lunes, 25 de junio de 2018

Hasta pronto.


Bueno, creo que ya estuvo bien. En lo que va de año no he dejado de dar esta murga ni diez días. Supongo que me habré repetido más que el ajo. Pero así es la vida, un poco de chispa y mucha reiteración. Así que vamos a dejarlo una temporada que me voy a echar a El Camino. No sé cuanto duraré ni a dónde llegaré. Es igual, poco o mucho todo servirá para el convento. En el entretanto y hasta que regrese, por favor, no se me desmanden y se pongan a consumir productos Tarradellas. Ni tampoco chacolí que, además, es una mierda. Por lo demás, si pueden, no dejen de arrear leña a los chicos buenos que nos quieren llevar de regreso a Europa, eso sí, con perrito de compañía.

Hasta pronto, si los dioses quieren.  

domingo, 24 de junio de 2018

La venganza de los fracasados

Pues sí, lo siento, pero estoy radicalmente de acuerdo en al menos una cosa con el horrible -no se me ocurre mejor manera de condensar todos los insultos en uno- Salvini, ministro del Interior de Italia. Ha puesto como condición para empezar a negociar lo de los emigrantes que desaparezcan todas las ONGs que pululan por el Meditérraneo. 

Para empezar les contaré una cosa: todos los médicos que he conocido que trabajan en ONGs, unos cuantos, bastantes por cierto, eran, por así decirlo, la morralla de la profesión. Es decir, gente que tras la licenciatura no se sometió, porque no quisieron o, más probable, no pudieron, al duro aprendizaje de una especialidad. Entonces, una ONG es una salida practicable, porque es que ya ni siquiera se pueden hacer guardias en casas de socorro sin acreditar un título de Médico de Familia -cuatro años de especialidad- . O sea, háganse una idea de la gente que va por ahí camuflada de buen samaritano: lo peor de lo peor... por mucho que pueda haber excepciones, que no lo dudo las habrá. 

El Mediterráneo, lo sé de buena tinta, está patrullado por las Fuerzas Navales de los países ribereños. Ellas hacen su trabajo con una profesionalidad envidiable lo cual incluye en lugar destacable la discreción. Recogen a miles de emigrantes a la deriva sin que por ello tengan que estar de continuo en las primeras planas. Así, con esa discreción, al menos se amortigua el efecto llamada. Exactamente lo contrario de las ONGs, que al no poder ofrecer profesionalidad todo lo apuestan a la propaganda que les convierte en ángeles de la guarda infalibles. Y, entonces, ya la tenemos montada como sostiene con razón Salvini. 

Las ONGs, refugio de fracasados. Como el feminismo. O el animalismo. O cualquier ideología redentora. O acaso conocen ustedes una mujer inteligente que vaya por ahí con la murga de la cultura heteropatriarcal. Si acaso alguna sinvergüenza como Ana Patricia que seguro que ha visto que en lo de hacerse simpática a la causa hay nicho para las Cuentas 123. Por no hablar de los animalistas, como nuestro actual Ministro de Cultura, que quiere convencernos de que en la próxima generación de ingenieros aeronáuticos habrá paridad no sólo de género sino también de especie: la mitad por lo menos serán perros. 

Si, el mundo se está jodiendo por la venganza de los fracasados. Han aprendido a organizarse sumando rencores y, como son tantos, no parece que sea ya fácil parar la bola de odio que so capa de justicia rueda cuesta abajo. Así que una de dos, o nos partimos la cara con las mentiras que les sustentan o apaga y vamos. O vámonos, que no sé. 

sábado, 23 de junio de 2018

Lujo

Desde luego que hay cosas que nos debieran hacer pensar. Por ejemplo, que las empresas del conocido como sector del lujo constituyen el 25% del CAC -el IBEX francés para que nos entendamos-. Otro, que hay una empresa del lujo que vale exactamente el doble que AIRBUS. Otra más, que el 40% del monto global del CAC es del gobierno noruego. Y otra, que las empresas francesas son las que más porcentaje de sus beneficios emplean en compensar a sus accionistas -macizar llaman a eso en Santander-. Y sigue, que el único sector industrial francés que no está en declive es el del lujo. Y más, que París se enfrenta a una ola de criminalidad sin precedentes a causa de la moda que se ha establecido entre los ricos de llevar relojes de entre 50000 y 150000 €. Luego, los criminales los venden en Rusia y China a mitad de precio. 

Son datos objetivos que cualquiera puede comprobar acudiendo a las páginas web adecuadas. Es decir, no son las típicas impresiones con las que los tertulianos construyen "relatos" al gusto de la turba. 

 Yo, esto del lujo, como he conocido y tratado a bastante chusma en esta vida, me lo tomo con mucho respeto. Parecería, así, a primera vista, que es una cosa de ricos, pero nada más lejos de la realidad. Y aquí, claro, habría que recurrir a los clásicos para definir la riqueza. Porque está demostrado hasta la saciedad que cuanto más ignorante se es más se tiende a relacionar la riqueza en exclusiva con la posesión de dinero. Por ejemplo, se imaginan el éxito que hubiese tenido una canción popular de tal tenor: salud, ilustración y amor,/el que tenga esas tres cosas/que le de gracias a dios/pues con ellas uno vive/libre de preocupación. 

Claro, aquí ya tenemos que pararnos a considerar la relación entre la ilustración y el gusto. El bueno, por supuesto, que es el que tiene línea directa con el lujo. Porque si me calzo un balenciaga o me rocío con chanel 5 se supone que tengo un buen gusto que te cagas. Y si soy un pobre chusma, me voy a un mantero, compro una imitación y también me cago de la satisfacción que me produce el pensar que doy el pego. Porque esa es la madre de todos los corderos, dar el pego, ser alguien, destacar de entre la masa amorfa... como lo quieran llamar. 

El lujo, esa atracción fatal de la que prácticamente nadie escapa por las mismas razones que prácticamente nadie se sustrae a los atajos. Que no otra es la esencia de la civilización, la búsqueda desesperada de atajos. Cansarse menos para conseguir lo mismo. Comprar en la tienda mejor que demorarse en el aula. La verdad es que no sé si iremos a mejor como dice Steven Pinker, pero desde luego que tan poco a poco que hace falta mucha lupa para notarlo. 

jueves, 21 de junio de 2018

El Usurpador

Estoy intentando reponerme del sock que me ha causado ver al Usurpador sentado en las escalinatas del palacio de la Presidencia del Gobierno entregado sin recato al hitleriano vicio de la perrofília. Sí, sí, digo bien, Usurpador, porque ha obtenido lo que no le corresponde vulnerando leyes que no están escritas porque la obviedad de su contenido lo hace innecesario. Pero en fin, nos dormimos en los laureles, despertamos como despertamos, y ahora no vamos a echar al fuego la leña de la queja. Sería de necios. 

