Ahora, de un día para otro, vas y te enteras de que si quieres leer a los articulistas de ABC tienes que inscribirte, es decir, dar tus datos personales. Supongo que es un eufemismo, porque a buen seguro que ya saben de sobra hasta cuando y con qué frecuencia me la casco, pero se ve que quieren ir por lo legal. Pienso pasar y conformarme con las diez primeras líneas de los artículos que dan en abierto. En realidad, ¿me pueden decir ustedes de un artículo de opinión que no tenga toda su enjundia en las diez primeras líneas y de un libro tipo ensayo en el que no tenga toda su sustancia en las diez primeras páginas? Así es que hoy voy y miro el de un tal Luis Ventoso que es de los pocos que suelo leer y comienza así:
"Las sociedades más prósperas del planeta están siendo víctimas de una epidemia de hedonismo, que lleva aparejado un creciente desinterés por la obra común que impulsa a las grandes naciones. La adolescencia mental se ha expandido tanto que casi empalma con la jubilación. El primer mandamiento es disfrutar."
¡Acabáramos! Entonces, ¿qué es lo que nos propone este señor, un mundo de gente madura que se queda en casa a leer y comer vegano? A ciencia cierta que no ha leído el Elogio de la Estulticia de Erasmo. Porque nadie que lo haya hecho puede dejar ya, por siempre jamás, de dar gracias a la inmensa estupidez que lo impregna todo para así darle la necesaria estabilidad que garantiza su supervivencia.
Un adolescentado hedonista, que lo sepa este señor, es un verdadero chollo. Con un pequeño esfuerzo publicitario se le trae y se le lleva por donde haga falta incrementar el consumo para que no decaiga el empleo. Bares, restaurantes, hoteles, aviones, coches... ¡imagínense la catástrofe natural consiguiente al uso racional de todas esas cosas! A dios gracias, Pessoa sólo hay uno y encerrado bajo siete llaves. ¡Pues no nos faltaba más que a la gente le diese por pensar como a él que una puesta de sol es exactamente igual verla desde la ventana de tu casa que desde una playa en Bora Bora. Pues no, mira, que tú vayas a Bora Bora, con todas las molestias que eso supone, a verla es una bendición para el mundo porque de lo contrario mucha gente en vez de estar ocupada sirviendo comidas y copas y haciendo camas y despachando billetes, etc., estaría pensando en a quién matar para apoderarse de su ración de comida. ¿O es que no ven ustedes documentales sobre lo que pasa en el Serengueti?
En fin, curioso el mundo que hay más allá de las estrellas.

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