miércoles, 15 de septiembre de 2021

Llámame alfombra

El gobierno de los EEUU se ha sacado de la manga una cosa   llamada Teoría Crítica de la Raza para que sea enseñada en todas las escuelas del país. En realidad no es más que dar alas al victimismo de los negros que se han quedado rezagados. O sea, que vosotros no tenéis la menor culpa por vuestra situación porque si vuestros antepasados no hubiesen sido esclavos ahora serías como los blancos que son todos millonarios. Es, en definitiva, otra más de las irracionalidades que recorren el mundo como si fuesen los coletazos de la ideología que señoreó el mundo a todo lo largo del siglo XX. Ahora, de retirada ya, trata de atraerse a los sectores menos evolucionados de la sociedad convirtiéndolos en víctimas. En esencia: el truco del almendruco.  

Lo que pasa es que no hay patraña que no acabe siendo descubierta. Y eso es lo que ha pasado con esta de la Teoría Crítica de la Raza. Resulta que el último año, por la cosa de la susodicha pandemia, los niños han estado recibiendo las clases por vía telemática. Lo cual ha dado la oportunidad a muchos padres de enterarse de lo que los profesores enseñan a sus hijos. Entre otras cosas que los niños negros no pueden tener éxito porque alguien tiene un martillo sobre su cabeza. De resultas de todo lo cual ha sido que haya surgido una asociación llamada National Black Home Educators. En definitiva, sacar a los niños de la escuela para que no te los adoctrinen. 

Personalmente no debiera decir nada porque he sido el antipadre. No me engaño al respecto. No dedique ni una milésima parte de toda la atención que me correspondía prestar a la educación de mis hijas. Nunca me opuse a nada por más que me fastidiase el cariz de ciertas maniobras. Opté por la comodidad. Pero, si en un ejercicio de ficción, se me diese de nuevo la oportunidad de tomar cartas en el asunto, pueden estar seguros de que me inclinaría por la escuela en casa. Incluso abandonando en parte mi trabajo si fuese necesario. Porque dedicarse a educar a los hijos, estoy casi seguro que me ayudaría a rellenar lagunas muy profundas de la propia formación. Pero sobre todo impediría ciertos aspectos odiosos del endoctinamiento filomarxista, cual es el buenismo o superioridad moral de los que van con su perro a las paellas de Vicente, el que da de comer a más gente. 

Lo único que me consuela de todo esto es que yo también recibí una educación endoctrinadora donde las hubiese y a la vista están los resultados. Los mismos de siempre, una minoría que se emancipa y otra inmensa mayoría que "llámame alfombra, pero dame de comer". 

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