Lo que ahora hay que hacer es lo que no hicimos: política en su sentido más amplio. Es decir, palabras y gestos que pongan a todo hijo de vecino ante el espejo para que se vea como realmente es. Fundamentalmente con el nivel de estudios que tienen y sus capacidades para ganarse la vida. Porque, no nos engañemos, todos los males de una sociedad vienen engendrados por el cultivo social del autoengaño. Por eso un mocoso es capaz de dirigirse al Presidente de la República Francesa llamándole Manu. O un obrero sindicalista con a duras penas la enseñanza primaria le discute a un ministro de economía lo que hay que hacer. Porque lo que viene pasando aquí, en base a que nadie se sienta menospreciado, es que se ha perdido la noción de lo que cuesta saber de cualquier cosa de la que se trate. Y eso hay que desmontarlo con política.

Tiene que quedar muy claro que tú, el Usurpador, eres un profesor agregado de mil euros rasos al mes y yo, el Defenestrado, soy un registrador de la propiedad que levanto veinte mil sin despeinarme. O sea, que la inclemente realidad deja meridianamente claro que donde no hay la trampa de la demagogia valgo veinte veces más que tú. Por eso, el gesto de Rajoy de dejar todos sus cargos e irse a Santa Pola ha sido ya el rizar el rizo de su brillante carrera política. Ese ¡ahí os quedáis, pringaos! vale por mil discursos. 

En fin, lo siento mucho pero esto no se va a encarrilar nunca sin que antes no emprendamos la desagradable tarea de ayudarnos los unos a los otros a ponernos en donde nos corresponde. Porque todos tendemos a ser embaucadores y a tratar de realzar nuestra valía por medio del adorno con plumas y abalorios. En definitiva, que de tanto hacer el indio, cuando despertamos, el Usurpador estaba allí. 

lunes, 18 de junio de 2018

Todo para nada

No sé, no sé, pero me está pareciendo que todo esto es un puto aburrimiento al que me cuesta adaptarme. Y es que querer vivir con el único fin de ver pasar el tiempo... porque díganme ustedes si hay alguna otra posibilidad que no sea una ilusión. 

Todo esta balumba de turistas y romeros dando continuamente pol saco. ¿Cómo obviarlos sin son la esencia de un mundo en extinción? Si nacimos para nada, al menos llevémonoslo todo por delante, parecen ir gritando por las calles. 

En fin, me parece que ya está dicho todo y, como diría Hierro, todo para nada.  

Va de huesos y sostenes

Desde luego que el empeño de los socialistas por enaltecer la figura de Franco no tiene parangón ni ni siquiera con los esperpénticos esfuerzos de aquellos del bigotillo que se decían Movimiento Nacional. Aquellos que según el propio Franco sólo servían para aplaudirle allá por donde pasaba. Ahora, cuando ya casi se apagaba en el recuerdo su figura, van los intelectuales de izquierdas y proponen que, a falta de otras mejores propagandas, sería de gran utilidad para la causa sacar los huesos del prócer de donde están enterrados y, yo qué sé, quizá tirarlos al osario del común. Y, entonces, va Franco y resucita un poquito y más gente se entera de que el grueso de la red de hospitales públicos la inauguró él, porque no sólo fueron pantanos como afirman los que le quieren ridiculizar, como si la construcción de pantanos no hubiese estado en el origen de todo el desarrollo que vino después. Sí, que no sufran los nostálgicos del bigotito porque de esta embestida socialista el dictador subirá unos cuantos escalones más hacia la gloria. Y sus huesos, pelillos a la mar, a quién le importan. 

En resumidas cuentas, que no hay forma mejor de que te salga el tiro por la culata que el tratar de escribir la historia a la medida de tus ideologías. Porque ya sabemos que la chusma se traga lo que sea con tal de no tener que reconocerse en lo que es, pero a la postre la historia no la cuentan los huesos de los cementerios sino los documentos que hay en los archivos que, por cierto, no sólo son policiales. También los hay cuentan como fue que se multiplicase por diez, veinte o cien, que no sé, la renta per capita en aquellos años tan negros, al parecer más para unos que para otros. Y es que mira que hay que ser torpe para no darse cuenta que donde las dan las toman, y al que no quiere caldo, taza y media. 

Pero bueno, no podemos estar siempre a las vanas trascendencias porque ya se sabe que su destino es el mismo que el de lo que cagó María Sarmiento, que se lo llevó el viento. Sin embargo, hay asuntos de apariencia banal que, luego, una vez sometidos a la lupa te das cuenta de la enorme carga simbólica que arrastran. Por ejemplo, hoy he leído en varios digitales que una tal Carmen Lomana, que debe ser persona importante porque no necesita que se mencionen sus méritos, en un arranque de lo que sea, cogió, agarró, se quitó el sostén y lo metió debajo del sudario de su recién fallecido marido. ¡No me digan que la cosa no tiene el morbo suficiente como para que se produzca una guerra fratricida entre feministas a favor y en contra del gesto! Porque, vamos a ver, ¿no hay ahí un ejemplo de libro de cultura opresora heteropatriarcal? Pero también, claro, puede ser considerado un acto supremo de generosidad, de los que sólo pueden hacer los poderosos. ¿O es que acaso no tiran más dos tetas que una carreta de bueyes? En fin, no soy yo quien para poder desentrañar todo el significado de semejante significante. Pero, dios mío, qué pasada de gesto.  

domingo, 17 de junio de 2018

Degenerando



Si uno mira en según qué dirección no podrá constatar sino que el mundo es un verdadero asco. ¡Auténtica Cuba, ya te digo! Afortunadamente quedan por ahí más nichos de sensatez de los que a vista de medios de comunicación parecieran existir. Incluso, en contra de toda evidencia oficial, en Barcelona, por poner un ejemplo, hay muchísima más gente en contra que a favor, diez a uno, de que los perros anden sueltos por la calle. Y perdonen mi obsesión con los perros, pero es que pienso que constituyen una poderosa metáfora del ir degenerando que es, como dijo un torero, cuando se pasa de banderillero a gobernador civil. 

