasa por el arco de triunfo a los representantes del poder de lo simbólico. Y es que la carta, al respecto de lo simbólico, no dejaba puntada al aire. Imagínense al Boris ese, con su acreditada formación helenística, pitorreándose de la pitia, valga la redundancia, de Delfos. No, ni de coña, Boris tendrá siempre presente la importancia de los oráculos. Y por eso supongo que habrá sido que ha dado carpetazo a los anunciados pases. 

Lo de Rusia es más curioso todavía. La gente se ha negado a acudir a los sitios que exigían el dichoso pase. Y, claro, los empresarios no han tardado en poner el grito en el cielo. No lo sé a ciencia cierta, pero me parece que el alcalde de Moscú ya ha retirado la medida. ¡Lógico! Porque en Moscú, decir empresarios, es decir la Mafia. Así que no sé con qué será peor topar, si con la Iglesia, como los unos, o con la Mafia, como los otros. Es decir, Iglesia y Mafia, los últimos reductos de oposición al poder totalitario que aspira a señorearnos. 

"There is also a legitimate fear that this scheme would be the thin end of the wedge leading to a permanent state of affairs in which COVID vaccine status could be expanded to encompass other forms of medical treatment and perhaps even other criteria beyond that." ¡Fíjense cómo hilan los clérigos! Más fino, imposible. El pase sanitario puede ser la parte estrecha de la cuña, la que es fácil meter y que luego con solo empujar un poco ya está toda la cuña dentro. Ya no hay forma de cerrar la puerta a "other criteria beyond that". O sea, que cualquier aspecto de nuestras vidas puede estar sometido al correspondiente control por parte del poder en curso. 

Hay un payo francés de nombre Éric Verhaeghe que ha escrito un libro muy interesante sobre todo este asunto. Bueno, yo no he leído el libro pero he escuchado la entrevista que le han hecho en Sputnik France. Sostiene Éric que el pase sanitario es la primera experiencia de crédito social en el mundo democrático. Ya saben, el buen o mal ciudadano. Te catalogan con puntos y, a partir de ahí, ya no te queda otra opción que pasarte el día besando el culo al que manda. Porque es que, además, lo primero que va a ir a ese carné de crédito social va a ser tu cuenta bancaria que podrás utilizar  o no en función de que te hayas portado comm' il faut según el criterio del Estado. Todo muy simpático, como ven. 

En fin, paranoia, cospiranoia, o lo que ustedes quieran. Pero que quede constancia de que para mí los que se pliegan a este tipo de exigencias relacionadas con un supuesto virus que nadie ha visto no saben lo que están haciendo. Más o menos como no lo sabían aquellos que hace ochenta años levantaban el brazo con fruición. Claro que ya sé que cuando pasó todo y solo había desolación alrededor nadie reconoció haberle levantado. Por arte de birli-birloque, todos habían estado en la resistencia.  


domingo, 12 de septiembre de 2021

La Cina è vicina

En China hay una empresa inmobiliaria de nombre Evergrande que tiene una deuda de 3oo.ooo millones de dólares. Claro, tratándose de China no podemos aventurar un juicio sobre la gravedad de semejante magnitud porque allí hay más de cincuenta ciudades que sobrepasan los ocho millones de habitantes, o sea, que un millón y pico de pisos, que supongo que será lo que se puede comprar con esos 300.000 millones, tampoco es que sean muchos en relación a todos los que tiene que haber en esas cincuenta ciudades de más de ocho millones de habitantes. Así y todo, si Evergrande quiebra, lo que parece va a ser el caso, alguien se va a quedar sin el dinero que prestó. 

Es difícil saber lo que pasa en China porque precisamente para que así sea es para lo que hay allí un régimen político estrictamente totalitario, es decir, que no se mueve una mosca sin que el correspondiente funcionario público tome nota del evento. Lo cual no quita para que, como dice Walter Lewing, phisic work. Que no por otro motivo es que las burbujas estallen. Porque una burbuja no es más que un continente al que le han ido metiendo contenido sin tener en cuenta el aumento de presión que se iba produciendo dentro del continente. Y aquí es donde entra en juego Boyle Mariotte, es decir, P.V=K (el producto de la presión por el volumen siempre es constante) O sea, que si metes más contenido sin aumentar el continente la cosa tiene que estallar por definición... ¡K no engaña!

