miércoles, 13 de junio de 2018

Glifosato yeyé





A un lado y otro de la carretera. La diferencia tiene un nombre: glifosato. La comunidad Europea lo ha prohibido para de aquí a dos años por sus posibles efectos cancerígenos. Por cierto que, como dejó claro Sherlock Holmes, no es lo mismo posible que probable. Conviene tenerlo en cuenta. Lo mismo que no es igual verosímil que verdadero, cosa que al parecer ni siquiera algunos jueces tienen claro. ¡Ay, el lenguaje, pensamiento, tan raudo como el viento! 

Así que tu vas y dejas un campo en barbecho, cosa muy rara por cierto, por más que esté subvencionado, y se te pone como la foto de arriba. Pero si le plantas un trigo o cebada cualquiera y no le aplicas el glifosato se te pondría parecido. Para que se te ponga como la foto de abajo tienes que empezar por plantar semillas modificadas genéticamente para que sean resistentes al glifosato y luego regar generosamente el cultivo con glifosato. Así de sencillo. Todos esos mares verdes que rodean la ciudad son manipulación genética más industria química. 

No tengo ni idea de los miles de toneladas de glifosato  que se tiran en Tierra de Campos cada año. Supongo que serán cantidades astronómicas. Y también supongo que ya tendrán buscado el sustituto porque, si no, en vez de comer nos vamos a tener que alimentar de la contemplación de las flores, aunque, por otro lado, siempre nos quedará el recurso  de echar mano de los discípulos directos de aquel que sabía multiplicar los panes y los peces. Ya saben a quién me refiero y si no lo saben vayan a las conferencias de Escohotado y se enterarán. Por cierto que están muy de moda estos días, no las conferencias sino los discípulos, haciendo de las suyas. Justo no acababa de empezar el desayuno y ya me habían llegado tres mensajes alarmantes de los incrédulos. ¡Panes y peces!, decían, pero a quién se creen que van a engañar esos aprendices de mesías. En fin, la vida, la vida es. 

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