Les contaré una historia de autenticidad no precisamente cubana sino española. Hace dos años o así, María salió a pasear por los alrededores de su casa. Y iba tan tranquila, e incluso feliz, con el disfrute de la brisa y los colores sedantes del paisaje cuando se le echó encima y empezó a morderla un perro de esos que según sus dueños no hacen nada. El dueño de la bestia angelical que andaba por allí, a la vista de los acontecimientos intentó salir por piernas, cosa que hubiese conseguido de no haber intervenido un jubileta que le conminó con severidad a asumir sus responsabilidades. Ocho mordiscos le dio en una pierna. Se llamó a la policía que levanto acta del suceso y avisó para que enviasen una ambulancia. En el hospital la atendieron debidamente y la enfermera contó mientra limpiaba las heridas que las mordidas de perro eran el pan de cada día. Luego vinieron cuatro meses de curas, medicaciones engorrosas, juzgados, policía y compañía de seguros. La cosa se fue apagando a medida que se perdía cualquier esperanza de resarcimiento. Y ya estaba completamente olvidada hasta que hace dos días María recibe una amenaza de embargo a causa de la cuenta que tiene pendiente en el hospital. En fin, saquen ustedes conclusiones de lo auténtica que es Cuba y lo solidaria que es España con los inmigrantes. 

Pero ya digo, no todo es así, ni mucho menos. Lo que pasa es que estamos dejando que la chusma se apropie del espacio público y eso se paga. Imagínense que ayer salieron a manifestarse los navarros, treinta mil según la policía, noventa mil según los organizadores, contra las condenas que los jueces han impuesto a unos bárbaros que apalearon a unos ciudadanos que andaban de pacífico asueto por el hecho de que fueran guardias civiles. Treinta o noventa mil, me da igual, de pura chusma a la que el Estado no se atreve a partirle la cara como debiera ser. En fin, como lo de los perros llenándolo todo de mierda, o el banderillero que llegó a gobernador: degenerando.  

sábado, 16 de junio de 2018

Superficial

De tan listo como me las doy y no puedo comprender como levantan tanto entusiasmo en las masas cosas que me parecen absolutamente anodinas. Para concretar más, por qué tanta gente disfruta tanto viendo lo que hacen otros, por muy bien que lo hagan, sin tener la menor intención de ponerse a intentarlo por su cuenta. El ejemplo del furbo  es clamoroso, algo cuya práctica está tan al alcance de las mentes más limitadas y sin embargo la inmensa mayoría en pasando de la infancia se limita a observarlo y dárselas de entendido, como si hubiese algo de lo que entender. 

Y así con todo. Y esa es a mi juicio la gran tragedia de la humanidad, que limitarse a observar no calma en absoluto el espíritu. Al contrario, promueve la frustración ya que condena a la superficialidad. Por cierto que ya casi ha desaparecido del vocabulario el calificativo de superficial, pero recuerdo perfectamente cuando achacárselo a alguien era una de las mejores maneras que había de rebajar las pretensiones de los que se las daban sin motivos para ello.

La gran tragedia en el plano individual y, también, en el colectivo. Porque no de otra causa puede provenir el calentamiento planetario que nos tiene aconhortados que de la de tener constantemente a la humanidad a la búsqueda de sensaciones fuertes por medio del surfeo de la superficie. 

Personalmente, cada vez estoy más convencido de que una de las mejores cosas que le ha podido pasar a cualquiera que no sea muy inteligente es haber tenido algún tipo de coqueteo con las drogas. Y no por nada sino porque son la metáfora perfecta del surfeo y sus consecuencias nefastas. Cada vez necesitas olas más grandes y más lejanas y nunca te sacias. Al final, una de dos, o sucumbes, o aprendes que es mejor bucear. 

En fin, como todo tiene su lado bueno, el de los entusiasmos de las masas es que te permite tener medio mundo para ti si sabes ir a contrapelo. Anoche era una delicia pasear la ciudad.  

viernes, 15 de junio de 2018

El menistro

No me importa confesarlo aún a sabiendas del riesgo que ello entraña: los animales me encantan, que no por otra cosa es que todos días coma un trozo de alguno de ellos. Y si son pequeñitos, enteros. Es una cuestión de la cadena alimenticia que va del más al menos dotado. Yo, incluso en el Serengueti, con un arma en la mano soy muy superior al león, y por eso, llegado el caso, sería yo el que me lo comiese a él en vez de él a mí. Así de sencillo y sin embargo...

"Hay que considerar a los animales iguales (al ser humano) en todo: en inteligencia, en sensibilidad, en derecho a la vida", creo que ha dicho el que ha sido nombrado ministro de cultura en sustitución de otro que tampoco le gustaba lo de las corridas de toros. Como inciso les diré que tampoco a mí me gustan, pero por aburridas, porque por lo demás me encanta el rabo de toro a la bourguignon. 

Por dios bendito, a dónde vamos a llegar. Porque una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, como asegura la mayor aportación catalana a la filosofía universal. Que me digan que no se maltrate a los animales, me parece bien. A quoi bon maltratar sea lo que sea. Por ejemplo, los bancos de los paseos que están casi todos hechos un asco. O las columnas de los soportales que también lo están de las cacas y pises de perro. Y un millón de cosas más que son maltratadas como consecuencia de la necesidad de consuelo que tienen los desgraciados. ¿O es que me van a convencer ahora los socialistas de que destrozar y maltratar no es el mayor neutralizador de la rabia, la frustración, la envidia y demás perlas que adornan a los rezagados?

Desde luego como se ve que ese ministro es de lo que antiguamente se decía de letras. Es que no se me dan las matemáticas, se argumentaba para justificar. Claro, por eso eran de letras, pero malos. Como de no saber en que consiste la inteligencia. Se lo diré yo: entender enunciados complejos. No es, desde luego, el caso de los perros, ni, ni siquiera, de los gatos. Ni tampoco de muchísimos de nuestros congéneres que a duras penas pueden subsistir si les quitas el báculo de las modas. 

Porque no se engañen esto de los animales sólo es moda que, como todas, pasará. Algún día un niño gritará: pero se dan cuenta de que han convertido sus vidas en un puro ir recogiendo caquitas por las calles... y todo se vendrá abajo. Pero, vendrán otras porque es imposible sostenerse sin apoyos ficticios. Sobre todo si eres bueno. Socialista en definitiva   

jueves, 14 de junio de 2018

El rayo sosegado

Como era de esperar para cualquiera con dos dedos de frente, todas las promesas que hicieron los sociatas al arramplar el poder a los peperos ya han empezado a irse por el retrete. Se irán absolutamente todas y aquí no habrá pasado nada. Seguirán manteniendo el tipo con la misma dignidad que le mantuvo la Iglesia después de siglos de persistente ignominia. El secreto no es tal, los sociatas son los herederos directos de los curas en el dominio del arte de los púlpitos. Arte que por cierto tampoco es que tenga mucho secreto ya que si sostienes que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el reino de los cielos ya tienes asegurada la simpatía de todos los desgraciados que, ni nos engañemos, ni necesitemos leer a Shopenhauer para saberlo, son, o somos, la inmensa mayoría de la humanidad. 