Bueno, en realidad, algunas cosas sí que sabemos de China. Sabemos que, hace unos años, los dirigentes políticos alarmados por la explosión demográfica que se estaba dando en el país decidieron, haciendo gala del pensamiento binario, limitar a uno el número de hijos que podía tener cada pareja. Y ya saben lo que pasa con el pensamiento binario, que al no tener en cuenta las múltiples derivaciones que cualquier decisión implica, siempre suele dar como resultado pan para hoy y hambre para mañana. Y resulta que ese mañana de cuando se hizo la famosa ley del hijo único es el que estamos viviendo hoy. En China, hoy, sobran viejos y faltan jóvenes, ergo, escasea la mano de obra con el consiguiente resultado del dispararse los salarios. En los últimos cinco años los salarios, dicen, se han multiplicado allí por tres. Quizá sea una exageración, pero que han aumentado una barbaridad es indiscutible porque los productos chinos ya no salen a cuenta. Las exportaciones, por tanto, han caído en picado. Así que, como unas cosas traen otras, el gobierno chino ha dicho, no problem, fomentamos el consumo interno. Ya me dirán, con 1.400 millones de personas careciendo de casi todo... ¡menudo tajo que les queda!

De todas maneras, me imagino que vender dentro no es lo mismo que vender fuera. Una cuestión de divisas. Porque uno nunca llega a la perfección en la cosa de la autosuficiencia. Siempre hay algo que no puedes fabricar, o lo fabricas mal, y es necesario comprarlo fuera. Porque si no tienes para comprar fuera lo que fabricas defectuosamente no tienes forma de corregirte. Y entonces es cuando empieza la decadencia. Tengan en cuenta que la china moderna no ha inventado prácticamente nada. Todo lo ha copiado de occidente o de Japón. 

En fin, ya saben que hay quien piensa que esto de covid es cosa de los chinos. ¡Vete tú a saber! Lo que sí puede ser covid y medio para el mundo es que Evergrande pete. Con el consiguiente efecto dominó. Empiezan a caer empresas y nos cagamos todos por la pata abajo.  

Perdonen lo deslabazado de estas reflexiones. 

sábado, 11 de septiembre de 2021

Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho

Al final va a resultar, ya verán, que lo que nos va a sacar de este horror totalitario va a ser aquel famoso "con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho", que dijera Don Quijote. Y es que aquí y ahora le acaban de servir en bandeja a la Iglesia la oportunidad de revitalizar su mortecino ir tirando. 

El caso es que algunos con mando en plaza parecen haber olvidado que los púlpitos de las iglesias siguen ahí intactos. Y, sí, en los últimos años han mantenido el volumen bajo por las razones que fueren, pero ya saben que lo de subir el volumen solo es cuestión de girar unos cuantos grados el mando. Que es exactamente lo que están empezando a hacer. 


Dear Prime Minister,


As Christian leaders across a range of denominations, we continue to pray at this time for your government “and all in high positions, so that we may lead a quiet and peaceable life in all godliness and dignity” (1 Timothy 2:2).

However, we write to you concerning an area of the most serious concern, namely the potential introduction into our society of so-called “vaccine passports” which have also been referred to as “COVID-status certificates” and “freedom passes”. We are wholly opposed to this suggestion and wish to make three points about the potential consideration of any scheme of this type.

Firstly, to make vaccination the basis of whether someone is allowed entry to a venue, or participation in an activity, makes no logical sense in terms of protecting others. If the vaccines are highly effective in preventing significant disease, as seems to be the evidence from trial results to date, then those who have been vaccinated have already received protection; there is no benefit to them of other people being vaccinated. Further, since vaccines do not prevent infection per se even a vaccinated person could in theory carry and potentially pass on the virus, so to decide someone’s “safe non-spreader” status on the basis of proof of their immunity to disease is spurious.

