Por lo demás, Salamanca, Académica Palanca. A pesar de que la ciudad está tomada al asalto por la industria turística en lo que hace a la Universidad parece que se vislumbran nuevos tiempos de esplendor. Y es que, entre otras muchas cosas, los chinos se han fijado en ella para su aterrizaje cultural en España. Han comprado la antigua Fonda Veracruz, hoy escuela de hostelería, para hacer allí un colegio mayor, un centro de investigación, y yo qué sé cuantas cosas más. Bueno, no me extraña nada que así sea porque todo aquello impresiona a cualquiera rincón por rincón.
Por allí andaban los de la industria cinematográfica haciendo una película sobre Unamuno. Coches de época que les dicen y todo eso. Claro, allí no se tienen que gastar un duro en decorados porque toda la ciudad lo es. Abruma, desde luego, y después todas esas estatuas de sus glorias pasadas que la jalonan por doquier. Por afinidad me hice una foto con Salinas cuando suena la música extremada por vuestra sabia mano gobernada. Pero pudiera haber sido con Fray Luis, Torres Villaroel, Churriguera, o el mismísimo poeta Adares que han perpetuado en el Corillo donde era figura imprescindible en mis años salmantinos.
En fin, tenían que haber visto cómo llovía por Valladolid cuando venía de regreso. ¡Qué dolor! Otro año que se va a ir al garete la cosecha. Menos mal que la cosecha de turistas suple y con creces a todas las demás. Vamos a tener que construir silos para meterlos a todos.

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