Anyway, lo que siempre me ha interesado es ir al fondo de las cosas, y en este asunto tan bizarro quisiera pergeñar algún tipo de teoría sobre el porqué de esa actitud que bien podríamos calificar como arrogante. ¡Tanta arrogancia para tanta equivocación! Y por eso es que me tema lo peor. Porque es que no pienso que los sociatas hayan dado ese asalto al poder por, como se sostiene por ahí, asegurarse unos buenos sueldos de por vida para sus seis o siete mil militantes más notorios, lo que tampoco es cuestión baladí, no, ni mucho menos, lo que pienso es que les mueve la fe de estar en posesión de una varita mágica, ese cáncer del espíritu que tantas veces a lo largo de la historia se lo ha llevado todo por delante. Y no por nada sino porque esa fe es la negación de la humanidad. Esa fe que nos devuelve al animal que fuimos. Al instinto sobre la razón. Al Serengueti, por así decirlo. 

Por fortuna para mí soy optimista y pienso como Selley que una gran nube mental está descargando su rayo sosegado. Poco a poco, ni moros ni cristianos ni judíos. Ni izquierdas ni derechas. Ni guapos ni feos. Sólo personas a las que se conoce por sus hechos, Don Quixote dixit a Sancho.

miércoles, 13 de junio de 2018

Glifosato yeyé





A un lado y otro de la carretera. La diferencia tiene un nombre: glifosato. La comunidad Europea lo ha prohibido para de aquí a dos años por sus posibles efectos cancerígenos. Por cierto que, como dejó claro Sherlock Holmes, no es lo mismo posible que probable. Conviene tenerlo en cuenta. Lo mismo que no es igual verosímil que verdadero, cosa que al parecer ni siquiera algunos jueces tienen claro. ¡Ay, el lenguaje, pensamiento, tan raudo como el viento! 

Así que tu vas y dejas un campo en barbecho, cosa muy rara por cierto, por más que esté subvencionado, y se te pone como la foto de arriba. Pero si le plantas un trigo o cebada cualquiera y no le aplicas el glifosato se te pondría parecido. Para que se te ponga como la foto de abajo tienes que empezar por plantar semillas modificadas genéticamente para que sean resistentes al glifosato y luego regar generosamente el cultivo con glifosato. Así de sencillo. Todos esos mares verdes que rodean la ciudad son manipulación genética más industria química. 

No tengo ni idea de los miles de toneladas de glifosato  que se tiran en Tierra de Campos cada año. Supongo que serán cantidades astronómicas. Y también supongo que ya tendrán buscado el sustituto porque, si no, en vez de comer nos vamos a tener que alimentar de la contemplación de las flores, aunque, por otro lado, siempre nos quedará el recurso  de echar mano de los discípulos directos de aquel que sabía multiplicar los panes y los peces. Ya saben a quién me refiero y si no lo saben vayan a las conferencias de Escohotado y se enterarán. Por cierto que están muy de moda estos días, no las conferencias sino los discípulos, haciendo de las suyas. Justo no acababa de empezar el desayuno y ya me habían llegado tres mensajes alarmantes de los incrédulos. ¡Panes y peces!, decían, pero a quién se creen que van a engañar esos aprendices de mesías. En fin, la vida, la vida es. 

martes, 12 de junio de 2018

Iniciados




La cuestión definitiva es poder llegar a apreciar la belleza que se esconde tras una master class impartida por Félix Santos sobre acordes disminuidos. Claro, para ello hay que estar un tanto iniciado, lo cual exige haber subido bastantes de los muchos escalones de la empinada cuesta del saber. No, no se puede llegar y ¡ale, a disfrutar! 

En habiendo llegado ya a viejo, caigo en la cuenta con más pena que consternación, de todo lo que hice el imbécil, impulsado supongo por las modas, al querer disfrutar con actividades para las que no estaba iniciado. ¡Por dios bendito, qué borreguería! O qué complejos de inferioridad. Siempre buscando la notoriedad por medio de la imitación. Como los monos. 

Bueno, me consuelo pensando que aquellas idas a los festivales de jazz de San Sebastián me sirvieron, al modo de unos misterios eleusinos, para darme cuenta de mi absoluta inanidad. Porque dejar de ir y empezar a estudiar música fue todo uno. Y es que, a quoi bon insistir en algo a lo que nunca puedes traspasar la cáscara que lo envuelve porque careces de las herramientas necesarias para ello. Sí, ya me conozco la milonga esa del sentir, de las emociones... pero a mí no me sirve. Yo quiero saber por qué siento lo que siento. O por lo menos intentarlo. Desvelar ese misterio es mi única fuente de posible placer. 


En fin, doy gracias a los dioses del Olimpo por haberme traído hasta este grado de iniciación que me permite conmoverme de satisfacción al contemplar con los cinco sentidos una master class de Félix Santos.  

lunes, 11 de junio de 2018

Don´t give up democracy

Ayer por la tarde estuve viendo en NHK una larga entrevista a un intelectual tailadés en la que después de tocar todos los palos geoestratégicos y políticos del mundo mundial sólo se podía sacar, a mi juicio, una conclusión: la sombra de China es alargada. La cuestión no es desde luego baladí porque todos sabemos como se extienden las manchas de aceite hasta acabar impregnando el último rincón. Y el buen hombre lo dejaba claro, no nos conviene en absoluto que nos alcance esa mancha. Lo cual, añadía, tampoco es que sea fácil. 

China es un sistema autoritario que comercia y según todos los indicadores que no tengan que ver con derechos humanos le va de cine. Que condenen a muerte a cualquier desgraciado porque sus órganos son compatibles con los del hijo de mandarín que los tiene estropeados, eso, como no se cuenta no existe. Pero por el estilo de esas hay unas cuantas y convendría no pasarlas por alto por más que cuando vemos relucir el oro la mente se nos obnubile. 

Sí, que la influencia de China es alargada se demuestra al comprobar como se van desmoronando uno a uno todos los esbozos de democracia que se iban extendiendo por los países del sudeste asiático y un poquito más allá. Casi hasta nosotros mismos. Porque, aquí en Europa, por el este, se ven signos más que descarados de fatiga democrática y eso que a penas habían empezado a saborearla. Y también, más al oeste, curtidos ya en estas lides, se empiezan a levantar voces que apelan a tirar por el camino de en medio para solucionar ciertos problemillas que nos están tocando los cataplines.