Secondly, the introduction of vaccine passports would constitute an unethical form of coercion and violation of the principle of informed consent. People may have various reasons for being unable or unwilling to receive vaccines currently available including, for some Christians, serious issues of conscience related to the ethics of vaccine manufacture or testing. We risk creating a two-tier society, a medical apartheid in which an underclass of people who decline vaccination are excluded from significant areas of public life. There is also a legitimate fear that this scheme would be the thin end of the wedge leading to a permanent state of affairs in which COVID vaccine status could be expanded to encompass other forms of medical treatment and perhaps even other criteria beyond that. This scheme has the potential to bring about the end of liberal democracy as we know it and to create a surveillance state in which the government uses technology to control certain aspects of citizens’ lives. As such, this constitutes one of the most dangerous policy proposals ever to be made in the history of British politics.

Finally, as Christian leaders we wish to state that we envisage no circumstances in which we could close our doors to those who do not have a vaccine passport, negative test certificate, or any other “proof of health”. For the Church of Jesus Christ to shut out those deemed by the state to be social undesirables would be anathema to us and a denial of the truth of the Gospel. The message we preach is given by God for all people and consists in nothing other than the free gift of grace offered in Christ Jesus, with the universal call to repentance and faith in him. To deny people entry to hear this life-giving message and to receive this life-giving ministry would be a fundamental betrayal of Christ and the Gospel. Sincere Christian churches and organisations could not do this, and as Christian leaders we would be compelled to resist any such Act of Parliament vigorously.

We draw your attention to the recent Judicial Review overturning the Scottish Government’s ban on public worship, which demonstrates that such disproportionate prevention of the right to worship is a clear infringement under Article 9 of the European Convention of Human Rights. We cannot see how any attempt to prevent people gathering for worship on the basis of either testing or non-vaccination would not similarly be ruled to be a breach. We agree with those members of Parliament who have already voiced opposition to this proposal: that it would be divisive, discriminatory and destructive to introduce any such mandatory health certification into British society. We call on the government to assert strongly and clearly that it will not contemplate this illiberal and dangerous plan, not now and not ever.

Yours sincerely,


Rev Dr Jamie Franklin, Curate, St George in the Meadows, Nottingham, England
Rev David Johnston, Minister Emeritus, Presbyterian Church in Ireland, Ireland
Rev Dr William JU Philip, Minister, The Tron Church Glasgow, Scotland
Rev A Paul Levy, Minister, Ealing International Presbyterian Church, London, England
Rev Mez McConnell, Senior Minister, Niddrie Community Church, Director of 20schemes, Director of A29 Church in Hard Places, Scotland
Mr Terence McCutcheon, Executive Director, Hope For Glasgow, Addiction Recovery Centre, Scotland


Read the full list of 1,260 signatories  

Traducción automática de la carta:

Estimado Primer Ministro,


Como líderes cristianos en una variedad de denominaciones, continuamos orando en este momento por su gobierno "y todos en altos cargos, para que podamos llevar una vida tranquila y pacífica en toda piedad y dignidad" (1 Timoteo 2: 2).

Sin embargo, le escribimos en relación con un área de la preocupación más seria, a saber, la posible introducción en nuestra sociedad de los llamados "pasaportes de vacunas" que también se han denominado "certificados de estado COVID" y "pases de libertad". Nos oponemos totalmente a esta sugerencia y deseamos hacer tres observaciones sobre la posible consideración de cualquier esquema de este tipo.

En primer lugar, hacer de la vacunación la base de si a alguien se le permite la entrada a un lugar, o la participación en una actividad, no tiene sentido lógico en términos de proteger a los demás. Si las vacunas son altamente efectivas para prevenir enfermedades significativas, como parece ser la evidencia de los resultados de los ensayos hasta la fecha, entonces aquellos que han sido vacunados ya han recibido protección; no hay ningún beneficio para ellos de que otras personas sean vacunadas. Además, dado que las vacunas no previenen la infección per se, incluso una persona vacunada podría, en teoría, portar y potencialmente transmitir el virus, por lo que decidir el estado de "no propagador seguro" de alguien sobre la base de pruebas de su inmunidad a la enfermedad es espurio.

