domingo, 17 de junio de 2018
Degenerando
Si uno mira en según qué dirección no podrá constatar sino que el mundo es un verdadero asco. ¡Auténtica Cuba, ya te digo! Afortunadamente quedan por ahí más nichos de sensatez de los que a vista de medios de comunicación parecieran existir. Incluso, en contra de toda evidencia oficial, en Barcelona, por poner un ejemplo, hay muchísima más gente en contra que a favor, diez a uno, de que los perros anden sueltos por la calle. Y perdonen mi obsesión con los perros, pero es que pienso que constituyen una poderosa metáfora del ir degenerando que es, como dijo un torero, cuando se pasa de banderillero a gobernador civil.
Les contaré una historia de autenticidad no precisamente cubana sino española. Hace dos años o así, María salió a pasear por los alrededores de su casa. Y iba tan tranquila, e incluso feliz, con el disfrute de la brisa y los colores sedantes del paisaje cuando se le echó encima y empezó a morderla un perro de esos que según sus dueños no hacen nada. El dueño de la bestia angelical que andaba por allí, a la vista de los acontecimientos intentó salir por piernas, cosa que hubiese conseguido de no haber intervenido un jubileta que le conminó con severidad a asumir sus responsabilidades. Ocho mordiscos le dio en una pierna. Se llamó a la policía que levanto acta del suceso y avisó para que enviasen una ambulancia. En el hospital la atendieron debidamente y la enfermera contó mientra limpiaba las heridas que las mordidas de perro eran el pan de cada día. Luego vinieron cuatro meses de curas, medicaciones engorrosas, juzgados, policía y compañía de seguros. La cosa se fue apagando a medida que se perdía cualquier esperanza de resarcimiento. Y ya estaba completamente olvidada hasta que hace dos días María recibe una amenaza de embargo a causa de la cuenta que tiene pendiente en el hospital. En fin, saquen ustedes conclusiones de lo auténtica que es Cuba y lo solidaria que es España con los inmigrantes.
Pero ya digo, no todo es así, ni mucho menos. Lo que pasa es que estamos dejando que la chusma se apropie del espacio público y eso se paga. Imagínense que ayer salieron a manifestarse los navarros, treinta mil según la policía, noventa mil según los organizadores, contra las condenas que los jueces han impuesto a unos bárbaros que apalearon a unos ciudadanos que andaban de pacífico asueto por el hecho de que fueran guardias civiles. Treinta o noventa mil, me da igual, de pura chusma a la que el Estado no se atreve a partirle la cara como debiera ser. En fin, como lo de los perros llenándolo todo de mierda, o el banderillero que llegó a gobernador: degenerando.
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