La tentación del autoritarismo es una verdad inapelable de la condición humana y sólo se necesitan modelos exitosos para abandonarse a él a la primera contrariedad sin que por ello la conciencia se retuerza de remordimientos. Estamos viendo ejemplos de tal proceder hasta en la sopa con la regodeada anuencia del populus que como todos ustedes saben es la quinta esencia del no ver más allá de sus narices. Ese afamado populus cuya infalible sabiduría queda de sobra confirmada por la facilidad con la que puede, pongamos, pasar de franquista a antifranquista, a la manera de un rayo de luz que pasa por un cristal sin romperle ni mancharle, Astete dixit. 

Bien es verdad que la democracias más consolidadas, decía el tailandés, están acumulando defectos que para nada ayudan a mantenerlas en pie. En un país como Tailandia, sin ir más lejos, el uno por ciento de la población detenta el ochenta por ciento de la riqueza y de la propiedad del territorio. Así, claro, no se puede. Por no hablar de la obscena diferencia de sueldos entre directivos y empleados del montón. Como sí el prestigio, o el poder, sólo lo pudiese proporcionar el dinero. Una verdadera aberración y, sobre todo, un tiro de gracia a la moral. Hoy mismo leía en no sé donde que Cristiano Ronaldo tenía un conflicto de intereses con el Real Madrid por la insignaficante cantidad de diez millones de euros. Una propina para él. Y el populus, no lo duden, absolutamente comprensivo porque como es analfabeto como ellos...

Bueno, lo que tenga que ser, será, pero eso no quita para que uno piense que donde esté Atenas que se quite Esparta. Así que, a lo mejor voy a hacer como el tailandés al final de la entrevista: agarrar un papel y un rotulador y escribir con grandes letras DON´T  GIVE UP DEMOCRACY. Y lo voy a colgar en el balcón a la vista de todos porque esa es la única bandera por la que me parece que merece la pena luchar. Por más que a veces uno vea socialistas en acción y se descorazone.  

domingo, 10 de junio de 2018

El Apóstata

Nunca suelo leer los artículos de Sánchez Dragó al que siempre he considerado un poco cantamañanas, pero hoy, dado que venía encabezado por un busto de Juliano el Apóstata, me he apresurado a leerlo. No por nada sino porque el tal Juliano es una de mis "vacas sagradas" desde que leí la biografía que de él hizo Gore Vidal.  

Juliano quiso restituir lo que Constantino había robado al imperio: la espiritualidad. Así de sencillo. Porque no otra cosa supuso la sustitución del paganismo por el cristianismo. Como señala Dragó, a mi juicio muy atinadamente, nunca nada se impuso ni a nadie se persiguió en nombre de los dioses paganos. Comparen, entonces, con lo que ha sido el cristianismo, una auténtica máquina de picar carne a lo largo de los siglos. Sin paliativos, por más que los intentos repaganizadores del Renacimiento trajesen algunos alivios.

Los dioses paganos no eran otra cosa que representaciones divinizadas de nosotros mismos en nuestras infinitas facetas. Nada prescribían porque, como a nosotros, les atenazaba la contradicción. Por eso, adorarles era obligarse a pensar para reconocerse en lo que cada uno es. Es decir, sujeto de todas las pasiones. Así, en llegando a tal grado de conciencia, digamos que ya te constituías como individuo y, por tal, nunca más se te volvía a pasar por la cabeza culpar a los demás de tus propios fracasos. 

Porque, si no ando equivocado, en eso consiste la espiritualidad: en el esfuerzo agónico necesario para acercarse al conocimiento de sí mismo. Y eso es exactamente lo que se cargó la milonga cristiana: con tal de ir a misa te convertías en bueno por decreto y a dormir. Un chollo con la trampa más brutal de todas las que existen: no dejarte crecer.   

En resumidas cuentas, que ahí andamos todavía, con las secuelas de aquel invento totalizador nefasto que fue el cristianismo. El triunfo, diría que definitivo, de Dionisos sobre Apolo. De la sacristía a la bodeguilla y de la bodeguilla a la sacristía, parece como si nos fuera imposible escapar a ese círculo de estulticia. 

sábado, 9 de junio de 2018

Miel sobre hojuelas.



Por si no lo teníamos claro, aquí va la evidencia: lo del nuevo gobierno de la nación es cosa de amiguetas y amiguetes. Al estilo de esa escultura que hay en Antón Martin, pero un poco menos borrachos por el momento. 



Cuando la patria tiene dinero en el bolsillo esta gente tiene todas las de ganar. ¡Ale, todos a la bodeguilla! Por eso, remedando aquel famoso dicterio de Clinton, a los del Partido Popular habría que decirles:¡Es Dionisos, estúpidos! Mucho sobe, mucho buen rollo, mucha moda, mucho de eso que le dicen empatía en definitiva. 

Desengáñense, al populus le encanta que las cosas sean así y, también, que el que venga detrás que arree. ¡Oye, hay que vivir! Ya hasta Revilluca ha salido por ahí diciendo todas las juergas que le va a pagar Mr. Sánchez. ¡So-cia-listas/Os recibimos con alegría/ tararí-tarará! Esto nunca va a cambiar por la sencilla razón de que la bodeguilla es el espacio natural de los sueños. Y también, donde se despierta uno como víctima. O sea, miel sobre hojuelas. 

Así que...

Santi, que como pensador de raza siempre está al quite, me dio en el encuentro que tuvimos el otro día un texto de título"Narratology. The Form an Functioning of Narrative", de un tal Gerald Prince. A mí me parece que es como una vuelta de tuerca más de lo que me fascinó cuando en aquellos años febriles leía a Ferdinand Sassure y, sobre todo, a Roland Barthes. Una cuestión, en definitiva de saber apreciar los diferentes niveles de la información, ya sea sobre lo real o lo ficticio, que recibes. Quién te da la información, como te la da, en qué estado anímico estás cuando la recibes, y los sucesivos etcéteras. En fondo no es más que aprender a convertirte en cedazo que separa el grano de la cáscara. Los textos, en su práctica totalidad, están llenos de intrusión. Por ejemplo: "Fulanito andaba elegantemente". Vamos a ver: ¿en que se basa el autor para decir que andaba elegantemente y qué quiere decir con elegantemente? Es como si el autor fuera Dios y su punto de vista fuera inapelable. Y la verdad, uno está hasta el gorro de tanto punto de vista ajeno. E incluso del propio. De hecho, llega un momento en el que la calidad del relato, sea a través del medio que sea, viene marcada por la cantidad de intrusión que tiene. A más intrusión, peor relato. Y así, hay novelas famosísimas que si les quitases toda la intrusión que tienen se quedarían en quince o veinte páginas. Y de ahí, pienso, el enorme valor literario de un cuento de Borges o Monterroso, que en tres, o dos, páginas te cuenta una historia inmensa sin dejar nada de importancia en el tintero. Luego tú, en tus ensoñaciones, le vas sacando significados al dinosaurio que todavía estaba allí cuando despertaste. O a por qué dos hermanos prefirieron matar a la mujer que compartían. Porque esa es la cuestión, que si no te intoxican con teorías sobre el porqué de los hechos vas tú y ejercitas las neuronas para fabricar las tuyas. Y en eso consiste todo, en ejercitar las neuronas, para lo cual, ¡o desgracia de desgracias!, no sirve en absoluto leer novelas o ver series que lo traen todo ya masticado. Eso, en todo caso sirve para matar el odioso tiempo libre, o, como sostenía Pla, para desvelar la inepcia intelectual del que lo sigue haciendo más allá de los treintaitantos.