En segundo lugar, la introducción de pasaportes de vacunas constituiría una forma poco ética de coerción y violación del principio del consentimiento informado. Las personas pueden tener varias razones para no poder o no querer recibir las vacunas actualmente disponibles, incluyendo, para algunos cristianos, serios problemas de conciencia relacionados con la ética de la fabricación o prueba de vacunas. Corremos el riesgo de crear una sociedad de dos niveles, un apartheid médico en el que una subclase de personas que rechazan la vacunación están excluidas de áreas significativas de la vida pública. También existe un temor legítimo de que este esquema sea el extremo delgado de la cuña que conduzca a un estado de cosas permanente en el que el estado de la vacuna COVID podría ampliarse para abarcar otras formas de tratamiento médico y tal vez incluso otros criterios más allá de eso. Este esquema tiene el potencial de provocar el fin de la democracia liberal tal como la conocemos y crear un estado de vigilancia en el que el gobierno utiliza la tecnología para controlar ciertos aspectos de la vida de los ciudadanos. Como tal, esto constituye una de las propuestas políticas más peligrosas que se hayan hecho en la historia de la política británica.

Finalmente, como líderes cristianos, queremos declarar que no prevemos ninguna circunstancia en la que podamos cerrar nuestras puertas a aquellos que no tienen un pasaporte de vacuna, un certificado de prueba negativo o cualquier otra "prueba de salud". Que la Iglesia de Jesucristo excluyera a aquellos que el estado consideraba indeseables sociales sería un anatema para nosotros y una negación de la verdad del Evangelio. El mensaje que predicamos es dado por Dios para todas las personas y consiste en nada más que el don gratuito de la gracia ofrecida en Cristo Jesús, con el llamado universal al arrepentimiento y la fe en él. Negar a las personas la entrada para escuchar este mensaje que da vida y recibir este ministerio que da vida sería una traición fundamental a Cristo y al Evangelio. Las iglesias y organizaciones cristianas sinceras no podrían hacer esto, y como líderes cristianos nos veríamos obligados a resistir enérgicamente cualquier ley del Parlamento.

Llamamos su atención sobre la reciente revisión judicial que anula la prohibición del Gobierno escocés del culto público, que demuestra que esa prevención desproporcionada del derecho al culto es una clara violación del artículo 9 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. No podemos ver cómo cualquier intento de evitar que las personas se reúnan para adorar sobre la base de pruebas o no vacunación no se consideraría de manera similar como una violación. Estamos de acuerdo con los miembros del Parlamento que ya han expresado su oposición a esta propuesta: que sería divisivo, discriminatorio y destructivo introducir cualquier certificación sanitaria obligatoria en la sociedad británica. Hacemos un llamado al gobierno para que afirme con fuerza y claridad que no contemplará este plan antiliberal y peligroso, ni ahora ni nunca.

Atentamente


Reverendo Dr. Jamie Franklin, Cura, St George in the Meadows, Nottingham, Inglaterra
Reverendo David Johnston, Ministro Emérito, Iglesia Presbiteriana en Irlanda, Irlanda
Reverendo Dr. William JU Philip, Ministro, The Tron Church Glasgow, Escocia
Reverendo A Paul Levy, Ministro, Iglesia Presbiteriana Internacional Ealing, Londres, Inglaterra
Reverendo Mez McConnell, Ministro Principal, Niddrie Community Church, Director de 20schemes, Director de A29 Church in Hard Places, Escocia
Sr. Terence McCutcheon, Director Ejecutivo, Hope For Glasgow, Addiction Recovery Centre, Escocia

Lea la lista completa de 1.260 signatarios aquí

 
O sea que 1260 púlpitos del Reino Unido se oponen radicalmente a a todo tipo de control sanitario por parte de las autoridades. Porque, sencillamente, eso va contra las enseñanzas del evangelio. Y sanseacabó. Y ahora vamos a ver quién tiene más tirón mediático, ¿los púlpitos o los medios vendidos al poder político? ¡Hagan apuestas, señores! Ah, perdón, y señoras. 

viernes, 10 de septiembre de 2021

Desposeídos

Con pocas ideas puedo estar más de acuerdo que con aquella de Pascal en la que sostiene que todo el malestar del hombre es causado por su incapacidad de estar encerrado en una habitación. Sin hacer nada, es decir, enfrentando la conciencia de su finitud con indiferencia. Porque esa es la cuestión que si no hacemos nada se nos viene encima como por ensalmo el espectro de la muerte. Y claro, ¿quién que no sea un personaje de Bergman está capacitado para jugar al ajedrez con ese espectro? 

