Me han contado que ha fructificado por ahí con mucha alharaca el enésimo engendro basado en el cotolénguico principio "soluciones fáciles para problemas complejos". ¡Y qué le vamos a hacer si así es el razonar de 90% por lo menos del género humano español! O sea, el mismo porcentaje exactamente que ve pasar la vida y venir la muerte tan callando apoyados con laxitud en la barra de un bar.
En España, y en el mundo en general, y a todo lo largo de la Historia, de ese tipo de engendros los ha habido y los hay y los habrá, para dar y tomar. Es inevitable: nadie que no haya sido favorecido por los dioses con un cierto grado de excelencia mental y, por añadidura, haya realizado el esfuerzo de estudiar a los clásicos en su más amplio sentido, está dotado para soportar la inseguridad que proporciona una vida regalada. El torpe e iletrado, y rico por demás, ese noventa por ciento que les digo, se muere de miedo al contemplar todo lo que tiene y no se le ocurre mejor cosa que poner alarmas y perros por todas las partes para ahuyentar a los ladrones. Es la lógica de cotolengo.
Así que tampoco es que nos vayamos a alarmar ahora porque aparezca uno más... de lo mismo. Por más que se digan a si mismos fachas. Porque más fachas que los de Podemos o los del PNV o los mismos socialistas y, si me apuran, los mismos populares, no creo que vayan a poder ser. Todos, en esencia, están en lo mismo, ofreciendo duros a cuatro pesetas para engañar a los votantes y hacerse con los jugosos sueldos del poder institucional. Y todos, también, cuando se ven como el animal acorralado, se vuelven rabiosos y ofrecen los duros no a cuatro sino a tres o dos o, incluso, los regalan.
En fin, nada de lo que preocuparse porque por mucho pillo que haya, de momento, las cosas de comer funcionan y si, por lo que sea, dejan de funcionar, como le gustaba decir a mi padre, de inmediato viene Paco con la rebaja. O sea, misa por la mañana, rosario por la tarde y los domingos a los toros con minifarda. Y a follar en los seiscientos y a conspirar en los bares, pero de votar, nada de nada. ¡Uf, qué alivio!
Querido Pedro,leyéndote me acuerdo de las palabras de mi buén amigo Pedro Angulo,funcionario y sindicalista.SAbes lo que le dicen los más viejos militantes de la CNT? que ahora los trabajadores tienen menos libertades y derechos que ellos en los anhos 60 con Franco...Esto es una barbaridad...
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