Así que... 

     

viernes, 8 de junio de 2018

Jodido cáliz

Con todo esto del nuevo gobierno socialista se podría decir, remedando a Roland Barthes, que hemos llegado al grado cero de la ficción. Se necesitan dosis de infantilismo rayanas en la idiocia para conceder verosimilitud a todos esos gestos de autosatisfacción y demás cánticos laudatorios de la clientela. En lo único que yo apostaría por cierta sinceridad es en la buena disposición que han mostrado los ministros salientes al traspasar sus carteras. Todos, indefectiblemente, han puesto cara de ¡ahí os queda el paquete! 

Porque, como todo lo que sube, baja, y llevamos unos cuantos años subiendo, es de lógica elemental que de aquí a nada la economía empiece a dar sustos. Por no hablar del problema territorial que sólo se va a poder remediar al estilo clásico, es decir, a hostias. Unas perspectivas un tanto tenebrosas para los chicas, perdón, y las chicos, del buen rollete. Unos insensatos, desde luego, que se han lanzado a por los jugosos sueldos encomendándose en exclusiva al diablo. Pero bueno, esperemos para ver porque el futuro, por más previsible que parezca, a veces sorprende con sus volteretas. 

Pero, en fin, todo esto grado cero o espuma de los días. Como ustedes quieran. Porque lo que de verdad importa son esas preguntas que inquietan a los filósofos porque, aún a sabiendas de su vital importancia, reconocen que sólo admiten conjeturas por respuesta. Y ahí es donde reside la gracia, en el arte de conjeturar. Y es que una conjetura bien argumentada parece que como si tranquilizara a los espíritus. Y por eso corremos tras esos sabios brillantes que nos descubren con sus conjeturas las medias verdades sobre las cuales luego nosotros podemos construir toda una teoría que nos sirva para andar por casa a calzón caído cosa que, en definitiva, es lo único que nos sirve en esta vida. 

Y es que ayer estuve escuchando una de esas conferencias que da Escohotado a los estudiantes de cualquier universidad y luego la cuelgan en Youtube. Como todas las de este hombre fue atractiva por más que no parase de rascarse por aquí y por allá. Explicó de la forma más sintética posible lo de los enemigos del comercio para terminar planteando la madre de todos los interrogantes: como es posible que estando archidemostrado y superreconocido que el capitalismo, es decir, el comercio, es el único motor de progreso que ha conocido la humanidad, sin embargo la humanidad en general lo tolera con aprehensión cuando no con franca repugnancia. Un verdadero conundrum como dicen los ingleses. Y por eso, porque los acertijos insolubles sólo los puede resolver el Hijo de Dios de vez en cuando baja del cielo en forma de líder de la que dicen izquierda para seducir a los vagos con el sermón de la montaña y expulsar del templo a palos a los comerciantes. Y ya vamos con el mismo truco no sé cuantas veces y siempre fracasando estrepitosamente y como si nada: la gente cada vez le tiene más simpatía al invento. Escohotado sugería que todo ello debe ser a causa de la incesante innovación que promueve el capitalismo. Y la innovación, ya saben, exige esfuerzo de adaptación. Esfuerzo, esfuerzo, esfuerzo... agonía en definitiva. Y el Hijo de Dios, en las últimas ya, fue y dijo: Padre, aparta de mí este jodido cáliz. Como si eso fuese posible. 

jueves, 7 de junio de 2018

Discreción

Supongo que cuando uno se autocalifica de progresista lo que está haciendo en realidad es tildar a sus oponentes de inmovilistas, lo que para el buen entendedor viene a ser retrogrados. Así que con estos socialistas que acaban de alunizar seguimos con las mismas presunciones a destiempo que arguyen incompetencia, sí, pero sobre todo una falta de clase apabullante. Son narcisos condenados de por vida a no entender el valor supremo de la discreción. Adolescentes eternos que no pueden evitar el estar siempre exhibiendo su amor cósmico, su superioridad moral, su, en definitiva, rijosidad de capellán. ¡Que Dios nos coja confesados!

De hecho a mí todo esto me parece de lo más pedagógico. Y pienso que está dentro de los cálculos de la sabia naturaleza procurarnos estas pasadas por el ridículo para que no se nos olvide que conviene leer a Gracián. O al mismo Cervantes sin ir más lejos, que en el Quijote podrán ver que no hay moza a la que quiera realzar en la que la discreción no juegue un papel determinante. 

 En fin, una vez vino un jefe de gobierno que mando poner un piano en sus habitaciones. Le siguió otro que mandó instalar una "bodeguilla" en los sótanos del palacio. Yo desde luego, aprendí infinitamente más con lo de la bodeguilla. Desde entonces me lo miro mucho más eso de ir a los bares a pasar el rato. Y mucho menos tener uno en casa que ya me parecería el colmo de la imbecilidad. Como todos esos vascos que ponen uno en sus segundas viviendas y lo llaman "txoco" para que nadie se llame a engaño... y del txoco a la mani para pedir el acercamiento de los presos. ¡Ya te digo!

Pues eso, Oráculo manual y arte de prudencia, justo el estanque en el que conviene mirarse para no acabar siendo un  sociata de bodeguilla o un vasco pues de txoco. 

miércoles, 6 de junio de 2018

La música extremada



Da la impresión de que ya han comenzado esos quince años de frío y lluvia que quería Eugenio D´Ors para acabar con todos los males de España. Ayer me llegué a Salamanca para ver a Santi y lo primero que tuve que hacer fue pasarme por Zara a comprar un jersey porque aunque iba más que pertrechado para estas épocas del año me estaba muriendo de frío. Bueno, por lo menos así hay tema de conversación para paliar la asfixia de lo político crematísticamente hablando: unas veces pillan unos y otras veces pillan otros. En el nuevo El Bardo nos dieron de comer manitas de ministro: estas son de Borell y estas de Carmen Calvo, dijo el camarero al depositar los platos haciéndose el simpático. La verdad es que estaban muy ricas, aunque a mí me gustan tanto que las comería en la cabeza de un tiñoso, como se suele decir. En esto de las manitas, y perdonen mi erudición, me pasa como al Abad de Labraz que de mayor quería ser cerdo para comerse las manos. ¡Ay, Baroja, hijo, ayer nos acordamos de ti un buen rato! Y es que lo bueno, parece que pasa, pero siempre acaba por volver. 