Mientras paseaba por el pesquero iba escuchando el vídeo que Le Precepteur tiene dedicado a este espinoso asunto. Y pensaba en este desventurado Estado del Bienestar, que le dicen, que manda a su casa a la gente a una edad temprana e, incluso, antes de mandarle, se afana en resolverte todos tus problemas para que no tengas nada por lo que luchar. En fin, entonces me acordé de Nietzsche y su párrafo "La venganza sobre el espíritu y otros trasfondos de la moral". Dice así:

"La moral... ¿dónde creéis que tiene sus más peligrosos, más rencorosos defensores?... He aquí un fracasado que no posee suficiente espíritu para sentirse satisfecho de lo que tiene, y que no obstante ha recibido suficiente cultura como para saberlo; se aburre, siente hastío de sí mismo, se desprecia; para colmo, desposeído por una pequeña herencia del consuelo supremo, de la "bendición del trabajo", del olvido de sí mismo en la "tarea cotidiana", es un ser que, en el fondo, siente vergüenza de su existencia -tal vez, bajo su más profunda cara, alberga algún pequeño vicio en lo más recóndito de su alma; por otra parte, no puede impedir corromperse cada vez más, volverse siempre más irritable y vanidoso debido a lecturas a las que no tiene derecho, o a frecuentar personas demasiado intelectuales para su capacidad digestiva: envenenado hasta la médula-, ya que para un fracasado de esta estirpe el espíritu es veneno, y veneno también la cultura, la soledad y la propiedad; se hunde finalmente en un estado de rencor, en un deseo crónico de vengarse... ¿De qué crees que tiene necesidad, absoluta necesidad, para conservar frente a sí mismouna apariencia de superioridad sobre espíritus más fuertes que el suyo, para darse, por lo menos en la imaginación, la voluptuosidad de la venganza lograda? De la moralidad, siempre de ella, sin duda alguna, tiene necesidad de los preceptos de la moral, de la gran arca de la justicia, de la sabiduría, de la santidad, de la virtud; tiene necesidad de la actitud estóica (¡ah, estoicismo, qué bien ocultas lo que no se tiene!...), Tiene necesidad de la capa del silencio superior, de mostrarse afable, de la dulzura, y de otros idealistas encubrimientos bajo cuyos ropajes vemos a los incurables que se desprecian a ellos mismos y que son también los incurables vanidosos."

En resumidas cuentas, que no hay nada que añadir a lo que Voltaire ideó para solucionar los problemas de Cándido, Conegunda y Panglós: la bendición del trabajo.  

miércoles, 8 de septiembre de 2021

El corazón que ríe


tu vida es tu vida

no dejes que sea golpeada contra la húmeda sumisión
mantente alerta
hay salidas

hay una luz en algún lugar
puede que no sea mucha luz pero
vence a la oscuridad

mantente alerta
los dioses te ofrecerán oportunidades
conócelas
tómalas

no puedes vencer a la muerte pero
puedes vencer a la muerte en la vida, a veces
y mientras más a menudo aprendas a hacerlo
más luz habrá

tu vida es tu vida
conócela mientras la tengas

tú eres maravilloso
los dioses esperan para deleitarse
en ti.  

*****

Pues sí, Bukowski otra vez.  A algo hay que agarrarse para no precipitarse en el abismo. En estos tiempos siniestros en los que todas las leyes que te convertían en ciudadano han sido conculcadas por el poder en curso. Para que no os muráis, nos han dicho, y la inmunda chusma se ha acogido con alivio a la húmeda sumisión. 

La inmunda chusma, sí, ese poco o mucho que todos llevamos dentro de cobardes, vagos, perezosos, envidiosos, rencorosos... para qué seguir si todo el mundo sabe a qué me estoy refiriendo. 
 
