jueves, 23 de septiembre de 2021

Un prodigio

Siempre nos quedará la música. Sobre todo con lo fácil que nos lo ponen ahora con todos estos inventos que nos brinda la contemporaneidad. Estos inventos, que como todos los inventos lo mismo pueden ser del demonio que de los ángeles en función del uso que hagas de ellos. Y la verdad es que, en lo que a mí respecta, tengo una cierta malévola tendencia a dejarme llevar hacia los lados oscuros de la realidad, seducido por la comodidad y los colores llamativos. Así es que, cojo, agarro y abro el portal YouTube con la intención de buscar un tutorial de música o un problema de geometría o álgebra que me entretenga un rato, pero, eh aquí que se me cruza la vista con un titular que promete escarnio a los seres que detesto, ya saben, socialistas y tal... me tengo que poner cera en los oídos y pedir a la tripulación que me ate a la verga mayor para que no venza el demonio y sucumba a la tentación de empezar a meter más mierda en la cabeza... por dios bendito, cómo puede ser que quepa tanta. 

Pero, uno se hace mayor y a la vez que cosecha alifafes como para poner un supermercado,  también gana en fortaleza para resistir a los cantos de sirena y seguir navegando rumbo a Itaca. ¿Cómo poder vivir sin tener tu particular Itaca? Supongo que quién más, quién menos, cada uno tiene la suya, aunque, no nos engañemos, hay Itacas e Itacas por la misma razón que no es lo mismo un porsiacaso que dos penséqué... me fui por los cerros. 

Así es que por fin he aprendido a ir directo al grano. Ayer, por ejemplo, estuve un buen rato con un problema de geometría que estaba sacado de una prueba de acceso a no sé qué en China. Resulto ser de una belleza increíble. Porque, como me dice Santi, no nos vamos a engañar, para sublime las matemáticas: nada ha inventado el ser humano que se le pueda comparar. Bueno, me dice eso y me manda media docena de libros sobre el particular que ¡pobre de mí...! Pero bueno, yo insisto y me voy a un tutorial de Jens Larsen sobre progresiones de acordes que en el fondo también son progresiones matemáticas. E insiste que insiste, al final le voy cogiendo algo el punto. Lady Bird, Satin Doll, All thinks that you are... cosas así. Ahora que lo que sí lo tengo claro ya es que por la noche, la soiré que dicen los franceses, la velada que dicen no sé quienes, ese tiempo entre la cena y la cama, a mi ya no pilla nadie con otra cosa que no sea escuchar música. Y visto ahora con perspectiva no comprendo como no he hecho toda la vida igual. Porque mira que me he tragado porquería que pensaba era información interesante. Todos aquellos programas de ARTE. O todas aquellas películas a la última moda de París. En fin, y qué le vamos a hacer si la vida te lleva por donde quiere. Que no por otro motivo es que haya venido a dar en los vídeos de Estephanie Jones. Me tienen en shock. ¡Qué prodigios fabrica la naturaleza! Les recomiendo que escuchen su interpretación de las Cuatro Estaciones de Astor Piazolla. Pero es que no la pierdan de vista cuando toca el saxo alto. Ya digo, un prodigio. 

 


3 comentarios:

  1. Normal ,Pedro,un,cuanto más viejo,más pellejo.Esto de los refranes es la hostia,lo que resumen.A mí me pasa lo mismo,cuánto tiempo perdido en bagatelas y tonterías que yo,iluso entre iuso,pensaba que era la repera.En fín,de la fruta la pera y de las virtudes ,la sabiduría la primera ,Asi que dále al torno Perico

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  2. Mi padre era muy refranero. Lo que no sé es si, siguiendo el conocido refrán, también era pilonero. En cualquier caso, de ser verdad el conocido refrán, todos nuestros clásicos hubieran sido consumados piloneros. En fin, como bien dices, Nacho, vamos a seguir dándole al torno mientras podamos

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  3. de Piloneros hasta la bola rodeados estamos...

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