Por lo demás, Salamanca, Académica Palanca. A pesar de que la ciudad está tomada al asalto por la industria turística en lo que hace a la Universidad parece que se vislumbran nuevos tiempos de esplendor. Y es que, entre otras muchas cosas, los chinos se han fijado en ella para su aterrizaje cultural en España. Han comprado la antigua Fonda Veracruz, hoy escuela de hostelería, para hacer allí un colegio mayor, un centro de investigación, y yo qué sé cuantas cosas más. Bueno, no me extraña nada que así sea porque todo aquello impresiona a cualquiera rincón por rincón. 

Por allí andaban los de la industria cinematográfica haciendo una película sobre Unamuno. Coches de época que les dicen y todo eso. Claro, allí no se tienen que gastar un duro en decorados porque toda la ciudad lo es. Abruma, desde luego, y después todas esas estatuas de sus glorias pasadas que la jalonan por doquier. Por afinidad me hice una foto con Salinas cuando suena la música extremada por vuestra sabia mano gobernada. Pero pudiera haber sido con Fray Luis, Torres Villaroel, Churriguera, o el mismísimo poeta Adares que han perpetuado en el Corillo donde era figura imprescindible en mis años salmantinos. 

En fin, tenían que haber visto cómo llovía por Valladolid cuando venía de regreso. ¡Qué dolor! Otro año que se va a ir al garete la cosecha. Menos mal que la cosecha de turistas suple y con creces a todas las demás. Vamos a tener que construir silos para meterlos a todos. 

lunes, 4 de junio de 2018

Crudamente

La realidad es caprichosa. Así que esperemos a ver qué sale de todo esto. Porque acuérdense no más de aquello de los GAL, la, según todos los indicadores, más inicua acción de gobierno desde los inicios de la democracia y promovida curiosamente por un gobierno socialista, ¡vaya por Dios, los puros! Pues bien, a decir de afamados comentaristas foráneos, inicua no quiere decir inútil, porque, según les he oído argumentar en repetidas ocasiones, de aquella acción se derivó el inicio del fin de ETA ya que obligó a los servicios de seguridad franceses a implicarse en la lucha. Razón de Estado se suele llamar a esas salidas del tiesto legal para intentar solucionar a la desesperada lo que dentro del tiesto sólo es pudrición. 

Pues bien, un exministro socialista, un tal Cesar Antonio Molina, escribe hoy un artículo en El Mundo de los de agarrate y no te menees. Hubiese escrito eso mismo un adscrito al PP y no quiero ni imaginarme a donde hubiesen llegado los gritos de indignación de los idiotas. Pues sí, es probable que vaya a ser otra vez la mano socialista la que perpetre la iniquidad que venga a sacarnos del atolladero. 

Un exministro socialista que se explaya a gusto llamando a las cosas por su nombre y alentando al gobierno a tomar medidas drásticas de las que cuestionan la propia legalidad. Porque, en definitiva, viene a decir, al fascismo no se le puede combatir con las ideas. Con tal gente, sólo la razón de la fuerza, esa que según dicen tanto denostaba Unamuno, tiene algún viso de efectividad. Sí, sí, porque el mentado artículo insiste machaconamente, con multitud de ejemplos inapelables, en el carácter netamente fascista del régimen político que impera en estos días que corren en Cataluña.   

Ya digo, esperar para ver, pero de entrada la cosa suena bien. Porque no creo equivocarme si digo que las cosas empiezan a arreglarse cuando se da el salto del eufemismo al llamarlas por su nombre. Crudamente. 

Oigo Patria tu aflición

Cuando por los años setenta estaban tan de moda aquellas películas de Bergman sobre los conflictos de pareja, yo, y algunos amigos, todos por la treintena, solíamos decir que no nos interesaban nada porque nos las sabíamos de memoria. Todos aquellos quebraderos de cabeza tan minuciosamente descritos eran los nuestros de cada día, así que para qué regodearse revisitándolos. Ahora, en estos días que corren, al escritor Aramburu se cansa la mano de firmar su novela "Patria". Pues bien, a mí con "Patria" me pasa como con las películas de Bergman que no se me pasa por la cabeza leerla porque me la sé de memoria. Y es que he vivido demasiados años para mi gusto en Cataluña y alguno en el País Vasco y, también, he visto muchas películas sobre la Alemania nazi y, por tanto, ya no tengo nada que aprender al respecto. Sé a ciencia cierta que lo de esas dos comunidades regidas por personas absolutamente repugnantes sólo se solucionará el día que se decida aplicarles una terapia a la alemana, es decir, dejarles más planchados que una de las camisas que usa Pedro Sánchez, que mira qué es atildado ese chico. Por eso no me extraña nada que haya llegado tan alto. 

Así todo, me encanta que cuanta más gente mejor lea "Patria". Lo mismo que cuando iban en manada a ver aquellas películas de Bermang. Y es que, no se ofendan por mi pedantería, pero quienes no han leído a los clásicos necesitan que les pongan, como a los niños, la realidad masticada delante para poder enterarse de qué va. Es como cuando Perico Delgado retransmite el Tour de la France y va diciendo: si resiste y no le fallan las fuerzas puede llegar el primero, pero si le fallan y le alcanzan, no le habrán servido de nada los esfuerzos. ¡Todo un clásico de la literatura infantilizada! O alzhemica, que no sé. 

Anyway, lo que cuenta es que cada vez más gente vaya sabiendo que cuando a un mal no se le pone remedio en sus comienzos, fuerza del abandono va cobrando que, después, hace que sea imprescindible mandar a los F-18 a tirar unos cuantos pepinos. Siempre ha sido así y es muy importante preparar a la gente para que lo acepte como un mal necesario. ¿A quién -por poner un ejemplo- le iba a parecer mal bombardear Alemania después de haber visto Casablanca? Pues lo mismo pasaría si se decidiese dar un correctivo como es debido a los filonazis vascos, que a toda la gente que ha leído "Patria" le parecería de perlas.  