Ayer comentaba Isi el vídeo que Le Precepteur dedica a Bernays, "Comment manipuler l´opinion". O sea el arte de hacerte vivir con la ilusión de que eres un ser libre porque puedes escoger entre derecha e izquierda... o mandangas por el estilo. ¡Pero cómpralo todo, mamón!

Así y todo, no desesperen porque hay luz en algún lugar. 

lunes, 6 de septiembre de 2021

Paola Hermosín

Cada domingo, a última hora, Paola Hemosín sube un video a la red. Y parece como si cada semana superase al de la precedente. Anoche tocó Gnossienne de Satie. Y, como siempre, antes de empezar la pieza hizo un resumen de su contenido. La verdad es que está mujer le da a uno en qué pensar. 

Acabo de leer una historia de la economía que me ha pasado Pedro M. El autor lo titula La Invención del Bienestar. Y se harta a filosofar sobre qué demonios es eso del bienestar. Cómo definirlo, como cuantificarlo. Es una tarea que se antoja imposible. Porque, por unos procedimientos u otros, digamos que la mayoría de la gente tiene ya sus necesidades primarias cubiertas, pero eso no parece que baste. Hay como una especie de ansiedad o malestar generalizado que solo se alivia en esos ratos en los que uno, previa ingestión de sustancias estimulantes, se dedica a dar la vara con sus logros al que se deja. Todo el mundo quiere que le reconozcan sus méritos, pero es algo complicado porque, por lo general, son méritos de mierda. Así que uno no gana para frustraciones. 

Y es que, como les contaba, existen las Paolas Hermosín y así no hay quien juegue. Porque no se puede considerar sport lo que está marcado por tan gigantescas diferencias. Uno ve a esas personas tocadas por la gracia divina y, pasado el primer momento de admiración, toma conciencia de su irremediable miseria. Es aquello que describe tan bien en su novela El Malogrado Thomas Bernhard. Uno, por lo que sea, por educación, por genética, tiene una tendencia irremediable a compararse y, por tanto, a envidiar como primera reacción. Porque, ¡qué injustos son los dioses repartiendo sus dones! 

Así que bienestar, lo que se dice bienestar, nada que hacer hasta que descubres el vino... Bukowski dixit. A palo seco, como a todo hay quien gane, ni Paola Hermosín. En fin, de todas formas, les recomiendo que no dejen de mirar sus videos. Son una pasada, como se suele decir. 

jueves, 2 de septiembre de 2021

As time goes by

A medida que el tiempo pasa la niebla se va disipando y van apareciendo  con contornos nítidos los verdaderos protagonistas del desastre. Digamos que el Midazolam.

El caso es que como de todo queda constancia en este mundo que nos hemos construido para nuestra desgracia, podemos constatar yendo a los archivos que en aquellos días de marzo y abril del año pasado, cuando hasta yo llegué a creerme, siquiera someramente, que esto iba de plaga bíblica, el consumo de Midazolan se disparó de una manera escandalosa. Para que se hagan una idea de lo que estamos hablando les diré que el Midazolan es la sustancia que se aplica a los condenados a muerte para dejarles fritos antes de suministrarles la, por así decirlo, puntilla. Sí, el Midazolam es el potente sedante que por ordenes venidas de no se sabe donde, aunque lo sospechemos, se administró a todos los viejos que estaban estorbando tanto a sus familias, en la mayoría de los casos, como en todos los casos a los dirigentes políticos. Y no fue una cosa de aquí ni de allá, fue práctica generalizada en todos estos países que presumen de ser los más guais del mundo. 

Pues bien, como les digo, la niebla se va disipando y empieza a ser lugar común en los más selectos foros del espacio libre que a aquellos viejos no se les dio la menor oportunidad. Es decir, simple y llanamente se les asesinó en aras de un bien superior. O sea, el de intentar cuadrar las cuentas. 

Lo que no quieras que se sepa no lo hagas, nos decían en casa cada vez que intentábamos infructuosamente ocultar cualquier picia. Porque no siempre, pero casi siempre la verdad sale a la luz. Y ahora, ya salida, es tiempo de pedir cuentas. Y no lo duden de que se pedirán. 

Y perdonen que le siga dando a la matraca, pero es que me consuela hacerlo.