Se lo vengo diciendo: olvídense de todo este teatro porque ni les va ni les viene. Lo que de verdad les concierne está en las manos adecuadas, formadas, prudentes y discretas, allí, en la cuna del imperio. Personalmente, como siempre me gustó leer historia ya venía barruntando hace tiempo lo que un artículo de Sosa Wagner explicaba el otro día y una entrevista a un tal Kaplan -el malo de "Con la muerte en los talones"- ayer en La Vanguardia, me ha confirmado, o sea, que siempre hay una élite imperial manejando el cotarro y todo lo demás, esto que aquí llamamos democracia, no son más que peleas de barrio entre mayordomos para hacerse con las migajas.
Sí, la cruda realidad es que el sistema que nos rige aquí en Europa, en esencia, no difiere un ápice del chino: llámenle escuela de mandarines, escuela del partido o funcionarios de élite, al servicio de quienes tienen la manivela para fabricar el dinero. Ahora, aquí en Europa, como no podía ser de otra manera, están en Alemania. Echen un vistazo a las cuentas de ese país, compárenlas con las de sus vecinos y no les costará entender el porqué de que sea así. Al fin y al cabo, a todo el mundo le llega su hora: Italia la tuvo, España, también, y Francia, y el Reino Unido, y ahora, después de varios intentos fallidos, le toca a Alemania. Y demos gracias de que todo se esté llevando de la mejor manera posible, como por otra parte siempre fue en el momento álgido de los imperios, cuando a nadie se le pasaba por la cabeza poner en cuestión la superioridad a todos los efectos del de la manivela.
Afortunadamente el mundo se ha hecho pequeño. No hay trayecto entre ciudades que no se pueda hacer de un tirón en menos de un día. Ayer, en la CNN, Quest hacía un reportaje sobre el primer viaje sin escalas entre Sidney y Londres. Un hito más en la larga historia de la uniformización de la humanidad. Ya, de las diferencias entre esto y las antípodas sólo va quedando la nostalgia en forma de folklore para consuelo de los rezagados. ¡Anda, hijo, vete corriendo a ver como los de Rebolledillo de la Sierra saltan sobre los bebés para preservarles de enfermedades! Son ya las últimas oportunidades de ver suelto y celebrado el animal que llevamos dentro. Por lo demás, ¿cómo voy a ir a la guerra contra mis semejantes si sé que nunca les podré ganar? Si me incordian, les llevo ante los tribunales que para eso están. Es lo que ahora están haciendo los europeos y los chinos para defenderse del que dicen friky Trump. Pero de friky nada de nada, solamente se trata de alguien que está gestionando un imperio en retirada frente a otros que emergen. Es la historia repitiéndose, pero, afortunadamente, esta vez como comedia: duelo entre los peluqueros de Trump y Jong Kim Un.
Así que, ¿Rajoy? ¿Sánchez? Je m´en fous.
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