En resumidas cuentas, que viendo hoy día a Alemania no pueden caber muchas dudas sobre cual es la medicina que se debe aplicar a las chulerías colectivas. Los paños calientes desde luego no. 

domingo, 3 de junio de 2018

Je m´en fous

Se lo vengo diciendo: olvídense de todo este teatro porque ni les va ni les viene. Lo que de verdad les concierne está en las manos adecuadas, formadas, prudentes y discretas, allí, en la cuna del imperio. Personalmente, como siempre me gustó leer historia ya venía barruntando hace tiempo lo que un artículo de Sosa Wagner explicaba el otro día y una entrevista a un tal Kaplan -el malo de "Con la muerte en los talones"- ayer en La Vanguardia, me ha confirmado, o sea, que siempre hay una élite imperial manejando el cotarro y todo lo demás, esto que aquí llamamos democracia, no son más que peleas de barrio entre mayordomos para hacerse con las migajas. 

Sí, la cruda realidad es que el sistema que nos rige aquí en Europa, en esencia, no difiere un ápice del chino: llámenle escuela de mandarines, escuela del partido o funcionarios de élite, al servicio de quienes tienen la manivela para fabricar el dinero. Ahora, aquí en Europa, como no podía ser de otra manera, están en Alemania. Echen un vistazo a las cuentas de ese país, compárenlas con las de sus vecinos y no les costará entender el porqué de que sea así. Al fin y al cabo, a todo el mundo le llega su hora: Italia la tuvo, España, también, y Francia, y el Reino Unido, y ahora, después de varios intentos fallidos, le toca a Alemania. Y demos gracias de que todo se esté llevando de la mejor manera posible, como por otra parte siempre fue en el momento álgido de los imperios, cuando a nadie se le pasaba por la cabeza poner en cuestión la superioridad a todos los efectos del de la manivela. 

Afortunadamente el mundo se ha hecho pequeño. No hay trayecto entre ciudades que no se pueda hacer de un tirón en menos de un día. Ayer, en la CNN, Quest hacía un reportaje sobre el primer viaje sin escalas entre Sidney y Londres. Un hito más en la larga historia de la uniformización de la humanidad. Ya, de las diferencias entre esto y las antípodas sólo va quedando la nostalgia en forma de folklore para consuelo de los rezagados. ¡Anda, hijo, vete corriendo a ver como los de Rebolledillo de la Sierra saltan sobre los bebés para preservarles de enfermedades! Son ya las últimas oportunidades de ver suelto y celebrado el animal que llevamos dentro. Por lo demás, ¿cómo voy a ir a la guerra contra mis semejantes si sé que nunca les podré ganar? Si me incordian, les llevo ante los tribunales que para eso están. Es lo que ahora están haciendo los europeos y los chinos para defenderse del que dicen friky Trump. Pero de friky nada de nada, solamente se trata de alguien que está gestionando un imperio en retirada frente a otros que emergen. Es la historia repitiéndose, pero, afortunadamente, esta vez como comedia: duelo entre los peluqueros de Trump y Jong Kim Un. 

Así que, ¿Rajoy? ¿Sánchez? Je m´en fous.    

sábado, 2 de junio de 2018

La caída

Como dice Esty Quesada, la diferencia entre esos y yo es que yo tengo cultura. Porque esa es la cuestión, que el que yo sea una obesa mórbida poco tiene que ver por comparación con tener o no tener cultura. Y ya va siendo hora de que expliquemos al personal este tipo de cosas. 

Pues sí, señores, la cultura lo es todo y, para que nadie se llame a engaño les diré en qué consiste: en el estudio de los clásicos, empezando por Hesiodo y Homero y terminando por El baile de los vampiros. Es decir, aflorar a la conciencia tanto que todo robo de fuego a los dioses tiene un alto precio a pagar como que llevas un vampiro dentro de ti que a la que te descuidas se te escapa y la arma gorda. 

No, desde luego, las cosas no son lo que parecen a primera vista sino, por lo general, todo lo contrario. Detrás de la chulería sólo suele haber impotencia. Y detrás de la humildad, incompetencia. Pero de todos los equívocos, el más chusco sin duda es ese que identifica la riqueza con el tener dinero: ninguno hizo nunca tanto daño a la humanidad. 

Sí, no se engañen, los españoles fueron por el mundo con Salamanca en el bolsillo y dejaron Plazas Mayores por allí dónde pasaron. Los anglosajones, por contra, llevaban la Biblia y dejaron muros y reservas. Obras son amores.  

Ya digo, las cosas nunca son lo que parecen a primera vista y el gran drama de la vida es que haya que llegar a viejo para caer en la cuenta de semejante obviedad. Aunque, por otra parte, quizá leyendo a los clásicos es posible que podamos adelantar un poco la caída. Lo dijo aquel sabio nacido por casualidad en Belmonte de Calatayud, que lo impotante es saltar por el portillo del caer en la cuenta, aquel que encuentran todos los que le buscan... en Salamanca obviamente.  

viernes, 1 de junio de 2018

Bautismo

España está conmovida: Zinedine Zidane, entrenador del Real Madrid ha dimitido. Un tipo inteligente, sin duda, aunque no hay que serlo mucho para tener la seguridad de que cuando se está en la cima ya sólo se puede caer. Así que te retiras y queda el recuerdo de tu gloria. Elemental.  

Eso por parte de lo puramente simbólico, por la de lo real la Patria dio ayer un paso de gigante en la resolución de ciertos problemillas que le aquejaban. Como dice el Gran Arcadi ya hemos conseguido que todo lo peor esté junto. Cualquiera que haya querido arreglar alguna vez su casa sabe que sin este paso previo es imposible el remedio. Lo más difícil es poner en un solo montón todo lo que hay que tirar. Y esa ha sido la última gran jugada maestra del Registrador antes de morir: dejar armado el montón de basura. Ahora ya sólo hay que llamar a los de desescombro. Tendremos una temporada de mucho ruido y polvo en el aire, pero ya verán como queda de bonito todo al final. Lo acabamos de ver en Francia y, como siempre ha sido, detrás vamos nosotros. Tendremos nuestro Macrón, no les quepa duda. Alguien que ya sólo tendrá que decir a los iletrados, dejen de joder con su buenismo y pónganse a estudiar de una vez. 

Así que no se me amoinen porque estamos en el mejor de los mundos posibles y todo lo que está pasando es en la dirección correcta. Como dijo el poeta: una gran nube mental esta descargando su rayo sosegado... por cierto ¿han visto a esa chica afectada de morbidez que anda por ahí opinando sobre lo banal y cotidiano con una clarividencia estremecedora? Estoy atiborrada de odio y porciones de pizza, dice. No me digan que no es genial: es como si hubiese llegado el precusor. No soy buena, señores, ni ustedes tampoco, así que pónganse ahí que les voy a bautizar.