martes, 9 de octubre de 2018

Vox populi

Me han contado que ha fructificado por ahí con mucha alharaca el enésimo engendro basado en el cotolénguico principio "soluciones fáciles para problemas complejos". ¡Y qué le vamos a hacer si así es el razonar de 90% por lo menos del género humano español! O sea, el mismo porcentaje exactamente que ve pasar la vida y venir la muerte tan callando apoyados con laxitud en la barra de un bar. 

En España, y en el mundo en general, y a todo lo largo de la Historia, de ese tipo de engendros los ha habido y los hay y los habrá, para dar y tomar. Es inevitable: nadie que no haya sido favorecido por los dioses con un cierto grado de excelencia mental y, por añadidura, haya realizado el esfuerzo de estudiar a los clásicos en su más amplio sentido, está dotado para soportar la inseguridad que proporciona una vida regalada. El torpe e iletrado, y rico por demás, ese noventa por ciento que les digo, se muere de miedo al contemplar todo lo que tiene y no se le ocurre mejor cosa que  poner alarmas y perros por todas las partes para ahuyentar a los ladrones. Es la lógica de cotolengo. 

Así que tampoco es que nos vayamos a alarmar ahora porque aparezca uno más... de lo mismo. Por más que se digan a si mismos fachas. Porque más fachas que los de Podemos o los del PNV o los mismos socialistas y, si me apuran, los mismos populares, no creo que vayan a poder ser. Todos, en esencia, están en lo mismo, ofreciendo duros a cuatro pesetas para engañar a los votantes y hacerse con los jugosos sueldos del poder institucional. Y todos, también, cuando se ven como el animal acorralado, se vuelven rabiosos y ofrecen los duros no a cuatro sino a tres o dos o, incluso, los regalan. 

En fin, nada de lo que preocuparse porque por mucho pillo que haya, de momento, las cosas de comer funcionan y si, por lo que sea, dejan de funcionar, como le gustaba decir a mi padre, de inmediato viene Paco con la rebaja. O sea, misa por la mañana, rosario por la tarde y los domingos a los toros con minifarda. Y a follar en los seiscientos y a conspirar en los bares, pero de votar, nada de nada. ¡Uf, qué alivio!

1 comentario:

  1. Querido Pedro,leyéndote me acuerdo de las palabras de mi buén amigo Pedro Angulo,funcionario y sindicalista.SAbes lo que le dicen los más viejos militantes de la CNT? que ahora los trabajadores tienen menos libertades y derechos que ellos en los anhos 60 con Franco...Esto es una barbaridad...

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