martes, 30 de octubre de 2018

Sanseacabó

Me pregunto cómo sería una sociedad en la que sus miembros más comunes hablasen en las sobremesas de forma habitual sobre Grupos de Lie o el Teorema de Noether. O temas por el estilo. Porque lo realmente sorprendente de este mundo que vivimos es que el 99,99 % de las personas no tenemos ni puñetera idea no ya de en qué consisten esas cosas sino ni siquiera de que existen, pero, después, nos quejamos sin parar de que una insignificante proporción de los humanos acaparen todo el poder. Pues claro, hombre, cómo podría ser de otra manera si entre los que conocen esos teoremas endemoniados y un parroquiano del Bariloche -el bar de la esquina- hay la misma distancia cognitiva que entre dicho parroquiano y un perro. 

Qué exageración, me dirán. Pues sí y no. Porque resulta que a lo largo del día hacemos un montón de cosas que consideramos ya imprescindibles y que sin embargo se sustentan en el conocimiento de esa exigua proporción de personas. Por así decirlo, estamos en sus manos por mucho que lo ignoremos. O mejor, por mucho que pongamos todo nuestro empeño en ignorarlo para no tener que sentirnos como perros... aunque a muchos eso, al parecer, les encantaría. 

Sí, toda esa gente que abarrota las iglesias donde se preconiza el creacionismo, diseño inteligente y demás mandangas. Una inteligencia superior nos ha hecho así y quiere a unos en el Bariloche jugando toda la tarde al tute y a otros en el CERN tratando de descifrar las interacciones fuertes entre los quarks. Y, como se suele decir, nadie es más que nadie, ni siquiera tú más que tu perro. ¡Pues mira qué bien! Sin embargo, todo esto tiene un problema y es que un día llegó Darwin y mandó parar. De iguales, todo lo que usted quiera, pero tiene muchas más probabilidades de trasmitir su ADN el del CERN que el del Bariloche. Y aquí sí que hemos dado en hueso. ¡Y lo que duele eso! 

En fin, ya veremos, o ya verán, en qué acaba todo esto. Pero, por mucho cura que ande por ahí predicando el amor cósmico la evidencia avanza arrasándolo todo a su paso. La inocencia ya no es una opción. O sabes o no sabes quienes son Noether y Lie. Si no lo sabes, vida perruna y sanseacabó. 

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